Oh, Dios mío… ¡está lleno de exoplanetas en zonas de habitabilidad!

Recreación de la superficie de un exoplaneta

“Existen innumerables soles en los cuales orbitan tierras iguales que la nuestra y albergan vida inteligente y animales no menos nobles que los nuestros”… hace 417 años Giordano Bruno era quemado en la hoguera por hereje, la inquisición dejaba bien claro que nuestro mundo era especial y único… 417 años después podemos avalar con datos la veracidad de la primera parte del pensamiento de Giordano y nos lanzamos sin ningún tipo de pudor a buscar evidencias que nos permitan, un día no muy lejano, asegurar el resto de la cita. 
Mañana, a las 19:00 horas, la NASA ha anunciado una rueda de prensa para dar a conocer un importante descubrimiento relacionado con mundos que orbitan estrellas diferentes a la nuestra, el objetivo de la agencia norteamericana es el de encontrar mundos cada vez más parecidos a la Tierra y que orbiten las supuestas zonas de habitabilidad de su estrella. 

Estos días, estos meses serán recordados dentro de décadas, nuestra visión del Universo que nos rodea cambió drásticamente. En las proximidades de nuestro sistema solar hay decenas de planetas (sino cientos) similares a nuestro planeta a la distancia adecuada de su estrella para dar una oportunidad a que aparezca algo parecido a la vida. 

Sabemos que los compuestos orgánicos están presentes en lugares donde menos los esperabamos dentro de nuestro sistema solar (Ceres, Plutón…). Sabemos que en nuestro planeta la vida surgió en una fracción relativamente corta de tiempo (hay dataciones que remontan su aparición hasta hace más de 4.300 millones de años, a la vida multicelular le costó muchísimo más tiempo…), sabemos que una vez que aparece la vida es resistente (ha sobrevivido a varios eventos donde ha quedado reducida a la mínima expresión cuantitativamente hablando, y a pesar de ello ha vuelto a recuperarse).

Empezamos una época dentro de la astronomía que va a cambiar toda nuestra comprensión de lo que nos rodea. Y sólo estamos dando los primeros pasos (mañana uno más), sin tener ni idea de lo que nos espera en los próximos años con los nuevos telescopios. 

Kepler ha empezado el camino… empieza una revolución.

Recreación de un exoplaneta orbitando alrededor de TRAPPIST-1

Actualización: siete planetas de tipo rocoso orbitando alrededor de TRAPPIST-1… tres de los siete planetas a 39 años luz de nuestro sistema solar en la zona donde las temperaturas en superficie pueden permitir la existencia de agua líquida, siete mundos cuyas atmosféras podrán ser estudiadas por el telescopio espacial James Webb

TRAPPIST-1 es una pequeña enana roja cuya masa es solo de un 8% del Sol. La radiación que emite es mucho menor que nuestra estrella por lo que las órbitas de los mundos situados en su zona de habitabilidad están situadas muy cerca de la estrella materna. Es fascinante encontrar siete mundos orbitando tan cerca de una estrella, todos ellos con un radio similar al de nuestro planeta, cuatro de ellos muy bien posicionados dentro de la zona de habitabilidad… las vistas desde cualquier mundo de ese sistema tienen que ser increíbles…
Es increíble lo que estamos empezando a dislumbrar. Nuestra galaxia es una auténtica fábrica de mundos en la zona de habitabilidad de sus estrellas, el número de estos mundos debe ser inimaginable, la diversidad incomprensible para nuestras antropocentristas mentes,… el número de formas de vida incontable… 

No sería lógico la desoladora visión de un universo estéril de vida, no me creo que seamos el único lugar donde la química orgánica o inorgánica no haya dado lugar a organismos capaces de ser considerados de estar vivos (o algo similar). Y si es así vaya profunda decepción…

Algunos de los gráficos del sistema planetario de TRAPPIST-1

Recreación de uno de los planetas que orbitan TRAPPIST-1 (Nasa)


Y el poster de la NASA para futuros exploradores… ejem…

Por si queréis mirar al cielo hacia el sistema planetario más fascinante descubierto por el hombre. 


Animación del nuevo sistema extrasolar. 


Fuente: Eso.org

Por cierto no me gusta nada el camino que está tomando la forma en que se distribuye la información y los intereses que se crean alrededor de ella. Esto nos pertenece, no hay embargos que valgan, demasiados intereses que manchan algo tan bonito como la exploración humana del universo que nos rodea. A mí me apasiona cada una de los pasos que vamos dando, ha costado mucho llegar hasta donde estamos, hemos tenido que alzarnos a muchos hombros de gigantes, pero como siempre la naturaleza del ser humano lo vicia todo, hasta el punto del hastío. Mal vamos… aunque aquí vamos a seguir contando una época fascinante y necesaria para poder entender el cosmos que nos rodea. 

Seguimos…

Empieza la verdadera búsqueda de vida fuera de la Tierra

Representación del interior de Europa (NASA/JPL)


Pensamos que llevamos muchas décadas buscando algo que se parezca a lo que entendemos como vida fuera de los límites de nuestra atmósfera, creemos que acumulamos décadas de inútiles esfuerzos rastreando gran parte del universo sin obtener resultado alguno, sólo silencio…

Hemos formulado ecuaciones y hasta una paradoja (la de Fermi) en la que damos varias soluciones para explicar cómo es posible que existiendo millones de planetas en nuestro vecindario cósmico orbitando a la distancia adecuada de sus estrellas o numerosas moléculas orgánicas (base de la vida en nuestro planeta) en los lugares más inesperados donde hemos hechado un vistazo, no hayamos encontrado ni una sola señal que permita al más extravagante de nuestros científicos afirmar que podríamos no estar solos. 

Tenemos varias hipótesis, que algunos han ascendido al nivel de afirmaciones categóricas, donde se asegura que las civilizaciones se autodestruyen cuando llegan a cierto nivel tecnológico, que la química necesaria para la vida y todas las circunstancias especiales que necesita para aparecer sólo se dieron en nuestro planeta o que, simplemente, somos una especie de avanzadilla y que nos hemos adelantado a un Universo lleno de vida…

Existe un principio llamado la Navaja de Ockham que nos dice que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Para mi la explicación más sencilla es que, simplemente, aún no hemos empezado a buscar nada. 

Nuestras sondas hace 40 años que no buscan, con criterios científicos, indicios directos o indirectos de vida. Las últimas que hicieron algo parecido fueron las Viking sobre la superficie marciana dando positivo en dos de los tres experimentos que se realizaron (todavía aún se descuten los resultados aunque por consenso se aceptaron como negativos), el proyecto SETI está diseñado para encontrar una civilización de parecidas características a las nuestras, transmitiendo hacia nosotros en una determinada frecuencia (la del hidrógeno) y en una limitada porción de tiempo (el nuestro), algo demasiado difícil teniendo en cuenta las escalas espacio-temporales con las que nos enfrentamos (sin entrar en el tema del escaso presupuesto y el reducido número de radiotelescopios con los que se cuenta). 

Un posible punto azul anaranjado, un exoplaneta candidato a albergar vida


Es ahora cuando estamos a punto de empezar, de verdad, la búsqueda. El telescopio espacial Kepler lo ha revolucionado todo, la sola visión de miles de planetas extrasolares de todos los tipos y formas, orbitando cualquier tipo de estrella que podamos imaginar ha convulsionado nuestro entendimiento del Universo. Son tantas las posibilidades, son tantas las combinaciones, son tantas las oportunidades en las que un sistema autoreplicativo con metabolismo propio ha podido aprovechar una oportunidad para aparecer, que es casi una obscenidad pensar que ese proceso solo ha ocurrido en nuestro planeta. 

El telescopio espacial James Webb va a dar el primer paso, a más de un año para su lanzamiento se han presentado numerosos proyectos de investigación con la intención de usar una pequeña fracción de su precioso tiempo de observación. 

Las simulaciones preveen que la nueva joya de la NASA va a poder detectar la composición química de atmósferas de numerosos mundos alejados cientos de años luz. Uno de los primeros en ser estudiados serán los posibles exoplanetas que orbiten la estrella GJ 876, con sólo 10 tránsitos estudiados por el telescopio espacial se podrá asegurar con una certeza casi del 99% la existencia (o no) de metano y dióxido de carbono en una atmósfera de alguno de sus exoplanetas, además se podrá saber si son lo suficientemente densas como para bloquear la letal radiación ultravioleta de su estrella. 

La futura Europa Lander posada sobre la superficie del satélite joviano allá por 2030 (NASA/JPL)

Por primera vez estamos en la primera fase de diseño de un aterrizador para Europa. Una sonda cargada con instrumentos que van a buscar vida de una forma directa como un espectrómetro RAMAN que detectaría sustancias orgánicas, un microscopio capaz de ver microorganismos de hasta 0,2 micras de diámetro o un cromatógtafo de gases… esto es buscar vida y no lo que hemos hecho hasta ahora…

Dirigirse a lugares con elevado interés biológico, llevar los instrumentos adecuados, investigar atmósferas de exoplanetas buscando las huellas que los ecosistemas vivos dejan en ellas… todo esto lo hemos dejado de lado hasta ahora, como si se tratase de una enorme burla a nuestras ansias de saber hemos evitado estudiar una fascinante luna de Júpiter con un inmenso océano subterráneo plagado de sustancias orgánicas, o un hermoso satélite de Saturno cuya atmósfera es muy parecida a la que teníamos en nuestro planeta justo cuando comenzaron a aparecer las primeras formas de vida…

Tiene que haber algo que se me escape, algo que no entienda… mi cerebro es incapaz de comprender cómo se puede afirmar que vivimos en una galaxia donde el resto de civilizaciones se ha autoaniquilado por exceso de tecnología, que en miles de millones de planetas la vida no haya surgido aun en sus formas más simples o que hemos llegado demasiado pronto a un universo plagado de vida (por citar algunas de las teorías que más han sonado en los últimos tiempos). 

Primero exploremos, apliquemos el método científico de forma correcta y precisa, ya tendremos tiempo de divagar e inventarnos todas las explicaciones que queramos, pero no lo hagamos al revés… 

Pd: no vamos a encontrar hombrecillos verdes, ya que veamos algo que se pueda replicar por sí solo y consuma metabolitos de su entorno. 

Astrónomos encuentran una segunda estrella cuyo brillo ha disminuido drásticamente

Recreación de un enjambre cometario alrededor de una estrella.


Astrónomos del Instituto Max Planck han descubierto otra estrella que se comporta de forma similar a la ya famosa KIC 8462852 o estrella de Tabby (en honor a su descubridora). 

Esta vez el astro recibe el nombre de EPIC 204278916 y su curva de luz ha llegado a disminuir hasta en un 65% en los 78 días que el equipo estuvo observándola a través del telescopio espacial Kepler. 

Curva de luz observada durante 78 días de la estrella EPIC 204278916 (Scaringi et al)


Teniendo en cuenta que el tránsito de un planeta extrasolar produce un 1% de caída en el brillo de una estrella,… sabiendo que la estrella de Tabby ha registrado disminuciones de hasta un 22% sin tener la comunidad científica ninguna explicación clara de qué puede originar este inusual fenómeno,… a ver quien explica la disminución de hasta un 65% de EPIC 204278916, una estrella del mismo diámetro que nuestro Sol pero con la mitad de su masa.  

La teoría de un enjambre de cometas orbitando la estrella está prácticamente rechazada, un reciente estudio indica que para disminuir un 20% la curva de luz de un astro en el transcurso de 100 años se necesitarían unos 648.000 cometas de, al menos, 200 kilómetros de diámetro… algo muy improbable dentro de los modelos que conocemos hasta ahora.

También se habla de estrellas que giren sobre su eje a velocidades muy altas, esto provocaría una forma achatada al astro con un radio mayor en el ecuador que en los polos. La temperatura y el brillo emitido podría ser mayor en los polos, quedando la zona ecuatorial más “oscura”. Según la orientación que presentara con respecto a nosotros podrían medirse cambios muy acusados en su brillo. 

Otra posibilidad es que un disco protoplanetario esté orbitando la estrella y dé la casualidad que se esté interponiéndose justo entre la estrella y nosotros. EPIC 204278916 sólo tiene entre 5 y 11 millones de años de antigüedad, por lo que no sería extraño que un enorme disco de polvo y gas la rodeara. 

Y luego está la explicación que menos esfuerzo y trabajo de investigación requiere… las esferas de Dyson construidas por civilizaciones muy avanzadas que tapan el brillo de una manera artificial… para eso no escribas un artículo de investigación, solo lo sugieres y sobra…

El hecho es que ya hay dos ejemplos de estrellas cuyos patrones de luminosidad son difícilmente explicables. Nuestros instrumentos mejoran su sensibilidad a pasos agigantados, somos capaces de captar sutiles cambios en objetos situados a cientos de años luz y, como siempre ha sucedido en la historia de la ciencia, nos vemos obligados a buscar nuevas teorías que expliquen lo que observamos. 

Las esferas de Dyson son muy bonitas, pero dejan poco lugar a la investigación y mucho a la imaginación… Hay que seguir observando…

Fuente:

– Artículo en arxiv

– Science alert

Un joven y violento sol pudo favorecer la aparición de vida en la Tierra

Una estrella como el sol pero con 4.000 millones de años menos podría ser capaz de emitir unas diez llamaradas solares al día (NASA/JPL)


Hace 4.000 millones de años nuestra estrella era bastante diferente a como la conocemos hoy en día. 

Nuestro mundo apenas recibía un 70% de la energía que recibimos actualmente de nuestro sol. Algo totalmente insuficiente como para mantener un planeta con temperaturas templadas. Nuestro planeta  debería ser una bola helada y fría en aquellos momentos, pero los registros geologicos nos hablan de una tierra húmeda con enormes océanos de agua líquida. 

Un estudio publicado en Nature Geoscience explica la importancia de las numerosas llamaradas solares que golpeaban una y otra vez la atmósfera terrestre. No sólo sirvieron para calentar el planeta, sus efectos fueron mucho más allá… Pudieron intervenir en la formación de compuestos orgánicos  imprescindibles para la vida. La enorme energía desprendida de unas llamaradas solares con una frecuencia de casi una al día, habría sido capaz de romper los enlaces de moléculas como el nitrógeno, permitiendo su recombinación con otras moléculas que darían lugar a elementos más complejos como el ARN y el ADN

Los investigadores se han basado en datos del telescopio espacial Kepler (entre otros datos), estudiando estrellas parecidas a nuestro sol pero mucho más jóvenes. Las conclusiones es que en estrellas jóvenes se pueden producir hasta diez llamaradas solares al día, algo que pudo influir en el clima global del planeta y en el origen de la vida sobre su superficie. 

La primitiva atmósfera terrestre contenía casi un 90% de nitrógeno, una concentración mayor que el 78% actual, ese nitrógeno molecular (dos átomos de nitrógeno unidos) era separado por las altas energías procedentes de las enormes llamaradas solares, el nitrógeno resultante colisionaba con moléculas de dióxido de carbono, separando éste último y formando monóxido de carbono y oxígeno.  

El nitrógeno suelto pudo combinarse con el oxígeno libre en la atmósfera, formando óxido nitroso, un gas con enorme efecto invernadero. Los investigadores calculan que la sola formación de un 1% de óxido nitroso pudo elevar la temperatura en la tierra lo suficiente como para que pudiera existir agua líquida en superficie. 

Aquí ya hemos hablado sobre el tema de la habitabilidad en muchas otras ocasiones. En ella influyen muchos factores, tantos que somos incapaces de conocerlos todos. No solo la distancia a la estrella marca la zona de habitabilidad, el tipo de estrella, su actividad y la edad que tenga influyen en la posibilidad de que surja vida alrededor de un planeta que la orbite. 

Es pronto para entender todos y cada uno de estos procesos, las mismas fulguraciones que calentaron la atmósfera terrestre pudieron hacer desaparecer la marciana, convirtiendo un planeta con posibilidades de habitabilidad y agua en superficie en un desierto esterilizado por radiación ultravioleta… Aún queda mucho por aprender…

Fuente: Nasa news

82 sistemas estelares de nuestro entorno pueden detectar un tránsito de la Tierra por delante del Sol

Posición de las 82 estrellas que podrían ver un tránsito de nuestro mundo por delante del Sol


Llevamos ya mucho tiempo dando noticias acerca de los exoplanetas que el telescopio espacial Kepler va descubriendo por el método del tránsito, es decir, los mundos que podemos descubrir gracias a que pasan justo entre los sensores de la sonda y la estrella que está estudiando en ese preciso momento. El planeta produce una mínima disminución de la cantidad de fotones que llegan a los sensibles detectores de Kepler, lo que produce una curva de luz que delata su existencia.

Ahora bien, las cosas siempre merece la pena verlas desde diferentes perspectivas… y justo eso es lo que han conseguido un equipo del Instituto Max Planck. 

Se han dedicado a estudiar cuántas estrellas (similares a nuestro Sol) en un radio de 1 kiloparsec, el equivalente a 3.500 años luz, podrían usar el mismo método del tránsito para detectar nuestra presencia. 

El resultado preliminar da un total de 82 sistemas solares alrededor de cuyos soles podrían existir curiosos astrónomos que construyeran un telescopio similar a nuestro Kepler y concluyeran que alrededor de una estrella parecida a la suya orbita un mundo de unos 6300 kilómetros de radio, por lo que podría ser un mundo rocoso, justo en la zona de habitabilidad del remoto sistema solar al que dirigen sus estudios. Una zona de habitabilidad que podría permitir la existencia de agua en estado líquido en la superficie del pequeño planeta encontrado. La siguiente pregunta a responder sería si quizás ese pequeño mundo podría albergar algún tipo de vida… para eso necesitarían instrumentos muchos más potentes, aunque quizás ya los hayan construido…

Solo decir que es un estudio preliminar, futuras misiones podrían encontrar hasta 100.000 estrellas del tipo K y G en el mismo kiloparsec estudiado. Hay muchos astrónomos que pueden tener catálogos en los que aparecemos como una simple nota… muchos…

Fuente: Abstrac

El telescopio espacial Kepler dobla el número de exoplanetas confirmados

Nuevos exoplanetas cercanos a la zona habitable de su estrella (Nasa/Kepler)

Nuestra galaxia está repleta de mundos orbitando toda clase de estrellas. Es un hecho innegable y hoy los nuevos resultados del telescopio espacial Kepler lo han vuelto a corroborar. 

En la rueda de prensa de esta tarde se han verificado 1.284 nuevos planetas, la mayor remesa jamás anunciada de una sola vez. De ellos 550 podrían ser de tipo rocoso, y de esa fracción de planetas rocosos 9 orbitan dentro de la zona habitable de su estrella, la zona donde las temperaturas en superficie podrían permitir la existencia de agua líquida. 

Con estos nueve planetas ya ascienden a 21 los planetas rocosos que hemos identificado en la zona habitable de su estrella. 21 mundos que tendrán que ser analizados en profundidad por el James Webb en solo un par de años. Lo que buscamos… un biomarcador, una señal de  que pueda estar habitado. 

Porción del cielo estudiada por el telescopio espacial Kepler (Nasa/Kepler)

 En solo cuatro años Kepler ha monitorizado 150.000 estrellas de una pequeña porción de cielo. Esta histórica misión ha encontrado 5.000 candidatos a planetas, de los que 3.200 ya han sido verificados (es decir la probabilidad de que sean planetas es del 99%). 

Una misión que ha cambiado nuestra visión del cosmos que nos rodea, un telescopio que nos ha localizado miles de mundos en nuestra galaxia. 

Fuente: Nasa news

Actualización:

Así es como Kepler descubre planetas, mediante el método del tránsito. El planeta pasa por delante de su estrella disminuyendo la cantidad de fotones que llegan a los receptores del telescopio. Ahora pensar en el tránsito del pasado lunes de Mercurio por delante del Sol. Pensar en lo que pudo disminuir el brillo de nuestra estrella… ya sé que los planetas descubiertos por Kepler son bastante mayores que Mercurio y que el brillo de algunas estrellas estudiadas es bastante menor que nuestro sol… aún así imaginad lo sumamente complicado que puede ser el cuantificar esa disminución de brillo en estrellas situadas a decenas o cientos de años luz. Para mí es algo impresionante. 

… Imaginad cuando venga el equipo de un tal telescopio James Webb y nos hable de las atmósferas de esos planetas, de los componentes de las mismas, de la posibilidad de albergar algun tipo de vida en alguno de esos lejanos mundos,… 

El telescopio espacial Kepler captura la primera onda de choque de una supernova

La misión extendida del telescopio espacial Kepler está siendo mucho más fructífera de lo esperado. 

Esta vez el logro obtenido no tiene nada que ver con su incansable búsqueda de exoplanetas. Lo que ha conseguido ver Kepler es la primera onda de choque que se genera justo al comienzo de la explosión de una supernova

En este caso la estrella observada ha sido KSN2011d, una gigante roja 500 veces mayor que nuestro sol situada a 1.200 millones de años luz. Lo que se ha visto es la muerte de una estrella desde sus primeros pasos. La explosión de una supernova de tipo II, como es la de este caso, comienza cuando la estrella se queda sin combustible causando el colapso de su núcleo debido a las enormes fuerzas gravitatorias de todas sus capas. 

En el gráfico que abre el post podemos observar la curva de luz de la moribunda estrella. Debido a que es una gigante roja su brillo es de unas 20.000 veces el de nuestro sol. De repente los fotómetros del Kepler captan un súbito aumento en la curva de brillo, la primera explosión de la gigante provoca un estallido de luz equivalente a 130.000.000 veces el brillo de nuestro Sol. 

Curva de luz de una supernova tipo II captada por el Kepler (NASA Ames)

Esa primera explosión solo duró 20 minutos y es la expulsión de las capas externas que han caído sobre el núcleo debido a la fuerza de la gravedad, a la que ya no se opone ningún tipo de fusión nuclear. Luego la curva sigue creciendo hasta llegar a ser 1.000.000.000 de veces más brillante que el sol. 

Nadie sabe cuando una estrella va a convertirse en una supernova, por lo tanto captar un evento que solo dura unos 20 minutos solo puede conseguirse a través de una monitorización continua del astro. Esto es lo que ha conseguido Kepler, abriendo una nueva puerta al estudio de la formación de las supernovas… eventos que significan la muerte de una estrella y también la diseminación de elementos pesados fundamentales para la vida.

Fuente: Nasa news

Un enjambre de cometas, explicación a las extrañas observaciones desde KIC 8462852

recreación artística de un grupo de cometas alrededor de ina esrella

El misterio alrededor de la estrella KIC 8462852 va resolviéndose poco a poco. Hace unos meses salieron a la luz unas extrañas disminuciones en el brillo de la estrella captadas por el telescopio espacial Kepler

Las observaciones eran de 2011 y 2013, un extraño patrón en la disminución de la cantidad de luz que llegaba al telescopio desde la estrella sobresaltaba a la comunidad científica, hasta el punto de llegar a hablar de estructuras alienígenas (una esfera de Dyson) como posible origen de las curvas observadas. 

Pero, como caso siempre, al final la respuesta más lógica suele ser la acertada. Un nuevo estudio, usando datos del telescopio Spitzer, indica que lo que se pudo “cruzar” entre la estrella y los detectores del Kepler fue un enjambre de cometas. 

Spitzer observa en el rango del infrarrojo, un impacto a escala planetaria o entre asteroides dejaría un exceso de luz infrarroja alrededor de KIC 8462852. Pero recientes observaciones no indican que el origen sea ese, la ausencia de un aumento en la luz infrarroja indica que lo que puede haber bloqueado la luz del astro sean cometas que pasaron dos veces consecutivas. 

Aun así la estrella merece un estudio en mayor profundidad, no es común ver este tipo de sucesos en estrellas que no están en pleno proceso de formación. No hay alienígenas pero si un nuevo campo de estudio…

Fuente: Nasa news

Kepler descubre el exoplaneta más parecido a la Tierra, Kepler 452-b (o no ver actualización)

  

Comparativa entre nuestro planeta y Kepler 452-b

 
El telescopio espacial Kepler ha descubierto el exoplaneta más parecido a nuestra a Tierra de todos los encontrados hasta la fecha. 

Kepler 452-b es una supertierra que orbita la zona habitable de una estrella tipo G2, el mismo tipo que nuestro sol. Su diámetro es un 60% mayor que nuestra Tierra y su año dura 385 días ya que está un 5% más alejado de su sol que nosotros. 

Su masa y composición se desconocen debido al método que utiliza Kepler para descubrir exoplanetas, pero por mediciones previas se cree que puede ser rocoso.

 

Zonas habitables de nuestro sistema solar y el de Kepler 452

 
Su estrella es Kepler-452 y tiene una edad de 6.000 millones de años, unos 1.500 millones de años más que nuestro Sol. Está situada a 1.400 años-luz de distancia, en la constelación del Cisne. La temperatura de Kepler-452 es muy similar a la del Sol, por eso está clasificada como G2, el brillo es un 20% mayor y el diámetro un 10%. 

El nuevo planeta descubierto es un “primo” mayor de la Tierra. Es la mayor aproximación a nuestro mundo encontrada hasta la fecha, pero no es la Tierra 2.0 aún. 

Esquema de número y tamaño de todos los exioplanetas candidatos descubiertos hasta la fecha

Además del descubrimiento de Kepler 452-b la nota de prensa de ayer dejó el número de candidatos a exoplanetas en 4696, un número exageradamente alto sabiendo que hablamos de una sola misión que ha escaneado una pequeñísima porción del cielo y de la que todavía quedan datos por estudiar. 

 

Las doce exotierras descubiertas hasta la fecha con sus respectivos soles

 
El diagrama de las doce exotierras encontradas entre una pléyade de mundos de todos los tamaños y composiciones, es un logro tecnológico de nuestra especie. 

Creo que lo importante no es si realmente hemos encontrado un gemelo de la Tierra, porque seguramente no lo hemos hecho, aquí la idea fundamental es que existen sistemas planetarios miremos donde miremos, que hay planetas de tamaño y composición similar a nuestro planeta orbitando en las zonas habitables de sus estrellas donde la vida puede haber encontrado un camino para surgir y establecerse, y que tenemos la tecnología suficiente para poder estudiar, en unos años, los posibles biomarcadores que la existencia de la vida deja en el planeta donde se asienta. 

Estamos marcando las “equis” en el mapa, ahora toca descubrir que tesoros esconden…
 

Fuente: Nasa news

Actualización: en el blog de Francisco Villatoro hay una entrada muy interesante sobre este nuevo descubrimiento, lo que se podría haber descubierto, hasta con un 60% de probabilidades, es un minineptuno y no una supertierra, con una núcleo rocoso muy pequeño, lo que podría dar resultado a un planeta muy diferente al que se podría pensar en un principio. La ciencia es así…