El primer mapa de nubes de un exoplaneta

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Y aquí lo tenemos. Usando los datos del telescopio espacial Kepler y del Spitzer tenemos la primera recreación de la atmósfera de Kepler-7b un gigante gaseoso tipo Júpiter.

Las mediciones realizadas indican altas nubes en la zona oeste del planeta y cielos despejados en el este.

El telescopio Spitzer ya había participado en obtener mapas de temperaturas de exoplanetas pero esta es la primera vez que obtiene las estructuras de las nubes de otro planeta.

Es un mapa a muy baja resolución obtenido después de 3 años de observaciones, pero así y todo es increíble que podamos ver algo similar. No es una recreación de un artista o una aproximación, son datos concretos y reproducibles.

Las observaciones del Kepler en luz visible dejaban adivinar unas manchas brillantes en su parte oeste. Pero fueron las mediciones en infrarrojo del Spitzer las que dieron la pista más fiable sobre su origen. La temperatura estimada está entre 1100-1300 grados Kelvin algo «frío» para un gigante gaseoso que orbita a 0.6 unidades astronómicas de su estrella (nosotros lo hacemos a 1 UA). Esto indica que Kepler-7b refleja mucha más luz de la que recibe, lo que concuerda con el modelo de nubes altas propuesto.

La asociación de datos entre ambos telescopios dará muchas alegrías los próximos meses. Lástima del cese de operaciones del Kepler.

Fuente: http://www.nasa.gov/mission_pages/spitzer/news/spitzer20130930.html#.UkniIBZmQUU

El telescopio espacial Spitzer se reconvierte a cazador de exoplanetas

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Por primera vez en la historia de la NASA una misión va a cumplir un cometido que no estaba planeado en su misión original.

Los ingenieros del Spitzer no tenían en mente el buscar exoplanetas cuando diseñaron el observatorio en 1990. Pero los avances en la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar unido a la extraordinaria estabilidad del telescopio han hecho que se lo piensen mejor.

Spitzer observa el universo en luz infrarroja capaz de atravesar zonas de polvo y gas, algo que es muy útil a la hora de observar aquellos lugares donde nacen las estrellas, los centros de galaxias remotas y los discos protoplanetarios que rodean a las estrellas.

La visión en infrarrojos de la sonda puede ser utilizada para observar los tránsitos de planetas por delante de sus estrellas. Esta pequeña ocultación nos dará datos sobre la existencia de nuevos mundos y de sus tamaños. Pero eso no es todo, estos alejados planetas también emiten una muy tenue luz en infrarrojo, que puede ser captada por el Spitzer y analizada para conocer la composición de su atmósfera.

A medida que el exoplaneta orbita alrdedor de su estrella, muestra diferentes caras de su superficie a las cámaras del telescopio, esos cambios de brillo en el espectro infrarrojo podrían hablarnos sobre su clima y temperatura.

El telescopio requerirá también modificaciones para mejorar el nivel de sensibilidad que los nuevos objetivos requieren.

Las mejoras se centrarán en la apropiada refrigeración de las cámaras del telescopio (el refrigerante después de 10 años de misión ya escasea), la mejora en la estabilidad de la sonda a la hora de enfocar las estrellas «sospechosas» de albergar sistemas planetarios y la mejora en el procesamiento de las imágenes obtenidas.

Esperamos con gran expectación que empiecen a llegar datos en un futuro…

Fuente: http://www.jpl.nasa.gov/m/news/index.cfm?release=2013-289

Exoplaneta desintegrado por una llamarada de su sol

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Recreación de la desintegración del planeta KIC 12557548b

Los datos del telescopio espacial Kepler indican que podemos haber asistido a la desintegración de un planeta debido a una erupción solar de su estrella.

El desafortunado planeta tiene como nombre KIC 12557548b, y era uno de los objetivos marcados por el Kepler como probable exoplaneta, los llamados «objetos de interés» de los que luego salen con más mediciones los exoplanetas ya confirmados. El planeta de tipo rocoso presentaba las mediciones compatibles con un tamaño algo mayor que nuestro Mercurio.Pero en las siguientes mediciones para confirmar la presencia del pequeño mundo algo salió mal…

La cantidad de luz que el planeta bloqueaba de su estrella natal pasó de apenas un 0.2% a más de un 1.2%. Esta cantidad de luz depende del tamaño del planeta, un mundo similar a Júpiter bloqueará más luz que uno parecido a Mercurio. La variación del porcentaje sugería un cambio brusco del tamaño del planeta.

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El cambio en la curva de luz de KIC 12557548b

Pero esa no era la única anomalía en las mediciones, la curva había cambiado su morfología, era una curva asimétrica. La luz total de la estrella disminuye de una forma constante desde el mismo momento que el planeta empieza su tránsito, tiene un tope de disminución cuando el planeta cubre totalmente el disco de la estrella y se incrementa cuando finaliza el paso. Pero en la última medición no pasó así. La tasa de disminución había cambiado, la cantidad de luz disminuía mucho más rápido en comparación con lo que se recuperaba cuando terminaba el tránsito, es decir, a la curva de luz le costaba mucho más volver a los valores normales de su estrella, algo bloqueaba la llegada de fotones a Kepler, una extensa cola de escombros procedentes del planeta.

La conclusión a la que ha llegado el equipo de científicos de la sonda es que el planeta se está evaporando, emitiendo partículas de polvo y material a lo largo de toda su órbita. La variación de la profundidad de la curva de tránsito refleja la cantidad de material que actualmente está desprendiéndose del planeta.

También se ha confirmado que la profundidad de la curva de luz varía periódicamente acorde con la rotación de su estrella, fijando una relación entre la actividad estelar y la velocidad con la que el planeta se está desintegrando.

Hace apenas unos años no podíamos ni detectar mundos fuera de nuestro propio sistema solar, ahora incluso somos capaces de ver como se desarrollan verdaderas tragedias planetarias. KIC 12557548b apenas está a unas 0.013 UA de su estrella a la que orbita una vez cada 0,6 días, muy lejos de la zona habitable de su estrella. De haber planetas más alejados potencialmente habitables tiene que haber sido un espectáculo único en su historia, el equivalente a contemplar nuestro Mercurio desintegrándose por el efecto de enormes llamaradas solares.

Fuente: arxiv.org aug 2013

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Un exoplaneta con una atmósfera rica en agua

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Un planeta solo 2,5 veces mayor que nuestra Tierra, situado a 40 años-luz, con una atmósfera rica en agua… Parece el inicio de un relato de ciencia-ficción, pero no lo es. Es una noticia a día de hoy, 4 de septiembre del año 2013, es la prueba de que nuestra tecnología está pasando de la niñez a la adolescencia,… es increíble.

Un equipo japonés de astrónomos y científicos planetarios han usado las cámaras Suprime-Cam y la cámara FOCAS (Faint Object Camera and Spectrograph) con un filtro de transmisión azul para observar el tránsito planetario de la super-Tierra Gliese 1214 b.

Iban buscando hidrógeno y encontraron una atmósfera dominada por dicho elemento, este hallazgo unido a otras observaciones en diferentes espectros sugiere que el agua está muy presente en la atmósfera del planeta.

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Las Super-Tierras están tomando fuerza dentro de la exoplanetología. Su masa y su radio es mayor que el de nuestro planeta, pero menor que gigantes como Urano y Neptuno, aún no se sabe si sus características se aproximan más a planetas rocosos como el nuestro o a gaseosos como los situados en el exterior de nuestro sistema solar.

El planeta Gliese 1214b es uno de los más estudiados desde su descubrimiento en 2009 por Charbonneau dentro del proyecto MEarth, centrado en encontrar mundos habitables alrededor de estrellas cercanas. Está en el límite interno de la zona habitable de su estrella, algo que podría cambiar por el efecto invernadero de su atmósfera, albergando agua en estado líquido en su superficie.

Este tipo de planetas se desarrollan en un disco protoplanetario que rodea una joven estrella, el elemento mayoritario en estas densas nubes de gas es el hidrógeno al cual se le une el agua en estado sólido en las regiones más externas, las situadas más allá de la llamada «snow-line». Este tipo de super-tierras pueden formarse en lugares alejados a su estrella madre y después migrar hacia órbitas más cercanas.

Por ahora solo conocemos un pequeño número de este tipo de planetas pero está situación va a cambiar cuando el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) comience a rastrear pequeños exoplanetas orbitando alrededor de nuestros vecinos estelares.

Imaginaros el TESS combinado con el telescopio espacial Webb analizando sus atmósferas, y el TMT (el futuro telescopio en superficie de 30 metros de espejo) escrutando biomarcadores en Tierras dentro de la zona habitable. Algunos expertos creen que se en un par de décadas podremos afirmar que existe vida en al menos dos exoplanetas.

Increíble…

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Fuente: Subaru Telescope

El dañado telescopio espacial Kepler puede seguir buscando exoplanetas

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Acaba de ser aceptado un artículo en arxiv.org donde se demuestra que el malogrado telescopio espacial Kepler, con solo 2 de sus 4 giroscopios activos, que reducen significativamente su capacidad de mantenerse estabilizado mientras estudia nuevos objetivos, podría ser capaz de detectar un tipo de exoplaneta muy concreto.

El nuevo objetivo de Kepler se centraría en la búsqueda de exoplanetas que estuvieran orbitando alrededor de la zona habitable de Enanas Blancas.

Una gran parte de enanas blancas podrían albergar planetas en sus zonas habitables. Este tipo de planetas son el mejor objetivo para detectar biomarcadores gracias al pequeño ratio existente entre el tamaño de este tipo de estrellas y los planetas de radio similiar a la Tierra.

Una vez identificados, el futuro telescopio espacial James Webb sería capaz de obtener las primeras medidas espectroscópicas de estos teóricos mundos analizando las sustancias químicas.

Un equipo de astrónomos de diferentes Universidades proponen obtener la fotometría de 104 enanas blancas al mismo tiempo, algo que no sería problema debido al gran campo de visión del Kepler.

Según sus cálculos necesitarían 200 días de tiempo de observación, estimando en 100 los exoplanetas que podrían hallarse en la zona habitable de este tipo estelar.

Con pocos días de observación y manteniendo pocos minutos el telescopio estable para obtener la curva del tránsito se podría explorar toda una zona del espacio de la que no se tiene dato alguno.

A parte de la búsqueda planetaria se podrían aprovechar los datos para profundizar en el estudio de las enanas blancas pulsátiles y su relación con la aparición de supernovas tipo Ia.

El poco tiempo que supondría al Kepler estas observaciones permitiría combinarlo con otras propuestas para aprovechar esta excelente pieza de ingeniería que tanto ha aportado a la astronomía de nuestro siglo. Y lo que puede seguir aportando.

Fuente: arxiv.org

Lo que nos cuenta nuestro planeta acerca de la vida en el Universo

DNA

La astrobiología es la ciencia que estudia la vida en otros mundos, su rango de estudio es amplio y fascinante. Organismos capaces de sobrevivir a altísimas dosis de radiación, formas de vida que no utilicen el carbono como base estructural, seres vivos utilizando longitudes de onda cercanas al infrarrojo para fabricar sus propios nutrientes… Todo un amplio abanico de posibilidades que podamos imaginar y un más amplio cajón con miles de esos abanicos de posibilidades que ni siquiera podemos llegar a sospechar.

Todo esto solo tiene un pequeño problema, aún no hay nada que estudiar. El único ejemplo que tenemos de vida reside en nuestro planeta de origen, cualquier intento de ir un poco más allá son proyecciones de lo que ya conocemos. Intentamos construir modelos de seres vivos adaptando los ejemplos ya existentes a nuevas condiciones medio ambientales con mayor o menor presión atmosférica, diferentes componentes químicos usados tanto para la estructura de esos seres vivos como para la obtención de nutrientes, diferentes fuentes de energía como las que pueden proveer, por ejemplo, una cercana enana roja con una luminosidad hasta el 60% menor que nuestro sol (el tipo estelar con exoplanetas más frecuente de nuestra galaxia) y miles de variables más.

Mientras se acerca el esperado momento de tener una segunda opinión sobre la forma en que el cosmos interpreta la vida, hay muchas conclusiones que pueden sacarse de la que ya conocemos. Esas conclusiones puede que sean extensibles a otras localizaciones o puede que no.

En concreto Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester, reflexiona acerca de un aspecto que si que puede ser extendible a otros planetas. Habla sobre la posibilidad de cuantificar las probabilidades de que un organismo desarrolle algún tipo de inteligencia.

Dejando a un lado si otras formas de vida están basadas en el carbono, si tienen una secuencia de nucleótidos como nuestro ADN o si respiran oxígeno, lo cierto es que cada planeta solo tiene una estrecha franja en el tiempo cosmológico en el que es habitable, sus soles incrementan su temperatura de una manera más rápida o más lenta, ninguna estrella mantiene su zona de habitabilidad por siempre, las estrellas nacen y mueren.

La tierra no escapa a este axioma, las estimaciones actuales nos hablan de unos 1000 millones de años antes de que el planeta se vuelva demasiado caliente como para soportar vida, la vida empezó hace unos 4000 millones de años, la conclusión es clara, estamos «al final» de nuestro periodo habitable (que no cunda el pánico que en 1000 millones da tiempo a hacer muchas cosas).

«Estos datos sirven para hacer ciertos cálculos acerca de que la vida adquiera inteligencia. La Tierra tiene unos 4500 millones de años, las formas más primitivas de vida no surgieron hasta hace unos 3700 millones de años, estos números nos indican que, al menos en el caso de la Tierra, no fue muy complicado el hecho de que apareciera la vida, lo que realmente costó fue la aparición de la inteligencia humana» cita el blog de Adam Frank.

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Y hasta aquí cito. Estoy de acuerdo con que cada mundo puede tener su ventana de tiempo para «intentar» formar vida, es lógico pensar que cada planeta depende totalmente de su estrella para poder reunir las condiciones necesarias para la habitabilidad. Pero creo que es un error extrapolar las fechas en las que surgió la vida en la Tierra y en las que empezó a atisbarse cierta inteligencia (yo aún no veo mucha) a otros mundos para deducir que la vida es un proceso que puede ser común en el cosmos pero no así seres vivos más complejos capaces de ser conscientes de sí mismos y de desarrollar ciertas habilidades cognitivas.

Volvemos a un error de tipo antropocéntrico, solo que un poco más evolucionado del que cometíamos en la Edad Media. Ya no podemos pensar que la Tierra es el centro del universo (hay millones de mediciones, imágenes y datos que no permiten ni empezar a discutirlo), pero si podemos aplicar ese «egoísmo antropocéntrico» que tanto nos gusta a otras conclusiones. La diferencia de tiempo entre la formación del planeta Tierra y la aparición de la vida en el planeta Tierra es un hecho que concierne solo y exclusivamente a las condiciones que se dieron en el planeta Tierra, son millones los factores que se vieron implicados y no creo que puedan generalizarse para otros sistemas.

Lo que aquí costó 800 millones de años en otro planeta pudo solo generarse en 400, o quizás 2000 millones de años, o quizás nunca. Los pasos necesarios para que yo esté escribiendo este post quizás en otro lugar costaron mucho más o quizás nunca llegaron.

La conclusión a la que llegan en el escrito es que «las formas simples de vidas son comunes; la vida inteligente es escasa», mi humilde e inexperta opinión es que acabamos de empezar con una rama de la ciencia extraordinariamente apasionante como es la astrobiología, quizás la conclusión sea cierta, sería lógico pensarlo, en nuestro sistema solar por ahora solo conocemos un tipo de vida (tampoco nos hemos molestado en buscar más de forma seria), pero si algo hemos aprendido en nuestra corta evolución como especie es que cada vez que soltamos una verdad incontestable, a los pocos siglos nos la tenemos que tragar, de ser el centro del universo a tener centenares de exoplanetas orbitando a lo largo y ancho de toda la Vía Láctea hay un largo camino de humillaciones.

No cometamos el mismo error ahora. El tiempo en encontrar vida fuera de nuestro planeta será mucho más largo si partimos con prejuicios. Veo muy difícil encontrar una colonia de E.Coli en una piedra de Titán o un hongo adherido a una placa de hielo en Europa. Si vamos con un instrumento capaz de encontrar ADN quizás lleguemos a la conclusión de que no existe vida mas que en nuestro pequeña bola azul,… o quizás no.

Nuestro planeta cuenta solo una historia dentro de la enorme enciclopedia de la vida en el universo. Habrá historias parecidas a la nuestra y otras totalmente diferentes.

Sea de una manera o de otra se avecinan tiempos muy interesantes.

Los 10 exoplanetas más parecidos a la Tierra [video]

Vídeo donde se detallan de forma gráfica los 10 mundos con mayor probabilidad de ser habitables. Los datos incluyen distancia a la tierra, periodo orbital alrededor de su estrella, temperatura de la superficie e índice de semejanza con nuestro planeta.

No hay que decir que esta lista va aumentando cada día que pasa. En unos pocos años entrar en el top ten será una tarea difícil.

Si queréis más información os dejo un excelente enlace al Planetary Habitability Laboratory

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Descubierto exoplaneta del tamaño de la Tierra… a 2700 grados Celsius en superficie

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Científicos del MIT han descubierto un exoplaneta del tamaño de nuestro planeta llamado Kepler 78b. El nuevo planeta orbita su estrella cada 8.5 horas, uno de los periodos orbitales más cortos detectados.

Como podéis imaginar este mundo se encuentra muy cerca de su sol, está a aproximadamente tres veces más lejos que el radio de su estrella madre. Esto tiene unas consecuencias, se estima que la superficie ronda los 3000 grados Kelvin, a estas temperaturas la superficie debe estar completamente derretida, creando un enorme océano global de lava.

Lo importante del descubrimiento es que por primera vez se ha podido captar la luz que refleja un planeta de radio tan pequeño como Kepler 78b, a pesar de estar a 700 años luz. Este espectro, una vez que se pueda analizar dará datos sobre la composición de la superficie del planeta.

También se estima que para mantenerse en una órbita tan cercana el planeta debe ser increíblemente denso, con una estructura formada en su mayoría por hierro, de otra forma las fuerzas gravitatorias de su cercana estrella lo hubieran destrozado en pedazos.

Las mediciones nos dicen que Kepler 78b está unas 40 veces más cerca de su sol de lo que Mercurio está del nuestro. La estrella es relativamente joven ya que rota unas dos veces más rápido que nuestro sol.

La importancia del descubrimiento no radica en el hecho de buscar tierras habitables, lógicamente ésta no lo es, pero es muy relevante en lo que concierne a la obtención de luz de planetas tan pequeños y la medición de su masa.

Kepler sigue dándonos alegrías, aun después de haber dejado de buscar planetas fuera de nuestro sistema solar. Y lo que queda.

Fuente: the daily galaxy

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La NASA da por terminados sus intentos de recuperar al telescopio Kepler

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Los ingenierios del telescopio espacial Kepler han dado por finalizados los intentos por recuperar el completo funcionamiento de la nave. Se da por perdidos los dos giroscopios que mantenían fuera de servicio a una de las misiones más exitosas de la agencia espacial en los últimos tiempos.

El famoso cazador de exoplanetas necesitaba al menos tres de los cuatro giroscopios de los que posee para poder seguir con su increíble misión. A partir de ahora deberán buscar un nuevo cometido al telescopio pero esta vez solo con dos giroscopios, lo que limita seriamente la capacidad de apuntar a los objetivos y, sobretodo, mantener estabilizado al ingenio mientras observa el tránsito del exoplaneta a buscar por delante de su estrella.

Kepler había completado su misión primaria en Noviembre de 2012 y había empezado una misión extendida de cuatro años de duración, en la que tenía como objetivo localizar planetas parecidos en tamaño a nuestra Tierra y que además estuvieran a una distancia de su sol que permitiera la vida. Todo eso se acabó.

El 8 de Agosto se iniciaron una serie de tests para evaluar si se podrían recuperar algunas de las dos «ruedas» pero la fricción es demasiado elevada y ninguna de las dos podrían ejecutar su función con normalidad. Una posibilidad sería la de usar los dos giroscopios que quedan operativos junto con los propulsores para estabilizar a Kepler, algo que está difícil.

La misión ha sido un éxito, ya no nos preguntamos si los planetas como la Tierra abundan en el Universo, la pregunta ahora es si además es común que orbiten a distancias que permitan a la vida tener una oportunidad para aparecer.

Kepler ha confirmado 135 exoplanetas y aún tiene 3500 posibles objetivos por confirmar. Aún quedan cuatro años de datos por analizar, en los que se esperan cientos de nuevos descubrimientos incluyendo planetas como el nuestro en la zona habitable de su sol.

Fuente: nasa jpl news

El Hubble detecta agua en la atmósfera de un exoplaneta

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El telescopio espacial Hubble usando la cámara WFC3 ha encontrado agua en la atmósfera del exoplaneta HAT-P-1b.

La medidas recogidas del espectro del gigante gaseoso son compatibles con una atmósfera con bastante presencia de agua. Los resultados obtenidos tienen un nivel de significación de 5-sigma lo que implica que son bastante fiables.

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Las implicaciones en la estructura y modelos del exoplaneta son importantes. El telescopio Spitzer daba unos 1200 grados centígrados para la cara más brillante del planeta, los nuevos resultados pueden disminuir a unos 700 grados el lado más cálido.

HAT-P-1b es un planeta extrasolar que orbita al sistema binario de estrellas ADS 16402, en la constelación de Lacerta, y se encuentra a 450 años luz de la Tierra.

Es un gigante gaseoso unas 2,5 veces más voluminoso que Júpiter, formado mayormente por hidrógeno y helio.

Su orbita está 20 veces más cerca de su estrella que la de nuestra tierra y su año solo dura 4,5 días.

La presencia de agua no añade más posibilidades de habitabilidad a este planeta debido a sus características tan extremas, pero es un gran paso para la detección de moléculas de agua en otros planetas fuera de nuestro sistema solar.

Fuente: arxiv.org

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