Nueva foto directa de otro sistema planetario distinto al nuestro

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No tengo palabras para describir este tipo de fotos.

Esta imagen muestra los planetas que orbitan alrededor de la estrella HR 8799. Esto es posible gracias a complejos algoritmos que suprimen la luz de la estrella madre. Es un verdadero placer ver directamente algo tan inmensamente lejano.

Los cuatro puntos indicados con letras son los planetas. Si habéis oido bien, son planetas.

Es el siguiente paso de nuestra astronomía, los hemos detectado, ahora queremos fotografiarlos. Telescopios terrestres han empezado a tomar imágenes en infrarrojo de nuevos sistemas extrasolares.

No son solo fotos, estos telescopios que obtienen estos retratos en infrarrojo pueden ser equipados con espectrógrafos, equipos que nos revelan trazas de moléculas, y eso ya si que son palabras mayores.

En un futuro podremos tener la foto directa de un exoplaneta y poder analizar los moléculas que componen su atmósfera. Esa tecnología puede estar disponible en unos 5 años. Lo que ahora hace falta es tener observatorios tanto en superficie como en el espacio que puedan aprovecharse de ella.

El nuevo estudio sobre el sistema de HR 8799 nos enseña cuatro planetas de tipo gigante, de tamaño mucho mayor que nuestro Júpiter.

El proyecto 1640 ha empezado a «olfatear» en las atmósferas de estos 4 exoplanetas, lo poco que se desprende del estudio es que existe o bien metano o bien amonio, nunca una mezcla de los dos en el mismo planeta. Y esto solo son los primeros pasos de este ambicioso proyecto.

Empieza una nueva era.

¿Por qué la naturaleza forma exoplanetas tan fácilmente?

Nadie puede negar que estamos viviendo el momento más importante de la astronomía exoplanetaria. Todos los días hay alguna noticia nueva relacionada con el descubrimiento de algún planeta fuera de nuestro sistema solar, algún nuevo dato sobre la posible composición de la atmósfera de un cuerpo situado a decenas sino cientos de años luz de nuestra Tierra, hallazgos de mundos cada vez más parecidos al nuestro, dentro o fuera de la zona habitable de sus estrellas,….

Toda esta explosión de datos se la debemos, fundamentalmente, al telescopio espacial Kepler, al COROT y a algunos observatorios en la superficie terrestre que colaboran corroborando los descubrimientos o haciendo nuevos.Es tal la progresión que quizás el número de exoplanetas conocido haya aumentado de aquí a que termines de leer el post.

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algunos de los sistemas planetarios conocidos hasta la fecha

Toda este caudal de información nos lleva a reflexionar sobre lo fácil que la naturaleza crea planetas. Teniendo en cuenta que acabamos de empezar a mirar en un pequeño y reducido espacio de nuestro vecindario cósmico, con unos medios que distan mucho de lo que realmente los límites de la física nos permiten. Ascendiendo, solo desde 2009 y solo por el Kepler , el número de candidatos a más de 3.000. Son muchas pistas que nos indican que los planetas en el universo son algo muy común.

Ahora mismo existen dos grandes teorías acerca de la formación planetaria. Una es llamada acreción de núcleo donde pequeños objetos se combinan para formar otros más grandes, la otra se conoce como inestabilidad gravitacional y es justo al contrario de la anterior, grandes nubes de gas y polvo se fragmentan en pequeñas partes.

Estos dos modelos son los que nos basamos por ahora, pero se intuye que existen muchos otros procesos que influyen en su formación. Sería lógico pensar que el modelo de acreción es el más común para formar planetas rocosos y los gaseosos vendrían como resultado de la inestabilidad gravitacional, y esto es algo que no siempre se cumple.

Construir planetas rocosos y hacerlo con la prevalencia con la que estamos viendo que existen es exigir demasiado a la teoría de acreción de núcleos. Hay que empezar con granos de polvo de tamaño mucho menor que un metro y terminar con un planeta entero, encima estas partículas deben enfrentarse al viento que forma el gas de sus proximidades, lo que puede hacer todo este proceso mucho más lento y costoso. Debe haber cosas que se nos escapan, lo que estamos observando nos dice que así debe ser. No es posible que se formen planetas de tipo rocoso tan rápido (como ya vimos en un post anterior dedicado a las enanas rojas y sus mundos habitables ) y de forma tan común solo siguiendo este modelo.

Kepler está destrozando nuestro ideal de sistema solar a medida que avanza en sus descubrimientos. Ya no hablamos solamente de los modelos de formación planetaria, es que al ver los sistemas planetarios que hay alrededor nuestro nos damos cuenta que el nuestro no parece ser «normal».

La mayoría de sistemas extrasolares tienen un gigante gaseoso muy cerca de la estrella madre, mucho más cerca que los planetas rocosos del mismo sistema. Es como si en el nuestro un enorme Júpiter orbitara a una distancia mucho menor que nuestro Mercurio y que luego, a mayor distancia, aparecieran planetas como Venus y la Tierra. No somos un ejemplo a seguir en nuestro vecindario cósmico.

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algunos ejemplos de sistemas extrasolares descubiertos comparados con el nuestro

De lo único que estamos seguros es que al universo le gustan los planetas, es un paso más de su natural evolución. Además, nos damos cuenta que los forma con una facilidad asombrosa, son tan comunes como lo puede ser la formación de galaxias o el estallido de supernovas, solo que hay procesos en el cosmos que nos es más fácil de observar.

La nueva generación de telescopios está llamada a arrojar un poco más de luz sobre el tema, consolidando algunas de las teorías que hoy damos como válidas y maltratando otras. Solo tenemos unos pocos conceptos claros por ahora, al universo le encanta formar planetas, le encanta crearlos de todas los tamaños y a todas las distancias de varios tipos de estrellas, quizás al universo le gusta formar vida.

Fuente: astrobites.org

Enanas rojas y exoplanetas: si hay vida extraterrestre debería ser más antigua y evolucionada

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

Recreación de un sistema planetario alrededor de una enana roja

El Havard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) ha hecho público un artículo donde reflexiona acerca de los nuevos descubrimientos sobre exoplanetas, el tipo de estrellas que orbitan y la posiblidad de encontrar vida en ellos.

En 2010 un equipo de la Universidad de California anunciaron el descubrimiento de un planeta con tres veces la masa terrestre orbitando una estrella cercana justo en el centro de su zona habitable. Este planeta era Gliese 581g, lo que orbitaba era una enana roja y lo hacía una vez cada 37 días. Su masa indicaba que, probablemente, era un planeta tipo rocoso con suficiente gravedad para sostener una atmósfera estable.

La enana roja Gliese 581 está a 20 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Libra, y tiene en su haber dos exoplanetas más localizados en su zona habitable, uno hallado en la parte más caliente y otro en la más fría. Las diferentes teorías pueden dar más o menos habitabilidad a estos dos planetas que bordean la zona que consideramos reune condiciones para albergar vida. En estos momentos en los que estamos dando los primeros pasos dentro de la astrobiología, la habitabilidad se centra, mayormente, en que el planeta pueda tener agua líquida y atmósfera. Los factores son muchos más, pero detectar estos dos sería un gran paso.

Lo importante de este estudio se centra en el tipo de estrellas que albergan los planetas mencionados anteriormente, las enanas rojas. Se cree que un 6% de ellas poseen planetas como nuestra tierra (de nuestro mismo tamaño) orbitando en su zona habitable. Este tipo estelar es el más común en nuestra galaxia, aproximadamente un 75% de las estrellas más cercanas son enanas rojas.

Una enana roja es un tipo de estrella con una vida media mucho mayor que nuestro Sol, son mucho más antiguas. Los planetas que las orbitan seguramente se hayan formado mucho antes que nuestra Tierra y si la vida ha tenido alguna posibilidad de prosperar sería, al menos, mucho más antigua en el tiempo que la nuestra, y se supone que más evolucionada.

En este punto del estudio pueden surgir algunas dudas, a mí por lo menos se me plantean. Es lógico suponer que de sistemas planetarios más antiguos surjan formas de vida más antiguas, todo esto suponiendo un planeta con condiciones de habitabilidad adecuada que haya sido capaz de sostener vida y permitir su perpetuidad. Otro hecho es que sea más evolucionada o menos que la nuestra. Cierto que ha tenido más tiempo, y la evolución necesita justamente ese factor para ir perfeccionando los organismos sobre los que actúa, ejemplos varios corretean alrededor nuestra todos los días. Pero que haya conseguido un nivel superior de evolución al nuestro no solo depende del tiempo. Quizás el ambiente en el que se haya desarrollado sea demasiado extremo como para permitir formas muy complejas de vida, quizás tengan suficiente con haber sobrevivido en un equilibrio muy frágil.

Quizás la escasez de nutrientes, las temperaturas extremas o mil factores que no llegamos ni a imaginar no les ha permitido alcanzar un grado evolutivo que se pueda asemejar a nuestra inteligencia, o a ser capaces de constituir una civilización como la conocemos. O quizás todo lo contrario.

Lo que si es cierto es la importancia que las enanas rojas van a tener en la búsqueda de la vida en nuestra galaxia. Son más pequeñas, más frías y menos brillantes que nuestro Sol, y aún así pueden ser cuna de las más antiguas formas de vida del universo.

Solo pensar las múltiples soluciones que puede haber dado la evolución en miles de planetas diferentes a problemas similares causa una sensación de vértigo y ansiedad por conocerlo. Imaginaros lo que pueden dar de si el paso de miles de millones de años en esos planetas, pequeñas formas de vida luchando contra ambientes con una radiación elevada por culpa de una fina atmósfera, temperaturas elevadas por justo lo contrario o por encontrarse muy lejos de su estrella madre (recibiendo el mínimo de luz para sobrevivir), planetas que presentan un mismo hemisferio hacia su sol debido a su periodo de rotación y translación, con una cara con temperaturas elevadas y otra sumida en la perpetua oscuridad, lunas de exoplanetas totalmente fuera de la zona de habitabilidad,… el abanico es increíble, es majestuosamente ancho y diverso.

Quizás nunca podamos investigar un ecosistema exoplanetario, pero la verdad es que la cantidad de información y de conocimiento que nos daría sería inmenso, los saltos que darían nuestra biología, medicina y química serían enormes. Seguramente nunca veamos esto, pero lo que si tenemos a nuestro alcance son mundos como Europa, Titán o Encelado, no entiendo porque no estamos allí ya. Es imperdonable.

El telescopio James Webb supondrá un avance en la búsqueda de vida extraterrestre

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El telescopio espacial James Webb (JWST), que será lanzado en 2018, será capaz de detectar oxígeno y agua en las atmósferas de planetas parecidos a la tierra que orbiten enanas blancas. Y lo hará con unas pocas horas de observación.

Esto ha asegurado Dan Maoz, director del Instituto de Teoría y Computación de la Universidad de Harvard.

El desarrollo de nuevas técnicas en la próxima década permitirá hallar biomarcadores en las atmósferas de estos exoplanetas, que podrían indicar la presencia de vida.

Las estimaciones son que puede haber unas 500 enanas blancas cercanas a nosotros, con uno o dos planetas en su zona de habitabilidad.

Las enanas blancas y sus planetas serán los primeros candidatos a la hora de buscar estos biomarcadores. Los investigadores del JWST aprovecharán el tránsito de los exoplanetas por delante de sus estrellas nativas para estudiar sus atmósferas. Con la luz de la estrella de fondo los elementos de dicha atmósfera absorberán algunos de esos rayos de luz, dejando pistas sobre su composición química.

Ahora mismo es noticia el Kepler con su enorme éxito en la localización de exotierras y demás exoplanetas. Esto es solo el primer paso. La década que viene el James Webb puede dar muchas alegrías a los astrónomos, y quizás a los astrobiologos.

De exoplanetas y otras divagaciones

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Justo cuando la astronomía y la exploración espacial están recibiendo menos fondos para su desarrollo, estamos viviendo los días más gloriosos en cuanto a descubrimientos se refiere.

Dos planetas dentro de un mismo exosistema solar, de tamaños un poco mayores que nuestro mundo, orbitando a la distancia justa de su sol para que la vida pueda abrirse paso… es asombroso.

Sólo podemos imaginar, por ahora, que tipo de mundos son, sabemos su diámetro y sabemos su órbita, y nada más. Si la humanidad no se gasta sus recursos en su propia destrucción, nuevas misiones están diseñadas para averiguar más, para indagar sobre la vida en el Universo.

Investigar su atmósfera, si posee materiales orgánicos, incluso si poseen lunas, dirigir nuestros radiotelescopios para intentar escuchar alguna señal relacionada con la vida… es increíble el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros.

Imaginad esos dos mundos, tan cerca uno del otro, imaginadlos realmente habitados (que no es lo mismo que habitables). Que estímulo más poderoso para cualquier civilización para iniciar la exploración espacial, para extender sus fronteras más allá de su planeta natal.

La gente del Kepler presenta un escenario de mundos enteramente cubiertos por océanos, con grandes núcleos rocosos y una gravedad mayor que la terrestre. De surgir la vida somos incapaces de imaginar lo que la evolución habrá moldeado en ese tipo de planetas.

Para nosotros significa que el universo está repleto de pequeños mundos rocosos navegando justo por la zona habitable de sus estrellas. Pueden ser cientos de miles de millones. Pensar que en ninguno de ellos ha podido surgir un simple organismo al que podamos calificar como vivo es casi absurdo. Posible pero absurdo.

Pensemos en las millones de combinaciones que pueden darse en cada uno de esos planetas, son tantas como el equivalente a su número. Impactos de asteroides, atmósferas demasiado finas o demasiado gruesas, ausencia de química orgánica, de nutrientes, extinciones masivas… podemos imaginar miles de excusas para que la vida no surja, o no evolucione. Pero pensar que ninguna de esas combinaciones ha podido dar como resultado algo parecido a lo que pasó en la Tierra es absurdo. No tendría lógica alguna, y aún así el método científico nos obliga a tenerlo en cuenta.

La vida busca a la vida. No podemos dejar esto a medio. Está en nuestra naturaleza el explorar y el conocer. No podemos quedarnos tranquilos sabiendo que sólo en una mínima porción de nuestra galaxia un telescopio ha encontrado más de 2000 planetas.

Vivimos en una era dorada en cuanto a descubrimientos astronómicos. Dentro de nuestro propio sistema solar apenas hemos dado unos pocos pasos. Europa, Titán y Encelado nos aguardan con ansia de mostrar sus enigmas a quien esté dispuesto de explorarlos.

No dejemos que esto se pare, no ahora.

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El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la Tierra en la zona habitable de su estrella

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Y saltó la sorpresa. El telescopio espacial Kepler, encargado de escanear el espacio buscando nuevos planetas fuera de nuestro sistema solar,ha encontrado un sistema planetario con dos planetas de tipo terrestre, es decir con un diámetro parecido a nuestra Tierra, que orbitan alrededor de una estrella muy similar a nuestro sol y además lo hacen a la distancia apropiada para tener agua líquida en su superficie, la ansiada «zona habitable».

Los planetas descubiertos son el Kepler-62b con un radio de 1.3 veces nuestra tierra, Kepler -62c con un diámetro de 0.5 veces nuestra tierra, otro es Kepler -62d(2 veces el radio de la tierra). Pero lo realmente interesante son los dos siguientes, Kepler-62e(1.6 veces el radio de la Tierra) y Kepler-62f(1,4 veces el radio terrestre). Estos dos planetas están relativamente cerca uno del otro y ambos podrían albergar agua líquida y una superficie rocosa. Ambos están en la zona habitable, ambos pueden ser similiares a nuestra tierra.
El Kepler ha descubierto un sistema planetario que alberga cinco planetas pequeños que orbitan alrededor de una estrella un poco menos brillante que nuestro sol. Dos de ellos con una superficie rocosa y que puede albergar agua líquida, esto es increíble.
La constelación donde se halla este sistema planetario es la de Lira, a unos 1.200 años luz de nosotros. El kepler -62e recibiría la mitad de la radiación solar que la Tierra y su órbita es de 122 días. El siguiente planeta nombrado Kepler-62f tiene una órbita de 264 días alrededor de su sol y recibiría un 20% de la radiación solar equivalente a la que recibe la tierra.Ya lo adelantábamos ayer en el blog era el descubrimiento más esperado.
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Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

Recreación del nuevo sistema planetario hallado por Kepler

 

Explicación de los nuevos exoplanetas por Lisa Kaltenegger del instituto Max Planck. Está en inglés con subtítulos en inglés.

Fuente: página oficial de la NASA

La Tierra no es única. La misión Kepler nos abre los ojos.

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

Pequeña porción de nuestra galaxia que estudia el telescopio espacial Kepler

El telescopio espacial Kepler es una fuente inagotable de datos para los astrónomos. Desde su puesta en órbita se han postulado más de 2300 candidatos a exoplanetas y se han confirmado más de 100. La misión nos está mostrando a nuestra Vía Láctea como un hervidero de sistemas planetarios alrededor de todo tipo de estrellas imaginables. Nos está dando una nueva lección de humildad frente a lo poco especial que puede ser nuestro planeta. Los planetas pequeños y rocosos son comunes en nuestro vecindario cósmico.

Geoff Marcy, uno de los más conocidos descubridores de exoplanetas y profesor de astronomía en la Universidad de California en Berkeley es tajante, «La TIerra no es única, no es el centro del universo. La diversidad de otros mundos es mayor que la descrita en todos las novelas y libros de ficción. Aristóteles hubiera estado orgulloso de nosotros por responder algunas de las más profundas cuestiones filosóficas sobre nuestro lugar en el universo».

Cientos de planetas del tamaño terrestre son candidatos en estos momentos dentro de la misión, y algunos de ellos orbitan en lo que conocemos como la «zona habitable», la región de un sistema planetario donde el agua líquida puede existir en superficie. Ninguno de ellos es exactamente similar a nuestro planeta, ninguno de ellos posee una órbita de un año de duración alrededor de una estrella similar a nuestro sol. Aunque esta afirmación puede cambiar mañana después de la rueda de prensa que hay convocada por el equipo técnico del Kepler.

La primera fase de la misión nos deja un dato demoledor, al menos un tercio de las estrellas tienen planetas y el número de planetas en nuestra galaxia es de miles de millones. La segunda fase de la misión, que se ha extendido hasta 2016, va a centrarse especialmente en las otras Tierras, según el director de la misión «los resultados más excitantes están por llegar».

No todo son buenas noticias, la misión tiene su talón de Aquiles. El fallo de un giroscopio más dejaría al telescopio sin la posibilidad de orientarse hacia su objetivo, dando así por finalizada la misión. Por ahora estas pequeñas piezas aguantan aunque hace unos meses el sobrecalentamiento de una de ellas obligó a entrar en modo seguro.

Mañana «habemus» rueda de prensa, podemos esperar desde un aumento del número de los planetas confirmados a la presentación de un «gemelo» terrestre, lo primero entra dentro de lo razonable y de lo esperable, lo segundo nos lleva a un escenario nuevo y apasionante.

Coge la segunda opción, añádele las nuevas teorías sobre la formación temprana de planetas rocosos alrededor de estrellas muy antiguas (tanto como las galaxias a las que pertenecen), súmale la asombrosa capacidad de la vida a adaptarse a todo tipo de ambientes extremos… no podemos evitar imaginar una Vía Láctea repleta de vida y civilizaciones, quizás nosotros estemos ya representados dentro de un catálogo, de un hipotético astrónomo de alguno de esos exoplanetas, como un mundo muy favorable para la aparición de vida. Quizás a partir de mañana estas hipótesis estén solo un paso más cerca de dejar de serlo.

Fuente: página oficial del telescopio espacial Kepler

Actualización: El telescopio espacial Kepler descubre 2 planetas parecidos a la tierra en la zona habitable de su estrella

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El telescopio Kepler vuelve a estar operativo

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Después de 10 días en «modo seguro» Kepler ha vuelto al trabajo.

El 17 de Enero se decidió cesar todas las operaciones debido al sobrecalentamiento de unos de los giroscopios que permiten al telescopio guiarse hacía sus objetivos.

Ya se había perdido uno de los cuatro giroscopios el verano pasado y la pérdida de un segundo hubiera significado el final de la misión.

Por ahora la nave responde satisfactoriamente a todos los comandos que le envían desde control.

Las próximas semanas van a ser cruciales para comprobar el estado de la rueda. Mientras aguante el Kepler seguirá con una misión en la que se han identificado más de 2.300 candidatos a exoplanetas, confirmándose, por ahora, más de 100.

Pase lo que pase esta ventana a otros mundos nos ha demostrado que el proceso de formación planetaria es algo muy común en el resto del universo. La Tierra es uno de los muchos millones de planetas que orbitan alrededor de todo tipo de estrellas, es solo cuestión de tiempo encontrar más.

Kepler y sus sucesores harán el resto.

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Tamaño de los candidatos a exoplaneta a Enero de 2013

Primera foto directa de un sistema planetario en formación

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El telescopio ALMA ha fotografiado por primera vez los incios de la formación de un sistema planetario alrededor de una estrella.

El astro es HD 142527 y está situado a unos 450 años-luz de la tierra. Alrededor de él podemos observar un anillo de gas y polvo cósmico que con el paso del tiempo dará lugar a un sistema planetario. Sigue leyendo

10 días para salvar al telescopio espacial Kepler

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Según notificación de la Nasa hoy se han interrumpido las operaciones científicas del telescopio espacial Kepler debido a un problema con uno de los giroscopios, que sirven para apuntar al telescopio hacia sus objetivos.

El Kepler está equipado con 4 de de estos sistemas, uno falló en julio de 2012 y hoy se ha anunciado el fallo del segundo. El telescopio necesita de, al menos, 3 de estas ruedas para funcionar, si no se logra reparar la misión habrá llegado a su fin. Sigue leyendo