El cohete que aterrizó en una barcaza. 

Anoche, por unos segundos, nos trasladamos al verdadero siglo XXI que todos esperábamos de pequeños. 

Mientras descendía, con verdadera maestría, la primera fase del cohete Falcon 9 sobre una pequeña barcaza situada en medio del Atlántico, el tiempo pareció dilatarse. Por unos segundos no estábamos en un siglo XXI dónde el mar Egeo escupe niños sin que nos dé vergüenza pertenecer a la especie humana, dónde la palabra de un estúpido dios es aval suficiente para asesinar a cientos de personas o dónde la mentira y la superchería necesitan muy pocas palabras para destrozar a la razón. 

Solo pasaban 8 minutos y 30 segundos desde el despegue del cohete de SpaceX en Cabo Cañaveral cuando las imágenes se centraron en la barcaza llamada “Of course I still love you” situada a unos 300 kilómetros de la rampa de lanzamiento, una barcaza pilotada a distancia en medio del océano atlántico… 

Y entonces ocurrió esto…

Y esto (desde la cámara a bordo del Falcon 9) 

En cuestión de segundos la enorme primera fase del Falcon 9 trazó una precisa maniobra que la posó con extremada suavidad a unos pocos metros de la enorme X situada en el centro de la nave. Tras numerosos intentos fallidos (solo uno exitoso pero en tierra firme) el ansiado objetivo de recuperar gran parte de un cohete, tras colocar una carga en órbita geoestacionaria, para poder volver a reutilizarlo se hacía realidad. 

Recuperar más del 80% de lo gastado en el lanzamiento es fundamental para poder aventurarnos a objetivos más ambiciosos fuera de nuestra atmósfera. Y no sólo eso, también desarrollar una tecnología de aterrizajes precisos nos acerca al otro gran objetivo de esta centuria, Marte. 

  
 El resto de la misión sigue, en estos momentos,  desarrollándose con total normalidad. La cápsula Dragon se dirige hacia la Estación Espacial portando en su interior un pequeño módulo experimental inflable conocido como BEAM, que se acoplará a uno de los puertos de la estación para crear un espacio habitable adicional. 

Recreación el módulo inflable BEAM ya unido a un módulo de la EEI

Esperemos que los éxitos no se reduzcan al hito de ayer. Por lo pronto nos queda la agradable sensación de ver un enorme cohete aterrizar con precisión tras cumplir su objetivo, nos queda el pequeño placer de haber visto, durante solo unos segundos, el futuro que todos esperábamos…

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