Y el Cosmos ha hablado.

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Desde que abrí el blog una de las premisas fue intentar entender el complejo Universo que nos rodea.

Los descubrimientos se van sucediendo, uno tras otro, y de una manera que va acelerándose en los últimos tiempos. Exoplanetas, astrobiología, la exploración espacial… todo diferentes formas de mirar una misma cosa.

Desde hace pocos días muchas cosas tienen un poco más de sentido. Mi primera hija me ha mostrado de lo que es capaz el Universo y la evolución cuando se ponen de acuerdo, y el resultado es algo realmente bello.

Millones de átomos provenientes de explosiones de supernovas que sembraron el Cosmos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno,… toda una pléyade de elementos que han recorrido miles de millones de años luz para formar un ser humano único, irrepetible y maravilloso.

Espero que vea a nuestra especie colonizar gran parte del Sistema Solar, será testigo de la noticia de la primera prueba de vida fuera de nuestro planeta, deseo que sea parte de una civilización de la que se pueda sentir orgullosa (ya me encargaré de que sea parte de la solución y no del problema).

Nuestra raza necesita una generación que cambie muchas cosas, y tiene que ser la siguiente a la nuestra, no podemos permitirnos el lujo de perder más tiempo. Y la responsabilidad de que esa generación lo consiga es nuestra, la educación y los valores que les inculquemos son la base de nuestro futuro… a trabajar se ha dicho.

Pd: pido paciencia a los que seguis fieles al blog, ahora mismo es imposible seguir el ritmo de hasta ahora, pero la aventura de milesdemillones continúa, y con mucha más fuerza que antes…

Buscando el planeta perfecto para albergar vida

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Un nuevo estudio liderado por astrobiólogos empieza a marcar los parámetros que debemos buscar en otros planetas a la hora de decidir si son potencialmente habitables o no.

La primera premisa que se ha dispuesto es que nuestro hogar, la Tierra, no es el mejor ejemplo de habitabilidad a seguir, se introduce el concepto de mundos superhabitables, planetas mucho más preparados para albergar vida que el nuestro. Quizás por ahí es por donde debemos empezar a buscar.

El concepto de zona de habitabilidad estelar, del que ya tanto hemos hablado por estos lares, se está viendo atacado por varios flancos dentro del ámbito de la astrobiología. Hace tiempo hablábamos en el blog que la definición clásica que hemos usado durante mucho tiempo no era de mucha utilidad.

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Literalmente la wikipedia habla de que “se denomina zona de habitabilidad estelar a la región alrededor de una estrella en la que, de encontrarse ubicado un planeta(o satélite) rocoso con una masa comprendida entre 0,6 y 10 masas terrestres y una presión atmosférica superior a los 6,1 mb correspondiente al punto triple del agua, la luminosidad y el flujo de radiación incidente permitirían la presencia de agua en estado líquido sobre su superficie” , todo esto era útil cuando teníamos apenas unos pocos exoplanetas descubiertos y ninguna opción de hallar exolunas con nuestra tecnología. Ahora tenemos mas de mil planetas catalogados y otros tantos pendientes de confirmar, y entre ellos algunos candidatos a exolunas (el telescopio espacial Kepler lo cambió todo).

Ahora hablamos de estudios donde la vida puede emerger fuera de esta zona de habitabilidad, empezamos a definir zonas donde la vida es capaz de surgir y desarrollarse, y no tiene porque parecerse en nada al único ejemplo que conocemos. Hablamos de zonas habitables en el subsuelo de planetas donde la superficie no sea apta para soportar vida, un subsuelo protegido de las inclemencias de temperaturas y radiación extremas. Hablamos de lunas orbitando gigantes gaseosos u otros mundos inhabilitados para la vida, hablamos incluso de mundos orbitando estrellas dentro de gigantes cúmulos estelares,… como veis la cosa se va complicando.

Y ahora tenemos una nueva definición para añadir a las anteriores, el concepto de superhabitabilidad.

En el último artículo los astrobiólogos Rene Heller y John Armstrong describen al menos 18 características que deben tener estos mundos diseñados a la perfección para la vida ( y no todas coinciden con las de nuestro planeta).

Hablan de planetas rocosos con masas de 2 a 3 veces superior a la del planeta Tierra, con largos periodos de actividad tectónica que permitan que los ciclos que dependen de sustancias como el carbono y el silicio estén activos durante largos periodos de tiempo.

Dentro de esta fórmula magistral para crear un mundo perfecto para la vida también se incluyen campos magnéticos que actúen a modo de escudo contra las radiaciones externas al planeta. Grandes áreas de superficie que permitan el desarrollo de la biodiversidad, combinadas con humedales o mares poco profundos en sus proximidades (recordemos que en la Tierra la vida pudo originarse en este tipo de zonas).

Una distribución óptima entre las superficies terrestres y los vastos océanos también favorecería este concepto de superhabitabilidad, los supercontinentes no son propicios para la vida ya que pueden formarse grandes áreas desérticas en su interior y también pueden influir en el clima global del planeta.

Y todo rodeado de una atmósfera más gruesa que la de nuestro planeta, que permita unas temperaturas un poco más cálidas.

Todas estas características darían como resultado mundos o lunas con una biodiversidad mucho mayor de la que conocemos en nuestro planeta.

Los mundos superhabitables deberían orbitar estrellas ligeramente más pequeñas que nuestro Sol, las llamadas enanas de tipo espectral K, con una expectativa de vida mucho más larga que la de nuestro astro, y además se verían favorecidos si en su sistema solar existen otros mundos habitados, lo que favorecería la panspermia o paso de vida entre diferentes mundos.

Después de varías características más los autores concluyen que la Tierra es solo “marginalmente” habitable, cumple con algunos de los criterios de habitabilidad pero no con todos.

Creo que todo esto solo es el principio, definir donde puede surgir la vida o donde no puede ser tan difícil como definir lo que la propia vida es. Solo tenemos un ejemplo y solo un planeta donde se ha producido esa maravillosa singularidad. A medida que encontremos distintas formas de vida todos estos conceptos irán a la basura para ser reemplazados por otros, o quizás no. Solo lo vamos a saber de una manera, explorando…

-Fuente: Superhabitable worlds, Astrobiology, Jannuary 2014

El periodo Goldilocks o cómo el universo pudo albergar vida con solo 15 millones de años de existencia

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La zona de habitabilidad de una estrella se le conoce con el nombre de zona Goldilocks o zona “ricitos de oro”. La astrobiología busca estas regiones desde sus orígenes.

Están situadas a una distancia de su estrella madre capaz de mantener el agua en estado líquido en la superficie de un planeta, ni demasiado frío ni demasiado calor.

Es lógico que busquemos vida en lugares similares donde se ha originado nuestra propia existencia. Nuestro planeta orbita a una distancia idónea para que el agua fluya en estado líquido por su corteza rocosa, algo fundamental para el desarrollo de la vida tal como la entendemos.

Pero si algo hemos aprendido de el Cosmos es que le gusta darnos lecciones de humildad a medida que vamos conociéndolo mejor. Disfruta destrozando cada una de las teorías antropocentristas que le intentamos imponer.

En estos últimos años hemos sabido de otros lugares y otros mecanismos que pueden mantener lunas y planetas lo suficientemente templados como para albergar agua líquida sin estar situados en estas zonas habitables.

Un ejemplo claro lo tenemos en nuestro Júpiter y las fuerzas gravitacionales que ejerce sobre su luna Europa, que pueden haber favorecido la existencia de un océano subterráneo líquido.

Un nuevo estudio de Abraham Loeb de la Universidad de Cambridge habla sobre otro mecanismo que crea estas “zonas de Goldilocks” pero en este caso no hablamos de un espacio concreto sino de una edad concreta del Universo.

El universo entero podría haber sido habitable unos pocos millones de años tras el Big Bang, esto significaría vida unos 10.000 millones de años antes de que apareciera en la Tierra.

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La clave del razonamiento de Loeb estaría en la radiación de fondo de microondas, la huella que dejó el Big Bang en todo el Cosmos. Esta radiación empezó siendo muy energética pero a medida que el Universo se expandía la amplitud de onda se fue incrementando, disminuyendo su temperatura hasta los actuales -270 grados centígrados.

Los cálculos de Loeb indican que la radiación de fondo tuvo una temperatura entre 0 y 30 grados Celsius aproximadamente unos 15 millones de años después del Big Bang, y así se mantuvo durante unos cuantos millones de años. El universo habría sido lo suficientemente templado para mantener agua líquida en un planeta sin importar la distancia a la que estuviera de su estrella.

Pero estamos hablando de solo 15 millones de años, hablamos de un Universo repleto de hidrógeno y de helio y donde quizás no habría dado tiempo a formar sustancias pesadas, los materiales que forman los planetas rocosos y, más importante aún, los que usa la vida.

La clave estaría en si a las primeras generaciones de estrellas les dió tiempo de producir elementos pesados. Estos astros eran cientos de veces más masivos que el Sol y su vida media no era superior a los 3 millones de años. Loeb cree que hubo tiempo suficiente para formar la química esencial de la vida.

Otras cuestiones son más dificiles de responder, la vida tal como la conocemos hubiera tenido muchas dificultades para aparecer en las condiciones dadas por un universo tan joven, y de haberlo hecho apenas habría tenido unos pocos millones de años para evolucionar antes de que la temperatura de la radiación de fondo disminuyera.

Pero también podríamos dejar de pensar, por un momento, en la versión antropocéntrica de la vida…

Fuente: http://arxiv.org/abs/1312.0613

La luna Europa podría tener placas tectónicas activas, algo fundamental para la vida.

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La luna de Júpiter, Europa, lleva un par de semanas proporcionando noticias de gran valor científico. No hace muchos días que hablábamos de la presencia de materiales arcillosos (orgánicos) en la superficie del helado satélite, luego unas observaciones del Hubble nos sorprendían con la existencia de chorros de vapor de agua emanando de su corteza muy similares a los existentes en Encelado.

Todos estos descubrimientos, unidos a la existencia de un enorme océano de agua líquida en su interior colocaban a Europa como el principal candidato a albergar vida fuera de nuestro planeta. Pero el último hallazgo sería fundamental para la habitabilidad del satélite… Placas tectónicas activas similares a las de nuestro planeta… El único lugar fuera de nuestro planeta donde existiría este fenómeno.

Las placas tectónicas serían clave para proveer de nutrientes a hipotéticos organismos existentes en el océano subterráneo de la luna.

Se sabe desde hace tiempo que la superficie de Europa es relativamente joven, renovándose con hielo nuevo continuamente, ascendiendo a través de lo que se conoce como “bandas de dilatación”. Los nuevos estudios sugieren que esas bandas actuarían como las placas tectónicas terrestres.

Se han descubierto por primera vez zonas de subducción, localizaciones donde el hielo antiguo desciende a zonas del subsuelo de la luna o incluso podría llegar al océano interior. Este hecho sería fundamental para la supervivencia de hipotéticas formas de vida. Ese hielo antiguo podría llevar consigo desde la superficie nutrientes y minerales imprescindibles para la existencia de cualquier tipo de microorganismo.

Si juntamos los descubrimientos de las últimas semanas tenemos un mundo con un océano interior de agua líquida protegido de la intensa radiación de Júpiter por una corteza de hielo de kilómetros de espesor, sustancias orgánicas en superficie que podrían ser trasladadas al interior de la luna por mecanismos similares a los de las placas tectónicas terrestres y chorros de vapor de agua emitiéndose a gran velocidad que podrían demostrar que la comunicación entre subsuelo y superficie es continua. Es decir, tenemos un objetivo de primera magnitud en el campo de la astrobiología. Es el primer lugar del Sistema Solar donde tenemos que mirar si queremos encontrar vida fuera de nuestro planeta. Y no hay programada ninguna misión específica para Europa en los próximos 20 años…

Fuente: http://themeridianijournal.com/2013/12/europa-may-active-plate-tectonics-study-suggests

De cómo Europa y Titán dan fe de que somos una raza en decadencia

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mosaíco que muestra la totalidad de los lagos y mares del hemisferio norte de Titán. un click para ampliar

Esta semana que ahora acaba ha sido prolífica en noticias y nuevos descubrimientos sobre dos de las lunas más apasionantes que existen en nuestro Sistema Solar, la helada luna de Júpiter conocida como Europa y Titán el mundo de los lagos de metano y bellas líneas de playa que orbita Saturno.

Las noticias que nos van llegando son asombrosas, cada nuevo descubrimiento es más asombroso que el anterior. Nuestra civilización está observando con los brazos cruzados como de un hermoso mundo helado con un increíble océano interior de agua líquida surgen enormes géiseres de vapor de agua a través de fisuras en su espesa corteza de hielo que alcanzan los 200 kilómetros de altitud. Es agua expulsada desde el polo sur de Europa a unas velocidades cercanas a los 2500 kilómetros por hora. Esos jets tienen que surgir de sitios donde haya ingentes depósitos de agua almacenada. A eso le podemos añadir los datos que aportábamos en la anterior entrada que confirmaban la presencia de materiales arcillosos en la ciertos lugares de la superficie, probables materiales orgánicos paseándose por delante de nuestras sondas,…

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Recreación de las eyecciones de vapor de agua desde la luna Europa

 

Al mismo tiempo nos llegan imágenes como la que abren el post, los mares y lagos de la luna Titán a una resolución nunca vista con anterioridad. Vistas del único mundo que posee formaciones líquidas estables en su superficie a parte de la Tierra. Un satélite repleto de materiales orgánicos (precursores de la vida) en estado sólido, líquido y gaseoso, interrelacionándose entre si, formando un verdadero ciclo cerrado similar al del agua en nuestro planeta, con lluvias, ríos, inundaciones, subidas y bajadas en los níveles de dichos mares, hermosas líneas de costa que nada tienen que envidiar a las nuestras…

Uno de los mares de Titán, conocido como Ligeia Mare, tiene 170 metros de profundidad según las nuevas mediciones obtenidas gracias a los últimos vuelos de la sonda Cassini ( la misma que quieren apagar en 2015 por falta de presupuesto). La nueva técnica con la que se ha medido la profundidad de este mar ha permitido obtener otro dato asombroso, la masa líquida de Titán podría ascender a 9.000 kilómetros cúbicos de hidrocarburos, unas 40 veces las reservas existentes en nuestro planeta.

Todos estos datos son solo una parte de los miles que poseemos acerca de dos lunas donde la vida puede estar presente en estos momentos, vida fuera de nuestro planeta coexistiendo con nosotros, quizás pequeños microorganismos muy parecidos a los existentes en nuestro planeta o quizás totalmente diferentes. Quizás provenientes de alguna colisión de un trozo cargado de vida de nuestro propio planeta o quizás producto de una evolución totalmente diferente a cualquier proceso ocurrido en el sistema solar, una evolución única y maravillosa.

Hace 500 o 1000 años, por muchos menos datos que los que se nos presentan ahora, nos hubiésemos lanzado sin pensarlo dos veces al descubrimiento y exploración de estos nuevos mundos. Los humanos que dieron el salto de las sabanas africanas, donde crecimos como especie, hacia territorios no explorados fuera de su hogar no sabían lo que les esperaba, el resultado fue una especie que se extensión por todo el territorio no inundado del planeta. Los exploradores que partieron de Europa en busca de nuevas rutas comerciales y nuevos territorios que conquistar no sabían ni que rumbo tenían que seguir, no sabían si sus provisiones iban a ser suficientes, no sabían si iban a regresar.

Todo eso se ha perdido. Tenemos la tecnología suficiente como para explorar dos territorios que quizás cambien para siempre nuestra perspectiva sobre el Universo y nuestro lugar en él. Podemos inundarlos de sondas robóticas, tenemos capacidad de avanzar nuestra tecnología en 20-30 años lo suficiente como para poner representantes de nuestra especie en su superficie. Pero no lo vamos a hacer.

Hace muchos años un astrónomo y divulgador que varias veces ha sido nombrado en este blog sugirió que las especies que pierden la capacidad de explorar y de asombrarse ante el conocimiento están destinadas a desaparecer.

A principios del siglo XXI somos un planeta en crisis tanto económica como de valores, nuestros objetivos como especie se fijan (por término medio) con vistas a cuatro años (lo que dura un periodo de elecciones en los distintos gobiernos democráticos del mundo), ya no hay grandes empresas que impliquen a varias generaciones, ya no hay grandes objetivos donde podamos demostrar lo que somos capaces de hacer. Nuestros objetivos se centran en el rendimiento inmediato, cosa que explica el porque disciplinas como la ciencia, necesitada de tiempo e inversión para dar frutos, es machacada y ultrajada por nuestros gobernantes hasta verse reducida a la más mínima expresión.

Nos hemos convertido en una raza acomodada, nos han abierto una enorme ventana al Cosmos que nos rodea y la hemos tapiado rápidamente. Estamos observando los principios fundamentales que dieron lugar a la vida en nuestro planeta hace miles de millones de años en otros mundos y lo único que se nos pasa por la cabeza es cancelar las misiones que lo están estudiando, amén de no permitir que se presupueste ni una sola nueva para los próximos 15-20 años.

Si son gastos y visiones de científicos incapaces de ver la realidad que nos rodea… (mirar las veces que se ha dicho ese tipo de frases a lo largo de la historia y de paso observad el puesto que el paso de los años ha reservado a las que las pronunciaron)

Somos la forma que el Universo tiene de conocerse, no lo estamos haciendo bien…

PD: Un pequeño paseo virtual por la tierra de los lagos del hemisferio norte de Titán. Lugar que no queremos investigar.

- Imagen directa de los “chorros” de Europa.

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Encontrados minerales arcillosos en la luna Europa

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Un nuevo análisis de las imagenes tomadas por la sonda Galileo, muestran la primera detección de minerales similares a la arcilla en la superficie de Europa, satélite de Júpiter.

La distribución del mineral hace pensar que ha sido liberado después de una colisión con un asteroide o un cometa. Esta es la primera vez que se hallan este tipo de minerales en Europa. La importancia del descubrimiento radica en que son minerales que están compuestos por materiales orgánicos.

No hace falta decir el salto de gigante que acaba de dar la ya famosa luna respecto a ser el principal objetivo en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta. Teníamos un gigantesco océano de agua líquida protegido de la radiación por una gruesa capa de hielo. Y ahora aparecen los bloques necesarios para la aparición de la vida. El solo hecho de pensar que hay material orgánico en Europa estremece.

Según palabras del equipo de la sonda “estamos ante un nuevo capítulo en la historia de la búsqueda de vida en Europa”.

Lo encontrado son filosilicatos y se han localizado en un anillo de unos 40 kilómetros de ancho cerca de un cráter formado por un impacto de alta intensidad.

Si son materiales provenientes del interior del satélite o del objeto que impactó debe ser estudiado con más detenimiento.

Hay que ir… Ya.

Fuente: http://www.jpl.nasa.gov/m/news/?release=2013-362&utm_source=iContact&utm_medium=email&utm_campaign=NASAJPL&utm_content=europa20131211

200 metros de ancho para soñar en la base del Aeolis Mons, cráter Gale, Marte

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Un artículo publicado en la revista Geology con fecha de ayer nos hace pensar que los grandes titulares acerca de la misión del Curiosity están aún por ser escritos.

La imagen que abre el post es el Aeolis Mons o Monte Sharp, es la colina que se eleva, majestuosa, dentro del marciano cráter Gale. Si os fijáis en la base del monte podréis observar dos trazos dibujados con color negro, entre estas dos líneas imaginarias se encuentra una de las principales razones por la que se eligió a Gale como destino de la misión.

El terreno del que hablamos contiene una gran cantidad de depósitos de hematita, un mineral compuesto por óxido férrico que se forma en asociación con el agua, el lugar exacto para confirmar la ya probada habitabilidad de Marte en un pasado y quizás poder dar un paso más.

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Las imágenes en alta resolución del espectrómetro de la Mars Reconnaissance Orbiter han permitido trazar al equipo de geólogos del rover un mapa de la base del monte con unos detalles sin precedentes.

El objetivo tiene unos 200 metros de ancho y se extiende a lo largo de 6,5 kilómetros desde el noreste hacia el suroeste, aproximadamente paralelo a la base del monte Sharp. Los datos obtenidos desde la órbita no permiten determinar como se formó la hematita, pero cualquiera que sea su origen lo que es seguro es que hubo una activa oxidación de hierrro. En nuestro planeta los procesos químicos con este tipo de oxidación son procesos casi exclusivos de la vida.

Numerosas localizaciones en Marte podrían proveer de energía a microorganismos, pero esta pequeña porción de terreno de solo 200 metros de ancho es un sitio muy especial para buscar signos pasados de habitabilidad. Es una ventana a un pasado más favorable para la vida, y nuestro rover va hacia ella.

Fuente: http://redplanet.asu.edu/?p=2675

Curiosity no encuentra metano en Marte

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Mediciones previas de telescopios y satélites habían informado sobre pequeñas cantidades de metano en la atmósfera marciana, los ingenieros del rover esperaban encontrar hasta 10 partes por mil millónes o más de este gas, pero la realidad ha sido toda una sorpresa.

Desde unos días después de aterrizar en Cabo Gale, Curiosity ha estado rastreando la atmósfera en busca de uno de sus grandes objetivos, verificar la presencia de metano en la atmósfera, un gas que en nuestro planeta es producido hasta en un 95% por microorganismos.

Su presencia podría haber sido una pista sobre la presencia de vida actual en el planeta rojo. Al menos en nuestro planeta es un biomarcador bastante eficaz (no tiene porque serlo en otros sitios). La cruda realidad es que no ha sido así. Los precisos instrumentos del rover apenas han encontrado trazas de metano, la cantidad estimada es de apenas 1.3 partes por mil millónes en toda la atmósfera, un sexto menos de lo esperado.

El hecho de que las mediciones sean a nivel del suelo o en una sola localización no deberían influir a la hora de generalizar estos valores al resto de la atmósfera.

No todos los microorganismos terrestres son productores de metano, por lo que el hecho de no encontrarlo en las cantidades esperadas no indica que Marte sea un planeta muerto como muchos están apuntando.

Las grandes cantidades encontradas en años anteriores pueden ser fruto de procesos geológicos internos o de impactos con cometas y asteroides. Ningún proceso explicaría la rápida reducción desde las 10 ppb (en rojo en la imagen justo debajo de estas líneas) a las 1,3 ppb encontradas por Curiosity. Seguramente la nueva sonda Exomars y la Mavens de la NASA (a punto para partir hacia Marte) aclararán estos datos contradictorios.

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En rojo las supuestas altas concentraciones de metano vistas desde telescopios

Los astrobiólogos están sorprendidos y decepcionados por estos resultados, no se esperaba esta ausencia de metano. Malas caras y muchos artículos sobre un planeta muerto y arrasado por la radiación. De nuevo nos ciega el creer que sabemos lo que buscamos. Puede ser que sea muy parecido a la biología terrestre o totalmente diferente. La pérdida de la atmósfera, la ausencia de agua líquida en superficie y la arrasadora radiación que reinan en Marte no invitan a que la vida esté presente en estos momentos, pero esas condiciones cambian en el subsuelo y la ausencia de metano no condena esa posibilidad.

PD: señores de la NASA, Marte es nuestro vecino y un planeta muy interesante de estudiar, quizás lleno de vida en un pasado. Pero si de verdad están buscando algo que se mueva y tenga la capacidad de autoperpetuarse hay tres lunas en el sistema solar con mucho más potencial que el planeta rojo. No sé a que esperan…

Fuente: jpl nasa news

¿Es nuestro sistema solar un lugar privilegiado para la vida? Llega el antropocentrismo cosmológico

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El antropocentrismo es la teoría que sitúa al ser humano como medida de todas las cosas.

“Así la naturaleza humana, su condición y su bienestar –entendidos como distintos y peculiares en relación a otros seres vivos– serían los únicos principios de juicio según los que deben evaluarse los demás seres y en general la organización del mundo en su conjunto”.

Esta corriente de pensamiento lleva fustigando al ser humano desde el siglo XVI (yo creo que mucho antes, pero es lo que ponen los libros). Los tiempos cambian, las mentes evolucionan y los nuevos científicos del siglo XXI se actualizan en sus doctrinas. ¿Eliminamos el antropocentrismo y el principio antrópico?. No, mejor lo extendemos a todo el universo observable y nos actualizamos ya del todo.

Últimamente abundan los artículos que defienden lo especial que es nuestro rincón del universo y la gran cantidad de leyes físicas dirigidas solamente con el propósito de que el ser humano exista.

Un equipo de científicos de la Universidad de Nueva Gales en Sydney han analizado la luz proveniente de cuásares lejanos usando datos del Very Large Telescope (VLT) y una de las conclusiones que han sacado es que una de las constantes de la naturaleza parece ser diferente en distintas partes del Cosmos, afirmando que nuestro Sistema Solar está situado en una zona del Universo que es propicia para la aparición de la vida.

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La suposición de que una de las constantes de la naturaleza cambia según en el lugar del Cosmos donde nos encontremos va en contra del principio de equivalencia de Einstein y el principio cosmológico que defiende que las leyes de la física son iguales en todos los lugares del Universo.

Lo que se ha encontrado tiene que ver con la constante de estructura fina, una constante física fundamental que caracteriza la fuerza de la interacción electromagnética.

Según John Webb “el hallazgo es una verdadera sorpresa para todos”. Los cambios en esta constante parecen tener una orientación, creando una especie de “eje” que atraviesa el Universo.

“Después de medir alfa (valor de la constante) en 300 galaxias distantes el valor no es el mismo que el obtenido en la Tierra” dice Webb.

“Las implicaciones para nuestro entendimiento de la ciencia serían muy profundas. Si los valores de las leyes físicas pasan a ser locales en vez de generales, significaría que nuestro lugar en el Universo favorece la presencia del ser humano” sigue explicando Webb. “Si estos resultados se verifican claramente necesitamos nuevas teorías de la física que los expliquen”, martillea en mi mente Webb, digo… continua diciendo Webb.

Como defendemos el método científico hay que decir que estos resultados ya se obtuvieron con el telescopio Keck en Hawaii. Los datos sugieren que el valor de alfa es ligeramente menor cuando la luz del cuásar fue emitida, hace 12.000 millones de años, que el valor que actualmente podemos medir en nuestros laboratorios terrestres si usamos los datos del telescopio Keck situado en el hemisferio norte. Ese mismo valor es ligeramente mayor que el obtenido en la Tierra cuando los datos provienen del VLT, situado en el hemisferio sur.

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Cada hemisferio mira hacia un lado opuesto del universo observable. Si los valores obtenidos por ambos telescopios fueran iguales significaría que la constante no varía miremos donde miremos. La existencia de una variación mínima de menos de una parte en cada 100.000 es la raíz del problema, el universo parece tener un alfa mayor en una dirección y una menor en otra.

La Tierra parece situada en algún punto medio de esta gradación, un sitio donde la fuerza de la interacción electromagnética permite las reacciones químicas tal como las conocemos (un crecimiento de alfa de solo un 4%, por ejemplo, no permitiría a las estrellas formar carbono impidiendo que existiera toda nuestra base estructural).

Y vosotros os preguntaréis, ¿cuánto tiempo más va a seguir escribiendo estos resultados y va a perder los modales? Pues ya.

Los resultados hay que ponerlos porque ahí están, son fruto de una investigación desde 2011 y la ciencia se basa en mediciones, y si tienen razón pues yo cojo cierro el blog y sigo con mis quehaceres normales (que varias entradas a la semana durante casi dos años lleva su trabajo, además si hay un poco de suerte no sé si podré mantener este ritmo dentro de un tiempo).

Pero varias datos acuden a mi mente que pueden hacerme sospechar que los datos simplemente son incorrectos. Son cientos (sino miles) los experimentos que han confirmado las teorías de Einstein acerca del principio de equivalencia. Si es verdad que solo en nuestra parte del universo las reacciones químicas son viables ¿qué hacen nuestros radiotelescopios detectando carbono, azúcares y hasta ron en diferentes puntos del cosmos?. ¿Qué hacen todos esos sistemas planetarios orbitando alrededor de todo tipo imaginable de estrellas?, (hasta se forman sin estrellas oye). ¿Qué hacen algunos telescopios detectando en la luz que obtienen de las atmósferas de esos planetas patrones compatibles con la existencia de metano y de silicio?

¿Todas esas mediciones son incorrectas? ¿O puede haber algún factor que hayan pasado por alto a la hora de medir la constante de estructura fina?

Somos una especie única y maravillosamente extraña. Millones de factores han concurrido para que existamos. No hay duda de eso. Pero cuanto más conocemos del universo que nos rodea menos dudas tenemos que esta excepcional singularidad, que es la vida, se repite una y otra vez en todos los lugares del cosmos donde tiene la más mínima oportunidad.

El antropocentrismo tiene una tratamiento muy simple, el tiempo.

“No se si existen o no, pero es todo caso, el Universo es enorme. Y si solo estamos nosotros… ¡¡Cuanto espacio desaprovechado!!” (Contact, Carl Sagan)

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Lo que nos cuenta nuestro planeta acerca de la vida en el Universo

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La astrobiología es la ciencia que estudia la vida en otros mundos, su rango de estudio es amplio y fascinante. Organismos capaces de sobrevivir a altísimas dosis de radiación, formas de vida que no utilicen el carbono como base estructural, seres vivos utilizando longitudes de onda cercanas al infrarrojo para fabricar sus propios nutrientes… Todo un amplio abanico de posibilidades que podamos imaginar y un más amplio cajón con miles de esos abanicos de posibilidades que ni siquiera podemos llegar a sospechar.

Todo esto solo tiene un pequeño problema, aún no hay nada que estudiar. El único ejemplo que tenemos de vida reside en nuestro planeta de origen, cualquier intento de ir un poco más allá son proyecciones de lo que ya conocemos. Intentamos construir modelos de seres vivos adaptando los ejemplos ya existentes a nuevas condiciones medio ambientales con mayor o menor presión atmosférica, diferentes componentes químicos usados tanto para la estructura de esos seres vivos como para la obtención de nutrientes, diferentes fuentes de energía como las que pueden proveer, por ejemplo, una cercana enana roja con una luminosidad hasta el 60% menor que nuestro sol (el tipo estelar con exoplanetas más frecuente de nuestra galaxia) y miles de variables más.

Mientras se acerca el esperado momento de tener una segunda opinión sobre la forma en que el cosmos interpreta la vida, hay muchas conclusiones que pueden sacarse de la que ya conocemos. Esas conclusiones puede que sean extensibles a otras localizaciones o puede que no.

En concreto Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester, reflexiona acerca de un aspecto que si que puede ser extendible a otros planetas. Habla sobre la posibilidad de cuantificar las probabilidades de que un organismo desarrolle algún tipo de inteligencia.

Dejando a un lado si otras formas de vida están basadas en el carbono, si tienen una secuencia de nucleótidos como nuestro ADN o si respiran oxígeno, lo cierto es que cada planeta solo tiene una estrecha franja en el tiempo cosmológico en el que es habitable, sus soles incrementan su temperatura de una manera más rápida o más lenta, ninguna estrella mantiene su zona de habitabilidad por siempre, las estrellas nacen y mueren.

La tierra no escapa a este axioma, las estimaciones actuales nos hablan de unos 1000 millones de años antes de que el planeta se vuelva demasiado caliente como para soportar vida, la vida empezó hace unos 4000 millones de años, la conclusión es clara, estamos “al final” de nuestro periodo habitable (que no cunda el pánico que en 1000 millones da tiempo a hacer muchas cosas).

“Estos datos sirven para hacer ciertos cálculos acerca de que la vida adquiera inteligencia. La Tierra tiene unos 4500 millones de años, las formas más primitivas de vida no surgieron hasta hace unos 3700 millones de años, estos números nos indican que, al menos en el caso de la Tierra, no fue muy complicado el hecho de que apareciera la vida, lo que realmente costó fue la aparición de la inteligencia humana” cita el blog de Adam Frank.

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Y hasta aquí cito. Estoy de acuerdo con que cada mundo puede tener su ventana de tiempo para “intentar” formar vida, es lógico pensar que cada planeta depende totalmente de su estrella para poder reunir las condiciones necesarias para la habitabilidad. Pero creo que es un error extrapolar las fechas en las que surgió la vida en la Tierra y en las que empezó a atisbarse cierta inteligencia (yo aún no veo mucha) a otros mundos para deducir que la vida es un proceso que puede ser común en el cosmos pero no así seres vivos más complejos capaces de ser conscientes de sí mismos y de desarrollar ciertas habilidades cognitivas.

Volvemos a un error de tipo antropocéntrico, solo que un poco más evolucionado del que cometíamos en la Edad Media. Ya no podemos pensar que la Tierra es el centro del universo (hay millones de mediciones, imágenes y datos que no permiten ni empezar a discutirlo), pero si podemos aplicar ese “egoísmo antropocéntrico” que tanto nos gusta a otras conclusiones. La diferencia de tiempo entre la formación del planeta Tierra y la aparición de la vida en el planeta Tierra es un hecho que concierne solo y exclusivamente a las condiciones que se dieron en el planeta Tierra, son millones los factores que se vieron implicados y no creo que puedan generalizarse para otros sistemas.

Lo que aquí costó 800 millones de años en otro planeta pudo solo generarse en 400, o quizás 2000 millones de años, o quizás nunca. Los pasos necesarios para que yo esté escribiendo este post quizás en otro lugar costaron mucho más o quizás nunca llegaron.

La conclusión a la que llegan en el escrito es que “las formas simples de vidas son comunes; la vida inteligente es escasa”, mi humilde e inexperta opinión es que acabamos de empezar con una rama de la ciencia extraordinariamente apasionante como es la astrobiología, quizás la conclusión sea cierta, sería lógico pensarlo, en nuestro sistema solar por ahora solo conocemos un tipo de vida (tampoco nos hemos molestado en buscar más de forma seria), pero si algo hemos aprendido en nuestra corta evolución como especie es que cada vez que soltamos una verdad incontestable, a los pocos siglos nos la tenemos que tragar, de ser el centro del universo a tener centenares de exoplanetas orbitando a lo largo y ancho de toda la Vía Láctea hay un largo camino de humillaciones.

No cometamos el mismo error ahora. El tiempo en encontrar vida fuera de nuestro planeta será mucho más largo si partimos con prejuicios. Veo muy difícil encontrar una colonia de E.Coli en una piedra de Titán o un hongo adherido a una placa de hielo en Europa. Si vamos con un instrumento capaz de encontrar ADN quizás lleguemos a la conclusión de que no existe vida mas que en nuestro pequeña bola azul,… o quizás no.

Nuestro planeta cuenta solo una historia dentro de la enorme enciclopedia de la vida en el universo. Habrá historias parecidas a la nuestra y otras totalmente diferentes.

Sea de una manera o de otra se avecinan tiempos muy interesantes.