El periodo Goldilocks o cómo el universo pudo albergar vida con solo 15 millones de años de existencia

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La zona de habitabilidad de una estrella se le conoce con el nombre de zona Goldilocks o zona “ricitos de oro”. La astrobiología busca estas regiones desde sus orígenes.

Están situadas a una distancia de su estrella madre capaz de mantener el agua en estado líquido en la superficie de un planeta, ni demasiado frío ni demasiado calor.

Es lógico que busquemos vida en lugares similares donde se ha originado nuestra propia existencia. Nuestro planeta orbita a una distancia idónea para que el agua fluya en estado líquido por su corteza rocosa, algo fundamental para el desarrollo de la vida tal como la entendemos.

Pero si algo hemos aprendido de el Cosmos es que le gusta darnos lecciones de humildad a medida que vamos conociéndolo mejor. Disfruta destrozando cada una de las teorías antropocentristas que le intentamos imponer.

En estos últimos años hemos sabido de otros lugares y otros mecanismos que pueden mantener lunas y planetas lo suficientemente templados como para albergar agua líquida sin estar situados en estas zonas habitables.

Un ejemplo claro lo tenemos en nuestro Júpiter y las fuerzas gravitacionales que ejerce sobre su luna Europa, que pueden haber favorecido la existencia de un océano subterráneo líquido.

Un nuevo estudio de Abraham Loeb de la Universidad de Cambridge habla sobre otro mecanismo que crea estas “zonas de Goldilocks” pero en este caso no hablamos de un espacio concreto sino de una edad concreta del Universo.

El universo entero podría haber sido habitable unos pocos millones de años tras el Big Bang, esto significaría vida unos 10.000 millones de años antes de que apareciera en la Tierra.

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La clave del razonamiento de Loeb estaría en la radiación de fondo de microondas, la huella que dejó el Big Bang en todo el Cosmos. Esta radiación empezó siendo muy energética pero a medida que el Universo se expandía la amplitud de onda se fue incrementando, disminuyendo su temperatura hasta los actuales -270 grados centígrados.

Los cálculos de Loeb indican que la radiación de fondo tuvo una temperatura entre 0 y 30 grados Celsius aproximadamente unos 15 millones de años después del Big Bang, y así se mantuvo durante unos cuantos millones de años. El universo habría sido lo suficientemente templado para mantener agua líquida en un planeta sin importar la distancia a la que estuviera de su estrella.

Pero estamos hablando de solo 15 millones de años, hablamos de un Universo repleto de hidrógeno y de helio y donde quizás no habría dado tiempo a formar sustancias pesadas, los materiales que forman los planetas rocosos y, más importante aún, los que usa la vida.

La clave estaría en si a las primeras generaciones de estrellas les dió tiempo de producir elementos pesados. Estos astros eran cientos de veces más masivos que el Sol y su vida media no era superior a los 3 millones de años. Loeb cree que hubo tiempo suficiente para formar la química esencial de la vida.

Otras cuestiones son más dificiles de responder, la vida tal como la conocemos hubiera tenido muchas dificultades para aparecer en las condiciones dadas por un universo tan joven, y de haberlo hecho apenas habría tenido unos pocos millones de años para evolucionar antes de que la temperatura de la radiación de fondo disminuyera.

Pero también podríamos dejar de pensar, por un momento, en la versión antropocéntrica de la vida…

Fuente: http://arxiv.org/abs/1312.0613

El Hubble descubre la mayor población conocida de cúmulos globulares

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Cúmulos globulares en Abell 1689

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha localizado una enorme población estelar agrupada en cúmulos globulares, nada menos que 160.000 estrellas situadas en un grupo de galaxias conocidas como Abell 1689.

Un equipo internacional de astrónomos ha usado la Advanced Camera for Surveys del Hubble para realizar el hallazgo de estos verdaderos fósiles estelares que van a ser de gran ayuda para el estudio de la materia oscura.

Según el equipo se puede obtener una estimación de la cantidad de materia oscura presente en una región del Universo si sabemos el número de cúmulos globulares presentes en la zona de estudio. Estos cúmulos son verdaderos enjambres estelares con cientos de miles de soles en su interior, algunas de estas estrellas pertenecen al grupo más antiguo que se conoce en nuestro Universo. La formación de estos cúmulos data entre 1000 y 2000 millones después del Big Bang, una formación muy temprana considerando que se produjo hace unos 13.8000 millones de años.

El estudio de estas formaciones es fundamental para comprender como ha influido la materia oscura en la formación de las actuales galaxias. El Hubble muestra que la mayoría de cúmulos globulares de Abell 1689 se formaron cerca del centro de la agrupación de galaxias, justo donde se encuentra una marcada disminución de materia oscura. Las observaciones realizadas a más distancia del centro de Abell 1689 nos dan una disminución en la densidad de cúmulos globulares.

Nueva imagen del universo temprano que confirma la teoría del Big Bang

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clic para ver en alta resolución

Esta es la nueva instatánea del universo poco después de la gran explosión conocida como Big Bang. El mapa revela las fluctuaciones de temperatura apenas 380.000 años después.

La ha realizado el satélite Planck. Está formada por 15 millones de pixels y envejece la edad de nuestro universo unos 80 millones de años hasta colocarlo en 13.890 millones de años.

La nueva imagen de un universo recién nacido nos revela una composición peculiar. Un 4,9% es materia normal, un 26,8% materia oscura y un 68,3% energía oscura.

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La precisión del nuevo santo grial de la cosmología es enormemente superior a la obtenida previamente por el satélite WMAP con solo un millón de pixels.

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Planck refuerza la idea de un universo inflacionario pero plantea nuevas cuestiones cuando nos trasladamos a grandes escalas, como puede ser la formación de galaxias, y también nuevos misterios que, seguro, darán quebraderos de cabeza a los cosmólogos. Un inexplicable “agujero” en un punto del mapa y la existencia de zonas con mayor número de fluctuaciones abren nuevos frentes.

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(una primera aproximación a esta anomalía ya en el blog del gran @emulenews)

La nueva constante de Hubble, que mide la inercia de la expansión del universo, se sitúa en 67.15 km/s/Mpc lo cual es un valor bastante más reducido que el anterior de 70 km/s/Mpc.

Más información en la nota oficial de la ESA

Otra nota de prensa de la agencia espacial europea.

Ya disponible en español

Vídeo sobre la presentación de los nuevos datos

Una imagen del amanecer del Universo

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No todos los días podemos ver una imagen que nos traslada justo después del Big Bang (click para ver en detalle).

El Hubble acaba de pillar un grupo de 7 galaxias en una increible instantánea. Una de ellas puede ser la galaxia más lejana vista jamás, ¡a 13.3 billones de años luz de la tierra! solo 380 millones de años del nacimiento del universo.

Sabemos muy poco acerca de los primeros estadios de las galaxias y de la formación de sus primeras estrellas. Estas imágenes dan un poco de luz acerca de ese misterio. Se supone que los primeros soles fueron enormemente masivos y muy pobres en materiales pesados.

El James Webb nos acercará más aún a la verdad.