La Nasa diseña un submarino para Europa.

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Desde hace años la luna de Júpiter, Europa, está ejerciendo la misma fascinación que hace décadas creaba el planeta rojo para los científicos de nuestro planeta.

Su enorme, profundo y salado oceáno que recubre toda su superficie es la causa. Miles de teorías se han escrito acerca de lo que puede esconder semejante masa líquida, sabemos que a la vida le gusta mucho el agua, y si a ese agua se le une sustancias orgánicas disueltas las posibilidades de encontrar organismos aumenta.

Nuestra raza mira a ese mundo con la ansiedad de quien mira un tesoro oculto. Estamos retrasando un proyecto de exploración de algo que debería ser una prioridad.

La Nasa acaba de presentar un nuevo proyecto para explorar los oscuros océanos de Europa.

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Un submarino en miniatura podría dar una nueva visión de este increíble ecosistema. La Nasa lo ha bautizado Deeper Access, Depeer Understanding (DADU), sería de un tamaño peqeño, no mayor de dos latas de refresco, pero podría ser justo lo que necesitamos para explorar un océano debajo de una sólida capa de hielo.

La idea es una colaboración del laboratorio del JPL de la Nasa y de la universidad Uppsala en Suecia.

La misión cumpliría un requisito que, hoy en día es imprescindible para que sobreviva, un bajo costo. Además podría acceder al medio líquido a través de una pequeña perforación en la capa helada. Sería muy similar a lo necesario para los estudios realizados en el lago Vostok en la Antártida donde los lagos de agua líquida están cubiertos por kilómetros de hielo.

El submarino usaría ocho propulsores para maniobrar y estaría unido al módulo de descenso por un cable de fibra óptica. Podría tomar fotos en alta resolución, vídeo y usar un sonar. Además debería analizar el agua en busca de posibles microbios.

La misión no necesitaría muchos requerimientos tecnológicos más allá de los actuales, lo que si precisaría es de un mayor conocimiento del área a explorar. Estos datos provendrían de la misión JUICE que la agencia europea planea lanzar próximamente. Esta misión nos daría, entre otra información, el verdadero espesor de la capa helada que recubre la luna.

Está claro que los sobrevuelos a Europa son una maravillosa fuente de datos, pero esta vez tendremos que mojarnos para ver lo que esconde.

Fuente: america space

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“TODOS ESTOS MUNDOS SON VUESTROS, EXCEPTO EUROPA. NO INTENTÉIS ATERRIZAR ALLÍ”

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El espíritu humano suele rebelarse contra las prohibiciones desde sus más profundos orígenes.

La frase que encabeza este post es con la que termina la célebre novela de Arthur C. Clarke “2010: Odisea dos”. Una orden clara y tajante. No aterrizar en la helada luna de Júpiter bajo ningún concepto.

Tenemos prohíbido, cual manzana de Adán, el inspeccionar o explorar un mundo con una gruesa capa de hielo bajo el cuál existe un enorme oceano líquido donde pueden darse las condiciones adecuadas para que nos demos de morros con cualquier tipo de vida que nos podamos imaginar. ¡Por favor! ¿Pero en qué estamos pensando?.

Cada nuevo estudio es un alicente más para inundar ese planeta de sondas.

El hallazgo de peróxido de hidrógeno en la superficie intriga a la comunidad científica. El océano que esconde la luna podría transformarlo en oxígeno si asumimos que existe algún tipo de comunicación con la fría corteza helada externa.

Si hay oxigeno tenemos una fuente energética que la vida podría usar para su desarrollo. La disponibillidad de oxidantes fue una parte crítica en el desarrollo de la vida multicelular en la Tierra. Puede estar pasando lo mismo en Europa, la cual ya posee el resto de elementos necesarios para la vida como agua líquida y elementos orgánicos.

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Las nuevas observaciones del telescopio Keck II muestran un peróxido de hidrógeno muy diluido y distribuido por toda la superficie.

Los hemisferios de Europa mantienen la misma orientación con respecto a Júpiter debido a su rotación cada 86 horas. La cara que mira hacia el gigante gaseoso es la más expuesta a la brutal radiación ambiental, y precisamente ahí es donde más peróxido de hidrógeno se ha encontrado (tanto por la sonda Galileo como por el Keck II). También coincide con zonas donde el hielo está menos mezclado con otros componentes, es decir, donde más pura es el agua. Si este oxidante que cubre la superficie tuviera contacto con el océano subyacente se podría confirmar que la radiolisis es clave en los mecanismo químicos necesarios para crear un océano potencialmente habitable, cerrando así un ciclo que no estamos investigando ni existen planes a corto plazo para remediarlo.

Imperdonable.

Y ahora damos fondos para una nueva guerra contra algún país con dictador o difundimos un vídeo de gatos…. Así nos va.

Fuente: Centauri dreams