Dos exoplanetas encontrados en… ¡un cúmulo estelar!

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Estamos encontrando exoplanetas en los lugares más insospechados de nuestra galaxia. Esto empieza a ser ya de escándalo.

Hoy salta la noticia que entre los datos que se van analizando del telescopio espacial Kepler, astrónomos han encontrado dos planetas orbitando diferentes estrellas dentro de un contexto tan violento como puede ser un antiguo cúmulo abierto situado a 3.300 años luz de la Tierra llamado NGC 6811, hasta ahora solo cuatro de los más de 850 exoplanetas localizados fuera de nuestro sistema solar provenían de cúmulos.

Los planetas han recibido el nombre de Kepler 66b y Kepler 67b, ambos son ligeramente menores en tamaño que nuestro Neptuno y su estrella madre es parecida a nuestro sol.

El equipo que ha descubierto ambos cuerpos aún no sabe si decantarse por un tipo de planeta rocoso, como el nuestro, o uno gaseoso, como Neptuno. No existen precedentes en nuestro sistema solar de un mundo tres veces el radio de la Tierra o, dicho de otro modo, el 75% del tamaño de Neptuno.

Algunos astrónomos piensan que debe ser bastante dificil para un planeta el sobrevivir en cúmulos estelares debido al turbulento medio que les rodea. Explosiones de supernovas y los movimientos de otras estrellas del cúmulo podrían desestabilizar las órbitas de estos mundos. Pero últimamente no hacemos más que romper folios y folios de teorías y las órbitas de estos nuevos planetas parecen totalmente estables.

Son los primeros descubiertos por el método de tránsito dentro de un cúmulo estelar, lo que nos permite medir su tamaño. Los intentos previos de encontrar exoplanetas mediante esta técnica en cúmulos habían fracasado, debido a lo complejo de la búsqueda. El hecho de creer que era raro hallar planetas en este tipo de formaciones quizás era debido a nuestra falta de precisión a la hora de buscarlos, y no a que no existieran.

Ambos planetas orbitan con una frecuencia de 15 y 17 días, respectivamente, alrededor de su estrella.

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Orbita de Kepler 66b con respecto a la de Mercurio

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Orbita de Kepler 67b con respecto a Mercurio (la zona habitable está en verde)

Empezamos a encontrar mundos allá donde miramos, al universo le gustan los planetas…

Fuente: space.com

Tres nuevas supertierras en la zona habitable de Gliese 667c

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La ESA acaba de mandar una nota de prensa que vuelve a convulsionar el campo de los mundos habitables fuera de nuestro sistema solar.

«Un equipo de astrónomos ha combinado nuevas observaciones de Gliese 667C con datos del instrumento HARPS, instalado en el telescopio de 3,6 metros de ESO, en Chile, para desvelar la existencia de un sistema con, al menos, seis planetas. Pero lo que rompe todos los récords es el hecho de que tres de esos planetas son supertierras situadas en la zona que rodea a la estrella dentro de la cual podría haber agua líquida, convirtiéndolas en posibles candidatas para la presencia de vida. Se trata del primer sistema encontrado con una zona habitable totalmente equipada» explica el comunicado de la agencia espacial europea.

La estrella madre es Gliese 667C alejada 22 años luz de nuestro sol, y con un tercio de su masa. Está dentro de un sistema triple en la constelación de Escorpio.

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Hasta ahora se sabía de la existencia de tres exoplanetas en ese sistema, uno de ellos dentro de la zona de habitabilidad. Pero los datos del HARPS elevan esa cifra hasta más de siete, orbitando alrededor de la tercera estrella más débil. Y ahora llega lo sorprendente, todos estos nuevos planetas abarcan por completo la zona de habitabilidad, es fascinante.

“Sabíamos, por estudios previos, que la estrella tenía tres planetas, y queríamos ver si podía tener alguno más”, afirma Tuomi. “Sumando algunas observaciones nuevas y revisando datos anteriores fuimos capaces de confirmar estos tres, con la confianza de encontrar alguno más. ¡Ha sido muy emocionante encontrar tres planetas de baja masa en la zona de habitabilidad de la estrella!”.

Tres de los exoplanetas son supertierras (con un tamaño mayor que nuestro planeta y menor que Urano), el hecho de que además estén en la zona de habitabilidad les confiere la posibilidad de que exista agua líquida en superficie. Se trata de la primera vez que tres planetas de este tipo se localizan orbitando esta zona al mismo tiempo.

“El número de planetas potencialmente habitables en nuestra galaxia es mucho mayor de lo que podríamos pensar si tenemos en cuenta que podemos encontrar varios de ellos en torno a cada estrella de baja masa — en lugar de buscar diez estrellas para encontrar un único planeta potencialmente habitable, ahora sabemos que podemos buscar tan solo una estrella y encontrar varios planetas”, añade el coautor Rory Barnes.

Esto no ha hecho más que empezar… Fascinante…

Fuente: ESO

Actualización: infografía de las nuevas supertierras de space.com

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– Vídeo con las características de cada exoplaneta

Como véis el tema de los exoplanetas apenas inquieta al autor de este blog… posibles atardeceres en cada uno de los planetas recién descubiertos… ya paro.

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– Fotografía del sistema Gliese 667…

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El Hubble descubre evidencias de un planeta en formación

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La imagen borrosa que encabeza el post la acaba de tomar el Hubble y si la miramos con detenimiento podemos ver detalles que nos confirman la época tan especial que estamos viviendo en el campo de la exoplanetología.

Entre la nube que rodea la estrella vemos una brecha (gap). Ese espacio vacio entre el disco protoplanetario puede ser un planeta en pleno proceso de formación. Un planeta naciendo a 176 años-luz de la Tierra, un pequeño planeta de entre 6 a 28 masas terrestres… y encima lo estamos viendo.

De confirmarse el hallazgo no estaría en sintonía con las actuales teorías de formación planetaria. De los casi 900 planetas confirmados fuera de nuestro sistema solar, es el primero encontrado a una distancia equivalente al doble de la que separa Plutón de nuestro Sol.

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El presunto planeta orbita alrededor de TW Hydrae, una diminuta enana roja situada en la constelación de Hydra.

La brecha que sugiere su formación tiene unas 2000 millones de millas de ancho y se habría formado al dejar libre de polvo y gas la órbita por donde se está formando el planeta.

Su amplia órbita nos dice que se mueve lentamente alrededor de su estrella madre. Hasta ahora se pensaba que los planetas tardaban decenas de millones de años en formarse. Un planeta situado a 7.500 millones de millas de su estrella tardaría unas 200 veces más en formarse que Júpiter
(unos 10 millones de años).

TW Hydrae solo tiene 8 millones de años de antigüedad, y es aquí donde tenemos un problema. Esta estrella no debería tener planetas, no ha transcurrido el suficiente tiempo para que un pequeño protoplaneta acumule partículas de polvo y gas, y menos con una velocidad orbital muy baja.

Además TW Hydrae solo tiene un 55% menos de masa que nuestro Sol, lo que convierte a este sistema en único hasta la fecha. Es la estrella menos masiva, observada hasta la fecha, con un planeta orbitando tan lejos.

Esta foto es un reto para la teoría de formación de planetas.

Fuente: hubblesite

Las estrellas no suelen destruir a sus planetas

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Un nuevo estudio derivado de los datos que el telescopio espacial Kepler nos ha suministrado durante todos estos años ha visto la luz hoy.

Uno de los tipos más frecuentes de exoplanetas descubiertos por Kepler son los llamados «Júpiter calientes», enormes gigantes gaseosos que se forman a grandes distancias de sus estrellas para luego empezar una migración que los colocará en órbitas muy cercanas a su sol.

Este osado acercamiento hacia el centro de su sistema solar debería acabar con el planeta «engullido» por un astro mucho más masivo y con más atracción gravitatoria. Kepler ha demostrado que esto no es así en muchos casos.

De hecho, los planetas permanecen estables en una órbita de pocos días de duración durante millones de años. La proximidad de la estrella parece frenar esta mortal aproximación, el sol parece «proteger» a sus planetas…

El estudio publicado en el Astrophysical Journal es el primero en demostrar como las enormes fuerzas gravitacionales de la estrella madre circularizan y estabilizan las órbitas de sus planetas, cuando la órbita adquiere una forma más o menos circular la migración se detiene.

Existen unas cuantas teorías para explicar este extraordinario fenómeno. Una de ellas propone que son los campos magnéticos estelares los que evitan que el planeta cruce una línea de no retorno. Cuando una estrella es joven está rodeada de un disco de polvo y gas, el disco protoplanetario del que surgirán por acreción de partículas los futuros planetas.

A lo largo de millones de años el material va cayendo sobre la estrella debido a su enorme atracción gravitatoria, pero llega un momento en que se forma una brecha entre la parte más interior del disco y la estrella, ahí es donde se cree que paran su migración este tipo de planetas.

Otra teoría, ya comentada anteriormente, defiende que la migración se detiene cuando las fuerzas gravitacionales terminan su «trabajo» de estabilizar la órbita del planeta.

Aún quedan muchas dudas acerca de todas estas suposiciones, Kepler nos ha mostrado que es un fenómeno común pero no extendible a todos los sistemas planetarios, como el nuestro. El acercamiento de gigantes gaseosos hacia órbitas próximas a su estrella implicaría la destrucción de los posibles pequeños planetas rocosos que ya se hubieran formado. Y esto sería muy perjudicial para la aparición de la vida.

Aún no sabemos por qué en unos sistemas se da un patrón u otro. En el nuestro Júpiter se mantuvo alejado del Sol, y menos mal que así fue, dando oportunidad a este humilde bloguero de escribir este post.

Fuente: nasa

Los planetas encontrados por Kepler son más grandes de lo esperado

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Un nuevo estudio sugiere que una gran parte de los mundos econtrados por el telescopio espacial Kepler son significativamente más grandes de lo que se había estimado en un principio.

El observatorio nacional de Kitt Peak se ha dedicado a estudiar las estrellas donde Kepler ha encontrado candidatos a exoplanetas o a sistemas planetarios, haciendo especial seguimiento a las 300 estrellas más cercanas.

Los primeros resultados indican que la mayoría de estrellas observadas son ligeramente más grandes de lo estimado, incluso un cuarto de ellas son al menos un 35% mayores.

Este cambio en el diámetro estelar implica un aumento de tamaño de los planetas que lo orbitan, debido al método que usa el Kepler para detectarlos, el tránsito por delante de su estrella natal. Y de esto a decir que se van a reducir el número de planetas que podrían tener un diámetro similar al nuestro, un paso.

El telescopio espacial, ahora fuera de servicio temporalmente, ha sido un descubridor nato, pero va a ser misión de los telescopios terrestres y los futuros ubicados en el espacio, matizar los detalles de todo lo descubierto.

Fuente: space.com

Primera foto directa de un exoplaneta con solo cuatro veces la masa de Júpiter

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Un equipo de astrónomos del instituto de astrofísica de Grenoble acaba de anunciar el descubrimiento del exoplaneta con menor masa detectado a través de imagen directa.

Usando el telescopio VLT (Very Large Telescope), y tras un año de observaciones centradas en el infrarrojo cercano, han fotografiado con un factor de confianza bastante alto al exoplaneta HD 95086b orbitando a unas 56 UA (unidades astronómicas) de su estrella madre HD 95086, una estrella joven tipo A similar a Sirio.

La juventud de esta estrella, de entre tan solo 10 y 17 millones de años, hace pensar a los astrónomos que este nuevo planeta se formó, probablemente, en el interior del disco de gas y polvo que rodea a la estrella. “Su ubicación actual genera preguntas sobre su proceso de formación. O bien creció por la acumulación de rocas que forman el núcleo sólido y luego, lentamente, acumuló gas del entorno para formar la pesada atmósfera, o bien inició su formación a partir de un cúmulo de gas generado por inestabilidades gravitatorias en el disco”, explica Anne-Marie Lagrange, miembro también del equipo. “Las interacciones entre el planeta y el disco o con otros planetas puede haber movido al planeta de su lugar de nacimiento”.

“Obtener imágenes directas de planetas conlleva un reto tecnológico extremo que requiere de los más avanzados instrumentos, ya sean basados en tierra o en el espacio”, afirma Julien Rameau (Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, Francia), primer autor del artículo que anuncia el descubrimiento. “Hasta ahora solo se han observado directamente unos pocos planetas, haciendo que cada uno de los descubrimientos se convierta en un importante hito en el camino para comprender qué es un planeta gigante y cómo se forma”.

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El exoplaneta tendría una masa de solo 4 veces nuestro Júpiter, por lo que se convertiría en el menos masivo detectado a través de una imagen directa.

Después de la pérdida del telescopio espacial Kepler creíamos que los descubrimientos relacionados con los exoplanetas iban a disminuir drásticamente. Pero los telescopios terrestres están mejorando sus equipos de detección de forma exponencial, siendo cada vez más sensibles a los tránsitos de estos exoplanetas, y por lo que vemos, se atreven hasta con instantáneas de los mismos.

Además el telescopio espacial Kepler, ahora en modo seguro y sin recoger datos, tiene guardados aún 2 años de datos sin clasificar. Y puede que esta misma semana haya un adelanto de parte de ellos.

Esto acaba de empezar.

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Imagen del exoplaneta más ligero fotografiado hasta la fecha

Fuente: arxiv.org , ESO

No se confirma el planeta encontrado en alfa centauri, la estrella más cercana al Sol

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El pasado Octubre se anunciaba una gran noticia, el descubrimiento de un planeta de parecido tamaño a la Tierra orbitando nuestra estrella más cercana, Alfa Centauri B, situada a «escasos» 4.2 años-luz.

El hecho de encontrar un exoplaneta, de tipo rocoso y tamaño familiar, a las puertas de nuestro sistema solar, fue muy comentado en su día, teníamos un objetivo a muy largo tiempo, en unos siglos no era descabellado el poder visitarlo.

Pero hoy hay malas noticias al respecto. Nuevos análisis para confirmar su existencia han dado resultado negativo. Esto no es una sentencia para el planeta Alpha Centauri Bb, que así se llama, pero tampoco son buenas noticias.

La ciencia trabaja así. Necesita que equipos de investigadores indepedendientes confirmen el resultado, y a falta de muchos datos por recoger, esto no ha sido posible.

La detección original fue realizada por el espectrógrafo del telescopio HARPS, el más potente de los que poseemos en la actualidad. Es capaz de medir cambios en el Doppler de una estrella menores de una parte cada 300 millones. Esto corresponde a una velocidad de 1 metro por segundo, una medida increíblemente precisa del cambio que puede originar un supuesto exoplaneta sobre el movimiento de su estrella madre.

A pesar de esta precisión a la hora de medir el espectro que nos llega de una estrella, hay muchos eventos que pueden llevarnos a falsos positivos a la hora de la detección de exoplanetas. La misma rotación de la estrella puede llevarnos a error, la mitad de su superficie rota hacia nosotros y la otra mitad en dirección contraria, esto puede cambiar el espectro doppler de la estrella y creer que estamos viendo un exoplaneta.

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Los astrónomos creen que necesitan muchas más mediciones para desterrar nuestro vecino planeta, pero la ventana para recolectarlos llega a su fin.

El sistema de Alfa centaury es binario, es decir, está compuesto por dos estrellas orbitando una con respecto a la otra. A finales de 2013 la alineación entre ambos soles hará imposible las mediciones desde el punto de vista terrestre y habrá que esperar varios años para poder volver a tomar datos válidos.

Que el universo está plagado de planetas es un hecho que el telescopio espacial Kepler nos ha confirmado ampliamente. Pero la ciencia debe contrastar cada uno de sus descubrimientos y ser cauta en sus anuncios. Así ha funcionado siempre el método científico y así debe seguir funcionando.

Esta nueva rama de la astronomía requiere paciencia.

Fuente: sky&telescope

¿Qué tiempo hará mañana en HAT-P-2b? Nace la exometeorología

Lo que hace solo unos pocos años era ciencia-ficción empieza a convertirse en realidad.

Una nueva rama de la ciencia empieza, tímidamente, a abrirse paso. La exometeorología estudia el clima en planetas situados a cientos de años-luz de nuestro planeta.

Uno de estos primeros mapas del tiempo se ha realizado sobre un planeta de tamaño similar a nuestro Júpiter situado a 385 años-luz de nosotros.

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En concreto es un Júpiter caliente, un gigante gaseoso que orbita increíblemente cerca de su estrella, entre 0.015 y 0.5 UA de distancia (considerando 1 Unidad Astronómica la distancia de la Tierra al Sol).

Las superficies de estos planetas poseen temperaturas extremas, como es de suponer, pero además otro detalle marca su meteorología, tienen una cara dirigida siempre hacia su sol y otra en perpetua oscuridad.

Buscando predecir el tipo de clima que reina en este tipo de planetas, un equipo de astronomos liderado por Nikole Lewis se ha centrado en el exoplaneta HAT-P-2b, un Júpiter caliente con una órbita de solo 5 días alrededor de su sol.

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Debido a que siempre dan la misma cara hacia su estrella somos capaces de observarlos en varias fases, desde creciente hasta decreciente pasando por el disco entero. Midiendo el brillo en infrarrojos durante todas estas fases se ha podido realizar un rudimentario mapa de temperaturas. Algo increíble dada la enorme distancia a la que se encuentra.

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Temperaturas en el lado diurno

Lewis ha concluido que la parte del planeta expuesta a la luz del sol está a 2.127 grados centígrados, mientras que en la cara oscura el mercurio «desciende» a 927 grados. Estos aproximadamente 1000 grados de diferencia deberían producir unos vientos capaces de llegar a miles de kilómetros por hora. Un planeta nada apacible.

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Temperaturas en la cara nocturna del planeta

Usando los conocimientos que disponemos de Júpiter, podemos imaginar lo que puede suceder en este planeta de clima tan extremo. Para equipararlo deberíamos aumentar drásticamente la temperatura de nuestro Júpiter y, a la vez, disminuir su velocidad de rotación. El resultado es un patrón que podría ser válido para planetas gigantes, con características tan familiares como enormes manchas rojas que abarcan hasta un cuarto del planeta, y otras menos predecibles como nubes formadas por rocas y polvo.

Fuente: nasa

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La Nasa está intentando resucitar al telescopio espacial Kepler

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En estos mismos momentos, ingenieros de la Nasa están intentando salvar una misión que ha cambiado todos nuestros esquemas sobre nuestra galaxia.

El telescopio espacial Kepler nos ha hecho entender que nuestro vecindario cósmico está lleno de planetas de todo tipo y de toda clase.

Esta misión única e irrepetible está herida de muerte. Hace poco anunciábamos el mal funcionamiento de un segundo giroscopio, pieza fundamental para mantener estable al telescopio mientras apunta a su objetivo, con la consecuente entrada en «modo seguro» de la misión.

El telescopio partió con 4 giroscopios, uno falló el año pasado, lo que unido a este segundo fallo deja un sombrío panorama. La misión no puede seguir con solo dos giroscopios. O quizás si.

En estos momentos se están barajando dos grandes vías de actuación para sacar al Kepler del coma inducido en el que se encuentra. Una pasa por intentar recuperar la rueda que falló el año pasado, ahora mismo el engranaje se encuentra en una situación de «metal con metal», la fricción impide cualquier funcionamiento normal del giroscopio, la idea sería volver a meter lubricante y ver si recupera un mínimo de movilidad con el que poder estabilizar el telescopio.

La segunda idea es mucho más descabellada y según Scott Hubbard, uno de los ingenieros que participó en la construcción del telescopio, requeriría una importante reprogramación del software de a bordo. El objetivo sería usar los impulsores del Kepler y la presión que aplica el viento solar sobre los paneles como un tercer giroscopio. No hace falta decir que sería la primera vez en intentar esta opción y como es lógico sería de resultado incierto.

«No estamos preparados para dar la misión por finalizada, no ahora» ha dicho John Grunsfeld, administrador de la Nasa para la misión Kepler.

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La cantidad de planetas y sistemas planetarios que nos ha mostrado Kepler es insultantemente increíble. La misión va a pasar a la historia de la investigación espacial pase lo que pase estos días.

Su misión primaria ha sido cumplida con creces, el universo está inundado de planetas, pero ahora nos encontrábamos en medio de una misión extendida que iba a durar hasta 2016 y que nos iba a mostrar que en el universo hay otras tierras como la nuestra, orbitando alrededor de soles como el nuestro y en zonas habitables donde, quizás, la vida puede hacerse paso.

En parte esto ya se demostró en la última conferencia del equipo del telescopio y la presentación del sistema planetario Kepler-62. Quizás muchas más exotierras se encuentren escondidas entre el casi año y medio de datos que aún quedan por analizar.

De todas formas necesitamos que Kepler vuelva a abrir sus ojos. Al menos un tiempo más.

Fuentes: universe today, kepler space telescope

La misión Kepler puede haber llegado a su fin

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Lo que nos temiamos acaba de pasar.

Un segundo giroscopio del telescopio espacial Kepler ha fallado, dejando a la misión en «modo seguro».

Los ingenieros tratan de solucionar lo que supondría el final de la misión más prolífica en datos de los últimos años. Miles de exoplanetas candidatos a confirmarse han sido descubiertos por este telescopio. Muchos ya lo están. Algunos en las zonas habitables de sus soles.

Aquí el comunicado de la nasa

Sería una pena que la misión que nos abrió los ojos a un nuevo universo lleno de planetas llegara a su fin, justo ahora que su misión se había centrado en buscar exoplanetas parecidos a la tierra en tamaño y dentro de zonas habitables.

Según técnicos de la misión aunque esta acabara hoy mismo habría hasta cuatro años de datos sin analizar.

Esperemos que se pueda recuperar el giroscopio que ha fallado, pieza fundamental para poder apuntar la sonda hacia sus objetivos y mantenerla estable mientras observa el tránsito, aunque todo indica que esta vez no va a poder ser.