Un oso polar, un pato y una tortuga en una misma foto de Marte

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Panorama del Spirit con una colección de fauna y objetos diversos. Clik para ampliar

Que la mente del ser humano está hecha para asociar formas con imágenes que ya hemos visto es un hecho. La imaginación puede llegar a cotas muy altas cuando hablamos de Marte, a lo largo de la historia este planeta siempre ha sacado lo mejor y lo peor de nuestra inventiva.

Según la wikipedia “la pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio es percibido como una forma reconocible”, de siempre estos fenómenos se han asociado con apariciones religiosas, avistamientos de sucesos paranormales, audiciones de psicofonías… y un largo etcétera en el cuál los humanos hemos visto y oído lo que nos ha dado la gana a lo largo de los siglos.

Ahora nuestra tecnología ha avanzado y, de repente, podemos dedicarnos a hacer el ganso con las piedras marcianas, oportunidad que no hemos dejado escapar.

En la imagen del Spirit que abre el post podemos identificar (y solo en un recuadro de la misma) un pato, una calavera humana, un bigfoot dándose un paseo a pelo por las llanuras marcianas, una tortuga a toda velocidad dejando un rastro tras de si, un oso polar y hasta 14 objetos que se muestran en el recuadro inferior.

No hay que decir que la mayor resolución de las fotos que nos manda el Curiosity fomenta este fenómeno aún más si cabe. Por ejemplo esta semana toca el turno a la “rata marciana”.

Típica rata marciana en su hábitat natural

Típica rata marciana en su hábitat natural

Los ejemplos son incontables y supongo que irán llegando muchos más. Quien sabe en un futuro si podremos divertirnos con las formas de las nubes de algún exoplaneta… esta humanidad no aprende…

Fuente: planetary society , space.com

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Nuevos datos del Curiosity: el viaje a Marte supondría una radiación equivalente a un escaner corporal cada 6 días

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Diseño de la nave que llevó al Curiosity hacia Marte y la de la cápsula Orion

Nueva rueda de prensa del equipo del rover Curiosity esta misma tarde, centrada en esta ocasión en las mediciones tomadas por el Detector de Radiaciones (RAD) que lleva a bordo el vehículo.

Las mediciones que se tomaron durante el viaje de la sonda hacia Marte son datos fundamentales para una futura misión tripulada hacia el planeta rojo. Los datos acumulados durante todo el trayecto servirán como base para la construcción de las futuras protecciones que usará la nave encargada del primer viaje humano a otro planeta.

Los resultados no son demasiado favorables por el momento, todo indica que podrían exceder los límites puestos por la NASA para garantizar la salud a medio-largo plazo de los astronautas, sobre todo si el viaje se realiza con los actuales sistemas de propulsión.

Dos tipos de radiación forman los principales riesgos para la tripulación en el espacio profundo. Una son los rayos cósmicos provenientes de explosiones de supernovas o de otros eventos de alta energía situados fuera de nuestro sistema solar. La otra fuente de radiación estaría asociada con las partículas generadas por las llamaradas solares y por las CME (eyecciones de la corona solar).

Tipos de radiación presentes en el espacio profundo

Tipos de radiación presentes en el espacio profundo

La radiación se mide en Sievert(Sv) o miliSievert (mSv) y es fundamental la hora de establecer la probabilidad de contraer algún tipo de cáncer debido a una exposición alargada en el tiempo. La radiación es acumulativa, es decir, a lo largo de un cierto tiempo va sumándose y con ello el aumento de que provoque lesiones en nuestras células. La dosis de un 1 sV acumulada a lo largo del tiempo puede suponer un aumento de sufrir algún tipo de cáncer de hasta un 5% con respecto al riesgo de padecerlo por una persona que no reciba ningún tipo de radiación.

Los límites que se ha fijado la NASA como aceptables para un viaje hacia Marte son de un incremento del 3 % de desarrollar algún tipo de tumor. Los datos mostrados por el Curiosity en su viaje nos indican que estuvo expuesto a una media de 1.8 mSv al día solo de radiaciones originadas por rayos cósmicos. El ciclo solar, en esos momentos más calmado, favoreció que solo un 3% de la radiación total fuera asociada a partículas solares.

En términos de dosis acumulada, estos datos equivalen a que los astronautas se realizaran un escaner de todo el cuerpo cada cinco o seis días, y esto es mucha radiación. Los datos proporcionados por el RAD deben servir para entender como la radiación viaja por el espacio profundo y como afecta a la estructura de la naves espaciales. Los escudos son eficaces contra partículas de baja energía pero no contra los rayos cósmicos.

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Radiación comparada recibida tras un viaje de 6 meses a Marte con otros eventos

Aún queda mucho camino en este terreno, no podemos mandar humanos sin estudios previos. Señores de Mars One y otros proyectos de similares características… tomen nota.

Actualización: a lo largo de la semana, y desde que salió esta noticia, muchas voces cualificadas han optado por el pesimismo y la imposibilidad de aceptar tantos riesgos a la hora de explorar el sistema solar.

Que el reto sea grande no significa que no podamos realizarlo. Desde sus inicios, la exploración espacial, nos ha reportado grandes beneficios a nuestra vida diaria.

Necesitábamos comunicación con los tripulantes y desarrollamos nunerosos sistemas inalámbricos para ello, necesitábamos saber localizaciones y datos de trayectorias y apareció la telemetría. Las misiones Apolo necesitaban computadoras con unos circuitos integrados más reducidos y de esos estudios se desarrollaron los microchips actuales.

El TAC o tomografía axial computerizada, de la que tanto se ha hablado en este artículo, se usó por primera vez para comprobar imperfecciones en los componentes de naves espaciales.

Aislamientos, GPS, filtros para el agua, monitores cardiacos, telemedicina,… un sin fin de adelantos sin los cuales no entenderíamos nuestra civilización actual.

Y ahora nos toca dar un paso más. El cáncer es la gran plaga del siglo XXI y las radiaciones de nuestro entorno son causa importante del mismo. La exploración humana del sistema solar exige que encontremos la forma de aislarnos de la radiación exterior de forma eficaz y sin grandes dispositivos, imaginaros las aplicaciones que podrían tener esos avances en nuestra vida diaria.

Pero además exige que podamos asegurar la salud de nuestros exploradores. Para nuestra biología el espacio exterior es un medio inhóspito y letal, no evolucionamos para sobrevivir más alla de unos pocos kilómetros de la superficie terrestre. Investigar como controlar las mutaciones probabilísticas de nuestro ADN (producidas por la radiación o por cualquier otro agente externo) una vez que ya se han producido, es fundamental para que podamos abandonar nuestro planeta.

La comunidad científica lo ve como un obstáculo, yo veo una gran oportunidad.

Un telescopio espacial similar al Hubble con destino a la órbita marciana

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Hace unos meses dos telescopios espaciales de gran potencia fueron donados por los servicios de inteligencia americanos a la Nasa. Hasta entonces su misión había sido la de tomar fotos de enclaves y movimientos de los supuestos enemigos de la nación, ahora al menos uno de ellos puede tener un destino mucho más útil para la humanidad.

El telescopio conocido como MOST (Mars Orbiting Space Telescope) tiene un diámetro similar al del Hubble, y acaba de ser propuesto para una misión que lo pondría en órbita alrededor del planeta rojo. La resolución de las imágenes que tomaría de la superficie marciana serían hasta cuatro veces mayores que las obtenidas por la MRO que actualmente está en Marte. Además podría hacer observaciones del sistema solar exterior y de objetos de campo profundo, tal como ya realiza el Hubble.

MOST posee tres instrumentos principales, una cámara de alta resolución, un espectrómetro ultravioleta y un espejo secundario con una resolución de 0,21 metros por pixel a una altitud de 400 kilómetros, lo que supondría una resolución 100 veces mayor que las imágenes que tenemos de los orbitadores marcianos.

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También se dotaría al telescopio de una antena UHF para las comunicaciones de los rover con la Tierra.

MOST proporcionaría una mirada sin precedentes a los paisajes marcianos, profundizando más en la composición del terreno y su habitabilidad pasada y presente. Además sería una ayuda para elegir futuros destinos de misiones tanto no tripuladas como tripuladas.

Como guinda tendriamos un telescopio de la potencia del Hubble apuntando hacia objetivos como los planetas exteriores del sistema solar y objetivos de campo profundo (nebulosas, galaxias, cúmulos…).

Tal como está la economía y sabiendo que, a medio plazo, no hay sustituto para el Hubble, el negocio sería redondo.

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Fuente: space.com

Curiosity selecciona un segundo objetivo para taladrar

El equipo de operaciones del Curiosity ha seleccionado un nuevo objetivo para el taladro que lleva a bordo.

El segundo destino ha sido bautizado “Cumberland” y está a unos 2.75 metros al este de la roca donde hizo la primera perforación en Febrero.

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Como su predecesora, la nueva zona elegida es de aspecto plano, con “venas” de aspecto más pálido atravesándola.

La primera perforación dió como resultado la confirmación de un ambiente favorable para la vida microbiana. Esta segunda maniobra pretende confirmar los resultados de la primera, y espera algunos nuevos después de examinar el nuevo destino.

Aún siendo muy similar a la zona “John Klein”, la recién bautizada “Cumberland” posee más densidad de gránulos resistentes a la erosión que dan un aspecto abombado a la zona. Estos pequeños macizos se forman cuando el agua inunda el terreno durante años. Un análisis de esta muestra puede darnos mucha información acerca de la variabilidad entre dos zonas muy cercanas.

Los ingenieros de la misión acaban de realizar una actualización del software después de una pausa de cuatro semanas provocada por la conjunción Marte-Sol-Tierra. Este tiempo lo ha dedicado el rover a monitorizar la atmósfera marciana.

Ahora, por fin, se vuelve a poner en marcha el mayor laboratorio que la humanidad ha mandado jamás fuera del planeta.

Ha llegado la hora de ir a Marte.

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La Nasa lo ha dicho claro. Si queremos pisar la superficie marciana en 2030 no hay mucho tiempo para establecer un plan y desarrollar las tecnologías que se requieren para tan magna misión.

Estos días se celebra en la Universidad George Washington una importante reunión que marcará el futuro de los viajes tripulados a Marte. En la “Humans 2 Mars Summit” se están colocando las bases de lo que puede ser la mayor gesta de la humanidad, convertirla en la primera especie terrestre en colonizar otro planeta.

Según Charles Bolden, actual director de la agencia espacial, “el interés por ir a Marte nunca ha sido mayor, estamos ahora ante la oportunidad de cumplir lo que pienso que es el destino del hombre, pisar otro planeta”.

Mandar astronautas al planeta rojo requerirá, seguramente, de al menos tres misiones: una para lanzar a la tripulación y el vehículo para el viaje de ida, otra para lanzar el hábitat que los mantendrá con vida en la superficie marciana y otra para lanzar el vehículo que los devolverá a casa.

En total entre 200 a 400 toneladas de equipamiento lanzadas desde nuestro planeta, algo equivalente a lo necesitado para construir la Estación Espacial Internacional. De todas ellas unas 40 deberán ser capaces de aterrizar en el planeta rojo de una sola vez, cantidad muy superior a la única tonelada de peso que ha conseguido poner la Nasa en Marte con el Curiosity.

Y esto solo es la primera parte de un viaje de ida que lógicamente deberá tener una vuelta no menos dificultosa, con un sistema que cumpla a la perfección el objetivo de despegar desde Marte y llevar a la tripulación de nuevo a la Tierra.

La estancia requerirá que la tripulación lleve sus propios sistemas de soporte vital, medicinas, comida, comunicaciones y equipo de navegación. Se estima que podrán aprovechar algunos de los recursos marcianos, como agua y oxígeno, pero, al contrario de lo que mucha gente cree, estas tecnologías aún no existen.

Y todavía queda por hablar de un tema bastante importante. Cómo vamos a proteger a la tripulación de la intensa radiación a la que se verá expuesta durante el viaje y, en menor medida, en la superficie marciana. No hay aún ningún sistema de escudos desarrollado para tal efecto, al menos ninguno que no aumente excesivamente el peso total de la nave, con lo que todo ello supondría.

Estamos en el 2013, todo lo comentado y muchos detalles más, deben estar listos para el año 2020, fecha en la que los ingenieros deben haber decidido la arquitectura de la misión, incluyendo que tipo de propulsión vamos a utilizar y el número de lanzamientos que serán necesarios. En 2025 los lanzadores deben estar listos y las tecnologías requeridas, para que el viaje no sea un completo fracaso, desarrolladas.

Los ingenieros de la Nasa creen que es factible la fecha de 2030, pero solo si nos ponemos a trabajar sin perder un solo segundo desde ya mismo. Un acuerdo internacional es necesario y, lo más importante, la voluntad de ir.

Hasta el 8 de Mayo podemos seguir una de las reuniones que puede reescribir el futuro de la humanidad.

Ha llegado el momento de plasmar en un papel un viejo y antiguo sueño.

Y aún algunas empresas privadas quieren saltarse todos estos pasos e iniciar un viaje suicida en 2018. Es hora de ser realista. Es hora de ir a Marte.

Fuente: space.com

Manda tu nombre a Marte a bordo de la sonda MAVEN

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La NASA ha enviado una invitación a todo el que quiera mandar su nombre a Marte a bordo de la sonda MAVEN, que será lanzada en Noviembre de este mismo año para estudiar la atmósfera marciana.

El nombre y apellidos irá grabado en un DVD, además se puede enviar un poema de tres líneas (o haiku) aunque en este caso solo tres de los poemas enviados serán elegidos por votación para volar a Marte.

El plazo acaba el 1 de Julio. Todos aquellos que manden su nombre podrán imprimir un certificado online donde se demuestra su participación en el proyecto.

Para participar solo hay que introducir los datos en el enlace de la página oficial de la NASA

Página oficial de la sonda MAVEN

Yo ya no sé cuantas misiones llevan mi nombre, alguna que otra no llegó a su destino, otras están mandando datos e imágenes sin parar.

Por mucho que se empeñen en hacernos creer proyectos privados, tipo el del gran hermano marciano o el de enviar una pareja en un viaje de ida y vuelta sin tocar superficie (no los nombro para no hacer publicidad de tales tonterias), no existe ningún proyecto serio para un viaje tripulado al planeta rojo, aún quedan muchos obstáculos en el camino. Ni siquiera tenemos un lanzador, no existe tecnología para proteger de la inmensa radiación a la que se verían expuesta la tripulación, la ausencia de gravedad, la supervivencia en un medio hostil como el marciano, los fondos…

Mandar el nombre es lo más parecido a darse una vuelta por Marte. Por lo menos de aquí a varias décadas.

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La Mars Orbiter fotografía una sonda de la antigua Unión Soviética de 1971

Imágenes de la Mars 3 que llegó a Marte en 1971

Imágenes de la Mars 3 que llegó a Marte en 1971

El orbitador marciano de la NASA puede haber fotografiado los restos de la sonda Mars 3 rusa que aterrizó en Marte allá por 1971.

Una foto tomada hace 5 años nos muestra parte del hardware de la misión rusa, llegándose a identificar el paracaídas, el escudo térmico, los retrocohetes y el cuerpo de la sonda.

La Mars 3 llegó a mandar señales desde la superficie marciana hasta unos pocos segundos después de tocar tierra el 2 de diciembre de 1971, fue la primera sonda en sobrevivir a un amartizaje y transmitir datos.

En 1971 la Unión Soviética lanzó la Mars 2 y la Mars 3, ambas estaban formadas por un orbitador y un módulo de aterrizaje. Ambos orbitadores fueron un éxito, mientras la Mars 2 se estrelló contra la superficie marciana y la Mars 3 se posó suavemente en el planeta rojo, las comunicaciones se cortaron justo 14,5 segundos después por causas desconocidas, aunque una densa tormenta de polvo que por ese tiempo englobaba todo el planeta pudo influir.

La búsqueda de los restos de la sonda a través de las imágenes de la Mars Orbiter se ha realizado via “crowdsourcing”, participando internautas de toda Rusia con la colaboración de los propios ingenieros de la misión.

Fuente: JPL página oficial

La atmósfera marciana sigue activa

Aun estando en fase de reposo por la alineación Marte-Sol-Tierra que dificulta las comunicaciones con el rover, Curiosity sigue dando noticias.

La nota de prensa de hoy de la NASA indica hallazgos que muestran una ligera actividad en la atmósfera marciana, incluso después de haber perdido la mayor parte de su densidad original.

La semana pasada, un instrumento a bordo del Curiosity llamado SAM (Sample Analysis at Mars) analizó una muestra de atmósfera usando un procedimiento que concentra cierto tipo de gases. El resultado obtenido es la medición más precisa jamás hecha de isótopos de argón en Marte. Estos isótopos son variantes del mismo elemento con diferentes pesos atómicos, lo que da muchas pistas acerca de la evolución de la atmósfera marciana y de su importante pérdida a lo largo de millones de años.

SAM ha encontrado que la atmósfera marciana posee hasta cuatro veces más cantidad de argón-36 (un isótopo ligero del argón) comparado con su forma más pesada a cargo del argón-38. El ratio entre ambos isótopos es mucho más bajo que el encontrado en otras zonas del sistema solar, lo que lleva a pensar que Marte favorece la perdida del isótopo más ligero sobre el más pesado.

distintas medidas del ratio de argon6/argon8

distintas medidas del ratio de argon-36/argon-38

España ha aportado su granito de arena con la estación meteorológica REMS a la hora de comprobar la actividad de la atmósfera marciana en la actualidad. Las mediciones indican un leve aumento de la temperatura del aire desde que empezaron hace ya 8 meses, sin importar la localización del robot. La humedad, sin embargo, si parece variar con la posición del Curiosity. A esto le podemos sumar las mediciones indirectas que demostrarían la existencia en el cráter Gale de los famosos “dust devils” detectados visualmente por otras misiones y que consisten en pequeños torbellinos que duran apenas segundos, dejando en el REMS una oscilación brusca de la presión, la temperatura y el viento. No lo vemos pero lo intuimos.

Variaciones detectadas por el REMS

Variaciones detectadas por el REMS

Todos estos cambios sumados a una posible interacción entre moléculas de agua de la atmósfera y la superficie que está siendo estudiada por el DAN (Dynamic Albedo of Neutrons) ruso, indica que la atmósfera marciana aún sigue viva, muy lejos de lo que fue en un pasado, pero su actividad no ha cesado.

Fuente: JPL web oficial

Una cámara del Curiosity aprende a ver minerales hidratados

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El equipo del Curiosity ha encontrado un nuevo uso a la Mastcam.

Aprovechando los filtros para ver en el espectro infrarrojo cercano, la potente cámara del rover es capaz de identificar la presencia de algunos tipos de minerales hidratados.

Esta técnica ha sido utilizada para rastrear las inmediaciones del terreno donde se tomó la muestra procedente de la primera perforación.

Los distintos niveles de brillo han servido para comprobar un aumento de este tipo de materiales en las vetas que cortan las rocas de “Yellownife Bay”. Estos minerales se diferencian drásticamente de los arcillosos que rodean al rover.

La Mastcam puede usar esta nueva habilidad para rastrear objetivos relacionados con la antigua presencia de agua, optimizando el precioso tiempo de la misión.

Tener una cámara que rastree con antelación los lugares donde la habitabilidad del terreno pudo ser mayor en un pasado es una nueva arma que hay que aprovechar.

La semana pasada se demostró que la zona del cráter Gale fue apta para que la vida tuviera una oportunidad para desarrollarse. Los nuevos datos han sorprendido a los investigadores, la cantidad de materiales hidratados es mucho mayor que el esperado. Esto promete.

Un ejemplo lo podemos ver en las dos imágenes siguientes.

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En la primera podemos ver una imagen sin procesar de la roca “Tintina” que fue rota por el rover al pasar por encima de ella. La segunda imagen muestra la escala de colores asignada a la mayor o menor hidratación de la roca. Vemos que el rojo intenso (mayor hidratación) predomina en el lado de la roca que estuvo expuesto a fenómenos ambientales del lugar.

Así podemos comparar la imagen que abre este post con la siguiente:

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Quedando claro los lugares que eligió el agua para fluir entre la matriz de las rocas.

Fuente: página oficial del JPL

Actualización: no todo son buenas noticias. El rover ha vuelto a entrar en modo seguro por un nuevo fallo en la memoria del ordenador B con el que estaba funcionando después del error en la parte A. Se cree que en un par de días podrá reiniciar sus actividades normales. Lo malo es que se acerca el parón de un mes programado para el 4 de abril. Un parón provocado por la situación del Sol entre la Tierra y Marte, lo que empeorará sensiblemente las comunicaciones.

Nueva panorámica del Monte Sharp (cráter Gale,Marte)

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Si pulsas sobre la imagen tendrás una magnífica vista del verdadero objetivo del Curiosity. El verdadero santo grial de la misión se encuentra en las faldas de esta montaña.

Este mosaico de imágenes desde la Mastcam muestra el Monte Sharp tal como lo veríamos bajo la luz terrestre.

El también nombrado como Aeolis Mons está situado en el centro del cráter Gale, tiene unos 5 kilómetros de altura y es un libro abierto de la historia geológica marciana. Sus diferentes estratos irán desvelando a nuestro emisario como el paso del tiempo ha cambiado un Marte húmedo y habitable en uno desértico y, en principio, mucho menos propicio para la vida.

Fuente: JPL