La gravedad de Saturno afecta a los «jets» que se despiden desde Encelado
La sonda Cassini, actualmente orbitando Saturno, ha realizado un nuevo descubrimiento sobre una de las lunas más interesantes del gigante gaseoso, Encélado.
Según imágenes tomadas en diferentes momentos del año, la intensidad de los «chorros» de agua helada y partículas orgánicas que despide Encélado depende de la proximidad a Saturno.
Estos nuevos hallazgos refuerzan la teoría de la existencia de un oceano en el subsuelo de la pequeña luna. Esta es la primera vez que se observa claramente las fluctuaciones en las emanaciones desde el polo sur, incluso creen que podrían llegar a predecirlas.
Según los autores del estudio las eyecciones son casi nulas cuando la luna se encuentra en su punto más cercano al planeta, y aumentan a medida que se va alejando. Es como si al liberarse de la intensa gravedad del anillado planeta el interior del subsuelo tuviera más facilidad en salir al exterior.
En la imagen de la izquierda se observa el aumento de intensidad de las emanaciones de agua y partículas orgánicas cuando Encelado se aproxima a Saturno
La forma en que los chorros responden a la intensIdad de la gravedad sugiere que pueden provenir de una gran masa de agua líquida. La clave de este hallazgo ha estado en el espectrómetro que lleva a bordo la Cassini, capaz de analizar en el rango de infrarrojos y en el de la luz visible. El VIMS (que así se llama) ha estado coleccionando más de 200 imágenes desde 2005 de los chorros de Encélado. Los datos han demostrado que la diferencia de intensidad entre el punto más cercano de la órbita y el más alejado llegaba a ser de hasta tres o cuatro veces mayor. Esto prueba que la fuerza gravitacional del enorme planeta puede disminuir las aperturas por donde escapa el material del subsuelo de Encélado, un enorme océano de agua helada y materia orgánica puede estar esperando a futuras misiones.
Eyecciones de agua helada y materia orgánica en el polo sur de Encelado
El nuevo observatorio solar de la NASA ha mandado la primera foto de su misión apenas 21 horas después de abrir el compartimento que protegía la estructura.
La primera instantánea revela detalles de una parte muy poco conocida de nuestro sol, las capas bajas de la atmósfera.
El telescopio IRIS capturó imágenes de la fina estructura magnética que compone la región de transición del Sol. Las primeras observaciones sugieren que de esta parte de la atmósfera fluye gran cantidad de energía.
Un nuevo ojo empieza a observar el Sol para entender con mayor precisión algunos de los misterios que aún nos oculta nuestra estrella. Las nuevas imágenes comparadas con su predecesor, el SDO, no dejan lugar a ninguna duda sobre la potencia del nuevo telescopio.
El lanzamiento de la sonda, por si no lo habéis visto, fue espectacular.
El descubrimiento de una luna orbitando Saturno con una superficie salpicada de lagos, ríos, islas, lluvias y nubes catapultó a Titán a las primeras portadas de todas las revistas de astronomía.
Luego fuimos descubriendo más detalles. Ni mucho menos era agua lo que fluía en la helada superficie de Titán, más bien una mezcla de metano, etano y otros hidrocarburos.
La sonda Cassini ha realizado más de 90 sobrevuelos al satélite desde 2004, escaneando su superficie con su radar y mapeando la mayoría de lagos y mares. Las imágenes han captado las masas líquidas en diferentes estaciones del año y desde diferentes ángulos. Se han comparado hasta la saciedad. Y una pregunta inquieta a los responsables de la misión, ¿dónde están las olas?.
Aquí en la Tierra el viento causa olas visibles desde la órbita, incluso la lluvia causa en la superficie de los océanos cambios perceptibles. Sabemos que hay viento en Titán, las enormes dunas fotografiadas son una prueba irrefutable, y sabemos que hay precipitaciones. También sabemos que la gravedad es solo un séptimo de la de nuestro planeta, lo que facilitaría el movimiento de las masas líquidas.
Los investigadores manejan diferentes hipótesis. Quizás los lagos estén helados, algo que creen poco posible al tener evidencias de lluvias y las mediciones de temperaturas en superficie por encima del punto de fusión del metano. Quizás estén recubiertos de una sustancia parecida al alquitrán que pueda dificultar el movimiento de las olas.
Un nuevo estudio aparecido este mes en la revista Icarus ha tomado en cuenta la gravedad de Titán, la baja viscosidad de los hidrocarburos, la densidad de la atmósfera y otros factores para calcular la velocidad con la que tendría que soplar el viento para formar olas, según los investigadores 1 o 2 millas por hora podrían ser suficientes.
Esto sugiere una tercera posibilidad, quizás los vientos no soplen con la suficiente fuerza. Desde que la sonda Cassini llegó a Saturno en 2004, el hemisferio norte ha estado sumido en un largo invierno, pero en 2009 el Sol cruzó el ecuador de Titán y esto significa que llega el verano a las tierras del norte, donde están situados la mayoría de los lagos. La luz va aumentando, con ello las temperaturas y puede que la velocidad del viento.
Los modelos climáticos indican que esta situación irá aumentando hasta el solsticio de 2017, las olas pueden aparecer y Cassini tiene capacidad para detectarlas. Los próximos sobrevuelos pueden ser claves (mañana mismo el número 93)
Este pasado Jueves 18 de Julio el equipo del telescopio espacial Kepler comenzó con los intentos para recuperar los dos giroscopios (reaction wheels en la imagen) que dejaron en «modo seguro» al telescopio espacial Kepler.
Los tests consisten en probar los giroscopios 4 y 2, intentando averiguar si van a poder volver a funcionar.
La rueda 4 no respondió a los intentos por moverla en dirección a las agujas del reloj, aunque si lo hizo en la dirección contraria. Este giroscopio es el más dañado de los dos que han fallado.
El 22 de Julio comenzaron las pruebas con la rueda número 2, y aquí vienen las buenas noticias, respondió al movimiento en las dos direcciones.
Durante las dos próximas semanas van a seguir las pruebas. Recordemos que con que una sola funcionara, el telescopio volvería a tener los tres giroscopios necesarios para volver a reiniciar su actividad y poder apuntar a los objetivos con la suficiente precisión.
El problema de la fricción de las ruedas sigue ahí. Aunque se muevan, una alta fricción también daría al traste con la misión.
La actividad del equipo del telescopio no ha cesado, la recuperación de los giroscopios dañados, el mantener la sonda en buen estado de salud y los dos años de datos almacenados que aún deben ser procesados los mantienen muy ocupados.
La alineación perfecta entre el Sol, el orbitador MRO y el rover Curiosity han dado lugar a esta increíble instantánea del robot en Yellowknife Bay.
Se puede ver a la perfección el sitio de aterrizaje, las huellas del rover que acaban en un nítido punto brillante, nuestro explorador de una tonelada de peso.
Como siempre click para ampliar la imagen y echarle un vistazo al crater Gale con visitante incluido.
El mismo día (19 de Julio) en que la Cassini se giraba para hacer una foto de nuestro planeta, la sonda Messenger hacia lo propio desde su órbita alrededor de Mercurio a 98 millones de kilómetros.
La imagen acaba de ser publicada y nos muestra otra visión del sistema Tierra-Luna desde un punto de vista totalmente diferente de nuestro sistema solar al que nos ha proporcionado la Cassini desde Saturno.
Algo tiene de especial el tercer planeta de este sistema solar. ¿Será capaz la New Horizons de mandarnos otra desde Plutón?
La primera prueba de vida en un lugar que no sea la Tierra no va a tardar en llegar mucho más tiempo.
Algunos pensábamos que vendría fruto de la exploración robótica de nuestro propio sistema solar. Una misión a Marte con los instrumentos adecuados para investigar vida microbiana en el subsuelo, un explorador al inmenso oceáno de Europa o un rover a Titán.
Pero todo eso tardará décadas en materializarse, los recortes han frenado en seco todos estos apasionantes proyectos.
La primera señal de vida llegará en forma de una señal pasiva, algo que nos indique que ha sido formado por la existencia de vida o el desarrollo de alguno de sus procesos, todo indica que se hallará en la atmósfera de algún exoplaneta y todo indica que será pronto.
Los planetas con atmósfera confirmada son el mejor lugar para empezar la búsqueda de vida, es lógico que dirijamos nuestra mirada hacia capas de gas rodeando un mundo rocoso, que le dote de fuentes de energía y protección de las radiaciones provenientes del espacio. Los instrumentos que vienen, sobre todo el telescopio espacial James Webb, van a permitir escrudiñar esos preciosos nichos de habitabilidad de forma inimaginable solo hace unos pocos años.
Lo primero que debemos determinar es si es una atmósfera que merezca la pena ser estudiada. La mayoría de los planetas hallados por el Kepler no cumplen las mínimas condiciones de habitabilidad, al menos en principio.
Una atmósfera de un grosor parecido a la nuestra y situada a una distancia de su estrella que permitiera unas temperaturas aceptables sería un punto de partida excelente.
En la Tierra hay abundancia de oxígeno, una sustancia gaseosa resultante de la vida que inunda nuestro planeta. Un exoplaneta con enormes cantidades de oxígeno y metano podría significar que hay algún proceso vivo que los está generando, algo los metaboliza.
Pero distinguir las trazas de estos gases en atmósferas situadas a varios años luz no es tarea fácil. Hasta ahora se ha podido realizar mediciones de unos 50 planetas, todos ellos enormes gigantes gaseosos de estructura similar a nuestro Júpiter orbitando a distancias muy pequeñas de sus soles, mundos que dificilmente podrían albergar ningún tipo de vida.
Con los medios actuales es muy complicado cazar esos biomarcadores en pequeños planetas potencialmente habitables. El oxígeno presenta muchas dificultades para ser localizado en un espectro, el metano es más sencillo de encontrar aunque también necesita de poderosos telescopios, tanto que aún no está claro si el Webb podrá hacerlo.
Otras métodos que barajan los exobiólogos sería el de observar otros signos de la atmósfera que no fueran las sustancias que la componen. En la Tierra es muy frecuente que todas las formas de vida desperdicien energía que no pueden usar, en nuestro caso las plantas reflejan fotones que no llegan a utilizar, si la masa vegetal es lo suficientemente densa puede observarse un resplandor en la parte infrarroja del espectro, un «halo rojo» que podría ser observado en otras atmósferas.
También se habla de usar imágenes directas del objetivo, como ya ha pasado con la primera determinación del color de un exoplaneta que resultó ser de un hermoso color azul, aunque no por las causas a las que estamos acostumbrados sino por la existencia de silicatos en estado cristalino.
Quizás el observar un tímido color verde nos podría dar pistas sobre una posible vida basada en la fotosíntesis, aunque otros colores podrían ser válidos, todo depende del pigmento que usaran para acumular la luz de su sol. Aquí se usa la clorofila A lo que explica que la mayoría de plantas sean verdes. Otras estrellas con diferentes longitudes de onda provocarian el desarrollo de diferentes tipos de pigmentos (u otras estructuras similares) lo que daría lugar a otros tipos de colores predominantes en el planeta.
Debemos estar preparados para muchas variantes, se aproximan tiempos muy bonitos para la astrobiología. Los próximos 5-10 años prometen y mucho.
Lo que acaban de ver es el trailer de la secuela del afamado «Cosmos» de Carl Sagan. La nueva serie ha recibido el nombre de Cosmos: A Spacetime Odyssey y será presentada por Neil deGrasse Tyson, los datos que ha facilitado la cadena FOX es que se estrenará en el primer trimestre del 2014, y lo hará simultáneamente en 170 países y 48 idiomas.
En la producción de la serie está parte del equipo que participó en el proyecto de hace 31 años como son Ann Druyan (viuda de Carl Sagan) y Steven Soter. Solo ver el trailer de presentación se intuyen muchas referencias a la antigua serie como el diente de león, el calendario cósmico, la imaginaria nave que recorre el universo o referencias a la inquisición medieval.
La noticia corre como la pólvora por blogs y redes sociales, lo sé, no es un post que vaya a aportar ningún dato nuevo, lo sé… Pero tenía que escribir unas míseras palabras sobre el anuncio.
No sabemos si tendrá la misma aceptación y la misma influencia en el pensamiento de varias generaciones como su predecesora. Lo tiene difícil. También es verdad que en este blog somos muy poco fiables para juzgarlo (no he hecho la cuenta pero de los 230 post en casi la mitad seguro que sale alguna referencia a Sagan). Pero también es verdad que es una nueva oportunidad para las nuevas generaciones de sentir curiosidad por el vasto océano cósmico que nos rodea (ya estamos, si). El desarrollar un pensamiento crítico contra cualquier idea, el tener una base para defenderse del oscurantismo y las falsas ciencias, una base científica con la que crecer e investigar el mundo.
La evolución de la vida en la Tierra, las inmensas planicies marcianas, una ligera lluvia de metano en Titán, las heladas placas de Europa, un niño preguntándose por primera vez que son los pequeños puntos brillantes que parpadean en el cielo, el desarrollo de las primeras comunidades científicas, la destrucción del conocimiento en épocas donde solo imperaba el fanatismo religioso,… son solo algunos de los ejemplos de lo que podemos esperar de este nuevo viaje.
Son proyectos como este los que nos hacen pensar que, quizás, todo no está perdido. La educación de nuestros hijos es la única esperanza que tenemos. Puede que de aquí a 50 años nuevos líderes políticos y científicos califiquen este principio de siglo como una pequeña gripe que había que pasar para seguir nuestro camino como especie, puede que vieran cualquiera de los dos Cosmos en su niñez, puede que se animaran a leer un libro relacionado con lo que habían visto, incluso puede que leyeran alguna entrada de cualquiera de los blogs de la columna de la derecha,… todo influye para prender una pequeña chispa.
Aquí dejo los cinco primeros minutos de lo que cambió mi humilde mente hace ya muchos años. Por mi parte que no quede.
No todos los días una sonda interplanetaria orbitando un planeta situado a 1.500.000.000 kilómetros de nosotros gira sus cámaras y apunta hacia nuestro pequeño planeta para tomar una instantánea.
De hecho van a ser dos las sondas que nos fotografien. Una la sonda Cassini el día 19 de Julio, otra la Messenger, orbitando Mercurio, la que lo hará los días 19 y 20 de Julio a las 13:49, 14:38 y 15:41 (hora española).
La imagen desde Saturno será tomada entre las 23:27 y las 23:47 hora española. En ese momento solo tendremos que mirar hacia el oeste hacia la constelación de Virgo para sonreir hacia el objetivo.
La foto resultante será parecida a la recreación que encabeza el post. Si seguís mínimamente el blog sabréis que hay antecedentes de este tipo de fotos. Si, lo voy a volver a poner. Mis disculpas más sinceras…. Ahí va por quinta o sexta vez… Un punto azul pálido
Actualización: la NASA está promoviendo la iniciativa #DayEarthSmiled para conmemorar la histórica foto.
Actualización día 20/7: primera versión del retrato Tierra-Luna.
El rover Curiosity nos ha dado la primera señal de aviso. Marte tuvo la capacidad de soportar vida en algún momento de su historia. Es lo único que tenemos por ahora. Ningún científico ha sido capaz detectar signos indirectos o directos de vida unicelular o multicelular.
El siguiente rover marciano, que iniciará si viaje hacia el año 2020, tendrá la capacidad de investigar sobre si hubo o no vida en el pasado.
Para ello será fundamental uno de los objetivos estrella de la misión, taladrar 31 muestras de la superficie marciana y dejarlas preparadas para que una futura misión pueda traerlas a la Tierra.
Encontrar señales de vida pasada sería mucho más sencillo con los instrumentos que poseemos en nuestros laboratorios una vez recuperadas las muestras.
Algunos miembros de la comunidad científica defienden que el Viking 1 ya detectó vida allá por el año 1976. Quizás los experimentos que se realizaron no eran lo suficientemente sensibles. O quizás lo reactivos usados destruyeron la materia orgánica que pretendían detectar. Aunque lo más seguro es que no detectó ningún tipo de vida porque el lugar donde la buscó (la superficie marciana) es incapaz de soportar ningún tipo de vida en la actualidad.
La intensa radiación que Curiosity ha medido, las extremas temperaturas y los percloratos pueden haber esterilizado por completo la superficie. Situación que puede cambiar radicalmente apenas a 5 metros de profundidad.
Los instrumentos que llevará la misión de 2020 tendrán mucha más precisión que los de su anciana predecesora. Pero estarán dirigidos a buscar vida pasada, no actual. Un fallo que podría haber subsanado un nuevo instrumento desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusset, capaz de detectar trazas de ADN y ARN provenientes de organismos actuales o con una antigüedad máxima de 1 millón de años (siguiendo los patrones de descomposición en nuestro planeta).
Son numerosas teorías las que apuestan por un origen común de la vida entre Marte y la Tierra. Hace unos 3.500 millones de años un aumento exponencial en el bombardeo de meteoros en todo el sistema solar pudo favorecer el intercambio de material entre el planeta rojo y nuestro mundo. La creencia de un ancestro común no sería tan disparatada, y de ser cierta buscar ADN o ARN no sería tan mala idea. Al menos en Marte.
Quizás un instrumento parecido viaje en alguna misión futura, quizás secuencie alguna cadena de nucleótidos que nos resulte familiar, quizás solo sea uno de los medio millón de microorganismos que se estima que el Curiosity ha transportado a Marte desde nuestro planeta, o quizás sea un nuevo comienzo para el entendimiento de nuestra propia existencia.