Impresionante primer plano de un huracán sobre Saturno

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El increíble “ojo” del huracán de unos 2.000 kilómetros de ancho

La sonda Cassini nos ha dado un impresionante primer plano de un enorme huracán alrededor del polo norte de Saturno.

Las imagenes en alta resolución nos muestran un ojo del huracán de unos 2.000 kilómetros de ancho, 20 veces mayor que cualquiera visto en la Tierra. Las nubes en la parte externa viajan a una velocidad de 150 metros por segundo.

El huracán se ha formado alrededor de la famosa imagen en hexágono que tanto intriga a los científicos.

El espectacular vórtice de la tormenta en color rojo oscuro. Justo en el centro del hexágono situado en el polo norte. Las nubes que lo rodean aparecen en color naranja. También observamos otro pequeño vórtice formándose al sur de la imagen.

El espectacular vórtice de la tormenta en color rojo oscuro. Justo en el centro del hexágono situado en el polo norte. Las nubes que lo rodean aparecen en color naranja. También observamos otro pequeño vórtice formándose al sur de la imagen.

En Saturno no existen formaciones de agua donde puedan tomar fuerza este tipo de eventos, y menos en las altas capas de la atmósfera. Estas imágenes sirven para comprender, un poco más, como se forman y se mantienen estas enormes formaciones, usando el vapor de agua existente a esas alturas.

Lo que si se asemeja a los huracanes terrestres es que ambos tienen un núcleo central con apenas nubes, seguido de una formación de nubes altas que delimitan el ojo de la tormenta y otros tipos de nubes que giran alrededor en el sentido de las agujas del reloj. Todas estas similitudes pueden ayudar a entender mejor como se forman los huracanes terrestres.

Las diferencias entre lo que vemos en Saturno y lo que observamos en la Tierra salta a la vista. El tamaño de los eventos en el gigante gaseoso no es comparable a los terrestres, así como la velocidad de giro. En Saturno los vientos pueden ser hasta cuatro veces más rápidos que en nuestro planeta.

Otra diferencia es que en Saturno tienden a fijarse en una posición, generalmente alrededor del polo norte, mientras que en nuestro planeta tienden a moverse de un sitio a otro.

Los científicos creen que la tormenta ha estado activa durante años. Cuando la Cassini llegó a Saturno en 2004, el polo norte estaba en la oscuridad debido a que el hemisferio norte estaba en pleno invierno. Todo ese tiempo el espectrómetro en infrarrojos detectaba un enorme vórtice, pero hubo que esperar hasta Agosto de 2009 para verlo a través de la luz visible.

La nueva inclinación de la sonda en su órbita alrdedor de Saturno también ayudará a posteriores y más detallados estudios de estos fenómenos en el polo norte del planeta.

Fuente: jpl news

ISON: el cometa del siglo podría dejar una lluvia de estrellas en Enero de 2014

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foto del Hubble a 10 de Abril de 2013

Mucho se está hablando del cometa ISON, las perspectivas son que en Noviembre podría ser uno de los mayores espectáculos que ha visto la humanidad en cientos de años.

Pero a esta posibilidad se le une otra nueva. Según últimos cálculos el núcleo del cometa está arrojando unos 50 kilogramos de material por minuto en su increíble viaje hacia las inmediaciones del Sol.

Esto deja una enorme traza de restos a lo largo del sistema solar. Estos restos serán atravesados por nuestro planeta alrededor del 12 de Enero del 2014. Su tamaño es pequeño pero su velocidad puede rondar los 200.000 km/h, convirtiéndose al entrar en nuestra atmósfera en una “lluvia de estrellas” que no esperabamos.

Actualmente el cometa, con un núcleo de 6,5 kilómetros, se encuentra a unos 450 millones de kilómetros de nosotros, aproximándose en estos momentos a la parte mas exterior del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter.

Su primera travesía a lo largo de nuestro sistema solar lo llevará a solo 1 millón de km de la superficie solar el día 28 de Noviembre. Si sobrevive, y no es despezado por la gravedad solar, el 26 de Diciembre estará a solo 64 millones de kilómetros de la Tierra.

Puede ser un espectáculo único.

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Simulación de lo que podríamos ver a finales de año.

Fuente: ABC Science

El telescopio James Webb supondrá un avance en la búsqueda de vida extraterrestre

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El telescopio espacial James Webb (JWST), que será lanzado en 2018, será capaz de detectar oxígeno y agua en las atmósferas de planetas parecidos a la tierra que orbiten enanas blancas. Y lo hará con unas pocas horas de observación.

Esto ha asegurado Dan Maoz, director del Instituto de Teoría y Computación de la Universidad de Harvard.

El desarrollo de nuevas técnicas en la próxima década permitirá hallar biomarcadores en las atmósferas de estos exoplanetas, que podrían indicar la presencia de vida.

Las estimaciones son que puede haber unas 500 enanas blancas cercanas a nosotros, con uno o dos planetas en su zona de habitabilidad.

Las enanas blancas y sus planetas serán los primeros candidatos a la hora de buscar estos biomarcadores. Los investigadores del JWST aprovecharán el tránsito de los exoplanetas por delante de sus estrellas nativas para estudiar sus atmósferas. Con la luz de la estrella de fondo los elementos de dicha atmósfera absorberán algunos de esos rayos de luz, dejando pistas sobre su composición química.

Ahora mismo es noticia el Kepler con su enorme éxito en la localización de exotierras y demás exoplanetas. Esto es solo el primer paso. La década que viene el James Webb puede dar muchas alegrías a los astrónomos, y quizás a los astrobiologos.

Cassini toma las primeras fotos de meteoros impactando en los anillos de Saturno

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La sonda Cassini acaba de enviar las primeras evidencias directas de pequeños meteoros irrumpiendo en el sistema de anillos de Saturno.

Estas observaciones hacen de los anillos del gigante gaseoso la única localización, además de la Tierra, la luna y Júpiter, donde se ha observado directamente un impacto mientras está sucediendo.

Los meteoros observados van desde un diámetro de pocos centímetros hasta varios metros y ha costado varios años de observaciones identificarlos. En concreto han sido nueve los eventos catalogados.

Se cree que estos meteoros tuvieron un primer encuentro con el sistema de anillos, diviéndose en partículas más pequeñas que son las que ahora se han observado en órbita.

Los anillos de Saturno no son sólidos, están compuestos por trillones de pequeñas partículas heladas. Cuando un meteoro choca contra ellas se vaporiza y forma una nube de escombros que se incorporan a la órbita del planeta.

Fuente: nasa news

Buscando los orígenes del sistema solar en dos granos de arena

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Ayer hablábamos de la importancia de las supernovas en la formación de nuestro sistema solar y en la aparición de la vida tal como la conocemos.

Lo de ayer son teorías demostradas con modelos de formación de discos protoplanetarios alrededor de estrellas, modelos y observaciones sobre las supernovas que ya conocemos, mediciones de elementos orgánicos dentro de las nebulosas que dejan las explosiones de las supernovas…

Lo de hoy se puede tocar con las manos.

Es bonito divagar, teorizar, soñar con la idea de moléculas formadas en el interior de estrellas a miles de millones de años-luz, lanzadas al espacio interestelar a través de enormes explosiones del astro que los contiene. Pero todo esto deja de tener un caracter meramente especulativo o teórico cuando dos de esos granos de polvo están formados por un compuesto llamado sílice (silicio y oxígeno) y un equipo de investigadores los encuentra escondidos en lo más profundo de un antiguo meteorito descubierto en la Antártida. Todo se torna más real cuando ese sílice quizás se haya formado en el interior de una estrella diferente al sol, quizás proveniente de los restos de una supernova que ayudó a formar lo que hoy vemos a nuestro alrededor.

Eso es lo que han anunciado hoy investigadores de la Universidad de San Luis en Washington. El descubrimiento de dos microscópicos granos de sílice en un meteorito muy antiguo recogido en 2009.

Condrita hallada en la Antártida

Condrita hallada en la Antártida

Los silicatos son uno de los principales componentes de los minerales terrestres hoy en día. Pero el descubrimiento sorprende al descubrirse dentro de un meteorito. Los silicatos no son uno de los minerales que estuvieron presentes en la formación del disco protoplanetario alrededor de nuestro sol.

De hecho se piensa que estos dos minúsculos granos tendrían su origen en una supernova que “sembró” con sus materiales un muy primitivo sistema solar, ayudando a la formación de los planetas.

Los científicos pueden asegurar que estos granos provienen de antiguas estrellas debido a sus inusuales y elevadas trazas isotópicas. Diferentes estrellas producen diferentes proporciones de isótopos.

El material que forma nuestro sistema solar se mezcló y homogeneizó mucho antes de que se formaran los planetas. Podemos decir que el sol y los mundos que lo rodean tienen la misma composición isotópica.

Los meteoritos que caen a nuestro planeta, la mayor parte provenientes de asteroides, también tienen la misma composición isotópica de nuestro sistema solar, pero, a veces y sólo a veces, atrapados en el interior de los más antiguos hallamos muestras de otras estrellas, y eso es maravilloso.

El profesor en física Christine Floss descubrió las muestras de sílice en un meteorito recogido de la Antártida. Este sílice era rico en oxígeno-18 un isótopo pesado de la molécula de oxígeno, esto significaba que su origen provenía del núcleo colapsado de una supernova.

Estas nuevas investigaciones nos confirman lo que ya sabíamos sobre la evolución del cosmos. La diferencia reside en que ahora lo podemos tocar con nuestras manos. Podemos tocar estrellas distantes que ayudaron a formar los elementos complejos de los que estamos hechos.

Y todo esto a partir de dos simples granos de arena.

Fuente: universe today

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De aquí surge la vida

Restos de la Supernova SN 1006

Restos de la Supernova SN 1006

No suelo comentar las imágenes del día de la página la NASA, pero hoy vamos a hacer una excepción. No es una imagen particularmente bella, ni espectacular como las hay a miles en el amplio catálogo que ya posee nuestra especie sobre el cosmos que nos rodea.

Lo que estamos viendo son los restos de la más brilante supernova que los registros del ser humano recuerdan. En los cielos de todo el mundo del 1 de Mayo del año 1006, una estrella aumentó su brillo de manera súbita. Era tal la luminosidad que desprendía que competía con la de la luna. Astrónomos e historiadores de China, Egipto, Italia, Japón,… dejaron constancia en numerosos escritos del evento estelar de mayor magnitud visual de nuestra pequeña y corta historia como observadores del cosmos.

Cuentan los escritos que su brillo iluminaba la oscuridad de la noche, permitiendo ver los objetos que estaban en el suelo. Su color amarillento y el año entero que se mantuvo en el cielo permitió que sus restos fueran identificados 959 años después, en 1965. Lo que vemos en la imagen que encabeza el post es una cáscara circular de unos 60 años-luz de diámetro localizada a unos 7.200 años-luz de nuestra tierra.

Se cree que SN 1006 (que así se llama en la actualidad) era originariamente una estrella binaria, una de sus dos estrellas, una enana blanca, explotó cuando el gas proveniente de su compañera la llevó a superar el límite de Chandrasekhar. La supernova eyectó material a una enorme velocidad, generando una onda de choque que precede al material expulsado.

El universo tiene su particular manera de evolucionar. Desde los más elementales átomos de hidrógeno y helio que lo formaban fracciones de segundo después del Big Bang, hasta los complejos dedos formados por estructuras musculares y nerviosas con los que escribo estas líneas.

Para golpear estas teclas de una manera precisa y con sentido necesitamos carbono, nitrógeno, oxígeno,… Para obtener estos elementos necesitamos un horno que los elabore, una estrella que vaya formando materiales pesados a partir de los más simples. Y para que lleguen a formar planetas y formas de vida compleja necesitamos que se distribuyan por el universo, necesitamos procesos estelares como las supernovas.

La explosión de una estrella despide materiales de todo tipo en todas las direcciones del espacio. Esos materiales, con el tiempo, formaran parte de nebulosas planetarias que rodean a otras estrellas, esas nebulosas irán compactándose formando sistemas planetarios y en esos planetas puede surgir la vida.

Nuestros átomos han realizado un largo viaje a través del espacio. Quizás los que nos forman provengan de una sola supernova, quizás de varias, quizás muy cercana a nuestro sistema solar o quizás a varios cientos de millones de años-luz de nosotros.

La imagen no es muy espectacular, asemeja a lo que podemos ver a través del microscopio si enfocamos un embrión de cualquier especie a los pocos días de su formación. Un embrión es sinónimo de vida. Esta imagen también lo es.

Fuente: Astronomy picture of the day

De exoplanetas y otras divagaciones

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Justo cuando la astronomía y la exploración espacial están recibiendo menos fondos para su desarrollo, estamos viviendo los días más gloriosos en cuanto a descubrimientos se refiere.

Dos planetas dentro de un mismo exosistema solar, de tamaños un poco mayores que nuestro mundo, orbitando a la distancia justa de su sol para que la vida pueda abrirse paso… es asombroso.

Sólo podemos imaginar, por ahora, que tipo de mundos son, sabemos su diámetro y sabemos su órbita, y nada más. Si la humanidad no se gasta sus recursos en su propia destrucción, nuevas misiones están diseñadas para averiguar más, para indagar sobre la vida en el Universo.

Investigar su atmósfera, si posee materiales orgánicos, incluso si poseen lunas, dirigir nuestros radiotelescopios para intentar escuchar alguna señal relacionada con la vida… es increíble el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros.

Imaginad esos dos mundos, tan cerca uno del otro, imaginadlos realmente habitados (que no es lo mismo que habitables). Que estímulo más poderoso para cualquier civilización para iniciar la exploración espacial, para extender sus fronteras más allá de su planeta natal.

La gente del Kepler presenta un escenario de mundos enteramente cubiertos por océanos, con grandes núcleos rocosos y una gravedad mayor que la terrestre. De surgir la vida somos incapaces de imaginar lo que la evolución habrá moldeado en ese tipo de planetas.

Para nosotros significa que el universo está repleto de pequeños mundos rocosos navegando justo por la zona habitable de sus estrellas. Pueden ser cientos de miles de millones. Pensar que en ninguno de ellos ha podido surgir un simple organismo al que podamos calificar como vivo es casi absurdo. Posible pero absurdo.

Pensemos en las millones de combinaciones que pueden darse en cada uno de esos planetas, son tantas como el equivalente a su número. Impactos de asteroides, atmósferas demasiado finas o demasiado gruesas, ausencia de química orgánica, de nutrientes, extinciones masivas… podemos imaginar miles de excusas para que la vida no surja, o no evolucione. Pero pensar que ninguna de esas combinaciones ha podido dar como resultado algo parecido a lo que pasó en la Tierra es absurdo. No tendría lógica alguna, y aún así el método científico nos obliga a tenerlo en cuenta.

La vida busca a la vida. No podemos dejar esto a medio. Está en nuestra naturaleza el explorar y el conocer. No podemos quedarnos tranquilos sabiendo que sólo en una mínima porción de nuestra galaxia un telescopio ha encontrado más de 2000 planetas.

Vivimos en una era dorada en cuanto a descubrimientos astronómicos. Dentro de nuestro propio sistema solar apenas hemos dado unos pocos pasos. Europa, Titán y Encelado nos aguardan con ansia de mostrar sus enigmas a quien esté dispuesto de explorarlos.

No dejemos que esto se pare, no ahora.

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El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la Tierra en la zona habitable de su estrella

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Y saltó la sorpresa. El telescopio espacial Kepler, encargado de escanear el espacio buscando nuevos planetas fuera de nuestro sistema solar,ha encontrado un sistema planetario con dos planetas de tipo terrestre, es decir con un diámetro parecido a nuestra Tierra, que orbitan alrededor de una estrella muy similar a nuestro sol y además lo hacen a la distancia apropiada para tener agua líquida en su superficie, la ansiada “zona habitable”.

Los planetas descubiertos son el Kepler-62b con un radio de 1.3 veces nuestra tierra, Kepler -62c con un diámetro de 0.5 veces nuestra tierra, otro es Kepler -62d(2 veces el radio de la tierra). Pero lo realmente interesante son los dos siguientes, Kepler-62e(1.6 veces el radio de la Tierra) y Kepler-62f(1,4 veces el radio terrestre). Estos dos planetas están relativamente cerca uno del otro y ambos podrían albergar agua líquida y una superficie rocosa. Ambos están en la zona habitable, ambos pueden ser similiares a nuestra tierra.
El Kepler ha descubierto un sistema planetario que alberga cinco planetas pequeños que orbitan alrededor de una estrella un poco menos brillante que nuestro sol. Dos de ellos con una superficie rocosa y que puede albergar agua líquida, esto es increíble.
La constelación donde se halla este sistema planetario es la de Lira, a unos 1.200 años luz de nosotros. El kepler -62e recibiría la mitad de la radiación solar que la Tierra y su órbita es de 122 días. El siguiente planeta nombrado Kepler-62f tiene una órbita de 264 días alrededor de su sol y recibiría un 20% de la radiación solar equivalente a la que recibe la tierra.Ya lo adelantábamos ayer en el blog era el descubrimiento más esperado.
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Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

 

Explicación de los nuevos exoplanetas por Lisa Kaltenegger del instituto Max Planck. Está en inglés con subtítulos en inglés.

Fuente: página oficial de la NASA

La Tierra no es única. La misión Kepler nos abre los ojos.

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

El telescopio espacial Kepler es una fuente inagotable de datos para los astrónomos. Desde su puesta en órbita se han postulado más de 2300 candidatos a exoplanetas y se han confirmado más de 100. La misión nos está mostrando a nuestra Vía Láctea como un hervidero de sistemas planetarios alrededor de todo tipo de estrellas imaginables. Nos está dando una nueva lección de humildad frente a lo poco especial que puede ser nuestro planeta. Los planetas pequeños y rocosos son comunes en nuestro vecindario cósmico.

Geoff Marcy, uno de los más conocidos descubridores de exoplanetas y profesor de astronomía en la Universidad de California en Berkeley es tajante, “La TIerra no es única, no es el centro del universo. La diversidad de otros mundos es mayor que la descrita en todos las novelas y libros de ficción. Aristóteles hubiera estado orgulloso de nosotros por responder algunas de las más profundas cuestiones filosóficas sobre nuestro lugar en el universo”.

Cientos de planetas del tamaño terrestre son candidatos en estos momentos dentro de la misión, y algunos de ellos orbitan en lo que conocemos como la “zona habitable”, la región de un sistema planetario donde el agua líquida puede existir en superficie. Ninguno de ellos es exactamente similar a nuestro planeta, ninguno de ellos posee una órbita de un año de duración alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Aunque esta afirmación puede cambiar mañana después de la rueda de prensa que hay convocada por el equipo técnico del Kepler.

La primera fase de la misión nos deja un dato demoledor, al menos un tercio de las estrellas tienen planetas y el número de planetas en nuestra galaxia es de miles de millones. La segunda fase de la misión, que se ha extendido hasta 2016, va a centrarse especialmente en las otras Tierras, según el director de la misión “los resultados más excitantes están por llegar”.

No todo son buenas noticias, la misión tiene su talón de Aquiles. El fallo de un giroscopio más dejaría al telescopio sin la posibilidad de orientarse hacia su objetivo, dando así por finalizada la misión. Por ahora estas pequeñas piezas aguantan aunque hace unos meses el sobrecalentamiento de una de ellas obligó a entrar en modo seguro.

Mañana “habemus” rueda de prensa, podemos esperar desde un aumento del número de los planetas confirmados a la presentación de un “gemelo” terrestre, lo primero entra dentro de lo razonable y de lo esperable, lo segundo nos lleva a un escenario nuevo y apasionante.

Coge la segunda opción, añádele las nuevas teorías sobre la formación temprana de planetas rocosos alrededor de estrellas muy antiguas (tanto como las galaxias a las que pertenecen), súmale la asombrosa capacidad de la vida a adaptarse a todo tipo de ambientes extremos… no podemos evitar imaginar una Vía Láctea repleta de vida y civilizaciones, quizás nosotros estemos ya representados dentro de un catálogo, de un hipotético astrónomo de alguno de esos exoplanetas, como un mundo muy favorable para la aparición de vida. Quizás a partir de mañana estas hipótesis estén solo un paso más cerca de dejar de serlo.

Fuente: página oficial del telescopio espacial Kepler

Actualización: El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la tierra en la zona habitable de su estrella

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El metano de Titán no se está renovando

Nuevos lagos en Titán

Nuevos lagos en Titán

El fascinante ciclo activo de metano del que somos testigos en la actualidad en la luna de Titán puede tener fecha de caducidad.

Titán se está quedando sin metano en palabras de Christophe Sotin, encargado del JPL en la medición de los lagos y mares de la luna de Saturno. Un nuevo modelo geológico señala que quizás una gran cantidad de metano fuera liberada hace eones hacia la superficie de Titán, posiblemente tras un fuerte impacto, dando lugar al actual predominio de esta sustancia orgánica tanto en la atmósfera como en la superficie.

El ciclo del metano en Titán se parece mucho al del agua en la Tierra, existe como hielo sólido, como vapor en la atmósfera y como líquido en los lagos y mares.

Todo esto es lo que observa la Cassini hoy en día, pero el metano no se está renovando, lo que implica que, quizás un día se acabe agotando.

Las mediciones de la sonda Cassini indican que los lagos no parecen estar cambiando su tamaño. Esto indica que, o bien su tasa de evaporación es pequeña, o la lluvia está maquillando cualquier proceso de evaporación. Pero según los nuevos estudios las precipitaciones están siendo escasas, así que el líquido que forma los lagos no debe ser muy volátil, indicando que estaría formado en su mayor parte por etano, que no se evapora tan rápido como el metano.

El metano está formado por átomos de carbono y de hidrógeno, al evaporarse llega a las partes altas de la atmósfera donde los tímidos rayos de sol se encargan de su ruptura, escapando el hidrógeno al espacio exterior y dejando un remanente de moléculas de carbono.

Los productos derivados de la destrucción del metano continúan acumulándose en la superficie, dejando un registro fósil de lo que una vez pasó en este mundo.

Pero todo esto son teorías, solo una misión sobre el terreno podría corroborarlas o desestimarlas. Y para eso aún quedan décadas. Mientras tanto disfrutemos con lo que la Cassini nos brinda.

Los nuevos lagos descubiertos en Titán

Los nuevos lagos descubiertos en Titán