Los 5 meses de misión de Chris Hadfield en 90 segundos

Por si alguien se ha perdido los gloriosos 5 meses del comandante Chris Hadfield en la ISS aquí va un vídeo de 90 segundos para resumirlo.

En su canal de youtube podéis convertir esos 90 segundos en una experiencia inolvidable.

Y de aperitivo a todo lo que te has dejado por ver. En efecto, otra canción. “A song from Space”.

Nueva foto directa de otro sistema planetario distinto al nuestro

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No tengo palabras para describir este tipo de fotos.

Esta imagen muestra los planetas que orbitan alrededor de la estrella HR 8799. Esto es posible gracias a complejos algoritmos que suprimen la luz de la estrella madre. Es un verdadero placer ver directamente algo tan inmensamente lejano.

Los cuatro puntos indicados con letras son los planetas. Si habéis oido bien, son planetas.

Es el siguiente paso de nuestra astronomía, los hemos detectado, ahora queremos fotografiarlos. Telescopios terrestres han empezado a tomar imágenes en infrarrojo de nuevos sistemas extrasolares.

No son solo fotos, estos telescopios que obtienen estos retratos en infrarrojo pueden ser equipados con espectrógrafos, equipos que nos revelan trazas de moléculas, y eso ya si que son palabras mayores.

En un futuro podremos tener la foto directa de un exoplaneta y poder analizar los moléculas que componen su atmósfera. Esa tecnología puede estar disponible en unos 5 años. Lo que ahora hace falta es tener observatorios tanto en superficie como en el espacio que puedan aprovecharse de ella.

El nuevo estudio sobre el sistema de HR 8799 nos enseña cuatro planetas de tipo gigante, de tamaño mucho mayor que nuestro Júpiter.

El proyecto 1640 ha empezado a “olfatear” en las atmósferas de estos 4 exoplanetas, lo poco que se desprende del estudio es que existe o bien metano o bien amonio, nunca una mezcla de los dos en el mismo planeta. Y esto solo son los primeros pasos de este ambicioso proyecto.

Empieza una nueva era.

¿Por qué la naturaleza forma exoplanetas tan fácilmente?

Nadie puede negar que estamos viviendo el momento más importante de la astronomía exoplanetaria. Todos los días hay alguna noticia nueva relacionada con el descubrimiento de algún planeta fuera de nuestro sistema solar, algún nuevo dato sobre la posible composición de la atmósfera de un cuerpo situado a decenas sino cientos de años luz de nuestra Tierra, hallazgos de mundos cada vez más parecidos al nuestro, dentro o fuera de la zona habitable de sus estrellas,….

Toda esta explosión de datos se la debemos, fundamentalmente, al telescopio espacial Kepler, al COROT y a algunos observatorios en la superficie terrestre que colaboran corroborando los descubrimientos o haciendo nuevos.Es tal la progresión que quizás el número de exoplanetas conocido haya aumentado de aquí a que termines de leer el post.

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algunos de los sistemas planetarios conocidos hasta la fecha

Toda este caudal de información nos lleva a reflexionar sobre lo fácil que la naturaleza crea planetas. Teniendo en cuenta que acabamos de empezar a mirar en un pequeño y reducido espacio de nuestro vecindario cósmico, con unos medios que distan mucho de lo que realmente los límites de la física nos permiten. Ascendiendo, solo desde 2009 y solo por el Kepler , el número de candidatos a más de 3.000. Son muchas pistas que nos indican que los planetas en el universo son algo muy común.

Ahora mismo existen dos grandes teorías acerca de la formación planetaria. Una es llamada acreción de núcleo donde pequeños objetos se combinan para formar otros más grandes, la otra se conoce como inestabilidad gravitacional y es justo al contrario de la anterior, grandes nubes de gas y polvo se fragmentan en pequeñas partes.

Estos dos modelos son los que nos basamos por ahora, pero se intuye que existen muchos otros procesos que influyen en su formación. Sería lógico pensar que el modelo de acreción es el más común para formar planetas rocosos y los gaseosos vendrían como resultado de la inestabilidad gravitacional, y esto es algo que no siempre se cumple.

Construir planetas rocosos y hacerlo con la prevalencia con la que estamos viendo que existen es exigir demasiado a la teoría de acreción de núcleos. Hay que empezar con granos de polvo de tamaño mucho menor que un metro y terminar con un planeta entero, encima estas partículas deben enfrentarse al viento que forma el gas de sus proximidades, lo que puede hacer todo este proceso mucho más lento y costoso. Debe haber cosas que se nos escapan, lo que estamos observando nos dice que así debe ser. No es posible que se formen planetas de tipo rocoso tan rápido (como ya vimos en un post anterior dedicado a las enanas rojas y sus mundos habitables ) y de forma tan común solo siguiendo este modelo.

Kepler está destrozando nuestro ideal de sistema solar a medida que avanza en sus descubrimientos. Ya no hablamos solamente de los modelos de formación planetaria, es que al ver los sistemas planetarios que hay alrededor nuestro nos damos cuenta que el nuestro no parece ser “normal”.

La mayoría de sistemas extrasolares tienen un gigante gaseoso muy cerca de la estrella madre, mucho más cerca que los planetas rocosos del mismo sistema. Es como si en el nuestro un enorme Júpiter orbitara a una distancia mucho menor que nuestro Mercurio y que luego, a mayor distancia, aparecieran planetas como Venus y la Tierra. No somos un ejemplo a seguir en nuestro vecindario cósmico.

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algunos ejemplos de sistemas extrasolares descubiertos comparados con el nuestro

De lo único que estamos seguros es que al universo le gustan los planetas, es un paso más de su natural evolución. Además, nos damos cuenta que los forma con una facilidad asombrosa, son tan comunes como lo puede ser la formación de galaxias o el estallido de supernovas, solo que hay procesos en el cosmos que nos es más fácil de observar.

La nueva generación de telescopios está llamada a arrojar un poco más de luz sobre el tema, consolidando algunas de las teorías que hoy damos como válidas y maltratando otras. Solo tenemos unos pocos conceptos claros por ahora, al universo le encanta formar planetas, le encanta crearlos de todas los tamaños y a todas las distancias de varios tipos de estrellas, quizás al universo le gusta formar vida.

Fuente: astrobites.org

Enanas rojas y exoplanetas: si hay vida extraterrestre debería ser más antigua y evolucionada

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

El Havard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) ha hecho público un artículo donde reflexiona acerca de los nuevos descubrimientos sobre exoplanetas, el tipo de estrellas que orbitan y la posiblidad de encontrar vida en ellos.

En 2010 un equipo de la Universidad de California anunciaron el descubrimiento de un planeta con tres veces la masa terrestre orbitando una estrella cercana justo en el centro de su zona habitable. Este planeta era Gliese 581g, lo que orbitaba era una enana roja y lo hacía una vez cada 37 días. Su masa indicaba que, probablemente, era un planeta tipo rocoso con suficiente gravedad para sostener una atmósfera estable.

La enana roja Gliese 581 está a 20 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Libra, y tiene en su haber dos exoplanetas más localizados en su zona habitable, uno hallado en la parte más caliente y otro en la más fría. Las diferentes teorías pueden dar más o menos habitabilidad a estos dos planetas que bordean la zona que consideramos reune condiciones para albergar vida. En estos momentos en los que estamos dando los primeros pasos dentro de la astrobiología, la habitabilidad se centra, mayormente, en que el planeta pueda tener agua líquida y atmósfera. Los factores son muchos más, pero detectar estos dos sería un gran paso.

Lo importante de este estudio se centra en el tipo de estrellas que albergan los planetas mencionados anteriormente, las enanas rojas. Se cree que un 6% de ellas poseen planetas como nuestra tierra (de nuestro mismo tamaño) orbitando en su zona habitable. Este tipo estelar es el más común en nuestra galaxia, aproximadamente un 75% de las estrellas más cercanas son enanas rojas.

Una enana roja es un tipo de estrella con una vida media mucho mayor que nuestro Sol, son mucho más antiguas. Los planetas que las orbitan seguramente se hayan formado mucho antes que nuestra Tierra y si la vida ha tenido alguna posibilidad de prosperar sería, al menos, mucho más antigua en el tiempo que la nuestra, y se supone que más evolucionada.

En este punto del estudio pueden surgir algunas dudas, a mí por lo menos se me plantean. Es lógico suponer que de sistemas planetarios más antiguos surjan formas de vida más antiguas, todo esto suponiendo un planeta con condiciones de habitabilidad adecuada que haya sido capaz de sostener vida y permitir su perpetuidad. Otro hecho es que sea más evolucionada o menos que la nuestra. Cierto que ha tenido más tiempo, y la evolución necesita justamente ese factor para ir perfeccionando los organismos sobre los que actúa, ejemplos varios corretean alrededor nuestra todos los días. Pero que haya conseguido un nivel superior de evolución al nuestro no solo depende del tiempo. Quizás el ambiente en el que se haya desarrollado sea demasiado extremo como para permitir formas muy complejas de vida, quizás tengan suficiente con haber sobrevivido en un equilibrio muy frágil.

Quizás la escasez de nutrientes, las temperaturas extremas o mil factores que no llegamos ni a imaginar no les ha permitido alcanzar un grado evolutivo que se pueda asemejar a nuestra inteligencia, o a ser capaces de constituir una civilización como la conocemos. O quizás todo lo contrario.

Lo que si es cierto es la importancia que las enanas rojas van a tener en la búsqueda de la vida en nuestra galaxia. Son más pequeñas, más frías y menos brillantes que nuestro Sol, y aún así pueden ser cuna de las más antiguas formas de vida del universo.

Solo pensar las múltiples soluciones que puede haber dado la evolución en miles de planetas diferentes a problemas similares causa una sensación de vértigo y ansiedad por conocerlo. Imaginaros lo que pueden dar de si el paso de miles de millones de años en esos planetas, pequeñas formas de vida luchando contra ambientes con una radiación elevada por culpa de una fina atmósfera, temperaturas elevadas por justo lo contrario o por encontrarse muy lejos de su estrella madre (recibiendo el mínimo de luz para sobrevivir), planetas que presentan un mismo hemisferio hacia su sol debido a su periodo de rotación y translación, con una cara con temperaturas elevadas y otra sumida en la perpetua oscuridad, lunas de exoplanetas totalmente fuera de la zona de habitabilidad,… el abanico es increíble, es majestuosamente ancho y diverso.

Quizás nunca podamos investigar un ecosistema exoplanetario, pero la verdad es que la cantidad de información y de conocimiento que nos daría sería inmenso, los saltos que darían nuestra biología, medicina y química serían enormes. Seguramente nunca veamos esto, pero lo que si tenemos a nuestro alcance son mundos como Europa, Titán o Encelado, no entiendo porque no estamos allí ya. Es imperdonable.

ISON: el cometa del siglo podría dejar una lluvia de estrellas en Enero de 2014

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foto del Hubble a 10 de Abril de 2013

Mucho se está hablando del cometa ISON, las perspectivas son que en Noviembre podría ser uno de los mayores espectáculos que ha visto la humanidad en cientos de años.

Pero a esta posibilidad se le une otra nueva. Según últimos cálculos el núcleo del cometa está arrojando unos 50 kilogramos de material por minuto en su increíble viaje hacia las inmediaciones del Sol.

Esto deja una enorme traza de restos a lo largo del sistema solar. Estos restos serán atravesados por nuestro planeta alrededor del 12 de Enero del 2014. Su tamaño es pequeño pero su velocidad puede rondar los 200.000 km/h, convirtiéndose al entrar en nuestra atmósfera en una “lluvia de estrellas” que no esperabamos.

Actualmente el cometa, con un núcleo de 6,5 kilómetros, se encuentra a unos 450 millones de kilómetros de nosotros, aproximándose en estos momentos a la parte mas exterior del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter.

Su primera travesía a lo largo de nuestro sistema solar lo llevará a solo 1 millón de km de la superficie solar el día 28 de Noviembre. Si sobrevive, y no es despezado por la gravedad solar, el 26 de Diciembre estará a solo 64 millones de kilómetros de la Tierra.

Puede ser un espectáculo único.

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Simulación de lo que podríamos ver a finales de año.

Fuente: ABC Science

Buscando los orígenes del sistema solar en dos granos de arena

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Ayer hablábamos de la importancia de las supernovas en la formación de nuestro sistema solar y en la aparición de la vida tal como la conocemos.

Lo de ayer son teorías demostradas con modelos de formación de discos protoplanetarios alrededor de estrellas, modelos y observaciones sobre las supernovas que ya conocemos, mediciones de elementos orgánicos dentro de las nebulosas que dejan las explosiones de las supernovas…

Lo de hoy se puede tocar con las manos.

Es bonito divagar, teorizar, soñar con la idea de moléculas formadas en el interior de estrellas a miles de millones de años-luz, lanzadas al espacio interestelar a través de enormes explosiones del astro que los contiene. Pero todo esto deja de tener un caracter meramente especulativo o teórico cuando dos de esos granos de polvo están formados por un compuesto llamado sílice (silicio y oxígeno) y un equipo de investigadores los encuentra escondidos en lo más profundo de un antiguo meteorito descubierto en la Antártida. Todo se torna más real cuando ese sílice quizás se haya formado en el interior de una estrella diferente al sol, quizás proveniente de los restos de una supernova que ayudó a formar lo que hoy vemos a nuestro alrededor.

Eso es lo que han anunciado hoy investigadores de la Universidad de San Luis en Washington. El descubrimiento de dos microscópicos granos de sílice en un meteorito muy antiguo recogido en 2009.

Condrita hallada en la Antártida

Condrita hallada en la Antártida

Los silicatos son uno de los principales componentes de los minerales terrestres hoy en día. Pero el descubrimiento sorprende al descubrirse dentro de un meteorito. Los silicatos no son uno de los minerales que estuvieron presentes en la formación del disco protoplanetario alrededor de nuestro sol.

De hecho se piensa que estos dos minúsculos granos tendrían su origen en una supernova que “sembró” con sus materiales un muy primitivo sistema solar, ayudando a la formación de los planetas.

Los científicos pueden asegurar que estos granos provienen de antiguas estrellas debido a sus inusuales y elevadas trazas isotópicas. Diferentes estrellas producen diferentes proporciones de isótopos.

El material que forma nuestro sistema solar se mezcló y homogeneizó mucho antes de que se formaran los planetas. Podemos decir que el sol y los mundos que lo rodean tienen la misma composición isotópica.

Los meteoritos que caen a nuestro planeta, la mayor parte provenientes de asteroides, también tienen la misma composición isotópica de nuestro sistema solar, pero, a veces y sólo a veces, atrapados en el interior de los más antiguos hallamos muestras de otras estrellas, y eso es maravilloso.

El profesor en física Christine Floss descubrió las muestras de sílice en un meteorito recogido de la Antártida. Este sílice era rico en oxígeno-18 un isótopo pesado de la molécula de oxígeno, esto significaba que su origen provenía del núcleo colapsado de una supernova.

Estas nuevas investigaciones nos confirman lo que ya sabíamos sobre la evolución del cosmos. La diferencia reside en que ahora lo podemos tocar con nuestras manos. Podemos tocar estrellas distantes que ayudaron a formar los elementos complejos de los que estamos hechos.

Y todo esto a partir de dos simples granos de arena.

Fuente: universe today

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De aquí surge la vida

Restos de la Supernova SN 1006

Restos de la Supernova SN 1006

No suelo comentar las imágenes del día de la página la NASA, pero hoy vamos a hacer una excepción. No es una imagen particularmente bella, ni espectacular como las hay a miles en el amplio catálogo que ya posee nuestra especie sobre el cosmos que nos rodea.

Lo que estamos viendo son los restos de la más brilante supernova que los registros del ser humano recuerdan. En los cielos de todo el mundo del 1 de Mayo del año 1006, una estrella aumentó su brillo de manera súbita. Era tal la luminosidad que desprendía que competía con la de la luna. Astrónomos e historiadores de China, Egipto, Italia, Japón,… dejaron constancia en numerosos escritos del evento estelar de mayor magnitud visual de nuestra pequeña y corta historia como observadores del cosmos.

Cuentan los escritos que su brillo iluminaba la oscuridad de la noche, permitiendo ver los objetos que estaban en el suelo. Su color amarillento y el año entero que se mantuvo en el cielo permitió que sus restos fueran identificados 959 años después, en 1965. Lo que vemos en la imagen que encabeza el post es una cáscara circular de unos 60 años-luz de diámetro localizada a unos 7.200 años-luz de nuestra tierra.

Se cree que SN 1006 (que así se llama en la actualidad) era originariamente una estrella binaria, una de sus dos estrellas, una enana blanca, explotó cuando el gas proveniente de su compañera la llevó a superar el límite de Chandrasekhar. La supernova eyectó material a una enorme velocidad, generando una onda de choque que precede al material expulsado.

El universo tiene su particular manera de evolucionar. Desde los más elementales átomos de hidrógeno y helio que lo formaban fracciones de segundo después del Big Bang, hasta los complejos dedos formados por estructuras musculares y nerviosas con los que escribo estas líneas.

Para golpear estas teclas de una manera precisa y con sentido necesitamos carbono, nitrógeno, oxígeno,… Para obtener estos elementos necesitamos un horno que los elabore, una estrella que vaya formando materiales pesados a partir de los más simples. Y para que lleguen a formar planetas y formas de vida compleja necesitamos que se distribuyan por el universo, necesitamos procesos estelares como las supernovas.

La explosión de una estrella despide materiales de todo tipo en todas las direcciones del espacio. Esos materiales, con el tiempo, formaran parte de nebulosas planetarias que rodean a otras estrellas, esas nebulosas irán compactándose formando sistemas planetarios y en esos planetas puede surgir la vida.

Nuestros átomos han realizado un largo viaje a través del espacio. Quizás los que nos forman provengan de una sola supernova, quizás de varias, quizás muy cercana a nuestro sistema solar o quizás a varios cientos de millones de años-luz de nosotros.

La imagen no es muy espectacular, asemeja a lo que podemos ver a través del microscopio si enfocamos un embrión de cualquier especie a los pocos días de su formación. Un embrión es sinónimo de vida. Esta imagen también lo es.

Fuente: Astronomy picture of the day

El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la Tierra en la zona habitable de su estrella

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Y saltó la sorpresa. El telescopio espacial Kepler, encargado de escanear el espacio buscando nuevos planetas fuera de nuestro sistema solar,ha encontrado un sistema planetario con dos planetas de tipo terrestre, es decir con un diámetro parecido a nuestra Tierra, que orbitan alrededor de una estrella muy similar a nuestro sol y además lo hacen a la distancia apropiada para tener agua líquida en su superficie, la ansiada “zona habitable”.

Los planetas descubiertos son el Kepler-62b con un radio de 1.3 veces nuestra tierra, Kepler -62c con un diámetro de 0.5 veces nuestra tierra, otro es Kepler -62d(2 veces el radio de la tierra). Pero lo realmente interesante son los dos siguientes, Kepler-62e(1.6 veces el radio de la Tierra) y Kepler-62f(1,4 veces el radio terrestre). Estos dos planetas están relativamente cerca uno del otro y ambos podrían albergar agua líquida y una superficie rocosa. Ambos están en la zona habitable, ambos pueden ser similiares a nuestra tierra.
El Kepler ha descubierto un sistema planetario que alberga cinco planetas pequeños que orbitan alrededor de una estrella un poco menos brillante que nuestro sol. Dos de ellos con una superficie rocosa y que puede albergar agua líquida, esto es increíble.
La constelación donde se halla este sistema planetario es la de Lira, a unos 1.200 años luz de nosotros. El kepler -62e recibiría la mitad de la radiación solar que la Tierra y su órbita es de 122 días. El siguiente planeta nombrado Kepler-62f tiene una órbita de 264 días alrededor de su sol y recibiría un 20% de la radiación solar equivalente a la que recibe la tierra.Ya lo adelantábamos ayer en el blog era el descubrimiento más esperado.
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Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

 

Explicación de los nuevos exoplanetas por Lisa Kaltenegger del instituto Max Planck. Está en inglés con subtítulos en inglés.

Fuente: página oficial de la NASA

La Tierra no es única. La misión Kepler nos abre los ojos.

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

El telescopio espacial Kepler es una fuente inagotable de datos para los astrónomos. Desde su puesta en órbita se han postulado más de 2300 candidatos a exoplanetas y se han confirmado más de 100. La misión nos está mostrando a nuestra Vía Láctea como un hervidero de sistemas planetarios alrededor de todo tipo de estrellas imaginables. Nos está dando una nueva lección de humildad frente a lo poco especial que puede ser nuestro planeta. Los planetas pequeños y rocosos son comunes en nuestro vecindario cósmico.

Geoff Marcy, uno de los más conocidos descubridores de exoplanetas y profesor de astronomía en la Universidad de California en Berkeley es tajante, “La TIerra no es única, no es el centro del universo. La diversidad de otros mundos es mayor que la descrita en todos las novelas y libros de ficción. Aristóteles hubiera estado orgulloso de nosotros por responder algunas de las más profundas cuestiones filosóficas sobre nuestro lugar en el universo”.

Cientos de planetas del tamaño terrestre son candidatos en estos momentos dentro de la misión, y algunos de ellos orbitan en lo que conocemos como la “zona habitable”, la región de un sistema planetario donde el agua líquida puede existir en superficie. Ninguno de ellos es exactamente similar a nuestro planeta, ninguno de ellos posee una órbita de un año de duración alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Aunque esta afirmación puede cambiar mañana después de la rueda de prensa que hay convocada por el equipo técnico del Kepler.

La primera fase de la misión nos deja un dato demoledor, al menos un tercio de las estrellas tienen planetas y el número de planetas en nuestra galaxia es de miles de millones. La segunda fase de la misión, que se ha extendido hasta 2016, va a centrarse especialmente en las otras Tierras, según el director de la misión “los resultados más excitantes están por llegar”.

No todo son buenas noticias, la misión tiene su talón de Aquiles. El fallo de un giroscopio más dejaría al telescopio sin la posibilidad de orientarse hacia su objetivo, dando así por finalizada la misión. Por ahora estas pequeñas piezas aguantan aunque hace unos meses el sobrecalentamiento de una de ellas obligó a entrar en modo seguro.

Mañana “habemus” rueda de prensa, podemos esperar desde un aumento del número de los planetas confirmados a la presentación de un “gemelo” terrestre, lo primero entra dentro de lo razonable y de lo esperable, lo segundo nos lleva a un escenario nuevo y apasionante.

Coge la segunda opción, añádele las nuevas teorías sobre la formación temprana de planetas rocosos alrededor de estrellas muy antiguas (tanto como las galaxias a las que pertenecen), súmale la asombrosa capacidad de la vida a adaptarse a todo tipo de ambientes extremos… no podemos evitar imaginar una Vía Láctea repleta de vida y civilizaciones, quizás nosotros estemos ya representados dentro de un catálogo, de un hipotético astrónomo de alguno de esos exoplanetas, como un mundo muy favorable para la aparición de vida. Quizás a partir de mañana estas hipótesis estén solo un paso más cerca de dejar de serlo.

Fuente: página oficial del telescopio espacial Kepler

Actualización: El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la tierra en la zona habitable de su estrella

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El metano de Titán no se está renovando

Nuevos lagos en Titán

Nuevos lagos en Titán

El fascinante ciclo activo de metano del que somos testigos en la actualidad en la luna de Titán puede tener fecha de caducidad.

Titán se está quedando sin metano en palabras de Christophe Sotin, encargado del JPL en la medición de los lagos y mares de la luna de Saturno. Un nuevo modelo geológico señala que quizás una gran cantidad de metano fuera liberada hace eones hacia la superficie de Titán, posiblemente tras un fuerte impacto, dando lugar al actual predominio de esta sustancia orgánica tanto en la atmósfera como en la superficie.

El ciclo del metano en Titán se parece mucho al del agua en la Tierra, existe como hielo sólido, como vapor en la atmósfera y como líquido en los lagos y mares.

Todo esto es lo que observa la Cassini hoy en día, pero el metano no se está renovando, lo que implica que, quizás un día se acabe agotando.

Las mediciones de la sonda Cassini indican que los lagos no parecen estar cambiando su tamaño. Esto indica que, o bien su tasa de evaporación es pequeña, o la lluvia está maquillando cualquier proceso de evaporación. Pero según los nuevos estudios las precipitaciones están siendo escasas, así que el líquido que forma los lagos no debe ser muy volátil, indicando que estaría formado en su mayor parte por etano, que no se evapora tan rápido como el metano.

El metano está formado por átomos de carbono y de hidrógeno, al evaporarse llega a las partes altas de la atmósfera donde los tímidos rayos de sol se encargan de su ruptura, escapando el hidrógeno al espacio exterior y dejando un remanente de moléculas de carbono.

Los productos derivados de la destrucción del metano continúan acumulándose en la superficie, dejando un registro fósil de lo que una vez pasó en este mundo.

Pero todo esto son teorías, solo una misión sobre el terreno podría corroborarlas o desestimarlas. Y para eso aún quedan décadas. Mientras tanto disfrutemos con lo que la Cassini nos brinda.

Los nuevos lagos descubiertos en Titán

Los nuevos lagos descubiertos en Titán