La estrella (A.C.Clarke)

La Estrella
Arthur C. Clarke

Hay tres mil años luz hasta el Vaticano. En otro tiempo creía que el espacio no podía alterar la fe; y lo creía al igual que consideraba fuera de duda el que los cielos cantaran la gloria de la obra de Dios. A la sazón he visto esa obra y mi fe se encuentra considerablemente minada.

Contemplo el crucifijo que pende en la pared de la cabina sobre el ordenador Mark VI y por primera vez en mi vida me pregunto si no será un símbolo vacuo.

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La última pregunta (Isaac Asimov)

La última pregunta se formuló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de
2061, en momentos en que la humanidad (también por primera vez) se bañó en
luz. La pregunta llegó como resultado de una apuesta por cinco dólares hecha
entre dos hombres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:
Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asistentes de Multivac.
Dentro de las dimensiones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del
rostro frío, parpadeante e intermitentemente luminoso -kilómetros y kilómetros de
rostro- de la gigantesca computadora. Al menos tenían una vaga noción del plan
general de circuitos y retransmirores que desde hacía mucho tiempo habían
superado toda posibilidad de ser dominados por una sola persona.

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Lo que nos prometió la ciencia ficción y lo que hay

Nos las prometíamos muy felices hace unos pocos lustros con lo que estaba por llegar. Las visiones futuristas de muchos escritores y series de ciencia ficción, nos hacían babear como posesos, y lo peor es que nos lo creíamos.

Por poner algunos ejemplos de más renombre, podemos pensar en naves como el Enterprise de la serie Star Trek. Esa pedazo nave de la flota estelar que llegaba a los confines del universo gastando menos que un mechero de plasma y que de compararla con algo actual podríamos hacerlo con el transbordador espacial…. o no porque son piezas de museo(pero es lo más parecido, y ni si quiera existe ya).

El Enterprise alcanzaba sistemas planetarios de estrellas distantes con un par de órdenes de Spock, nuestro Atlantis bastante tenía con llegar a la ISS tras un par de días en órbita baja y acoplarse sin llevarse medio complejo orbital por delante.

Los escudos protectores de la USS Enterprise se levantaban en pocos segundos y protegían de los más feroces ataques exteriores, mientras todos sabemos lo que le podía pasar al transbordador si se le caía medio panel de espuma aislante, y ya no te digo un trozo de basura espacial la que podía organizar…

Dentro de la Enterprise había gagdets acojonantes como la cabina de teletransportación, muy útil para numerosos usos, desde llegar a tiempo de quitar el horno si se está quemando la pizza o evitar el dichoso atasco de la autovía en hora punta. De todo eso en la actualidad ni hablamos, porque lloramos, y aunque existiera con la precisión gps de algunos sistemas actuales teletransportaríamos antes a medio barrio que a nosotros mismos.

Del tricorder médico del doctor McCoy para hacer diagnóstico y tratamiento sólo pasándolo por encima, ahora nos queda la seguridad social con sus escáneres y resonancias magnéticas que, aún siendo un gran avance, son un poco más grandes que el boli del doctor y con unas pocas más de radiaciones.

En lo que sí les hemos adelantado es en lo de las puertas automáticas, mucho más silenciosas y menos aparatosas en la actualidad que en cualquiera de las naves de la serie original (muy mal por el contratista)

En esta vorágine de comparaciones podemos incluir las espadas laser jedi (en nuestros días venerables tubos de neón arracandos de las cocinas con efectos sonoros que solemos poner nosotros con la boca), los sistemas de gravedad artificial que presentaba cualquier nave espacial de gama media ( en nuestros días lo que hacemos es coger un avión y lanzarlo a toda ostia contra el suelo cambiando un par de minutos de falsa libertad gravitatoria con la posibilidad de encontrar toda la gravedad posible al fostiarnos contra el suelo), los inteligentes androides de la guerra de las galaxias o de el hombre bicentenario ( en muchas cadenas de electrodomésticos tenemos sus equivalentes en los cacharros estos que aspiran el polvo evitando las paredes o los lumbreras que nos ganan al ajedrez)…

En resumen, que sí, que el 2011 es lo que nos prometían de niños, yo espero que para el 2020 todo esto haya mejorado y por lo menos los coches nos den los buenos días, pero de verdad, con sentimiento….

(esta entrada la mandaría a algún carnaval científico si supiera a cual, si alguien sabe donde ubicar este engendro lo ponga en los comentarios). Ala a disfrutar del futuro ;)

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