A vueltas con TRAPPIST-1 y el concepto de habitabilidad

Recreación de las vistas desde uno de los planetas del sistema de TRAPPIST-1

Ayer fue un gran día para la astronomía sin ningún lugar a dudas. La noticia del año está por todos lados, a 40 años luz la estrella TRAPPIST-1 tiene siete planetas de tamaño similar a la Tierra orbitando en su zona de habitabilidad, o muy cerca de ella. 

En concreto son tres los planetas cuya distancia permitiría la existencia de agua líquida en su superficie, el resto están demasiado cerca o demasiado lejos como para creer que existen unas temperaturas comprendidas entre 0 y 100 grados centígrados. 

Datos de los diferentes planetas encontrados alrededor de TRAPPIST-1 comparados con planetas de nuestro sistema solar (NASA/ESO)

El descubrimiento es demasiado bueno como para ser verdad, que los siete planetas tengan sus órbitas alineadas entre su estrella y nosotros como para haberlos detectado con el método del tránsito es un hecho insólito y bastante raro estadísticamente hablando (menos de un 2% de posibilidades). 

Además están tan cerca los unos de los otros que sus órbitas están en resonancia, vamos a poder predecir los tránsitos y con ello estudiar sus atmósferas al detalle con el próximo telescopio espacial James Webb y el EELT de la ESO en superficie. 

Pero, siempre hay un pero en ciencia, siempre hay que decir todos los datos y en los anuncios de ayer han faltado algunos que merece la pena subrayar. 

TRAPPIST-1 comparada con nuestro Sol (NASA)


La estrella TRAPPIST-1 ,cuyo nombre real es 2MASS J23062928-0502285, es una enana ultra-fría del tipo espectral M8. ¿Y esto qué quiere decir? Que es una estrella un poco más grande que nuestro Júpiter, un 11% del diámetro de nuestro sol, y que emite una pequeña fracción de la radiación de la que lo hace nuestra estrella. 

Para que los planetas descubiertos entren dentro de lo que nosotros hemos definido como zona de habitabilidad deben de estar muy cerca de TRAPPIST-1, tan cerca como puede ser 1% de la distancia Tierra-Sol. En este gráfico lo veréis mejor:

Comparación del tamaño de las órbitas entre el sistema TRAPPIST-1 y nuestro sistema solar (NASA)

¿Muy cerca de su estrella, verdad?. Bien, lo que en muchos medios no se ha nombrado es que a esa distancia todos esos planetas están recibiendo una elevada radiación de rayos X y radiación ultravioleta, la suficiente como para alterar significativamente las posibles atmósferas de esos planetas, y alterar puede decir que varias deflagraciones de este tipo estelar puede hacer desaparecer cualquier rastro de ellas. 

Si los planetas recién descubiertos se han formado mucho más lejos de su ubicación actual, han podido tener tiempo para rodearse de densas atmósferas ricas en ozono y otras sustancias que proteja sus superficies de las intensas radiaciones nombradas antes. Si han podido generar un potente campo magnético, gracias a un núcleo metálico, también habrán podido eludir las fuertes deflagraciones de su estrella. 

Si no es así, la vida (tal como la conocemos) ha podido tener muy difícil el evolucionar en el sistema TRAPPIST-1 aunque no es difícil imaginar como la evolución puede habérselas ingeniado en un entorno tan hostil, formas de vida totalmente inmunes a radiaciones ultravioleta esperando con ansiedad el pico estacional de máxima actividad de su estrella, vegetación con una especie de fotosíntesis adapatada a la longitud de onda de su estrella,… miles de posibilidades…

La zona de habitabilidad nos sirve para saber a la distancia del astro donde el agua (si existe) puede estar en superficie en estado líquido, nada más,… las condiciones de habitabilidad pueden depender de numerosos factores,… densas atmósferas, generosos campos magnéticos, gases que provoquen un efecto invernadero, lunas que modulen estaciones en los planetas que orbitan, grandes eventos que puedan producir extinciones masivas,…

En nuestro propio sistema solar la zona de habitabilidad comprende desde Venus hasta Marte, no hace falta decir cuán diferentes son los tres mundos de los que hablamos. Tampoco hace falta decir donde están situados los otros mundos donde creeemos que puede haber algún tipo de actividad biológica, Europa y Encélado están muy lejos de nuestra zona de habitabilidad, mucho…

A medida que vayamos aprendiendo más sobre otros sistemas solares sabremos cuáles son las zonas donde buscar, aún no sabemos ni dónde hacerlo en el nuestro,… nos queda mucho camino por recorrer, pero los inicios son muy prometedores,… e ilusionantes…

Oh, Dios mío… ¡está lleno de exoplanetas en zonas de habitabilidad!

Recreación de la superficie de un exoplaneta

“Existen innumerables soles en los cuales orbitan tierras iguales que la nuestra y albergan vida inteligente y animales no menos nobles que los nuestros”… hace 417 años Giordano Bruno era quemado en la hoguera por hereje, la inquisición dejaba bien claro que nuestro mundo era especial y único… 417 años después podemos avalar con datos la veracidad de la primera parte del pensamiento de Giordano y nos lanzamos sin ningún tipo de pudor a buscar evidencias que nos permitan, un día no muy lejano, asegurar el resto de la cita. 
Mañana, a las 19:00 horas, la NASA ha anunciado una rueda de prensa para dar a conocer un importante descubrimiento relacionado con mundos que orbitan estrellas diferentes a la nuestra, el objetivo de la agencia norteamericana es el de encontrar mundos cada vez más parecidos a la Tierra y que orbiten las supuestas zonas de habitabilidad de su estrella. 

Estos días, estos meses serán recordados dentro de décadas, nuestra visión del Universo que nos rodea cambió drásticamente. En las proximidades de nuestro sistema solar hay decenas de planetas (sino cientos) similares a nuestro planeta a la distancia adecuada de su estrella para dar una oportunidad a que aparezca algo parecido a la vida. 

Sabemos que los compuestos orgánicos están presentes en lugares donde menos los esperabamos dentro de nuestro sistema solar (Ceres, Plutón…). Sabemos que en nuestro planeta la vida surgió en una fracción relativamente corta de tiempo (hay dataciones que remontan su aparición hasta hace más de 4.300 millones de años, a la vida multicelular le costó muchísimo más tiempo…), sabemos que una vez que aparece la vida es resistente (ha sobrevivido a varios eventos donde ha quedado reducida a la mínima expresión cuantitativamente hablando, y a pesar de ello ha vuelto a recuperarse).

Empezamos una época dentro de la astronomía que va a cambiar toda nuestra comprensión de lo que nos rodea. Y sólo estamos dando los primeros pasos (mañana uno más), sin tener ni idea de lo que nos espera en los próximos años con los nuevos telescopios. 

Kepler ha empezado el camino… empieza una revolución.

Recreación de un exoplaneta orbitando alrededor de TRAPPIST-1

Actualización: siete planetas de tipo rocoso orbitando alrededor de TRAPPIST-1… tres de los siete planetas a 39 años luz de nuestro sistema solar en la zona donde las temperaturas en superficie pueden permitir la existencia de agua líquida, siete mundos cuyas atmosféras podrán ser estudiadas por el telescopio espacial James Webb

TRAPPIST-1 es una pequeña enana roja cuya masa es solo de un 8% del Sol. La radiación que emite es mucho menor que nuestra estrella por lo que las órbitas de los mundos situados en su zona de habitabilidad están situadas muy cerca de la estrella materna. Es fascinante encontrar siete mundos orbitando tan cerca de una estrella, todos ellos con un radio similar al de nuestro planeta, cuatro de ellos muy bien posicionados dentro de la zona de habitabilidad… las vistas desde cualquier mundo de ese sistema tienen que ser increíbles…
Es increíble lo que estamos empezando a dislumbrar. Nuestra galaxia es una auténtica fábrica de mundos en la zona de habitabilidad de sus estrellas, el número de estos mundos debe ser inimaginable, la diversidad incomprensible para nuestras antropocentristas mentes,… el número de formas de vida incontable… 

No sería lógico la desoladora visión de un universo estéril de vida, no me creo que seamos el único lugar donde la química orgánica o inorgánica no haya dado lugar a organismos capaces de ser considerados de estar vivos (o algo similar). Y si es así vaya profunda decepción…

Algunos de los gráficos del sistema planetario de TRAPPIST-1

Recreación de uno de los planetas que orbitan TRAPPIST-1 (Nasa)


Y el poster de la NASA para futuros exploradores… ejem…

Por si queréis mirar al cielo hacia el sistema planetario más fascinante descubierto por el hombre. 


Animación del nuevo sistema extrasolar. 


Fuente: Eso.org

Por cierto no me gusta nada el camino que está tomando la forma en que se distribuye la información y los intereses que se crean alrededor de ella. Esto nos pertenece, no hay embargos que valgan, demasiados intereses que manchan algo tan bonito como la exploración humana del universo que nos rodea. A mí me apasiona cada una de los pasos que vamos dando, ha costado mucho llegar hasta donde estamos, hemos tenido que alzarnos a muchos hombros de gigantes, pero como siempre la naturaleza del ser humano lo vicia todo, hasta el punto del hastío. Mal vamos… aunque aquí vamos a seguir contando una época fascinante y necesaria para poder entender el cosmos que nos rodea. 

Seguimos…

Empieza la verdadera búsqueda de vida fuera de la Tierra

Representación del interior de Europa (NASA/JPL)


Pensamos que llevamos muchas décadas buscando algo que se parezca a lo que entendemos como vida fuera de los límites de nuestra atmósfera, creemos que acumulamos décadas de inútiles esfuerzos rastreando gran parte del universo sin obtener resultado alguno, sólo silencio…

Hemos formulado ecuaciones y hasta una paradoja (la de Fermi) en la que damos varias soluciones para explicar cómo es posible que existiendo millones de planetas en nuestro vecindario cósmico orbitando a la distancia adecuada de sus estrellas o numerosas moléculas orgánicas (base de la vida en nuestro planeta) en los lugares más inesperados donde hemos hechado un vistazo, no hayamos encontrado ni una sola señal que permita al más extravagante de nuestros científicos afirmar que podríamos no estar solos. 

Tenemos varias hipótesis, que algunos han ascendido al nivel de afirmaciones categóricas, donde se asegura que las civilizaciones se autodestruyen cuando llegan a cierto nivel tecnológico, que la química necesaria para la vida y todas las circunstancias especiales que necesita para aparecer sólo se dieron en nuestro planeta o que, simplemente, somos una especie de avanzadilla y que nos hemos adelantado a un Universo lleno de vida…

Existe un principio llamado la Navaja de Ockham que nos dice que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Para mi la explicación más sencilla es que, simplemente, aún no hemos empezado a buscar nada. 

Nuestras sondas hace 40 años que no buscan, con criterios científicos, indicios directos o indirectos de vida. Las últimas que hicieron algo parecido fueron las Viking sobre la superficie marciana dando positivo en dos de los tres experimentos que se realizaron (todavía aún se descuten los resultados aunque por consenso se aceptaron como negativos), el proyecto SETI está diseñado para encontrar una civilización de parecidas características a las nuestras, transmitiendo hacia nosotros en una determinada frecuencia (la del hidrógeno) y en una limitada porción de tiempo (el nuestro), algo demasiado difícil teniendo en cuenta las escalas espacio-temporales con las que nos enfrentamos (sin entrar en el tema del escaso presupuesto y el reducido número de radiotelescopios con los que se cuenta). 

Un posible punto azul anaranjado, un exoplaneta candidato a albergar vida


Es ahora cuando estamos a punto de empezar, de verdad, la búsqueda. El telescopio espacial Kepler lo ha revolucionado todo, la sola visión de miles de planetas extrasolares de todos los tipos y formas, orbitando cualquier tipo de estrella que podamos imaginar ha convulsionado nuestro entendimiento del Universo. Son tantas las posibilidades, son tantas las combinaciones, son tantas las oportunidades en las que un sistema autoreplicativo con metabolismo propio ha podido aprovechar una oportunidad para aparecer, que es casi una obscenidad pensar que ese proceso solo ha ocurrido en nuestro planeta. 

El telescopio espacial James Webb va a dar el primer paso, a más de un año para su lanzamiento se han presentado numerosos proyectos de investigación con la intención de usar una pequeña fracción de su precioso tiempo de observación. 

Las simulaciones preveen que la nueva joya de la NASA va a poder detectar la composición química de atmósferas de numerosos mundos alejados cientos de años luz. Uno de los primeros en ser estudiados serán los posibles exoplanetas que orbiten la estrella GJ 876, con sólo 10 tránsitos estudiados por el telescopio espacial se podrá asegurar con una certeza casi del 99% la existencia (o no) de metano y dióxido de carbono en una atmósfera de alguno de sus exoplanetas, además se podrá saber si son lo suficientemente densas como para bloquear la letal radiación ultravioleta de su estrella. 

La futura Europa Lander posada sobre la superficie del satélite joviano allá por 2030 (NASA/JPL)

Por primera vez estamos en la primera fase de diseño de un aterrizador para Europa. Una sonda cargada con instrumentos que van a buscar vida de una forma directa como un espectrómetro RAMAN que detectaría sustancias orgánicas, un microscopio capaz de ver microorganismos de hasta 0,2 micras de diámetro o un cromatógtafo de gases… esto es buscar vida y no lo que hemos hecho hasta ahora…

Dirigirse a lugares con elevado interés biológico, llevar los instrumentos adecuados, investigar atmósferas de exoplanetas buscando las huellas que los ecosistemas vivos dejan en ellas… todo esto lo hemos dejado de lado hasta ahora, como si se tratase de una enorme burla a nuestras ansias de saber hemos evitado estudiar una fascinante luna de Júpiter con un inmenso océano subterráneo plagado de sustancias orgánicas, o un hermoso satélite de Saturno cuya atmósfera es muy parecida a la que teníamos en nuestro planeta justo cuando comenzaron a aparecer las primeras formas de vida…

Tiene que haber algo que se me escape, algo que no entienda… mi cerebro es incapaz de comprender cómo se puede afirmar que vivimos en una galaxia donde el resto de civilizaciones se ha autoaniquilado por exceso de tecnología, que en miles de millones de planetas la vida no haya surgido aun en sus formas más simples o que hemos llegado demasiado pronto a un universo plagado de vida (por citar algunas de las teorías que más han sonado en los últimos tiempos). 

Primero exploremos, apliquemos el método científico de forma correcta y precisa, ya tendremos tiempo de divagar e inventarnos todas las explicaciones que queramos, pero no lo hagamos al revés… 

Pd: no vamos a encontrar hombrecillos verdes, ya que veamos algo que se pueda replicar por sí solo y consuma metabolitos de su entorno. 

Nunca imaginé que vería 4 exoplanetas moviéndose alrededor de su estrella

Son cuatro segundos de vídeo, cuatro planetas extrasolares en órbita alrededor de la estrella de HR 8799. Capturados a través de siete años… y en movimiento… realizando una pequeña fracción de su órbita alrededor de su sol… cuatro segundos insultantemente bellos que no puedo dejar de observar una y otra vez. 

Las imágenes han sido tomadas desde el Observatorio Keck en Hawaii, los cuatro planetas son más masivos que nuestro Júpiter, siendo la duración de la órbita del más cercano de unos 40 años y la del más exterior de unos 400. 

La estrella HR 8799 está situada a 129 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Pegaso. Tiene unos 60 millones de años y es cinco veces más brillante que nuestro Sol. 

Los investigadores creen que los cuatro planetas están en resonancia los unos con los otros, una resonancia tipo 1:2:4:8, la misma que se observa entre las lunas galileanas de Júpiter (Io, Europa y Ganímedes) en nuestro propio sistema solar. Además los planetas exteriores orbitan dentro de un denso disco de polvo similar a nuestro cinturón de Kuiper y dejan el espacio suficiente para que existan planetas interiores más pequeños. 

En estos momentos el equipo de astrónomos del observatorio Keck sigue tomando espectaculares imágenes directas de los cuatro exoplanetas, una excelente forma de estudiar sistemas extrasolares, una increíble visión que se queda impresa en nuestras retinas.

No me canso de mirarlos…

Astrónomos encuentran una segunda estrella cuyo brillo ha disminuido drásticamente

Recreación de un enjambre cometario alrededor de una estrella.


Astrónomos del Instituto Max Planck han descubierto otra estrella que se comporta de forma similar a la ya famosa KIC 8462852 o estrella de Tabby (en honor a su descubridora). 

Esta vez el astro recibe el nombre de EPIC 204278916 y su curva de luz ha llegado a disminuir hasta en un 65% en los 78 días que el equipo estuvo observándola a través del telescopio espacial Kepler. 

Curva de luz observada durante 78 días de la estrella EPIC 204278916 (Scaringi et al)


Teniendo en cuenta que el tránsito de un planeta extrasolar produce un 1% de caída en el brillo de una estrella,… sabiendo que la estrella de Tabby ha registrado disminuciones de hasta un 22% sin tener la comunidad científica ninguna explicación clara de qué puede originar este inusual fenómeno,… a ver quien explica la disminución de hasta un 65% de EPIC 204278916, una estrella del mismo diámetro que nuestro Sol pero con la mitad de su masa.  

La teoría de un enjambre de cometas orbitando la estrella está prácticamente rechazada, un reciente estudio indica que para disminuir un 20% la curva de luz de un astro en el transcurso de 100 años se necesitarían unos 648.000 cometas de, al menos, 200 kilómetros de diámetro… algo muy improbable dentro de los modelos que conocemos hasta ahora.

También se habla de estrellas que giren sobre su eje a velocidades muy altas, esto provocaría una forma achatada al astro con un radio mayor en el ecuador que en los polos. La temperatura y el brillo emitido podría ser mayor en los polos, quedando la zona ecuatorial más “oscura”. Según la orientación que presentara con respecto a nosotros podrían medirse cambios muy acusados en su brillo. 

Otra posibilidad es que un disco protoplanetario esté orbitando la estrella y dé la casualidad que se esté interponiéndose justo entre la estrella y nosotros. EPIC 204278916 sólo tiene entre 5 y 11 millones de años de antigüedad, por lo que no sería extraño que un enorme disco de polvo y gas la rodeara. 

Y luego está la explicación que menos esfuerzo y trabajo de investigación requiere… las esferas de Dyson construidas por civilizaciones muy avanzadas que tapan el brillo de una manera artificial… para eso no escribas un artículo de investigación, solo lo sugieres y sobra…

El hecho es que ya hay dos ejemplos de estrellas cuyos patrones de luminosidad son difícilmente explicables. Nuestros instrumentos mejoran su sensibilidad a pasos agigantados, somos capaces de captar sutiles cambios en objetos situados a cientos de años luz y, como siempre ha sucedido en la historia de la ciencia, nos vemos obligados a buscar nuevas teorías que expliquen lo que observamos. 

Las esferas de Dyson son muy bonitas, pero dejan poco lugar a la investigación y mucho a la imaginación… Hay que seguir observando…

Fuente:

– Artículo en arxiv

– Science alert

Tenemos trabajo. Hay un planeta de tipo terrestre alrededor de la zona habitable de Proxima Centauri.

Hoy es un día señalado en la corta historia de nuestra exploración del universo que nos rodea. 

El equipo de Pale Red Dot, usando los espectrógrafos de los telescopios de La Silla y el VLT (ambos del Observatorio Europeo Austral), ha descubierto un planeta con 1,27 masas terrestres orbitando Proxima Centauri cada 11,186 días a una distancia de 7,5 millones de kilómetros… 

Todos estos números sólo quieren decir una cosa… Tenemos un objetivo, tenemos trabajo…

Cuando hace más de 20 años empezamos a descubrir exoplanetas fuera de nuestro sistema solar nadie creía que allá donde miráramos habría estrellas con toda clase de mundos, hace unos pocos años nadie pensaba que habría millones de mundos potencialmente habitables en nuestra galaxia… y ahora esto… Proxima Centauri b, un mundo de características terrestres situado en la zona de habitabilidad de la estrella más cercana a nuestro sol. A 4.2 años luz de nosotros puede haber un planeta cuya distancia a su estrella permite que pueda haber agua líquida en superficie… el escenario de la mejor novela de ciencia-ficción convertido en realidad. 

Recreación artística de la superficie de Proxima Centauri b (ESO)

A partir de hoy mismo los telescopios de medio mundo tienen un objetivo común, conseguir más datos de Proxima Centauri b. Necesitamos más datos que confirmen los obtenidos por el equipo de Pale Red Dot, la técnica con la que se ha descubierto a Proxima b es la de la velocidad radial, es decir, a través de los efectos gravitatorios que produce la masa del planeta en su estrella. Este método solo permite averiguar la masa y el periodo orbital, necesitamos muchos más datos, y por primera vez en la historia de nuestra civilización podemos obtenerlos. Nuestros telescopios pueden intentar cazar un tránsito de Proxima b (algo que requeriría bastante suerte), pueden intentar obtener una imagen directa del planeta (ya se ha conseguido en otros sistemas estelares mucho más distantes), y sobretodo, en un par de años, pueden empezar a estudiar su hipotética atmósfera (el futuro telescopio James Webb tendrá capacidad suficiente para hacerlo). 

A la izquierda alfa centauri, a la derecha beta. Dentro de un círculo la pequeña Proxima Centauri (Wikimedia)

Acabamos de empezar un nuevo capítulo en nuestra historia de la exploración cósmica. Las enanas rojas, como Proxima Centauri, son el tipo más común de estrellas en nuestra galaxia. Por un laso son mucho menos masivas y luminosas que nuestro sol, lo que provoca que su zona habitable se encuentre excesivamente cercana, son estrellas mucho más longevas (lo que le da a la vida muchísimo más tiempo para abrirse paso), emiten menos radiación ultravioleta que pueda esterilizar mundos que las orbiten, pero tienen un gran inconveniente… son estrellas muy activas, con abundantes llamaradas solares y expulsión de material hacia el exterior, algo nada bueno para un mundo que está a apenas 7 millones de kilómetros, nada que un buen núcleo metálico que genere un fuerte campo magnético y una densa atmósfera no puedan arreglar. 

Empezamos hoy una empresa que puede durar generaciones, el primer paso está dado, el objetivo existe. Las próximas centurias dirán si la humanidad puede convertirse en una especie interestelar y usar un pequeño planeta alrededor de una modesta estrella como punto de partida a otros objetivos. 

Un día alguno de nuestros descendientes mirará al cielo y verá algo parecido a esto…

Nuestra estrella vista desde Proxima Centauri, justo al lado de Casiopea (ESO)


Actualización: el PHL (Planetary Habitability Laboratory) acaba de sacar un nuevo listado de mundos potencialmente habitables que incluye a Proxima b, y debido a sus características le han asignado un 0.87 de índice de habitabilidad (siendo la tierra de 1) lo que le coloca como el exoplaneta con mayor índice de habitabilidad de los conocidos. 


Otros datos sobre Proxima Centauri b


Fuente: 

– ESO

– PHL nota de prensa

– Paper de la investigación. Nature

Puede haber un planeta del tamaño de la Tierra en la zona de habitabilidad de Próxima Centauri 

Imagen de Próxima Centauri tomada por el Hubble (NASA/HUBBLE/JPL)


Ayer el diario Der Spiegel lanzaba una escueta nota donde se aseguraba que a finales de este mismo mes se daría a conocer el descubrimiento de un planeta del tamaño de la Tierra orbitando en la zona de habitabilidad de la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri. 

El descubrimiento del santo grial de los exoplanetas habría sido realizado por el observatorio de La Silla del European Southern Observatory (ESO) tras un trabajo exhaustivo de búsqueda, según el diario. 

Ahora mismo nadie confirma nada y no ha salido ningún paper relacionado con lo que sería la noticia astronómica del año… un planeta del tamaño de la Tierra orbitando en la zona de habitabilidad de Próxima Centauri, una distancia a su sol que permitiría la existencia de agua en superficie, y todo esto a 4.2 años-luz de nuestro planeta, en la estrella más cercana a nuestro sistema solar. 

Esquema de las distancias desde nuestro sol hasta Próxima Centauri

Si miramos el gráfico de arriba podemos observar que, aunque se confirmara la existencia del exoplaneta, tenemos un problema. 

El Voyager 1 lleva desde 1977 viajando hacia las afueras del sistema solar, es la nave espacial más alejada de la Tierra en estos momentos y aún todo eso sólo se encuentra a 135 UA (Unidades Astronómicas) en el límite de nuestro sistema, quedándole unos 300 años para llegar a la nube de Oort. Si miramos el esquema y la distancia a Próxima vemos que la distancia, a día de hoy, es insalvable. 

Los vecinos estelares de nuestro sol


Aún así la existencia de un planeta potencialmente habitable en nuestro vecindario cósmico sería una noticia de gran repercusión. 

Sería un candidato ideal para ser estudiado por el futuro telescopio espacial James Webb, el cuál podría escudriñar su posible atmósfera en búsqueda de biomarcadores, el observatorio Alma podría intentar obtener una imagen directa, Plato (el sustituto del telescopio espacial Kepler) observar su órbita hasta la saciedad…

La pregunta que nos viene a muchos a la cabeza es la siguiente, si alguno de estos instrumentos obtuviera algún dato que indicara la probable existencia de vida en la actualidad ¿qué haría la humanidad?, ¿se lanzaría hacia el mayor viaje de descubrimiento de toda su historia? ¿Iniciaría la investigación de nuevas formas de propulsión que acortaran la duración del viaje? ¿Avanzaría en el conocimiento de nuevas técnicas de soporte vital en viajes de larga duración? ¿Aunaría esfuerzos para una empresa de colosales dimensiones?… O ¿seguiría invirtiendo todos sus recursos en conseguir una efectiva y temprana autoaniquilación antes de conseguir convertirse en una especie interestelar?

Ahora mismo no me obliguéis a decir lo que pienso… 

Esperaremos al anuncio (si es que se produce) por parte del ESO, recordemos que ya se especuló con la existencia de un exoplaneta alrededor de Próxima Centauri hace unos años, pero la falta de confirmaciones posteriores hizo que el exoplaneta simplemente desapareciera de nuestros catálogos. 

Esperemos que esta vez no pase lo mismo… 

Fuente: Der Spiegel

82 sistemas estelares de nuestro entorno pueden detectar un tránsito de la Tierra por delante del Sol

Posición de las 82 estrellas que podrían ver un tránsito de nuestro mundo por delante del Sol


Llevamos ya mucho tiempo dando noticias acerca de los exoplanetas que el telescopio espacial Kepler va descubriendo por el método del tránsito, es decir, los mundos que podemos descubrir gracias a que pasan justo entre los sensores de la sonda y la estrella que está estudiando en ese preciso momento. El planeta produce una mínima disminución de la cantidad de fotones que llegan a los sensibles detectores de Kepler, lo que produce una curva de luz que delata su existencia.

Ahora bien, las cosas siempre merece la pena verlas desde diferentes perspectivas… y justo eso es lo que han conseguido un equipo del Instituto Max Planck. 

Se han dedicado a estudiar cuántas estrellas (similares a nuestro Sol) en un radio de 1 kiloparsec, el equivalente a 3.500 años luz, podrían usar el mismo método del tránsito para detectar nuestra presencia. 

El resultado preliminar da un total de 82 sistemas solares alrededor de cuyos soles podrían existir curiosos astrónomos que construyeran un telescopio similar a nuestro Kepler y concluyeran que alrededor de una estrella parecida a la suya orbita un mundo de unos 6300 kilómetros de radio, por lo que podría ser un mundo rocoso, justo en la zona de habitabilidad del remoto sistema solar al que dirigen sus estudios. Una zona de habitabilidad que podría permitir la existencia de agua en estado líquido en la superficie del pequeño planeta encontrado. La siguiente pregunta a responder sería si quizás ese pequeño mundo podría albergar algún tipo de vida… para eso necesitarían instrumentos muchos más potentes, aunque quizás ya los hayan construido…

Solo decir que es un estudio preliminar, futuras misiones podrían encontrar hasta 100.000 estrellas del tipo K y G en el mismo kiloparsec estudiado. Hay muchos astrónomos que pueden tener catálogos en los que aparecemos como una simple nota… muchos…

Fuente: Abstrac

El telescopio espacial Kepler dobla el número de exoplanetas confirmados

Nuevos exoplanetas cercanos a la zona habitable de su estrella (Nasa/Kepler)

Nuestra galaxia está repleta de mundos orbitando toda clase de estrellas. Es un hecho innegable y hoy los nuevos resultados del telescopio espacial Kepler lo han vuelto a corroborar. 

En la rueda de prensa de esta tarde se han verificado 1.284 nuevos planetas, la mayor remesa jamás anunciada de una sola vez. De ellos 550 podrían ser de tipo rocoso, y de esa fracción de planetas rocosos 9 orbitan dentro de la zona habitable de su estrella, la zona donde las temperaturas en superficie podrían permitir la existencia de agua líquida. 

Con estos nueve planetas ya ascienden a 21 los planetas rocosos que hemos identificado en la zona habitable de su estrella. 21 mundos que tendrán que ser analizados en profundidad por el James Webb en solo un par de años. Lo que buscamos… un biomarcador, una señal de  que pueda estar habitado. 

Porción del cielo estudiada por el telescopio espacial Kepler (Nasa/Kepler)

 En solo cuatro años Kepler ha monitorizado 150.000 estrellas de una pequeña porción de cielo. Esta histórica misión ha encontrado 5.000 candidatos a planetas, de los que 3.200 ya han sido verificados (es decir la probabilidad de que sean planetas es del 99%). 

Una misión que ha cambiado nuestra visión del cosmos que nos rodea, un telescopio que nos ha localizado miles de mundos en nuestra galaxia. 

Fuente: Nasa news

Actualización:

Así es como Kepler descubre planetas, mediante el método del tránsito. El planeta pasa por delante de su estrella disminuyendo la cantidad de fotones que llegan a los receptores del telescopio. Ahora pensar en el tránsito del pasado lunes de Mercurio por delante del Sol. Pensar en lo que pudo disminuir el brillo de nuestra estrella… ya sé que los planetas descubiertos por Kepler son bastante mayores que Mercurio y que el brillo de algunas estrellas estudiadas es bastante menor que nuestro sol… aún así imaginad lo sumamente complicado que puede ser el cuantificar esa disminución de brillo en estrellas situadas a decenas o cientos de años luz. Para mí es algo impresionante. 

… Imaginad cuando venga el equipo de un tal telescopio James Webb y nos hable de las atmósferas de esos planetas, de los componentes de las mismas, de la posibilidad de albergar algun tipo de vida en alguno de esos lejanos mundos,… 

Podría existir un planeta de tipo terrestre a 16 años-luz de nuestro Sol

Representación artística de Gliese 832c

Acaba de ser publicado un nuevo estudio que sugiere la posibilidad de que la estrella Gliese 832 albergue un planeta muy parecido a nuestra tierra orbitando entre 0.25 UA y 2 UA de distancia (1 UA es la distancia que separa nuestro planeta del sol). 

El sistema planetario de Gliese 832 se encuentra a “solo” 16 años-luz del nuestro y ya tiene dos planetas extrasolares confirmados con anterioridad. Uno recibe el nombre de Gliese 832b, y es un gigante gaseoso una masa 0.64 veces la de nuestro Júpiter, orbitando a una distancia de 3.53 UA de su sol. 

El otro exoplaneta es una supertierra conocida como Gliese 832c, un mundo potencialmente rocoso con una masa 5 veces la de nuestro planeta y orbitando extremadamente cerca de su estrella, apenas a una distancia de 0.16 UA. 

Ambos mundos fueron descubiertos por la técnica de velocidad radial, lo que da muchos datos acerca de sus órbitas. Lo que ha hecho el equipo del astrónomo Suman Satyal es reanalizar los datos existentes para intentar inferir la existencia de un mundo orbitando entre los dos planetas. 

Las simulaciones realizadas por ordenador revelan la posible existencia de un planeta del tipo terrestre situado a casi la misma distancia que separa el sol de nuestra tierra. Los modelos indican que podría ser más masivo que nuestro planeta (entre 1 y 15 masas terrestres), todo dependería de la distancia real a la que se encontrara de Gliese 832. De estar justo a 1 unidad astronómica la masa sería de 10 veces la tierra. 

Las misiones que sustituyan al telescopio espacial Kepler ya saben dónde dirigir sus primeras miradas, en el vasto espacio que existe entre dos exoplanetas situados a 16 años-luz puede que orbite un mundo muy parecido al nuestro. 

Fuente: Arxiv