Kepler descubre un sistema planetario… con 11.200 millones de años de antigüedad

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Que el ser humano está empezando a conocer el Universo que le rodea es un hecho. Estos últimos años los descubrimientos van sucediéndose a velocidad de vértigo. Cada día aparecen nuevos datos que hacen antiguas las teorías formuladas solo unos pocos artículos antes… Pero esto ya es demasiado…

Cinco pequeños mundos, todos ellos menores en diámetro que nuestro planeta, orbitan una pequeña estrella llamada Keppler-444 a la cual se le ha adjudicado una edad de aproximadamente 11.200 millones de años… No sé si queda claro la antigüedad que reflejan esos números, al Universo se le estiman unos 13.800 millones de años, nuestro sol unos 4.700 millones,… asumiendo que esos pequeños planetas se formaron a la vez que su estrella solo podemos llegar a una conclusión, no tenemos ni la más remota idea de casi nada de lo que nos rodea.

Sabíamos de sistemas planetarios de edades superiores al nuestro, conocíamos estrellas longevas, pero esto supera todas nuestras previsiones. ¿Qué hacen cinco planetas, presumiblemente rocosos, orbitando una estrella desde hace 11.200 millones de años?.

Cuando el universo se formó, hace 13.800 millones de años, los únicos materiales presentes eran hidrógeno y helio (y algunas trazas enormemente pequeñas de berilio, boro y litio), el resto de elementos más pesados se fueron formando en el interior de las sucesivas generaciones de estrellas con el paso del tiempo, con el paso de mucho tiempo…

Para formar esos planetas rocosos necesitamos (al menos) hierro, niquel y silicio. Los estudios realizados sobre Kepler-444 muestran una baja metalicidad, sobre todo en lo que respecta al hierro. Algo totalmente normal teniendo en cuenta que sólo habían pasado 2.500 millones de años desde el big bang cuando la estrella se formó. Esto nos da a entender que los planetas de tipo terrestre se han formado desde casi el inicio de la historia de nuestro universo. Los datos nos cuentan una historia de un universo casi recién nacido capaz de formar galaxias, estrellas y planetas rocosos, los datos nos cuentan historias que apenas podíamos imaginar solo hace unos años…

Vale que el sistema planetario encontrado es hostil para la vida tal como la conocemos. Los cinco mundos que van desde Kepler-444b hasta Kepler-444f están demasiado cerca de su estrella, el más alejado solo se encuentra a 0.08 UA de su Sol (mucho más cerca que Mercurio de nuestro astro) pero eso no es lo importante, si hemos sido capaces de encontrar este sistema planetario con una sola misión como la del telescopio espacial Kepler, debemos de tener la absoluta certeza de que existen miles de sistemas como ese sin descubrir, y entre uno de ellos seguro que habrá planetas rocosos orbitando a distancias más asequibles para la aparición de la vida.

Estamos hablando de los planetas más antiguos datados hasta la fecha. Nuestro planeta en menos de la mitad de ese tiempo ha sido capaz de crear vida compleja e inteligente. Si hablamos de sistemas planetarios con 11.200 millones de años no podemos obviar las millones de combinaciones posibles que nos pueden venir a la mente. Desde mundos totalmente arrasados por el calor y la radiación, el frío, mundos aniquilados por colisiones, explosiones de supernovas cercanas, eyecciones de material de su propia estrella,… y mundos donde elementos como el carbono, el nitrógeno, el oxígeno o cualquiera del resto de la tabla periódica hayan encontrado la manera de organizarse, replicarse y formar algo parecido a lo que conocemos como vida… Ahora sabemos que años para intentar millones de combinaciones posibles han tenido…

Fuente: universe today

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Cinco nuevos exoplanetas rocosos descubiertos por la sonda Kepler. Los mini-Neptunos dominan la galaxia

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Los datos pendientes de revisar que dejó la sonda Kepler antes de parar sus actividades van dando grandes resultados.

Cinco nuevos planetas rocosos están entre la nueva remesa de exoplanetas descubiertos. El tamaño de estos nuevos cuerpos oscila entre un 10% y un 80% más que nuestro planeta.

Entre los cinco exoplanetas destacan Kepler-99b y Kepler-406b, los dos son solo un 40% más grandes que la Tierra y una densidad similar a la del plomo. Aún siendo rocosos y de tamaño no muy alejado de nuestro mundo, la vida lo tiene muy difícil para surgir en su superficie.

Su órbita cada 5 días y su mínima distancia a su sol los convierten en planetas extremadamente calurosos para albergar vida tal como la conocemos.

Los hallazgos han sido presentados por Geoff Marcy, uno de los más célebres pioneros en la búsqueda exoplanetaria. Se han liberado los datos de hasta un total de 16 nuevos exoplanetas con sus masas y densidades.

A medida que vamos teniendo más datos de la sonda las conclusiones que se obtienen son cada vez más sorprendentes.

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Más del 75% de los planetas candidatos tienen tamaños comprendidos entre los de la Tierra y los de Neptuno, que es aproximádamente cuatro veces superior al terrestre. Estos exoplanetas, conocidos como mini-Neptunos,dominan el censo galáctico encontrado por Kepler aun no estando representados en nuestro propio Sistema Solar. Los astrónomos no saben como se forman o si están hechos de roca, agua o gas. Tampoco está claro porqué el tipo de planeta más frecuente en nuestra galaxia no está presente en nuestro sistema.

Las mediciones realizadas por el Keck Observatory en Hawaii han permitido determinar las masas de estos 16 objetos. Una vez tenemos el diámetro (dado por Kepler) y la masa, se puede obtener la densidad del planeta, que da una pista sobre si el planeta es gaseoso, rocoso o una mezcla de ambos.

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Las densidades encontradas sugieren que los mini-Neptunos tienen un núcleo rocoso, pero las proporciones de hidrógeno y helio de la envoltura que rodea ese núcleo varían dramáticamente, con algunos que no tienen envoltura en absoluto.

Uno de los objetivos del malogrado telescopio espacial Kepler era encontrar planetas del tamaño terrestre orbitando dentro de la zona de habitabilidad de sus estrellas, es decir, buscar planetas capaces de albergar vida basándonos en el único ejemplo que poseemos.

A raiz de los datos que van apareciendo quizás debiéramos considerar estos mini-Neptunos como módelo de cuerpo rocoso más frecuente, centrándonos en estudiar las posibilidades de que sean habitables.

Puede que lo importante ya no resida en establecer la fracción de estrellas con planetas de tamaño similar al terrestre en una órbita que permita la vida, la clave puede estar en identificar la fracción de estrellas con planetas rocosos potencialmente habitables.

Una vez más el modelo a seguir no lo marcamos nosotros.

Fuentes:

http://www.space.com/24180-rocky-planets-mini-neptunes-aas223.html?utm_medium=referral&utm_source=t.co

http://www.jpl.nasa.gov/m/news/news.php?release=2014-004&utm_medium=referral&utm_source=t.co#.UswlqXm9LCT