Los elementos claves para la vida son más comunes en el centro de nuestra galaxia.

Moléculas presentes en el centro de nuestra galaxia (Universidad de Colonia)


Astrónomos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS) acaban de anunciar los resultados de un nuevo estudio que muestra la abundancia de los elementos necesarios para la vida a lo largo de nuestra galaxia. 

Los elementos estudiados incluyen los átomos que forman el 97% de la masa corporal de los humanos. Más de 150.000 estrellas de la Vía Láctea han sido analizadas por primera vez en la historia, con casi dos docenas de elementos rastreados por cada estrella, incluidos aquellos a los que conocemos como los bloques de la vida (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre). 

El espectrógrafo APOGEE (Apache Point Observatory Galactic Evolution Experiment) es capaz de escrutar el cielo en el espectro infrarrojo, la única manera que existe de atravesar el polvo interestelar, pudiendo obtener muchos más datos que si lo hiciera a través del espectro visible. 

Los datos indican que hay una mayor proporción de los elementos básicos para la vida en la partes centrales de la Vía Láctea, la explicación es simple, las estrellas del núcleo galáctico son más antiguas que las de la periferia (entre las que se encuentra nuestro Sol), los elementos pesados (aquellos que se encuentran más allá que el hidrógeno y el helio en la tabla periódica) se han formado mucho antes en estos lugares. 

La tabla periódica astrobiológica. Cada elemento viene con su procedencia astrofísica y su uso biológico (via Charles Cockell)

La vida puede haber tenido más oportunidades para surgir en el centro de nuestra galaxia que en sus brazos exteriores atómicamente hablando… aunque no todo es tan fácil, quizás las circunstancias no sean las más favorables en un sitio donde las distancias estelares son mucho menores (con lo que eso puede implicar), las interacciones gravitatorias pueden inestabilizar la formación de discos protoplanetarios, las explosiones de novas o supernovas pueden esterilizar sistemas estelares enteros,… o quizás sea un hervidero de vida y la excepción seamos nosotros, un sistema estelar alojado en un barrio a las fueras de la gran urbe galáctica…

Por ahora lo único que sabemos es lo que nos dice la tabla periódica colocada más arriba… somos polvo de estrellas… eso seguro…

Fuente: Sdss press release

Biomarcadores, indicios de habitabilidad… ¿no hay vida fuera de nuestro planeta o no sabemos buscarla?

Una bacteria oxidadora del azufre de hace 2.500 millones de años, mucho antes de que la atmósfera fuera rica en oxígeno (Andrew Czaja)

Sólo conocemos un ejemplo en el que la materia se ha convertido en lo que llamamos vida, nuestro planeta se ha convertido en un enorme laboratorio donde a lo largo de 4.600 millones de años han interaccionado sustancias orgánicas, fuentes de calor, ecosistemas favorables para permitir el inicio de ciertas reacciones químicas, temperaturas no demasiado extremas, protección contra letales radiaciones provenientes de nuestra estrella,… miles de factores que han permitido la aparición y evolución de lo que conocemos como vida, miles…

Hasta ahora la vida ha tenido un solo génesis, un solo inicio, lo que no proviene de LUCA (Last Universal Common Antecesor) nos es totalmente desconocido. Necesitamos carbono, necesitamos agua, nuestra información se transmite a lo largo de generaciones a través de nuestro ADN, mucha radiación nos mata, poca gravedad también, necesitamos oxígeno para respirar y no nos sienta nada bien que sobre nuestras cabezas no exista una atmósfera de presión… ejemplos válidos para nuestra especie, el ser humano (buscar por internet lo que pueden resistir algunos extremófilos y podéis tachar hasta un 80% de lo escrito hasta ahora)

El hecho es que el conocer una sola génesis nos está dificultando (muchísimo) la búsqueda de vida fuera de nuestra atmósfera, tanto que puede que nuestras sondas hayan pasado por encima de ella sin haberse dado ni cuenta (y lo pongo en plural porque puede que haya sucedido más de una vez).

A medida que exploramos el sistema solar vamos viendo lugares donde la vida pudo surgir en un pasado, sitios donde hace millones de años se pudieron dar las condiciones de habitabilidad que tanto buscamos para que algo parecido a un organismo vivo apareciera y tuviese la oportunidad de evolucionar. Pero, ahí no se queda la cosa, a medida que vamos mejorando nuestros instrumentos y aumentando nuestra área de exploración, nos damos cuenta que quizás, solo quizás, haya localizaciones donde la vida exista hoy en día.

Todavía existen discrepancias sobre los experimentos que las sondas Viking realizaron sobre suelo marciano en 1976. Uno de ellos, conocido como experimento LR (Labeled Release), dió positivo para la existencia de metabolismo en las muestras que recolectó. Un segundo experimento no encontró rastro de sustancias orgánicas (fundamentales para la aparición de la vida en nuestro planeta y que años después encontraría Curiosity en el cráter Gale). La NASA interpretó que las sondas no habían encontrado vida, algo que en los últimos años se está poniendo en duda por diversos estudios, quizás la forma de recoger las muestras esterilizó la tierra marciana analizada, quizás las formas de vida que provocaron la metabolización del primer experimento no se basaban en el carbono… 

A la izquierda depósitos de silicatos en el cráter Gusev (Marte), a la derecha depósitos de silicatos en la región chilena de “EL TATIO” (NASA/Spirit/JPL)


 

Hace unos días apareció un estudio de dos geólogos de la Universidad de Arizona. La imagen de la izquierda fue tomada por el rover Spirit en abril de 2007, cerca de un área conocida como “Home Plate” en el cráter Gusev. Spirit encontró multitud de nódulos ricos en silicatos dispersos por toda la zona, algo que indicaba la probable existencia de respiradores hidrotermales en el contexto de un antiguo Marte mucho más húmedo. 

La parte derecha de la foto corresponde con la región conocida como “El Tatio”, una región de Chile situada a 4.200 metros de altitud, uno de los lugares en nuestro planeta donde existen fuentes hidrotermales a mayor altura. Aquí la atmósfera es más fina, la cantidad de radiación ultravioleta mayor, las temperaturas más frías, un lugar muy parecido al inhóspito Marte, un lugar donde aparecen nódulos de silicatos parecidos a los del cráter Gusev, depósitos de silicatos producidos por la acción de microbios en el caso terrestre, de origen aún por filiar en el caso marciano. 

Estructura del interior de Europa (NASA/JPL)


Quizás no deberíamos mencionar las enormes masa de agua subterránea repletas de sustancias orgánicas que esperan ser exploradas en las lunas de Europa y Encelado. Nadie sabe en qué se pueden haber transformado las enormes fuerzas de marea provenientes de Júpiter. 

Tampoco sabemos si algún tipo de microorganismo puede haber aprovechado la conjunción de una densa atmósfera rebosando de tolines con enormes mares y ríos de etano y metano que discurren por la superficie de Titán

No tenemos ni idea de lo que puede haber aparecido debajo de la Planicie del Sputnik (el gran corazón de Plutón), donde un enorme océano subterráneo persiste en estado líquido durante miles de millones de años a miles de millones de kilómetros del Sol. 

A la hora de buscar vida no sabemos ni lo que estamos buscando, no lo hacemos con los instrumentos adecuados y ni siquiera lo hacemos en los sitios más adecuados. Además es posible que hayamos pasado por al lado de ella y no nos hayamos dado ni cuenta. 

Así es muy difícil… y luego está el estúpido antropocentrismo, y luego…

Fuente: Seeker Web

El Hubble avista probables géiseres en el polo sur de Europa

Las emisiones en el espectro ultravioleta encontradas por Hubble superpuestas en una imagen de Europa tomada por la sonda Galileo (HUBBLE/NASA)

El telescopio espacial Hubble, aprovechando al máximo su capacidad resolutiva, ha captado enormes géiseres en el polo sur de Europa, la helada luna de Júpiter. 

Enormes columnas de vapor de agua emanando del océano subterráneo de Europa, jets que llegan hasta 200 kilómetros de altitud, una distancia que permitiría su estudio desde un orbitador.

Supuesta estructura de los géiseres de Europa (NASA)


El modelo que se plantea es el de enormes plumas, con material proveniente de un océano subterráneo que contendría el doble de agua existente en todos los océanos de nuestro planeta. El material de esos jets volvería a caer sobre la superficie de Europa debido a la gravedad del satélite. Serían géiseres intermitentes, con una frecuencia de aparición mucho menor que los hallados en Encelado, localizados en la zona del polo sur. 

Imágenes obtenidas por el Hubble en los 15 tránsitos observados de Europa por delante de Júpiter


El Hubble ha aprovechado los múltiples tránsitos de Europa por delante de Júpiter para usar su espectrógrafo y encontrar emisiones en el espectro ultravioleta del polo sur de Europa que bloqueaban la luz proveniente del gigante gaseoso. 

En concreto, en diez de los quince tránsitos estudiados se observaron los posibles géiseres, algo que da bastante seguridad a la hora de confirmar su existencia.

Señores de la Nasa, por favor, déjense de tonterías de una vez. Si lo que quieren es financiación les puedo asegurar que la estrategia está muy clara. UNA MISIÓN A EUROPA, una misión ya a un mundo que tiene un gigantesco océano subterráneo de agua líquida, con sustancias orgánicas, con fuentes termales de calor, con géiseres de 200 kilómetros de altitud que permitiran estudiar la composición del océano subterráneo sin hacer un solo agujero en la superficie… Es vergonzoso ver cómo están ahogando, poco a poco, la futura misión Europa Clipper con recortes en el presupuesto y retrasos en su diseño. 

Europa representa el mayor objetivo astrobiológico junto con Encelado y Titán de nuestro sistema solar. Podemos ir a explorarlo en menos de una década, el descubrimiento de algo parecido a vida tendría un impacto incalculable en la financiación de la agencia que lo encuentre. 
De verdad, tenemos que ir… 

Fuente: Nasa news

Colaboración con la Cátedra de Cultura Científica: “De cómo un sistema estelar allana el camino a la vida”

Tw Hydrae. Una estrella digna de estudio.


Por aquí os dejo el enlace a un post que he realizado para la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco  en colaboración con Naukas

De como un sistema estelar allana el camino a la vida
Espero que os resulte interesante, a mí me ha encantado escribirlo. 

Saludos a todos. 

ALMA detecta moléculas orgánicas complejas alrededor de una estrella con planetas en formación

Moléculas de metanol sobreimpresionadas sobre el disco protoplanetario de TW Hydrae (ALMA/ESO)

Una molécula orgánica conocida como alcohol metilíco ha sido detectada , por el telescopio ALMA, en el disco protoplanetario que rodea a la estrella TW Hydrae. 

Al leer este párrafo muchos diréis… “Muy bien, ¿y qué me cuenta éste ahora?”. 

Vamos por partes… El alcohol metilíco también es conocido como metanol (CH3OH), una molécula orgánica precursora de cosas tan importantes para la vida como los aminoácidos. El hecho de que se haya detectado en el disco de gas y polvo que rodea a la estrella TW Hydrae tiene connotaciones muy notables para comprender cómo surgió la vida en nuestro propio planeta. Ese disco de gas y polvo es el paso previo a la formación de planetas en dicho sistema solar, el hecho de que existan moléculas orgánicas tan complejas en estadios tan tempranos puede ayudar a entender, por ejemplo, porqué surgió la vida tan pronto en nuestro planeta (los últimos datos apuntan a que ya había vida hace 4.100 millones de años). 

El sistema protoplanetario de TW Hydrae se encuentra a “solo” 170 años luz de nuestro planeta, su relativa cercanía está posibilitando que sea uno de los más estudiados por los astrónomos y astroquímicos. Ya se han podido confirmar surcos en su estructura donde protoplanetas podrían estar limpiando de material la órbita donde finalmente quedarán alojados, y ahora la existencia de moléculas orgánicas complejas entre una distancia de 30 a 100 UA (unidades astronómicas) de la estrella. Materia orgánica formándose en granos de polvo helado situados a unos 50 UA y desacoplándose de ellos hacia la parte más interior del sistema… un escenario que pudo producirse en nuestro sistema solar hace miles de millones de años y que pudo ayudar a la formación de lo que hoy conocemos como vida. 

Pero es que, y esto ya es un estilo de escribir atropellado y fruto de una deriva mental digna de estudio, son moléculas quirales lo que estos señores han encontrado… Moléculas orgánicas que pueden presentarse de forma levógira o dextrógira… La vida se sustenta en moléculas de este tipo, nuestro ADN es levógiro, no sabemos porqué pero lo es. 

Estudiar con 170 años de retraso como se forma un sistema planetario con sustancias orgánicas es un privilegio que debemos aprovechar. ALMA lo está haciendo…

Quizás la vida tiene el camino mucho mas allanado de lo que creíamos, quizás su aparición es un hecho demasiado común a lo largo del Cosmos, quizás sólo necesita de unas mínimas premisas… Quizás pasan miles de años y solo sigue existiendo metanol… 

Fuente: http://www.almaobservatory.org/en/press-room/press-releases/964

Un joven y violento sol pudo favorecer la aparición de vida en la Tierra

Una estrella como el sol pero con 4.000 millones de años menos podría ser capaz de emitir unas diez llamaradas solares al día (NASA/JPL)


Hace 4.000 millones de años nuestra estrella era bastante diferente a como la conocemos hoy en día. 

Nuestro mundo apenas recibía un 70% de la energía que recibimos actualmente de nuestro sol. Algo totalmente insuficiente como para mantener un planeta con temperaturas templadas. Nuestro planeta  debería ser una bola helada y fría en aquellos momentos, pero los registros geologicos nos hablan de una tierra húmeda con enormes océanos de agua líquida. 

Un estudio publicado en Nature Geoscience explica la importancia de las numerosas llamaradas solares que golpeaban una y otra vez la atmósfera terrestre. No sólo sirvieron para calentar el planeta, sus efectos fueron mucho más allá… Pudieron intervenir en la formación de compuestos orgánicos  imprescindibles para la vida. La enorme energía desprendida de unas llamaradas solares con una frecuencia de casi una al día, habría sido capaz de romper los enlaces de moléculas como el nitrógeno, permitiendo su recombinación con otras moléculas que darían lugar a elementos más complejos como el ARN y el ADN

Los investigadores se han basado en datos del telescopio espacial Kepler (entre otros datos), estudiando estrellas parecidas a nuestro sol pero mucho más jóvenes. Las conclusiones es que en estrellas jóvenes se pueden producir hasta diez llamaradas solares al día, algo que pudo influir en el clima global del planeta y en el origen de la vida sobre su superficie. 

La primitiva atmósfera terrestre contenía casi un 90% de nitrógeno, una concentración mayor que el 78% actual, ese nitrógeno molecular (dos átomos de nitrógeno unidos) era separado por las altas energías procedentes de las enormes llamaradas solares, el nitrógeno resultante colisionaba con moléculas de dióxido de carbono, separando éste último y formando monóxido de carbono y oxígeno.  

El nitrógeno suelto pudo combinarse con el oxígeno libre en la atmósfera, formando óxido nitroso, un gas con enorme efecto invernadero. Los investigadores calculan que la sola formación de un 1% de óxido nitroso pudo elevar la temperatura en la tierra lo suficiente como para que pudiera existir agua líquida en superficie. 

Aquí ya hemos hablado sobre el tema de la habitabilidad en muchas otras ocasiones. En ella influyen muchos factores, tantos que somos incapaces de conocerlos todos. No solo la distancia a la estrella marca la zona de habitabilidad, el tipo de estrella, su actividad y la edad que tenga influyen en la posibilidad de que surja vida alrededor de un planeta que la orbite. 

Es pronto para entender todos y cada uno de estos procesos, las mismas fulguraciones que calentaron la atmósfera terrestre pudieron hacer desaparecer la marciana, convirtiendo un planeta con posibilidades de habitabilidad y agua en superficie en un desierto esterilizado por radiación ultravioleta… Aún queda mucho por aprender…

Fuente: Nasa news

En 5.000 millones de años el sol se convertirá en una gigante roja, pasando la zona de habitabilidad a Júpiter y Saturno

Zona de habitabilidad actual comparada con la existente cuando el sol sea una gigante roja (univ de Cornell)

Sabemos que nuestra estrella está en lo que conocemos como secuencia principal. Desde su formación, hace unos 4.500 millones de años, se producen reacciones de fusión de hidrógeno en su núcleo, y así seguirá durante unos 5.000 millones de años más. Llegará un momento en que se acabe su combustible, la fusión cesará y empezará a convertirse en una espectacular gigante roja

Ahora mismo nuestra estrella mantiene la zona de habitabilidad entre Venus y Marte, pero esto no va a ser siempre así… 

Según un estudio de la Universidad de Cornell una vez que nuestro sol se convierta en una gigante roja (engullendo Mercurio,Venus y posiblemente la Tierra), los mundos helados que orbitan los dos gigantes gaseosos de nuestro sistema solar pasarán a recibir la luz y energía necesaria como para poder sostener vida tal como la conocemos hoy en día. 

Por si fuera poco estas condiciones se mantendrán durante casi 9.000 millones de años, muchísimo más tiempo del que ha necesitado la Tierra para desarrollar vida. 

Una vez que nuestra órbita haya sido devorada por un gigante y furioso sol, nuevas oportunidades para la vida se abrirán en los pequeños satélites helados del sistema solar exterior, eso si no se han abierto ya…

5.000 millones de años es una escala de tiempo inasumible desde el punto de vista humano, pero no desde el estelar. Multitud de sistemas extrasolares tienen como estrella madre una gigante roja, un sol que a lo largo de su existencia ha dado diferentes alternativas como para que la vida orbite a su alrededor. 

Fuente: Eurekalert

82 sistemas estelares de nuestro entorno pueden detectar un tránsito de la Tierra por delante del Sol

Posición de las 82 estrellas que podrían ver un tránsito de nuestro mundo por delante del Sol


Llevamos ya mucho tiempo dando noticias acerca de los exoplanetas que el telescopio espacial Kepler va descubriendo por el método del tránsito, es decir, los mundos que podemos descubrir gracias a que pasan justo entre los sensores de la sonda y la estrella que está estudiando en ese preciso momento. El planeta produce una mínima disminución de la cantidad de fotones que llegan a los sensibles detectores de Kepler, lo que produce una curva de luz que delata su existencia.

Ahora bien, las cosas siempre merece la pena verlas desde diferentes perspectivas… y justo eso es lo que han conseguido un equipo del Instituto Max Planck. 

Se han dedicado a estudiar cuántas estrellas (similares a nuestro Sol) en un radio de 1 kiloparsec, el equivalente a 3.500 años luz, podrían usar el mismo método del tránsito para detectar nuestra presencia. 

El resultado preliminar da un total de 82 sistemas solares alrededor de cuyos soles podrían existir curiosos astrónomos que construyeran un telescopio similar a nuestro Kepler y concluyeran que alrededor de una estrella parecida a la suya orbita un mundo de unos 6300 kilómetros de radio, por lo que podría ser un mundo rocoso, justo en la zona de habitabilidad del remoto sistema solar al que dirigen sus estudios. Una zona de habitabilidad que podría permitir la existencia de agua en estado líquido en la superficie del pequeño planeta encontrado. La siguiente pregunta a responder sería si quizás ese pequeño mundo podría albergar algún tipo de vida… para eso necesitarían instrumentos muchos más potentes, aunque quizás ya los hayan construido…

Solo decir que es un estudio preliminar, futuras misiones podrían encontrar hasta 100.000 estrellas del tipo K y G en el mismo kiloparsec estudiado. Hay muchos astrónomos que pueden tener catálogos en los que aparecemos como una simple nota… muchos…

Fuente: Abstrac

La Nasa vuelve a detectar oxígeno en la atmósfera de Marte 40 años después

Espectro del oxígeno encontrado por el telescopio SOFIA superpuesto a una imagen de Marte tomada por la sonda Viking 1 (NASA/SOFIA)

Espectro del oxígeno encontrado por el telescopio SOFIA superpuesto a una imagen de Marte tomada por la sonda Viking 1 (NASA/SOFIA)

Hace 40 años que no se obtenía una medición similar como la que ha conseguido el telescopio SOFIA hace unos pocos días.

Solo las especiales condiciones de SOFIA han permitido que se vuelva a detectar oxígeno atómico en la atmósfera marciana. Recordemos que es un telescopio que observa en el espectro del infrarrojo a bordo de un Boeing 747SP que vuela a 13.7 kilómetros de altitud, evitando así la mayor parte de la contaminación producida por nuestra atmósfera.

Los átomos de oxígeno fueron encontrados en la mesosfera marciana (una de las partes más altas de la atmósfera marciana), la última vez que se midió oxígeno en Marte fue en la década de los 70, hace más de 40 años, durante las misiones Viking y Mariner.

La concentración de oxígeno encontrada es mucho menor de la que se esperaba en un comienzo, la razón puede estar en condiciones locales de la zona que se ha estudiado por lo que habrá que esperar a nuevas mediciones para tener una concentración real. También puede darse el caso de que no sea una simple anomalía y que el oxígeno se esté escapando hacia el espacio exterior como demostró con otros gases la sonda MAVEN hace escasos meses.

Terraformar Marte va a ser más dificil de lo que algunos piensan…

-Fuente:

http://www.nasa.gov/feature/ames/sofia/flying-observatory-detects-atomic-oxygen-in-martian-atmosphere

 

¿Somos la única forma de vida inteligente en todo el universo?

Hace años que me hago esa misma pregunta una y otra vez. 

Nuestro pequeño mundo es un oasis de vida dentro de nuestro sistema estelar. Recientemente hemos podido completar la exploración de los cinco planetas interiores que orbitan nuestro Sol. 

Las sondas orbitales nos han demostrado, muy a nuestro pesar, que la vida tal como la conocemos es imposible que prospere en sus superficies. A pesar de que nuestro pequeño sol rojizo emite mucho menos calor que otras estrellas que hemos estudiado de nuestro entorno, las órbitas están demasiado cercanas como para que surja ningún tipo de vida basado en el silicio. Además su excesiva cercanía provoca que siempre esté la misma parte del planeta orientada hacia el sol, evitando la presencia de estaciones y otros fenómenos climatológicos tan necesarios para la vida en nuestro planeta. 

Nuestro mundo transita a mucha más distancia que estos infernales planetas interiores, damos una vuelta a nuestra estrella cada 129 días y a lo largo de los 7.100 kilómetros que tiene de radio nuestro mundo la vida ha prosperado desde las formas más simples hasta las más complejas de una manera sorprendentemente rápida. Unos pocos millones de años bastaron para que los primeros entes vivos pudieran emerger de los lechos volcánicos y colonizar otras areas de nuestro planeta. 

Es por esta aparente facilidad con la que estas primeras formas de vida prosperaron por lo que teniamos esperanzas de encontrar vida tanto en alguno de los cinco planetas nombrados anteriormente como en algunas de las lunas de los mundos situados más allá de nuestra órbita… pero nada… 

Desde hace unas décadas conocemos de la presencia de planetas parecidos al nuestro orbitando otras estrellas a lo largo de nuestra galaxia. Nuestros avanzados telescopios situados fuera de la atmósfera han confirmado que puede haber millones de mundos de parecido radio que el nuestro orbitando a una distancia razonable como para que la vida haya tenido una oportunidad. 

Seguimos buscando señales de algún tipo de emisión en la frecuencia del helio y del silicio (aprobadas por consenso internacional como las que más probablemente usen otras formas de vida para comunicarse). Además intentamos obtener los registros espectrales de las atmósferas  de los mundos que consideramos más idóneos para albergar vida (algo que aún nos resulta muy complicado, quizás en unas décadas…). 

En los medios de comunicación últimamente han saltado teorías con las que no estoy muy de acuerdo. Hablan de que la vida surge a lo largo de todo el universo con relativa facilidad pero que pasados unos pocos millones de años desaparece sin dejar rastro alguno de su existencia, se autodestruyen cuando alcanzan cierto nivel de desarrollo, incluso sugieren que a nosotros nos va a pasar lo mismo. No es muy alentador…

En las últimas semanas se ha descubierto un pequeño mundo, de unos 6300 kilómetros de radio orbitando una estrella mucho más masiva y caliente que la nuestra a unos 500 millones de años luz de nosotros. Su órbita es de unos 360 días y está lo suficientemente alejado de su sol como para tener unas temperaturas aceptables en superficie, aunque pueden variar bastante según el tipo de atmósfera que tenga. Lo malo es el resultado de los análisis de espectroscopía… demasiado oxígeno y carbono, pocas trazas de silicio, un ambiente demasiado hostil como para albergar la vida tal como la conocemos. Además no parecen emitir ninguna señal en las frecuencias más razonables. Su sistema estelar no se parece en nada al nuestro, no sé, quizás nos dejamos llevar enseguida por la euforia, no parece una versión reducida de nuestro mundo, habrá que seguir buscando…

¿Cómo es posible que seamos la única civilización capaz de admirar tanta belleza a lo largo de todo el universo observable? ¿Dónde está todo el mundo? Creo que tardaremos tiempo en saber la respuesta, por ahora solo hay silencio…

– Escrito encontrado por la tripulación de la nave Osiris IV entre los escombros de un probable observatorio astronómico del mundo conocido como Kepler 186f, adjuntamos ficha del sistema estelar. 

 

imagen del planetary habitability laboratory (PHL)


Seguimos buscando…