A vueltas con TRAPPIST-1 y el concepto de habitabilidad

Recreación de las vistas desde uno de los planetas del sistema de TRAPPIST-1

Ayer fue un gran día para la astronomía sin ningún lugar a dudas. La noticia del año está por todos lados, a 40 años luz la estrella TRAPPIST-1 tiene siete planetas de tamaño similar a la Tierra orbitando en su zona de habitabilidad, o muy cerca de ella. 

En concreto son tres los planetas cuya distancia permitiría la existencia de agua líquida en su superficie, el resto están demasiado cerca o demasiado lejos como para creer que existen unas temperaturas comprendidas entre 0 y 100 grados centígrados. 

Datos de los diferentes planetas encontrados alrededor de TRAPPIST-1 comparados con planetas de nuestro sistema solar (NASA/ESO)

El descubrimiento es demasiado bueno como para ser verdad, que los siete planetas tengan sus órbitas alineadas entre su estrella y nosotros como para haberlos detectado con el método del tránsito es un hecho insólito y bastante raro estadísticamente hablando (menos de un 2% de posibilidades). 

Además están tan cerca los unos de los otros que sus órbitas están en resonancia, vamos a poder predecir los tránsitos y con ello estudiar sus atmósferas al detalle con el próximo telescopio espacial James Webb y el EELT de la ESO en superficie. 

Pero, siempre hay un pero en ciencia, siempre hay que decir todos los datos y en los anuncios de ayer han faltado algunos que merece la pena subrayar. 

TRAPPIST-1 comparada con nuestro Sol (NASA)


La estrella TRAPPIST-1 ,cuyo nombre real es 2MASS J23062928-0502285, es una enana ultra-fría del tipo espectral M8. ¿Y esto qué quiere decir? Que es una estrella un poco más grande que nuestro Júpiter, un 11% del diámetro de nuestro sol, y que emite una pequeña fracción de la radiación de la que lo hace nuestra estrella. 

Para que los planetas descubiertos entren dentro de lo que nosotros hemos definido como zona de habitabilidad deben de estar muy cerca de TRAPPIST-1, tan cerca como puede ser 1% de la distancia Tierra-Sol. En este gráfico lo veréis mejor:

Comparación del tamaño de las órbitas entre el sistema TRAPPIST-1 y nuestro sistema solar (NASA)

¿Muy cerca de su estrella, verdad?. Bien, lo que en muchos medios no se ha nombrado es que a esa distancia todos esos planetas están recibiendo una elevada radiación de rayos X y radiación ultravioleta, la suficiente como para alterar significativamente las posibles atmósferas de esos planetas, y alterar puede decir que varias deflagraciones de este tipo estelar puede hacer desaparecer cualquier rastro de ellas. 

Si los planetas recién descubiertos se han formado mucho más lejos de su ubicación actual, han podido tener tiempo para rodearse de densas atmósferas ricas en ozono y otras sustancias que proteja sus superficies de las intensas radiaciones nombradas antes. Si han podido generar un potente campo magnético, gracias a un núcleo metálico, también habrán podido eludir las fuertes deflagraciones de su estrella. 

Si no es así, la vida (tal como la conocemos) ha podido tener muy difícil el evolucionar en el sistema TRAPPIST-1 aunque no es difícil imaginar como la evolución puede habérselas ingeniado en un entorno tan hostil, formas de vida totalmente inmunes a radiaciones ultravioleta esperando con ansiedad el pico estacional de máxima actividad de su estrella, vegetación con una especie de fotosíntesis adapatada a la longitud de onda de su estrella,… miles de posibilidades…

La zona de habitabilidad nos sirve para saber a la distancia del astro donde el agua (si existe) puede estar en superficie en estado líquido, nada más,… las condiciones de habitabilidad pueden depender de numerosos factores,… densas atmósferas, generosos campos magnéticos, gases que provoquen un efecto invernadero, lunas que modulen estaciones en los planetas que orbitan, grandes eventos que puedan producir extinciones masivas,…

En nuestro propio sistema solar la zona de habitabilidad comprende desde Venus hasta Marte, no hace falta decir cuán diferentes son los tres mundos de los que hablamos. Tampoco hace falta decir donde están situados los otros mundos donde creeemos que puede haber algún tipo de actividad biológica, Europa y Encélado están muy lejos de nuestra zona de habitabilidad, mucho…

A medida que vayamos aprendiendo más sobre otros sistemas solares sabremos cuáles son las zonas donde buscar, aún no sabemos ni dónde hacerlo en el nuestro,… nos queda mucho camino por recorrer, pero los inicios son muy prometedores,… e ilusionantes…

Oh, Dios mío… ¡está lleno de exoplanetas en zonas de habitabilidad!

Recreación de la superficie de un exoplaneta

“Existen innumerables soles en los cuales orbitan tierras iguales que la nuestra y albergan vida inteligente y animales no menos nobles que los nuestros”… hace 417 años Giordano Bruno era quemado en la hoguera por hereje, la inquisición dejaba bien claro que nuestro mundo era especial y único… 417 años después podemos avalar con datos la veracidad de la primera parte del pensamiento de Giordano y nos lanzamos sin ningún tipo de pudor a buscar evidencias que nos permitan, un día no muy lejano, asegurar el resto de la cita. 
Mañana, a las 19:00 horas, la NASA ha anunciado una rueda de prensa para dar a conocer un importante descubrimiento relacionado con mundos que orbitan estrellas diferentes a la nuestra, el objetivo de la agencia norteamericana es el de encontrar mundos cada vez más parecidos a la Tierra y que orbiten las supuestas zonas de habitabilidad de su estrella. 

Estos días, estos meses serán recordados dentro de décadas, nuestra visión del Universo que nos rodea cambió drásticamente. En las proximidades de nuestro sistema solar hay decenas de planetas (sino cientos) similares a nuestro planeta a la distancia adecuada de su estrella para dar una oportunidad a que aparezca algo parecido a la vida. 

Sabemos que los compuestos orgánicos están presentes en lugares donde menos los esperabamos dentro de nuestro sistema solar (Ceres, Plutón…). Sabemos que en nuestro planeta la vida surgió en una fracción relativamente corta de tiempo (hay dataciones que remontan su aparición hasta hace más de 4.300 millones de años, a la vida multicelular le costó muchísimo más tiempo…), sabemos que una vez que aparece la vida es resistente (ha sobrevivido a varios eventos donde ha quedado reducida a la mínima expresión cuantitativamente hablando, y a pesar de ello ha vuelto a recuperarse).

Empezamos una época dentro de la astronomía que va a cambiar toda nuestra comprensión de lo que nos rodea. Y sólo estamos dando los primeros pasos (mañana uno más), sin tener ni idea de lo que nos espera en los próximos años con los nuevos telescopios. 

Kepler ha empezado el camino… empieza una revolución.

Recreación de un exoplaneta orbitando alrededor de TRAPPIST-1

Actualización: siete planetas de tipo rocoso orbitando alrededor de TRAPPIST-1… tres de los siete planetas a 39 años luz de nuestro sistema solar en la zona donde las temperaturas en superficie pueden permitir la existencia de agua líquida, siete mundos cuyas atmosféras podrán ser estudiadas por el telescopio espacial James Webb

TRAPPIST-1 es una pequeña enana roja cuya masa es solo de un 8% del Sol. La radiación que emite es mucho menor que nuestra estrella por lo que las órbitas de los mundos situados en su zona de habitabilidad están situadas muy cerca de la estrella materna. Es fascinante encontrar siete mundos orbitando tan cerca de una estrella, todos ellos con un radio similar al de nuestro planeta, cuatro de ellos muy bien posicionados dentro de la zona de habitabilidad… las vistas desde cualquier mundo de ese sistema tienen que ser increíbles…
Es increíble lo que estamos empezando a dislumbrar. Nuestra galaxia es una auténtica fábrica de mundos en la zona de habitabilidad de sus estrellas, el número de estos mundos debe ser inimaginable, la diversidad incomprensible para nuestras antropocentristas mentes,… el número de formas de vida incontable… 

No sería lógico la desoladora visión de un universo estéril de vida, no me creo que seamos el único lugar donde la química orgánica o inorgánica no haya dado lugar a organismos capaces de ser considerados de estar vivos (o algo similar). Y si es así vaya profunda decepción…

Algunos de los gráficos del sistema planetario de TRAPPIST-1

Recreación de uno de los planetas que orbitan TRAPPIST-1 (Nasa)


Y el poster de la NASA para futuros exploradores… ejem…

Por si queréis mirar al cielo hacia el sistema planetario más fascinante descubierto por el hombre. 


Animación del nuevo sistema extrasolar. 


Fuente: Eso.org

Por cierto no me gusta nada el camino que está tomando la forma en que se distribuye la información y los intereses que se crean alrededor de ella. Esto nos pertenece, no hay embargos que valgan, demasiados intereses que manchan algo tan bonito como la exploración humana del universo que nos rodea. A mí me apasiona cada una de los pasos que vamos dando, ha costado mucho llegar hasta donde estamos, hemos tenido que alzarnos a muchos hombros de gigantes, pero como siempre la naturaleza del ser humano lo vicia todo, hasta el punto del hastío. Mal vamos… aunque aquí vamos a seguir contando una época fascinante y necesaria para poder entender el cosmos que nos rodea. 

Seguimos…

Empieza la verdadera búsqueda de vida fuera de la Tierra

Representación del interior de Europa (NASA/JPL)


Pensamos que llevamos muchas décadas buscando algo que se parezca a lo que entendemos como vida fuera de los límites de nuestra atmósfera, creemos que acumulamos décadas de inútiles esfuerzos rastreando gran parte del universo sin obtener resultado alguno, sólo silencio…

Hemos formulado ecuaciones y hasta una paradoja (la de Fermi) en la que damos varias soluciones para explicar cómo es posible que existiendo millones de planetas en nuestro vecindario cósmico orbitando a la distancia adecuada de sus estrellas o numerosas moléculas orgánicas (base de la vida en nuestro planeta) en los lugares más inesperados donde hemos hechado un vistazo, no hayamos encontrado ni una sola señal que permita al más extravagante de nuestros científicos afirmar que podríamos no estar solos. 

Tenemos varias hipótesis, que algunos han ascendido al nivel de afirmaciones categóricas, donde se asegura que las civilizaciones se autodestruyen cuando llegan a cierto nivel tecnológico, que la química necesaria para la vida y todas las circunstancias especiales que necesita para aparecer sólo se dieron en nuestro planeta o que, simplemente, somos una especie de avanzadilla y que nos hemos adelantado a un Universo lleno de vida…

Existe un principio llamado la Navaja de Ockham que nos dice que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Para mi la explicación más sencilla es que, simplemente, aún no hemos empezado a buscar nada. 

Nuestras sondas hace 40 años que no buscan, con criterios científicos, indicios directos o indirectos de vida. Las últimas que hicieron algo parecido fueron las Viking sobre la superficie marciana dando positivo en dos de los tres experimentos que se realizaron (todavía aún se descuten los resultados aunque por consenso se aceptaron como negativos), el proyecto SETI está diseñado para encontrar una civilización de parecidas características a las nuestras, transmitiendo hacia nosotros en una determinada frecuencia (la del hidrógeno) y en una limitada porción de tiempo (el nuestro), algo demasiado difícil teniendo en cuenta las escalas espacio-temporales con las que nos enfrentamos (sin entrar en el tema del escaso presupuesto y el reducido número de radiotelescopios con los que se cuenta). 

Un posible punto azul anaranjado, un exoplaneta candidato a albergar vida


Es ahora cuando estamos a punto de empezar, de verdad, la búsqueda. El telescopio espacial Kepler lo ha revolucionado todo, la sola visión de miles de planetas extrasolares de todos los tipos y formas, orbitando cualquier tipo de estrella que podamos imaginar ha convulsionado nuestro entendimiento del Universo. Son tantas las posibilidades, son tantas las combinaciones, son tantas las oportunidades en las que un sistema autoreplicativo con metabolismo propio ha podido aprovechar una oportunidad para aparecer, que es casi una obscenidad pensar que ese proceso solo ha ocurrido en nuestro planeta. 

El telescopio espacial James Webb va a dar el primer paso, a más de un año para su lanzamiento se han presentado numerosos proyectos de investigación con la intención de usar una pequeña fracción de su precioso tiempo de observación. 

Las simulaciones preveen que la nueva joya de la NASA va a poder detectar la composición química de atmósferas de numerosos mundos alejados cientos de años luz. Uno de los primeros en ser estudiados serán los posibles exoplanetas que orbiten la estrella GJ 876, con sólo 10 tránsitos estudiados por el telescopio espacial se podrá asegurar con una certeza casi del 99% la existencia (o no) de metano y dióxido de carbono en una atmósfera de alguno de sus exoplanetas, además se podrá saber si son lo suficientemente densas como para bloquear la letal radiación ultravioleta de su estrella. 

La futura Europa Lander posada sobre la superficie del satélite joviano allá por 2030 (NASA/JPL)

Por primera vez estamos en la primera fase de diseño de un aterrizador para Europa. Una sonda cargada con instrumentos que van a buscar vida de una forma directa como un espectrómetro RAMAN que detectaría sustancias orgánicas, un microscopio capaz de ver microorganismos de hasta 0,2 micras de diámetro o un cromatógtafo de gases… esto es buscar vida y no lo que hemos hecho hasta ahora…

Dirigirse a lugares con elevado interés biológico, llevar los instrumentos adecuados, investigar atmósferas de exoplanetas buscando las huellas que los ecosistemas vivos dejan en ellas… todo esto lo hemos dejado de lado hasta ahora, como si se tratase de una enorme burla a nuestras ansias de saber hemos evitado estudiar una fascinante luna de Júpiter con un inmenso océano subterráneo plagado de sustancias orgánicas, o un hermoso satélite de Saturno cuya atmósfera es muy parecida a la que teníamos en nuestro planeta justo cuando comenzaron a aparecer las primeras formas de vida…

Tiene que haber algo que se me escape, algo que no entienda… mi cerebro es incapaz de comprender cómo se puede afirmar que vivimos en una galaxia donde el resto de civilizaciones se ha autoaniquilado por exceso de tecnología, que en miles de millones de planetas la vida no haya surgido aun en sus formas más simples o que hemos llegado demasiado pronto a un universo plagado de vida (por citar algunas de las teorías que más han sonado en los últimos tiempos). 

Primero exploremos, apliquemos el método científico de forma correcta y precisa, ya tendremos tiempo de divagar e inventarnos todas las explicaciones que queramos, pero no lo hagamos al revés… 

Pd: no vamos a encontrar hombrecillos verdes, ya que veamos algo que se pueda replicar por sí solo y consuma metabolitos de su entorno. 

Los elementos claves para la vida son más comunes en el centro de nuestra galaxia.

Moléculas presentes en el centro de nuestra galaxia (Universidad de Colonia)


Astrónomos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS) acaban de anunciar los resultados de un nuevo estudio que muestra la abundancia de los elementos necesarios para la vida a lo largo de nuestra galaxia. 

Los elementos estudiados incluyen los átomos que forman el 97% de la masa corporal de los humanos. Más de 150.000 estrellas de la Vía Láctea han sido analizadas por primera vez en la historia, con casi dos docenas de elementos rastreados por cada estrella, incluidos aquellos a los que conocemos como los bloques de la vida (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre). 

El espectrógrafo APOGEE (Apache Point Observatory Galactic Evolution Experiment) es capaz de escrutar el cielo en el espectro infrarrojo, la única manera que existe de atravesar el polvo interestelar, pudiendo obtener muchos más datos que si lo hiciera a través del espectro visible. 

Los datos indican que hay una mayor proporción de los elementos básicos para la vida en la partes centrales de la Vía Láctea, la explicación es simple, las estrellas del núcleo galáctico son más antiguas que las de la periferia (entre las que se encuentra nuestro Sol), los elementos pesados (aquellos que se encuentran más allá que el hidrógeno y el helio en la tabla periódica) se han formado mucho antes en estos lugares. 

La tabla periódica astrobiológica. Cada elemento viene con su procedencia astrofísica y su uso biológico (via Charles Cockell)

La vida puede haber tenido más oportunidades para surgir en el centro de nuestra galaxia que en sus brazos exteriores atómicamente hablando… aunque no todo es tan fácil, quizás las circunstancias no sean las más favorables en un sitio donde las distancias estelares son mucho menores (con lo que eso puede implicar), las interacciones gravitatorias pueden inestabilizar la formación de discos protoplanetarios, las explosiones de novas o supernovas pueden esterilizar sistemas estelares enteros,… o quizás sea un hervidero de vida y la excepción seamos nosotros, un sistema estelar alojado en un barrio a las fueras de la gran urbe galáctica…

Por ahora lo único que sabemos es lo que nos dice la tabla periódica colocada más arriba… somos polvo de estrellas… eso seguro…

Fuente: Sdss press release

Biomarcadores, indicios de habitabilidad… ¿no hay vida fuera de nuestro planeta o no sabemos buscarla?

Una bacteria oxidadora del azufre de hace 2.500 millones de años, mucho antes de que la atmósfera fuera rica en oxígeno (Andrew Czaja)

Sólo conocemos un ejemplo en el que la materia se ha convertido en lo que llamamos vida, nuestro planeta se ha convertido en un enorme laboratorio donde a lo largo de 4.600 millones de años han interaccionado sustancias orgánicas, fuentes de calor, ecosistemas favorables para permitir el inicio de ciertas reacciones químicas, temperaturas no demasiado extremas, protección contra letales radiaciones provenientes de nuestra estrella,… miles de factores que han permitido la aparición y evolución de lo que conocemos como vida, miles…

Hasta ahora la vida ha tenido un solo génesis, un solo inicio, lo que no proviene de LUCA (Last Universal Common Antecesor) nos es totalmente desconocido. Necesitamos carbono, necesitamos agua, nuestra información se transmite a lo largo de generaciones a través de nuestro ADN, mucha radiación nos mata, poca gravedad también, necesitamos oxígeno para respirar y no nos sienta nada bien que sobre nuestras cabezas no exista una atmósfera de presión… ejemplos válidos para nuestra especie, el ser humano (buscar por internet lo que pueden resistir algunos extremófilos y podéis tachar hasta un 80% de lo escrito hasta ahora)

El hecho es que el conocer una sola génesis nos está dificultando (muchísimo) la búsqueda de vida fuera de nuestra atmósfera, tanto que puede que nuestras sondas hayan pasado por encima de ella sin haberse dado ni cuenta (y lo pongo en plural porque puede que haya sucedido más de una vez).

A medida que exploramos el sistema solar vamos viendo lugares donde la vida pudo surgir en un pasado, sitios donde hace millones de años se pudieron dar las condiciones de habitabilidad que tanto buscamos para que algo parecido a un organismo vivo apareciera y tuviese la oportunidad de evolucionar. Pero, ahí no se queda la cosa, a medida que vamos mejorando nuestros instrumentos y aumentando nuestra área de exploración, nos damos cuenta que quizás, solo quizás, haya localizaciones donde la vida exista hoy en día.

Todavía existen discrepancias sobre los experimentos que las sondas Viking realizaron sobre suelo marciano en 1976. Uno de ellos, conocido como experimento LR (Labeled Release), dió positivo para la existencia de metabolismo en las muestras que recolectó. Un segundo experimento no encontró rastro de sustancias orgánicas (fundamentales para la aparición de la vida en nuestro planeta y que años después encontraría Curiosity en el cráter Gale). La NASA interpretó que las sondas no habían encontrado vida, algo que en los últimos años se está poniendo en duda por diversos estudios, quizás la forma de recoger las muestras esterilizó la tierra marciana analizada, quizás las formas de vida que provocaron la metabolización del primer experimento no se basaban en el carbono… 

A la izquierda depósitos de silicatos en el cráter Gusev (Marte), a la derecha depósitos de silicatos en la región chilena de “EL TATIO” (NASA/Spirit/JPL)


 

Hace unos días apareció un estudio de dos geólogos de la Universidad de Arizona. La imagen de la izquierda fue tomada por el rover Spirit en abril de 2007, cerca de un área conocida como “Home Plate” en el cráter Gusev. Spirit encontró multitud de nódulos ricos en silicatos dispersos por toda la zona, algo que indicaba la probable existencia de respiradores hidrotermales en el contexto de un antiguo Marte mucho más húmedo. 

La parte derecha de la foto corresponde con la región conocida como “El Tatio”, una región de Chile situada a 4.200 metros de altitud, uno de los lugares en nuestro planeta donde existen fuentes hidrotermales a mayor altura. Aquí la atmósfera es más fina, la cantidad de radiación ultravioleta mayor, las temperaturas más frías, un lugar muy parecido al inhóspito Marte, un lugar donde aparecen nódulos de silicatos parecidos a los del cráter Gusev, depósitos de silicatos producidos por la acción de microbios en el caso terrestre, de origen aún por filiar en el caso marciano. 

Estructura del interior de Europa (NASA/JPL)


Quizás no deberíamos mencionar las enormes masa de agua subterránea repletas de sustancias orgánicas que esperan ser exploradas en las lunas de Europa y Encelado. Nadie sabe en qué se pueden haber transformado las enormes fuerzas de marea provenientes de Júpiter. 

Tampoco sabemos si algún tipo de microorganismo puede haber aprovechado la conjunción de una densa atmósfera rebosando de tolines con enormes mares y ríos de etano y metano que discurren por la superficie de Titán

No tenemos ni idea de lo que puede haber aparecido debajo de la Planicie del Sputnik (el gran corazón de Plutón), donde un enorme océano subterráneo persiste en estado líquido durante miles de millones de años a miles de millones de kilómetros del Sol. 

A la hora de buscar vida no sabemos ni lo que estamos buscando, no lo hacemos con los instrumentos adecuados y ni siquiera lo hacemos en los sitios más adecuados. Además es posible que hayamos pasado por al lado de ella y no nos hayamos dado ni cuenta. 

Así es muy difícil… y luego está el estúpido antropocentrismo, y luego…

Fuente: Seeker Web

El Hubble avista probables géiseres en el polo sur de Europa

Las emisiones en el espectro ultravioleta encontradas por Hubble superpuestas en una imagen de Europa tomada por la sonda Galileo (HUBBLE/NASA)

El telescopio espacial Hubble, aprovechando al máximo su capacidad resolutiva, ha captado enormes géiseres en el polo sur de Europa, la helada luna de Júpiter. 

Enormes columnas de vapor de agua emanando del océano subterráneo de Europa, jets que llegan hasta 200 kilómetros de altitud, una distancia que permitiría su estudio desde un orbitador.

Supuesta estructura de los géiseres de Europa (NASA)


El modelo que se plantea es el de enormes plumas, con material proveniente de un océano subterráneo que contendría el doble de agua existente en todos los océanos de nuestro planeta. El material de esos jets volvería a caer sobre la superficie de Europa debido a la gravedad del satélite. Serían géiseres intermitentes, con una frecuencia de aparición mucho menor que los hallados en Encelado, localizados en la zona del polo sur. 

Imágenes obtenidas por el Hubble en los 15 tránsitos observados de Europa por delante de Júpiter


El Hubble ha aprovechado los múltiples tránsitos de Europa por delante de Júpiter para usar su espectrógrafo y encontrar emisiones en el espectro ultravioleta del polo sur de Europa que bloqueaban la luz proveniente del gigante gaseoso. 

En concreto, en diez de los quince tránsitos estudiados se observaron los posibles géiseres, algo que da bastante seguridad a la hora de confirmar su existencia.

Señores de la Nasa, por favor, déjense de tonterías de una vez. Si lo que quieren es financiación les puedo asegurar que la estrategia está muy clara. UNA MISIÓN A EUROPA, una misión ya a un mundo que tiene un gigantesco océano subterráneo de agua líquida, con sustancias orgánicas, con fuentes termales de calor, con géiseres de 200 kilómetros de altitud que permitiran estudiar la composición del océano subterráneo sin hacer un solo agujero en la superficie… Es vergonzoso ver cómo están ahogando, poco a poco, la futura misión Europa Clipper con recortes en el presupuesto y retrasos en su diseño. 

Europa representa el mayor objetivo astrobiológico junto con Encelado y Titán de nuestro sistema solar. Podemos ir a explorarlo en menos de una década, el descubrimiento de algo parecido a vida tendría un impacto incalculable en la financiación de la agencia que lo encuentre. 
De verdad, tenemos que ir… 

Fuente: Nasa news

Colaboración con la Cátedra de Cultura Científica: “De cómo un sistema estelar allana el camino a la vida”

Tw Hydrae. Una estrella digna de estudio.


Por aquí os dejo el enlace a un post que he realizado para la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco  en colaboración con Naukas

De como un sistema estelar allana el camino a la vida
Espero que os resulte interesante, a mí me ha encantado escribirlo. 

Saludos a todos. 

ALMA detecta moléculas orgánicas complejas alrededor de una estrella con planetas en formación

Moléculas de metanol sobreimpresionadas sobre el disco protoplanetario de TW Hydrae (ALMA/ESO)

Una molécula orgánica conocida como alcohol metilíco ha sido detectada , por el telescopio ALMA, en el disco protoplanetario que rodea a la estrella TW Hydrae. 

Al leer este párrafo muchos diréis… “Muy bien, ¿y qué me cuenta éste ahora?”. 

Vamos por partes… El alcohol metilíco también es conocido como metanol (CH3OH), una molécula orgánica precursora de cosas tan importantes para la vida como los aminoácidos. El hecho de que se haya detectado en el disco de gas y polvo que rodea a la estrella TW Hydrae tiene connotaciones muy notables para comprender cómo surgió la vida en nuestro propio planeta. Ese disco de gas y polvo es el paso previo a la formación de planetas en dicho sistema solar, el hecho de que existan moléculas orgánicas tan complejas en estadios tan tempranos puede ayudar a entender, por ejemplo, porqué surgió la vida tan pronto en nuestro planeta (los últimos datos apuntan a que ya había vida hace 4.100 millones de años). 

El sistema protoplanetario de TW Hydrae se encuentra a “solo” 170 años luz de nuestro planeta, su relativa cercanía está posibilitando que sea uno de los más estudiados por los astrónomos y astroquímicos. Ya se han podido confirmar surcos en su estructura donde protoplanetas podrían estar limpiando de material la órbita donde finalmente quedarán alojados, y ahora la existencia de moléculas orgánicas complejas entre una distancia de 30 a 100 UA (unidades astronómicas) de la estrella. Materia orgánica formándose en granos de polvo helado situados a unos 50 UA y desacoplándose de ellos hacia la parte más interior del sistema… un escenario que pudo producirse en nuestro sistema solar hace miles de millones de años y que pudo ayudar a la formación de lo que hoy conocemos como vida. 

Pero es que, y esto ya es un estilo de escribir atropellado y fruto de una deriva mental digna de estudio, son moléculas quirales lo que estos señores han encontrado… Moléculas orgánicas que pueden presentarse de forma levógira o dextrógira… La vida se sustenta en moléculas de este tipo, nuestro ADN es levógiro, no sabemos porqué pero lo es. 

Estudiar con 170 años de retraso como se forma un sistema planetario con sustancias orgánicas es un privilegio que debemos aprovechar. ALMA lo está haciendo…

Quizás la vida tiene el camino mucho mas allanado de lo que creíamos, quizás su aparición es un hecho demasiado común a lo largo del Cosmos, quizás sólo necesita de unas mínimas premisas… Quizás pasan miles de años y solo sigue existiendo metanol… 

Fuente: http://www.almaobservatory.org/en/press-room/press-releases/964

Un joven y violento sol pudo favorecer la aparición de vida en la Tierra

Una estrella como el sol pero con 4.000 millones de años menos podría ser capaz de emitir unas diez llamaradas solares al día (NASA/JPL)


Hace 4.000 millones de años nuestra estrella era bastante diferente a como la conocemos hoy en día. 

Nuestro mundo apenas recibía un 70% de la energía que recibimos actualmente de nuestro sol. Algo totalmente insuficiente como para mantener un planeta con temperaturas templadas. Nuestro planeta  debería ser una bola helada y fría en aquellos momentos, pero los registros geologicos nos hablan de una tierra húmeda con enormes océanos de agua líquida. 

Un estudio publicado en Nature Geoscience explica la importancia de las numerosas llamaradas solares que golpeaban una y otra vez la atmósfera terrestre. No sólo sirvieron para calentar el planeta, sus efectos fueron mucho más allá… Pudieron intervenir en la formación de compuestos orgánicos  imprescindibles para la vida. La enorme energía desprendida de unas llamaradas solares con una frecuencia de casi una al día, habría sido capaz de romper los enlaces de moléculas como el nitrógeno, permitiendo su recombinación con otras moléculas que darían lugar a elementos más complejos como el ARN y el ADN

Los investigadores se han basado en datos del telescopio espacial Kepler (entre otros datos), estudiando estrellas parecidas a nuestro sol pero mucho más jóvenes. Las conclusiones es que en estrellas jóvenes se pueden producir hasta diez llamaradas solares al día, algo que pudo influir en el clima global del planeta y en el origen de la vida sobre su superficie. 

La primitiva atmósfera terrestre contenía casi un 90% de nitrógeno, una concentración mayor que el 78% actual, ese nitrógeno molecular (dos átomos de nitrógeno unidos) era separado por las altas energías procedentes de las enormes llamaradas solares, el nitrógeno resultante colisionaba con moléculas de dióxido de carbono, separando éste último y formando monóxido de carbono y oxígeno.  

El nitrógeno suelto pudo combinarse con el oxígeno libre en la atmósfera, formando óxido nitroso, un gas con enorme efecto invernadero. Los investigadores calculan que la sola formación de un 1% de óxido nitroso pudo elevar la temperatura en la tierra lo suficiente como para que pudiera existir agua líquida en superficie. 

Aquí ya hemos hablado sobre el tema de la habitabilidad en muchas otras ocasiones. En ella influyen muchos factores, tantos que somos incapaces de conocerlos todos. No solo la distancia a la estrella marca la zona de habitabilidad, el tipo de estrella, su actividad y la edad que tenga influyen en la posibilidad de que surja vida alrededor de un planeta que la orbite. 

Es pronto para entender todos y cada uno de estos procesos, las mismas fulguraciones que calentaron la atmósfera terrestre pudieron hacer desaparecer la marciana, convirtiendo un planeta con posibilidades de habitabilidad y agua en superficie en un desierto esterilizado por radiación ultravioleta… Aún queda mucho por aprender…

Fuente: Nasa news

En 5.000 millones de años el sol se convertirá en una gigante roja, pasando la zona de habitabilidad a Júpiter y Saturno

Zona de habitabilidad actual comparada con la existente cuando el sol sea una gigante roja (univ de Cornell)

Sabemos que nuestra estrella está en lo que conocemos como secuencia principal. Desde su formación, hace unos 4.500 millones de años, se producen reacciones de fusión de hidrógeno en su núcleo, y así seguirá durante unos 5.000 millones de años más. Llegará un momento en que se acabe su combustible, la fusión cesará y empezará a convertirse en una espectacular gigante roja

Ahora mismo nuestra estrella mantiene la zona de habitabilidad entre Venus y Marte, pero esto no va a ser siempre así… 

Según un estudio de la Universidad de Cornell una vez que nuestro sol se convierta en una gigante roja (engullendo Mercurio,Venus y posiblemente la Tierra), los mundos helados que orbitan los dos gigantes gaseosos de nuestro sistema solar pasarán a recibir la luz y energía necesaria como para poder sostener vida tal como la conocemos hoy en día. 

Por si fuera poco estas condiciones se mantendrán durante casi 9.000 millones de años, muchísimo más tiempo del que ha necesitado la Tierra para desarrollar vida. 

Una vez que nuestra órbita haya sido devorada por un gigante y furioso sol, nuevas oportunidades para la vida se abrirán en los pequeños satélites helados del sistema solar exterior, eso si no se han abierto ya…

5.000 millones de años es una escala de tiempo inasumible desde el punto de vista humano, pero no desde el estelar. Multitud de sistemas extrasolares tienen como estrella madre una gigante roja, un sol que a lo largo de su existencia ha dado diferentes alternativas como para que la vida orbite a su alrededor. 

Fuente: Eurekalert