Enanas rojas y exoplanetas: si hay vida extraterrestre debería ser más antigua y evolucionada

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

El Havard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) ha hecho público un artículo donde reflexiona acerca de los nuevos descubrimientos sobre exoplanetas, el tipo de estrellas que orbitan y la posiblidad de encontrar vida en ellos.

En 2010 un equipo de la Universidad de California anunciaron el descubrimiento de un planeta con tres veces la masa terrestre orbitando una estrella cercana justo en el centro de su zona habitable. Este planeta era Gliese 581g, lo que orbitaba era una enana roja y lo hacía una vez cada 37 días. Su masa indicaba que, probablemente, era un planeta tipo rocoso con suficiente gravedad para sostener una atmósfera estable.

La enana roja Gliese 581 está a 20 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Libra, y tiene en su haber dos exoplanetas más localizados en su zona habitable, uno hallado en la parte más caliente y otro en la más fría. Las diferentes teorías pueden dar más o menos habitabilidad a estos dos planetas que bordean la zona que consideramos reune condiciones para albergar vida. En estos momentos en los que estamos dando los primeros pasos dentro de la astrobiología, la habitabilidad se centra, mayormente, en que el planeta pueda tener agua líquida y atmósfera. Los factores son muchos más, pero detectar estos dos sería un gran paso.

Lo importante de este estudio se centra en el tipo de estrellas que albergan los planetas mencionados anteriormente, las enanas rojas. Se cree que un 6% de ellas poseen planetas como nuestra tierra (de nuestro mismo tamaño) orbitando en su zona habitable. Este tipo estelar es el más común en nuestra galaxia, aproximadamente un 75% de las estrellas más cercanas son enanas rojas.

Una enana roja es un tipo de estrella con una vida media mucho mayor que nuestro Sol, son mucho más antiguas. Los planetas que las orbitan seguramente se hayan formado mucho antes que nuestra Tierra y si la vida ha tenido alguna posibilidad de prosperar sería, al menos, mucho más antigua en el tiempo que la nuestra, y se supone que más evolucionada.

En este punto del estudio pueden surgir algunas dudas, a mí por lo menos se me plantean. Es lógico suponer que de sistemas planetarios más antiguos surjan formas de vida más antiguas, todo esto suponiendo un planeta con condiciones de habitabilidad adecuada que haya sido capaz de sostener vida y permitir su perpetuidad. Otro hecho es que sea más evolucionada o menos que la nuestra. Cierto que ha tenido más tiempo, y la evolución necesita justamente ese factor para ir perfeccionando los organismos sobre los que actúa, ejemplos varios corretean alrededor nuestra todos los días. Pero que haya conseguido un nivel superior de evolución al nuestro no solo depende del tiempo. Quizás el ambiente en el que se haya desarrollado sea demasiado extremo como para permitir formas muy complejas de vida, quizás tengan suficiente con haber sobrevivido en un equilibrio muy frágil.

Quizás la escasez de nutrientes, las temperaturas extremas o mil factores que no llegamos ni a imaginar no les ha permitido alcanzar un grado evolutivo que se pueda asemejar a nuestra inteligencia, o a ser capaces de constituir una civilización como la conocemos. O quizás todo lo contrario.

Lo que si es cierto es la importancia que las enanas rojas van a tener en la búsqueda de la vida en nuestra galaxia. Son más pequeñas, más frías y menos brillantes que nuestro Sol, y aún así pueden ser cuna de las más antiguas formas de vida del universo.

Solo pensar las múltiples soluciones que puede haber dado la evolución en miles de planetas diferentes a problemas similares causa una sensación de vértigo y ansiedad por conocerlo. Imaginaros lo que pueden dar de si el paso de miles de millones de años en esos planetas, pequeñas formas de vida luchando contra ambientes con una radiación elevada por culpa de una fina atmósfera, temperaturas elevadas por justo lo contrario o por encontrarse muy lejos de su estrella madre (recibiendo el mínimo de luz para sobrevivir), planetas que presentan un mismo hemisferio hacia su sol debido a su periodo de rotación y translación, con una cara con temperaturas elevadas y otra sumida en la perpetua oscuridad, lunas de exoplanetas totalmente fuera de la zona de habitabilidad,… el abanico es increíble, es majestuosamente ancho y diverso.

Quizás nunca podamos investigar un ecosistema exoplanetario, pero la verdad es que la cantidad de información y de conocimiento que nos daría sería inmenso, los saltos que darían nuestra biología, medicina y química serían enormes. Seguramente nunca veamos esto, pero lo que si tenemos a nuestro alcance son mundos como Europa, Titán o Encelado, no entiendo porque no estamos allí ya. Es imperdonable.

Impresionante primer plano de un huracán sobre Saturno

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El increíble «ojo» del huracán de unos 2.000 kilómetros de ancho

La sonda Cassini nos ha dado un impresionante primer plano de un enorme huracán alrededor del polo norte de Saturno.

Las imagenes en alta resolución nos muestran un ojo del huracán de unos 2.000 kilómetros de ancho, 20 veces mayor que cualquiera visto en la Tierra. Las nubes en la parte externa viajan a una velocidad de 150 metros por segundo.

El huracán se ha formado alrededor de la famosa imagen en hexágono que tanto intriga a los científicos.

El espectacular vórtice de la tormenta en color rojo oscuro. Justo en el centro del hexágono situado en el polo norte. Las nubes que lo rodean aparecen en color naranja. También observamos otro pequeño vórtice formándose al sur de la imagen.

El espectacular vórtice de la tormenta en color rojo oscuro. Justo en el centro del hexágono situado en el polo norte. Las nubes que lo rodean aparecen en color naranja. También observamos otro pequeño vórtice formándose al sur de la imagen.

En Saturno no existen formaciones de agua donde puedan tomar fuerza este tipo de eventos, y menos en las altas capas de la atmósfera. Estas imágenes sirven para comprender, un poco más, como se forman y se mantienen estas enormes formaciones, usando el vapor de agua existente a esas alturas.

Lo que si se asemeja a los huracanes terrestres es que ambos tienen un núcleo central con apenas nubes, seguido de una formación de nubes altas que delimitan el ojo de la tormenta y otros tipos de nubes que giran alrededor en el sentido de las agujas del reloj. Todas estas similitudes pueden ayudar a entender mejor como se forman los huracanes terrestres.

Las diferencias entre lo que vemos en Saturno y lo que observamos en la Tierra salta a la vista. El tamaño de los eventos en el gigante gaseoso no es comparable a los terrestres, así como la velocidad de giro. En Saturno los vientos pueden ser hasta cuatro veces más rápidos que en nuestro planeta.

Otra diferencia es que en Saturno tienden a fijarse en una posición, generalmente alrededor del polo norte, mientras que en nuestro planeta tienden a moverse de un sitio a otro.

Los científicos creen que la tormenta ha estado activa durante años. Cuando la Cassini llegó a Saturno en 2004, el polo norte estaba en la oscuridad debido a que el hemisferio norte estaba en pleno invierno. Todo ese tiempo el espectrómetro en infrarrojos detectaba un enorme vórtice, pero hubo que esperar hasta Agosto de 2009 para verlo a través de la luz visible.

La nueva inclinación de la sonda en su órbita alrdedor de Saturno también ayudará a posteriores y más detallados estudios de estos fenómenos en el polo norte del planeta.

Fuente: jpl news

ISON: el cometa del siglo podría dejar una lluvia de estrellas en Enero de 2014

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foto del Hubble a 10 de Abril de 2013

Mucho se está hablando del cometa ISON, las perspectivas son que en Noviembre podría ser uno de los mayores espectáculos que ha visto la humanidad en cientos de años.

Pero a esta posibilidad se le une otra nueva. Según últimos cálculos el núcleo del cometa está arrojando unos 50 kilogramos de material por minuto en su increíble viaje hacia las inmediaciones del Sol.

Esto deja una enorme traza de restos a lo largo del sistema solar. Estos restos serán atravesados por nuestro planeta alrededor del 12 de Enero del 2014. Su tamaño es pequeño pero su velocidad puede rondar los 200.000 km/h, convirtiéndose al entrar en nuestra atmósfera en una «lluvia de estrellas» que no esperabamos.

Actualmente el cometa, con un núcleo de 6,5 kilómetros, se encuentra a unos 450 millones de kilómetros de nosotros, aproximándose en estos momentos a la parte mas exterior del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter.

Su primera travesía a lo largo de nuestro sistema solar lo llevará a solo 1 millón de km de la superficie solar el día 28 de Noviembre. Si sobrevive, y no es despezado por la gravedad solar, el 26 de Diciembre estará a solo 64 millones de kilómetros de la Tierra.

Puede ser un espectáculo único.

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Simulación de lo que podríamos ver a finales de año.

Fuente: ABC Science

Buscando los orígenes del sistema solar en dos granos de arena

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Imagen compuesta de los remanentes de la supernova Cassiopea-A donde fueron identificados materiales como los silicatos.

Ayer hablábamos de la importancia de las supernovas en la formación de nuestro sistema solar y en la aparición de la vida tal como la conocemos.

Lo de ayer son teorías demostradas con modelos de formación de discos protoplanetarios alrededor de estrellas, modelos y observaciones sobre las supernovas que ya conocemos, mediciones de elementos orgánicos dentro de las nebulosas que dejan las explosiones de las supernovas…

Lo de hoy se puede tocar con las manos.

Es bonito divagar, teorizar, soñar con la idea de moléculas formadas en el interior de estrellas a miles de millones de años-luz, lanzadas al espacio interestelar a través de enormes explosiones del astro que los contiene. Pero todo esto deja de tener un caracter meramente especulativo o teórico cuando dos de esos granos de polvo están formados por un compuesto llamado sílice (silicio y oxígeno) y un equipo de investigadores los encuentra escondidos en lo más profundo de un antiguo meteorito descubierto en la Antártida. Todo se torna más real cuando ese sílice quizás se haya formado en el interior de una estrella diferente al sol, quizás proveniente de los restos de una supernova que ayudó a formar lo que hoy vemos a nuestro alrededor.

Eso es lo que han anunciado hoy investigadores de la Universidad de San Luis en Washington. El descubrimiento de dos microscópicos granos de sílice en un meteorito muy antiguo recogido en 2009.

Condrita hallada en la Antártida

Condrita hallada en la Antártida

Los silicatos son uno de los principales componentes de los minerales terrestres hoy en día. Pero el descubrimiento sorprende al descubrirse dentro de un meteorito. Los silicatos no son uno de los minerales que estuvieron presentes en la formación del disco protoplanetario alrededor de nuestro sol.

De hecho se piensa que estos dos minúsculos granos tendrían su origen en una supernova que «sembró» con sus materiales un muy primitivo sistema solar, ayudando a la formación de los planetas.

Los científicos pueden asegurar que estos granos provienen de antiguas estrellas debido a sus inusuales y elevadas trazas isotópicas. Diferentes estrellas producen diferentes proporciones de isótopos.

El material que forma nuestro sistema solar se mezcló y homogeneizó mucho antes de que se formaran los planetas. Podemos decir que el sol y los mundos que lo rodean tienen la misma composición isotópica.

Los meteoritos que caen a nuestro planeta, la mayor parte provenientes de asteroides, también tienen la misma composición isotópica de nuestro sistema solar, pero, a veces y sólo a veces, atrapados en el interior de los más antiguos hallamos muestras de otras estrellas, y eso es maravilloso.

El profesor en física Christine Floss descubrió las muestras de sílice en un meteorito recogido de la Antártida. Este sílice era rico en oxígeno-18 un isótopo pesado de la molécula de oxígeno, esto significaba que su origen provenía del núcleo colapsado de una supernova.

Estas nuevas investigaciones nos confirman lo que ya sabíamos sobre la evolución del cosmos. La diferencia reside en que ahora lo podemos tocar con nuestras manos. Podemos tocar estrellas distantes que ayudaron a formar los elementos complejos de los que estamos hechos.

Y todo esto a partir de dos simples granos de arena.

Fuente: universe today

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De aquí surge la vida

Restos de la Supernova SN 1006

Restos de la Supernova SN 1006

No suelo comentar las imágenes del día de la página la NASA, pero hoy vamos a hacer una excepción. No es una imagen particularmente bella, ni espectacular como las hay a miles en el amplio catálogo que ya posee nuestra especie sobre el cosmos que nos rodea.

Lo que estamos viendo son los restos de la más brilante supernova que los registros del ser humano recuerdan. En los cielos de todo el mundo del 1 de Mayo del año 1006, una estrella aumentó su brillo de manera súbita. Era tal la luminosidad que desprendía que competía con la de la luna. Astrónomos e historiadores de China, Egipto, Italia, Japón,… dejaron constancia en numerosos escritos del evento estelar de mayor magnitud visual de nuestra pequeña y corta historia como observadores del cosmos.

Cuentan los escritos que su brillo iluminaba la oscuridad de la noche, permitiendo ver los objetos que estaban en el suelo. Su color amarillento y el año entero que se mantuvo en el cielo permitió que sus restos fueran identificados 959 años después, en 1965. Lo que vemos en la imagen que encabeza el post es una cáscara circular de unos 60 años-luz de diámetro localizada a unos 7.200 años-luz de nuestra tierra.

Se cree que SN 1006 (que así se llama en la actualidad) era originariamente una estrella binaria, una de sus dos estrellas, una enana blanca, explotó cuando el gas proveniente de su compañera la llevó a superar el límite de Chandrasekhar. La supernova eyectó material a una enorme velocidad, generando una onda de choque que precede al material expulsado.

El universo tiene su particular manera de evolucionar. Desde los más elementales átomos de hidrógeno y helio que lo formaban fracciones de segundo después del Big Bang, hasta los complejos dedos formados por estructuras musculares y nerviosas con los que escribo estas líneas.

Para golpear estas teclas de una manera precisa y con sentido necesitamos carbono, nitrógeno, oxígeno,… Para obtener estos elementos necesitamos un horno que los elabore, una estrella que vaya formando materiales pesados a partir de los más simples. Y para que lleguen a formar planetas y formas de vida compleja necesitamos que se distribuyan por el universo, necesitamos procesos estelares como las supernovas.

La explosión de una estrella despide materiales de todo tipo en todas las direcciones del espacio. Esos materiales, con el tiempo, formaran parte de nebulosas planetarias que rodean a otras estrellas, esas nebulosas irán compactándose formando sistemas planetarios y en esos planetas puede surgir la vida.

Nuestros átomos han realizado un largo viaje a través del espacio. Quizás los que nos forman provengan de una sola supernova, quizás de varias, quizás muy cercana a nuestro sistema solar o quizás a varios cientos de millones de años-luz de nosotros.

La imagen no es muy espectacular, asemeja a lo que podemos ver a través del microscopio si enfocamos un embrión de cualquier especie a los pocos días de su formación. Un embrión es sinónimo de vida. Esta imagen también lo es.

Fuente: Astronomy picture of the day

De exoplanetas y otras divagaciones

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Justo cuando la astronomía y la exploración espacial están recibiendo menos fondos para su desarrollo, estamos viviendo los días más gloriosos en cuanto a descubrimientos se refiere.

Dos planetas dentro de un mismo exosistema solar, de tamaños un poco mayores que nuestro mundo, orbitando a la distancia justa de su sol para que la vida pueda abrirse paso… es asombroso.

Sólo podemos imaginar, por ahora, que tipo de mundos son, sabemos su diámetro y sabemos su órbita, y nada más. Si la humanidad no se gasta sus recursos en su propia destrucción, nuevas misiones están diseñadas para averiguar más, para indagar sobre la vida en el Universo.

Investigar su atmósfera, si posee materiales orgánicos, incluso si poseen lunas, dirigir nuestros radiotelescopios para intentar escuchar alguna señal relacionada con la vida… es increíble el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros.

Imaginad esos dos mundos, tan cerca uno del otro, imaginadlos realmente habitados (que no es lo mismo que habitables). Que estímulo más poderoso para cualquier civilización para iniciar la exploración espacial, para extender sus fronteras más allá de su planeta natal.

La gente del Kepler presenta un escenario de mundos enteramente cubiertos por océanos, con grandes núcleos rocosos y una gravedad mayor que la terrestre. De surgir la vida somos incapaces de imaginar lo que la evolución habrá moldeado en ese tipo de planetas.

Para nosotros significa que el universo está repleto de pequeños mundos rocosos navegando justo por la zona habitable de sus estrellas. Pueden ser cientos de miles de millones. Pensar que en ninguno de ellos ha podido surgir un simple organismo al que podamos calificar como vivo es casi absurdo. Posible pero absurdo.

Pensemos en las millones de combinaciones que pueden darse en cada uno de esos planetas, son tantas como el equivalente a su número. Impactos de asteroides, atmósferas demasiado finas o demasiado gruesas, ausencia de química orgánica, de nutrientes, extinciones masivas… podemos imaginar miles de excusas para que la vida no surja, o no evolucione. Pero pensar que ninguna de esas combinaciones ha podido dar como resultado algo parecido a lo que pasó en la Tierra es absurdo. No tendría lógica alguna, y aún así el método científico nos obliga a tenerlo en cuenta.

La vida busca a la vida. No podemos dejar esto a medio. Está en nuestra naturaleza el explorar y el conocer. No podemos quedarnos tranquilos sabiendo que sólo en una mínima porción de nuestra galaxia un telescopio ha encontrado más de 2000 planetas.

Vivimos en una era dorada en cuanto a descubrimientos astronómicos. Dentro de nuestro propio sistema solar apenas hemos dado unos pocos pasos. Europa, Titán y Encelado nos aguardan con ansia de mostrar sus enigmas a quien esté dispuesto de explorarlos.

No dejemos que esto se pare, no ahora.

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El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la Tierra en la zona habitable de su estrella

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Y saltó la sorpresa. El telescopio espacial Kepler, encargado de escanear el espacio buscando nuevos planetas fuera de nuestro sistema solar,ha encontrado un sistema planetario con dos planetas de tipo terrestre, es decir con un diámetro parecido a nuestra Tierra, que orbitan alrededor de una estrella muy similar a nuestro sol y además lo hacen a la distancia apropiada para tener agua líquida en su superficie, la ansiada «zona habitable».

Los planetas descubiertos son el Kepler-62b con un radio de 1.3 veces nuestra tierra, Kepler -62c con un diámetro de 0.5 veces nuestra tierra, otro es Kepler -62d(2 veces el radio de la tierra). Pero lo realmente interesante son los dos siguientes, Kepler-62e(1.6 veces el radio de la Tierra) y Kepler-62f(1,4 veces el radio terrestre). Estos dos planetas están relativamente cerca uno del otro y ambos podrían albergar agua líquida y una superficie rocosa. Ambos están en la zona habitable, ambos pueden ser similiares a nuestra tierra.
El Kepler ha descubierto un sistema planetario que alberga cinco planetas pequeños que orbitan alrededor de una estrella un poco menos brillante que nuestro sol. Dos de ellos con una superficie rocosa y que puede albergar agua líquida, esto es increíble.
La constelación donde se halla este sistema planetario es la de Lira, a unos 1.200 años luz de nosotros. El kepler -62e recibiría la mitad de la radiación solar que la Tierra y su órbita es de 122 días. El siguiente planeta nombrado Kepler-62f tiene una órbita de 264 días alrededor de su sol y recibiría un 20% de la radiación solar equivalente a la que recibe la tierra.Ya lo adelantábamos ayer en el blog era el descubrimiento más esperado.
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Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

 

Explicación de los nuevos exoplanetas por Lisa Kaltenegger del instituto Max Planck. Está en inglés con subtítulos en inglés.

Fuente: página oficial de la NASA

La Tierra no es única. La misión Kepler nos abre los ojos.

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

El telescopio espacial Kepler es una fuente inagotable de datos para los astrónomos. Desde su puesta en órbita se han postulado más de 2300 candidatos a exoplanetas y se han confirmado más de 100. La misión nos está mostrando a nuestra Vía Láctea como un hervidero de sistemas planetarios alrededor de todo tipo de estrellas imaginables. Nos está dando una nueva lección de humildad frente a lo poco especial que puede ser nuestro planeta. Los planetas pequeños y rocosos son comunes en nuestro vecindario cósmico.

Geoff Marcy, uno de los más conocidos descubridores de exoplanetas y profesor de astronomía en la Universidad de California en Berkeley es tajante, «La TIerra no es única, no es el centro del universo. La diversidad de otros mundos es mayor que la descrita en todos las novelas y libros de ficción. Aristóteles hubiera estado orgulloso de nosotros por responder algunas de las más profundas cuestiones filosóficas sobre nuestro lugar en el universo».

Cientos de planetas del tamaño terrestre son candidatos en estos momentos dentro de la misión, y algunos de ellos orbitan en lo que conocemos como la «zona habitable», la región de un sistema planetario donde el agua líquida puede existir en superficie. Ninguno de ellos es exactamente similar a nuestro planeta, ninguno de ellos posee una órbita de un año de duración alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Aunque esta afirmación puede cambiar mañana después de la rueda de prensa que hay convocada por el equipo técnico del Kepler.

La primera fase de la misión nos deja un dato demoledor, al menos un tercio de las estrellas tienen planetas y el número de planetas en nuestra galaxia es de miles de millones. La segunda fase de la misión, que se ha extendido hasta 2016, va a centrarse especialmente en las otras Tierras, según el director de la misión «los resultados más excitantes están por llegar».

No todo son buenas noticias, la misión tiene su talón de Aquiles. El fallo de un giroscopio más dejaría al telescopio sin la posibilidad de orientarse hacia su objetivo, dando así por finalizada la misión. Por ahora estas pequeñas piezas aguantan aunque hace unos meses el sobrecalentamiento de una de ellas obligó a entrar en modo seguro.

Mañana «habemus» rueda de prensa, podemos esperar desde un aumento del número de los planetas confirmados a la presentación de un «gemelo» terrestre, lo primero entra dentro de lo razonable y de lo esperable, lo segundo nos lleva a un escenario nuevo y apasionante.

Coge la segunda opción, añádele las nuevas teorías sobre la formación temprana de planetas rocosos alrededor de estrellas muy antiguas (tanto como las galaxias a las que pertenecen), súmale la asombrosa capacidad de la vida a adaptarse a todo tipo de ambientes extremos… no podemos evitar imaginar una Vía Láctea repleta de vida y civilizaciones, quizás nosotros estemos ya representados dentro de un catálogo, de un hipotético astrónomo de alguno de esos exoplanetas, como un mundo muy favorable para la aparición de vida. Quizás a partir de mañana estas hipótesis estén solo un paso más cerca de dejar de serlo.

Fuente: página oficial del telescopio espacial Kepler

Actualización: El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la tierra en la zona habitable de su estrella

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Los planetas de tamaño terrestre son más antiguos de lo que creíamos

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Cada vez tenemos más datos sobre exoplanetas, sus tamaños, las estrellas donde su aparición es más frecuente. Las conclusiones que va sacando la comunidad científica a veces rompen los moldes de la lógica.

De todos es sabido que el Big Bang inundó el espacio de hidrogeno y helio. A partir de estos materiales numerosas generaciones de estrellas fueron «cocinando» otros más complejos.

El hombre busca planetas parecidos en tamaño y composición al que le ha permitido evolucionar como especie. La búsqueda de planetas terrestres es el santo grial de la exoplanetología.

Lo lógico sería pensar que elementos como el oxígeno y el silicio necesitarían varias generaciones estelares para su aparición. Estos materiales son fundamentales para la formación de planetas rocosos. Podríamos pensar que los mundos capaces de sostener vida, tal como la conocemos, han surgido desde hace relativamente poco tiempo. Y nada más lejos de la realidad.

Estudios previos ya habían confirmado que los gigantes gaseosos tipo Júpiter tendían a formarse alrededor de estrellas con materiales más pesados de los que posee nuestro Sol. Sin embargo, nuevos estudios revelan que planetas más pequeños que Neptuno se forman alrededor de un amplio abanico de estrellas, incluidas las que poseen materiales menos pesados que nuestra estrella.

Como resultado de todo esto, planetas rocosos del tipo terrestre podrían haberse formado mucho antes de lo esperado dentro de la historia del universo. No se necesitarían muchas generaciones de estrellas para su presencia. Se han encontrado planetas rocosos orbitando estrellas hasta con un 75% menos de metales pesados que nuestro Sol.

Estos hallazgos abren la puerta a nuevas teorías sobre la formación de sistemas planetarios a partir de los discos de polvo y gas que rodean a las estrellas. Los planetas gaseosos gigantes prefieren estrellas ricas en metales, los pequeños no.

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Para la astrobiología es una gran noticia. Mundos de tipo terrestre orbitando la zona habitable de estrellas nacidas pocas generaciones después de la creación de la propia galaxia a la que pertenecen.

A mi solo me da para unas líneas imaginar este escenario. A Asimov le hubiera dado para varias trilogías.

Fuente: CFA

Un nuevo cazador de exoplanetas para 2017

La NASA acaba de publicar en nota de prensa la aprobación de dos nuevas misiones para 2017.

De las cuatro misiones a elegir al final las escogidas son la misión TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) y la misión NICER (Neutron Star Interior Composition Explorer).

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El satélite TESS usará un grupo de telescopios para realizar un rastreo de todo el cielo visible buscando exoplanetas con tamaños comprendidos desde los similares a la Tierra hasta los próximos a un gigante gaseoso.Su meta será identificar planetas tipo terrestre orbitando en zonas habitables de estrellas cercanas.

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La otra misión elegida tendrá el nombre de NICER y será montada en la estación espacial internacional. Su meta, la de medir la variabilidad de las fuentes de rayos cósmicos. Se centrará en explorar estados exóticos de la materia dentro de estrellas de neutrones así como de revelar la composición de su superficie e interior.

Ambas misiones están englobadas dentro del programa Explorer, misiones de bajo costo de las que se espera un gran rendimiento científico.

Fuente: página oficial de la NASA

Pd: Querida Nasa solo recordar que Encelado sigue emanando chorros enormes de materia orgánica hacia el espacio, en Titán siguen descubriéndose moléculas orgánicas cada vez más complejas tanto en la atmósfera como en sus enormes lagos líquidos y que Europa ya no solo es que tenga un enorme océano interior debajo de una gruesa capa de hielo, es que además puede reunir condiciones de habitabilidad. Nada solo eso.