Has nacido demasiado tarde para explorar la Tierra y demasiado pronto para explorar las estrellas

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Acabo de leer un pequeño post que comenzaba con esta dura afirmación, “You were born too late. You will never explore Earth. You were also born too early. You will never explore the stars.”

La traducción la tenéis en el título del post. Según esto somos una generación perdida en medio de dos grandes eras de exploración.

El autor rebate esta posición pesimista alegando que casi el 95% de los océanos son superficies que aún no conocemos y que todos los días se descubre alguna especie de ser vivo en cualquier rincón del mundo (esta parte no se la voy a discutir) pero luego habla sobre la exploración espacial y marca como grandes retos de nuestra generación el proyecto Mars One y la Spaceship Two de la compañía Virgin… y entonces es cuando empiezo a creer que quizás si que seamos una generación perdida…

Datos y más datos sobre el ilusionante proyecto de llevar toda una colonia a Marte a partir de 2025, miles de voluntarios apuntados, proyectos de infraestructuras que permitan sobrevivir al ser humano a la duras exigencias del planeta rojo… Luego las bondades de el turismo espacial a cargo de la nave abanderada de la compañía Virgin…

No existe nada de eso. Solo prototipos en el caso de la Spaceship Two que ya va generando un retraso importante año a año(y de todas formas es un vuelo suborbital) y de la colonia de Mars One solo existen varias diapositivas en powerpoint. Solo eso.

Podríamos ser más rigurosos y extender la mirada a otros proyectos públicos o privados a lo largo de nuestro planeta. Pero la visión es descorazonadora. Tenemos la Nasa totalmente en quiebra con el proyecto de un super lanzador, el SLS, que quizás nunca vea la luz y además se lleve por delante a la propia agencia. Un lanzador sin ninguna misión asignada (lo del asteroide suena a chiste) y con un plan de vuelo de una o dos misiones al año, algo insostenible para el menguante presupuesto que está devorando.

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Tenemos a la iniciativa privada como la ilusionante Space X cuyos avances están siendo enormes en muy poco tiempo. Lanzadores como el Falcon Heavy son una gran noticia para el panorama aeronáutico. Pero es más de lo mismo, hace 40 años ya teníamos uno muchísimo más potente llamado Saturno V, que lo mismo os suena.

Nuestra generación se ha estancado en los primeros pasos hacia el Cosmos. Apenas dos naciones, Rusia y China, tienen capacidad para colocar humanos en la órbita baja. Tenemos una estación espacial de 15 años de antigüedad en esa misma órbita y una serie de sondas explorando el sistema solar que no van a ser reemplazadas en su gran mayoría gracias a los bestiales recortes que sufre la agencia espacial norteamericana.

No sé que pensáis vosotros pero creo que la afirmación con la que abría el post en parte es cierta.

Nos hemos frenado en seco a la hora de comenzar nuestro viaje de exploración estelar. Y no solo eso, no estamos haciendo nada para que, al menos, la siguiente generación tenga una base sobre la que impulsarse, y aún más, estamos destrozando la poca que teníamos nosotros.

Muchas palabras y proyectos sobre el viaje tripulado a Marte para 2025-2030 cuando no estamos inviertendo ni un solo céntimo en las tecnologías que necesitaremos (y que ahora no tenemos) para asentarnos.

No existe un lanzador capaz de llevarnos más allá de unos centenares de kilómetros más allá de nuestra atmósfera, no existen las tecnologías necesarias para proteger a la tripulación de la radiación cósmica que bombardearía su desprotegido ADN durante los 6-9 meses de viaje (con los sistemas de propulsión idénticos a los de la década de los 70 que ahora poseemos). Soporte vital, comunicaciones,… sin hablar de cómo mantenerlos con vida en un entorno tan hostil como el marciano.

Y eso si hablamos del planeta más cercano, no estamos en disposición de imaginar una expedición al sistema solar exterior, no al menos en este siglo.

A principios de los 70 todo parecía que iba a ser diferente. ¿Qué van a escribir los libros de historia sobre nosotros?

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En respuesta al artículo “¿Podemos parar de hablar de Carl Sagan de una vez?”

1-Carl Sagan (a la sombra de la sabina)

Con fecha de hoy día 13 de Noviembre ha salido un post en el blog de Erin Podolak con el título “Can We Stop Talking About Carl Sagan?” que traducido viene a decirnos algo parecido a que si podemos parar de hablar de Carl Sagan de una vez.

En el título del post está el enlace al artículo para que podáis leerlo y opinar vosotros mismos (está en inglés, un tío que se llama Erin no suele escribir en castellano).

El post se centra en que para él la imagen de Carl Sagan no significa nada para la divulgación científica. Para argumentarlo se basa en que un divulgador de hace 30 años, blanco (no sé porqué insiste tanto en eso), y con unos pocos libros y unas serie de unos pocos capítulos no puede ser considerado uno de los mejores divulgadores científicos de la historia. Según sigue relatando los conceptos que pretendía inculcar se basan en el espacio, la naturaleza y pretender divulgar las maravillas de lo que nos rodea (según quiero entender basándose en el sensacionalismo para llegar a más gente).

El artículo sigue argumentando que Sagan pertenecía a una elite de científicos (otra vez dice que blancos) cuyo legado ha quedado anticuado para las generaciones actuales, según Erin no podemos seguir anclados en el pasado y en nuestros “antiguos héroes de la infancia”, necesitamos algo más para seguir adelante.

“The science isn’t going to stop being interesting, it isn’t going to stop being relevant – but if we can’t push our professional conversations and aspirations past Sagan, we will stop being relevant.” así termina el escrito “la ciencia no va a parar de ser interesante, no va a cesar de ser relevante, pero si no podemos sobrepasar a Sagan en nuestras conversaciones profesionales y aspiraciones, dejaremos de ser relevantes”.

El artículo está enlazado al principio del post….

Estoy saliente de guardia, una guardia larga y dura, mis niveles hormonales y emocionales me dicen que no conteste ahora al artículo, puede ser que luego me arrepienta, seguro. Es un blog mucho más relevante que un humilde milesdemillones, por eso duele más oír y leer toda esta retahíla de sandeces.

La respuesta al título del post es simple, ¿que si podemos dejar de hablar de Carl Sagan?… NO.

Estoy de acuerdo en que la ciencia avanza, los tiempos cambian, los mensajes se actualizan y, en verdad 30 años son muchos para el mundo de la ciencia y la divulgación. No es bueno tener ídolos sagrados, tanto por el lado religioso como  por el científico, va en contra del método científico, no hay verdades absolutas ni personajes intocables. Todo es modificable y revisable si podemos demostrarlo, los fanatismos de cualquier lado siempre llevan al mismo sitio.

Pero no puedo dejar de escribir unas líneas en contra del anterior manifiesto, yo tenía unos 8 años cuando empecé a ver a aquel hombre con chaqueta de pana y cuellos de jersey altos. No sabía nada más allá de lo que me inculcaban en el colegio y ese hombre me enseñó a pensar. Capítulo tras capítulo me di cuenta que la materia de la que estamos hechos proviene del universo, de gigantes explosiones de supernovas ocurridas hace miles de millones de años. Me di cuenta de lo maravillosa y extraña que es una pequeña roca que gira alrededor de una estrella mediana en el borde del brazo de una galaxia espiral dentro de un cúmulo galáctico sin ninguna característica especial que la distinga de las millones de galaxias restantes.

Aprendí a dudar de todos los dogmas científicos anteriores, por muy establecidos que estuvieran, quería demostraciones no me valía la sentencia “porque siempre ha sido así”. Una mentalidad crítica y escéptica que luego me ha servido, y mucho en mi campo profesional y personal.

Aprendí a alejarme de las pseudociencias y de los vendedores de humo que las defienden (en el caso concreto de mi campo profesional no quiero decir lo que piensan algunos defensores de la homeopatía sobre mí).

Visité dunas y arenas de Marte, lagos y océanos de Titán (fue el primero en teorizar sobre su existencia cuando aún no habían sido descubiertos), el infierno de Venus y las primeras hipótesis sobre el efecto invernadero que podían haber causado ese desolador panorama (con sus respectivas consecuencias para nuestro planeta, algo que estamos viendo todos los días). Comprendí que la sinrazón del hombre puede (por primera vez desde que apareció en alguna sabana africana) acabar con nuestra especie sin que el resto del Cosmos tenga porque inmutarse…

Y cientos de cosas que no acuden ahora a mi limitada memoria.

No podemos tener ídolos intocables, debemos de rebatir hasta el último argumento, quizás dentro de cien años nuestra física, cosmología o medicina esté tan anticuada como lo es para nosotros la del siglo XIX (quizás no, seguro). Pero yo no puedo negar que la figura de Carl Sagan no supone nada para mí, no puedo hacerlo mirando en estos mismos momentos todos sus libros y vídeos que descansan en una estantería, son parte de mi pasado, y no me arrepiento de que lo sean.

Lo que nos cuenta nuestro planeta acerca de la vida en el Universo

DNA

La astrobiología es la ciencia que estudia la vida en otros mundos, su rango de estudio es amplio y fascinante. Organismos capaces de sobrevivir a altísimas dosis de radiación, formas de vida que no utilicen el carbono como base estructural, seres vivos utilizando longitudes de onda cercanas al infrarrojo para fabricar sus propios nutrientes… Todo un amplio abanico de posibilidades que podamos imaginar y un más amplio cajón con miles de esos abanicos de posibilidades que ni siquiera podemos llegar a sospechar.

Todo esto solo tiene un pequeño problema, aún no hay nada que estudiar. El único ejemplo que tenemos de vida reside en nuestro planeta de origen, cualquier intento de ir un poco más allá son proyecciones de lo que ya conocemos. Intentamos construir modelos de seres vivos adaptando los ejemplos ya existentes a nuevas condiciones medio ambientales con mayor o menor presión atmosférica, diferentes componentes químicos usados tanto para la estructura de esos seres vivos como para la obtención de nutrientes, diferentes fuentes de energía como las que pueden proveer, por ejemplo, una cercana enana roja con una luminosidad hasta el 60% menor que nuestro sol (el tipo estelar con exoplanetas más frecuente de nuestra galaxia) y miles de variables más.

Mientras se acerca el esperado momento de tener una segunda opinión sobre la forma en que el cosmos interpreta la vida, hay muchas conclusiones que pueden sacarse de la que ya conocemos. Esas conclusiones puede que sean extensibles a otras localizaciones o puede que no.

En concreto Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester, reflexiona acerca de un aspecto que si que puede ser extendible a otros planetas. Habla sobre la posibilidad de cuantificar las probabilidades de que un organismo desarrolle algún tipo de inteligencia.

Dejando a un lado si otras formas de vida están basadas en el carbono, si tienen una secuencia de nucleótidos como nuestro ADN o si respiran oxígeno, lo cierto es que cada planeta solo tiene una estrecha franja en el tiempo cosmológico en el que es habitable, sus soles incrementan su temperatura de una manera más rápida o más lenta, ninguna estrella mantiene su zona de habitabilidad por siempre, las estrellas nacen y mueren.

La tierra no escapa a este axioma, las estimaciones actuales nos hablan de unos 1000 millones de años antes de que el planeta se vuelva demasiado caliente como para soportar vida, la vida empezó hace unos 4000 millones de años, la conclusión es clara, estamos “al final” de nuestro periodo habitable (que no cunda el pánico que en 1000 millones da tiempo a hacer muchas cosas).

“Estos datos sirven para hacer ciertos cálculos acerca de que la vida adquiera inteligencia. La Tierra tiene unos 4500 millones de años, las formas más primitivas de vida no surgieron hasta hace unos 3700 millones de años, estos números nos indican que, al menos en el caso de la Tierra, no fue muy complicado el hecho de que apareciera la vida, lo que realmente costó fue la aparición de la inteligencia humana” cita el blog de Adam Frank.

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Y hasta aquí cito. Estoy de acuerdo con que cada mundo puede tener su ventana de tiempo para “intentar” formar vida, es lógico pensar que cada planeta depende totalmente de su estrella para poder reunir las condiciones necesarias para la habitabilidad. Pero creo que es un error extrapolar las fechas en las que surgió la vida en la Tierra y en las que empezó a atisbarse cierta inteligencia (yo aún no veo mucha) a otros mundos para deducir que la vida es un proceso que puede ser común en el cosmos pero no así seres vivos más complejos capaces de ser conscientes de sí mismos y de desarrollar ciertas habilidades cognitivas.

Volvemos a un error de tipo antropocéntrico, solo que un poco más evolucionado del que cometíamos en la Edad Media. Ya no podemos pensar que la Tierra es el centro del universo (hay millones de mediciones, imágenes y datos que no permiten ni empezar a discutirlo), pero si podemos aplicar ese “egoísmo antropocéntrico” que tanto nos gusta a otras conclusiones. La diferencia de tiempo entre la formación del planeta Tierra y la aparición de la vida en el planeta Tierra es un hecho que concierne solo y exclusivamente a las condiciones que se dieron en el planeta Tierra, son millones los factores que se vieron implicados y no creo que puedan generalizarse para otros sistemas.

Lo que aquí costó 800 millones de años en otro planeta pudo solo generarse en 400, o quizás 2000 millones de años, o quizás nunca. Los pasos necesarios para que yo esté escribiendo este post quizás en otro lugar costaron mucho más o quizás nunca llegaron.

La conclusión a la que llegan en el escrito es que “las formas simples de vidas son comunes; la vida inteligente es escasa”, mi humilde e inexperta opinión es que acabamos de empezar con una rama de la ciencia extraordinariamente apasionante como es la astrobiología, quizás la conclusión sea cierta, sería lógico pensarlo, en nuestro sistema solar por ahora solo conocemos un tipo de vida (tampoco nos hemos molestado en buscar más de forma seria), pero si algo hemos aprendido en nuestra corta evolución como especie es que cada vez que soltamos una verdad incontestable, a los pocos siglos nos la tenemos que tragar, de ser el centro del universo a tener centenares de exoplanetas orbitando a lo largo y ancho de toda la Vía Láctea hay un largo camino de humillaciones.

No cometamos el mismo error ahora. El tiempo en encontrar vida fuera de nuestro planeta será mucho más largo si partimos con prejuicios. Veo muy difícil encontrar una colonia de E.Coli en una piedra de Titán o un hongo adherido a una placa de hielo en Europa. Si vamos con un instrumento capaz de encontrar ADN quizás lleguemos a la conclusión de que no existe vida mas que en nuestro pequeña bola azul,… o quizás no.

Nuestro planeta cuenta solo una historia dentro de la enorme enciclopedia de la vida en el universo. Habrá historias parecidas a la nuestra y otras totalmente diferentes.

Sea de una manera o de otra se avecinan tiempos muy interesantes.