Primer año del Curiosity en Marte

El descenso más complejo y emocionante, que una máquina construida por el hombre, ha realizado jamás en la superficie de otro planeta se produjo el 6 de Agosto de 2012 a las 07:17 hora española.

Millones de personas alrededor de todo el planeta contenían la respiración mientras una tonelada de ciencia se posaba suavemente en el cráter Gale de Marte. Imposible olvidar ese amanecer del día 6, los «siete minutos de terror» (como así lo bautizaron desde la Nasa) tiempo de desfase en las comunicaciones entre Tierra y Marte en los que no se sabía si el esfuerzo de cientos de personas durante años se había estrellado contra la superficie marciana o, por el contrario, se había posado sobre sus enormes ruedas sin un rasguño.

Y esto fue lo que pasó…

Desde entonces los descubrimientos se han ido sucediendo uno tras otro, entre los más importantes la confirmación de la habitabilidad de Marte en un pasado, los análisis realizados en el suelo marciano o los estudios sobre la atmósfera marciana y la confirmación de que fue mucho más densa en un pasado y que por alguna razón gran parte se perdió en el espacio.

De todo ello hemos hablado hasta la saciedad en el blog, los datos de cada uno de los instrumentos de a bordo son un tesoro para la ciencia planetaria, las panorámicas tomadas con las cámaras son de una resolución sin precedentes, y solo llevamos un año.

El rover, tras muchos meses casi sin moverse, ha iniciado un viaje sin apenas paradas hacia las faldas del monte Sharp, el verdadero santo grial de la misión. Allí espera un verdadero libro abierto sobre la historia geológica de Marte. Capas de estratos de millones de años de antigüedad aguardan ha ser estudiadas, desde la época en que Marte estaba inundado por océanos de agua potable hasta los últimos tiempos donde la radiación y una tenue atmósfera han convertido en estéril la superficie del planeta. Todo está allí escrito, solo hace falta alguien o algo que pueda interpretarlo.

La actividad este año ha sido frenética, el segundo año estará marcado por esos 8 kilómetros que lo separan de su objetivo, las órdenes son de priorizar la travesía, aunque es un viaje de exploración y si el equipo del rover considera que algo debe ser analizado así se hará.

Feliz primer aniversario terrestre, pase lo que pase esta misión ya es histórica.

Más información en la página oficial de la Nasa

El cráter Gale en 3D

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Hermosa imagen del cráter Gale donde actualmente explora y reside el rover Curiosity.

Se puede observar perfectamente toda la estructura del cráter de 160 kilómetros de diámetro, con el monte Aolis erigiéndose majestuoso en su interior.

Hoy es día de año nuevo en Marte

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Casi se nos pasa la fecha, pero hoy día 31 de Julio de 2013 en la Tierra es el primer día del año en Marte.

Hoy el Sol ha cruzado el ecuador marciano, anunciando la llegada de la primavera en el hemisferio norte y la del otoño en el sur del planeta.

Esta es la fecha que los climatólogos marcianos han elegido como el punto cero en el calendario marciano. Desde hace 31 años que se sigue esta normativa, hoy empieza el año 32, y lo hace con una actividad frenética en cuanto a exploración se refiere.

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Opportunity se encuentra en el lugar conocido como Solander Point, Curiosity se dirige a buen ritmo hacia la base del monte Aeolis, un nuevo orbitador como el MAVEN va a analizar las capas superiores de la tenue atmósfera marciana.

El año 33 marciano comenzará el 18 de Junio de 2015. Veremos como se encuentran de salud tanto los rovers como los orbitadores. Seguro que habrá nuevos descubrimientos.

Una vista única del Curiosity

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La alineación perfecta entre el Sol, el orbitador MRO y el rover Curiosity han dado lugar a esta increíble instantánea del robot en Yellowknife Bay.

Se puede ver a la perfección el sitio de aterrizaje, las huellas del rover que acaban en un nítido punto brillante, nuestro explorador de una tonelada de peso.

Como siempre click para ampliar la imagen y echarle un vistazo al crater Gale con visitante incluido.

Cómo encontrar vida en Marte

El rover Curiosity nos ha dado la primera señal de aviso. Marte tuvo la capacidad de soportar vida en algún momento de su historia. Es lo único que tenemos por ahora. Ningún científico ha sido capaz detectar signos indirectos o directos de vida unicelular o multicelular.

El siguiente rover marciano, que iniciará si viaje hacia el año 2020, tendrá la capacidad de investigar sobre si hubo o no vida en el pasado.

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Para ello será fundamental uno de los objetivos estrella de la misión, taladrar 31 muestras de la superficie marciana y dejarlas preparadas para que una futura misión pueda traerlas a la Tierra.

Encontrar señales de vida pasada sería mucho más sencillo con los instrumentos que poseemos en nuestros laboratorios una vez recuperadas las muestras.

Algunos miembros de la comunidad científica defienden que el Viking 1 ya detectó vida allá por el año 1976. Quizás los experimentos que se realizaron no eran lo suficientemente sensibles. O quizás lo reactivos usados destruyeron la materia orgánica que pretendían detectar. Aunque lo más seguro es que no detectó ningún tipo de vida porque el lugar donde la buscó (la superficie marciana) es incapaz de soportar ningún tipo de vida en la actualidad.

La intensa radiación que Curiosity ha medido, las extremas temperaturas y los percloratos pueden haber esterilizado por completo la superficie. Situación que puede cambiar radicalmente apenas a 5 metros de profundidad.

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Los instrumentos que llevará la misión de 2020 tendrán mucha más precisión que los de su anciana predecesora. Pero estarán dirigidos a buscar vida pasada, no actual. Un fallo que podría haber subsanado un nuevo instrumento desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusset, capaz de detectar trazas de ADN y ARN provenientes de organismos actuales o con una antigüedad máxima de 1 millón de años (siguiendo los patrones de descomposición en nuestro planeta).

Son numerosas teorías las que apuestan por un origen común de la vida entre Marte y la Tierra. Hace unos 3.500 millones de años un aumento exponencial en el bombardeo de meteoros en todo el sistema solar pudo favorecer el intercambio de material entre el planeta rojo y nuestro mundo. La creencia de un ancestro común no sería tan disparatada, y de ser cierta buscar ADN o ARN no sería tan mala idea. Al menos en Marte.

Quizás un instrumento parecido viaje en alguna misión futura, quizás secuencie alguna cadena de nucleótidos que nos resulte familiar, quizás solo sea uno de los medio millón de microorganismos que se estima que el Curiosity ha transportado a Marte desde nuestro planeta, o quizás sea un nuevo comienzo para el entendimiento de nuestra propia existencia.

Hace 10 años que lanzamos el Opportunity

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Hoy, 7 de Julio de 2013, se cumplen 10 años del lanzamiento del cohete Delta II Heavy desde Cabo Cañaveral con el segundo de los MER a bordo, el rover Opportunity.

Desde entonces «Oppy» se ha convertido en una leyenda de la exploración espacial. Su duración ha sobrepasado todas las expectativas imaginables. Tras su aterrizaje el 24 de Enero de 2004 en el Meridiani Planum el equipo técnico solo garantizaba 90 días de vida útil. Hoy el incansable rover lleva 3360 días marcianos sin parar de explorar, 37 veces más de lo esperado.

Además se encuentra en una de las partes más interesantes de su misión, explorando uno de los más antiguos depositos geológicos desde que está en Marte, un lugar llamado Solander Point, una elevación justo al lado del enorme cráter Endeavour.

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Mapa del recorrido de Oppy desde 2004 a 2013.

Siguiendo el anillo que marca el borde del cráter Endeavour, Opportunity deja atrás 22 meses de exploración en «Cape York» y se dirige hacia el próximo destino situado a 2 kilómetros de distancia (Solander Point), para ello deberá atravesar una pequeña porción de terrreno llano llamado «Botany Bay«.

Se espera que llegue a su destino en Agosto, justo antes del incio del invierno marciano en el hemisferio sur, el sexto que sufre desde su llegada al planeta rojo.

En estos momentos se discute acerca de como «escalar» Solander, aunque probablemente el rover aproveche la rampa de la cara norte del montículo para intentar recoger el máximo de rayos solares e intentar sobrevivir a la dura estación que comienza.

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Foto del 2 de Julio de 2013 (Sol 3355), en primer plano el terreno conocido como «Botany Bay» y al fondo el objetivo «Solander Point»

El robot se encuentra en excelente estado de salud, y acaba de superar la distancia de 37 kilómetros de conducción desde que llegó. Mandando más de 181.000 imágenes. Algunas de ellas verdaderamente hermosas.

Desde aquí nuestra admiración al pequeño explorador.

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Espectacular panorámica con «Solander Point» al fondo de la imagen, donde quizás se hallan minerales arcillosos que puedan dar pistas sobre su pasada habitabilidad (click para ampliar)

Página oficial del Opportunity

Con el presupuesto actual la NASA nunca irá a Marte

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Esta ha sido la respuesta tajante de Tomas Young (vicepresidente de Lockheed Martin), al ser preguntado acerca del tiempo que le costará a la agencia norteamericana poner un hombre en Marte. Su respuesta ha sido un claro y tajante «NUNCA«.

En una rueda de prensa Young y el director de la misión del Opportunity, Steven Squyres, han dejado clara su visión sobre el futuro de las misiones tripuladas. Y la conclusión es demoledora, muy lejos de lo que se está intentando vender a la opinión publica.

Según Squyres la NASA necesita un completo y claro objetivo a largo plazo, que no es otro que llevar humanos a Marte. Pero ese objetivo es inviable con los actuales presupuestos, incluso iniciándose con el dinero disponible sería una pérdida de tiempo y esfuerzos.

Para Tomas Young el principal problema reside en el vuelo tripulado. Hoy en día tenemos un programa de vuelos con humanos, pero no existe ninguna estrategía creíble de exploración espacial tripulada. Se puede hablar todo lo que queramos sobre ir a la Luna, a un asteroide, a Phobos o a Marte, pero no hay ningún plan que se ajuste a la realidad ni ningún presupuesto que lo respalde.

Lo que se ha oido y dicho en el resto de la reunión deja helados a cualquier amante de la exploración espacial.

Las declaraciones son de gente profundamente implicada en el programa espacial, son opiniones a tener muy en cuenta.

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La nueva hornada de astronautas recién presentada por la NASA no sabe aún si tendrá un lanzador propio para no depender de las Soyuz rusas. El SLS (el siguiente lanzador de la NASA) tiene previsto su primer vuelo de prueba en 2014, pero según Squyres, no hay nada planeado para después, nada presupuestado, preocupa profundamente la frecuencia de lanzamientos que pueda tener el lanzador que promete llevarnos al espacio profundo. Además el dinero con el que dispone actualmente la agencia no permite mantener a la vez a la ISS y al nuevo lanzador.

Podemos estar en un momento dulce con Curiosity y Opportunity mandando datos desde la superficie, con nuevos avances y sorprendentes descubrimientos en exoplanetología, con la Cassini mandando fotos de mundos que quizás puedan albergar vida, con una sonda a punto de explorar Plutón,… es igual. La realidad es que después de todo esto no hay nada, esquemas y bonitas presentaciones en power point todas las que queramos, misiones con presupuesto real que las respalden… ninguna.

Solo tenemos humo.

Fuente: Nasa Watch

Curiosity manda una foto de 1.300 millones de pixeles

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Si das click en la imagen verás la composición formada por 900 imágenes diferentes mandadas por el rover Curiosity desde el crater Gale en Marte (aviso tarda en cargar).

Son 1.300 millones de píxeles de ambiente marciano. Toda una obra de arte.

La primera foto de 1.3 gigapixel de la superficie marciana proviene de la Mast cámara, ayudada con 21 imágenes de las Mastcam y 25 de la cámara de navegación.

Fuente: nasa

Un oso polar, un pato y una tortuga en una misma foto de Marte

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Panorama del Spirit con una colección de fauna y objetos diversos. Clik para ampliar

Que la mente del ser humano está hecha para asociar formas con imágenes que ya hemos visto es un hecho. La imaginación puede llegar a cotas muy altas cuando hablamos de Marte, a lo largo de la historia este planeta siempre ha sacado lo mejor y lo peor de nuestra inventiva.

Según la wikipedia «la pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio es percibido como una forma reconocible», de siempre estos fenómenos se han asociado con apariciones religiosas, avistamientos de sucesos paranormales, audiciones de psicofonías… y un largo etcétera en el cuál los humanos hemos visto y oído lo que nos ha dado la gana a lo largo de los siglos.

Ahora nuestra tecnología ha avanzado y, de repente, podemos dedicarnos a hacer el ganso con las piedras marcianas, oportunidad que no hemos dejado escapar.

En la imagen del Spirit que abre el post podemos identificar (y solo en un recuadro de la misma) un pato, una calavera humana, un bigfoot dándose un paseo a pelo por las llanuras marcianas, una tortuga a toda velocidad dejando un rastro tras de si, un oso polar y hasta 14 objetos que se muestran en el recuadro inferior.

No hay que decir que la mayor resolución de las fotos que nos manda el Curiosity fomenta este fenómeno aún más si cabe. Por ejemplo esta semana toca el turno a la «rata marciana».

Típica rata marciana en su hábitat natural

Típica rata marciana en su hábitat natural

Los ejemplos son incontables y supongo que irán llegando muchos más. Quien sabe en un futuro si podremos divertirnos con las formas de las nubes de algún exoplaneta… esta humanidad no aprende…

Fuente: planetary society , space.com

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Nuevos datos del Curiosity: el viaje a Marte supondría una radiación equivalente a un escaner corporal cada 6 días

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Diseño de la nave que llevó al Curiosity hacia Marte y la de la cápsula Orion

Nueva rueda de prensa del equipo del rover Curiosity esta misma tarde, centrada en esta ocasión en las mediciones tomadas por el Detector de Radiaciones (RAD) que lleva a bordo el vehículo.

Las mediciones que se tomaron durante el viaje de la sonda hacia Marte son datos fundamentales para una futura misión tripulada hacia el planeta rojo. Los datos acumulados durante todo el trayecto servirán como base para la construcción de las futuras protecciones que usará la nave encargada del primer viaje humano a otro planeta.

Los resultados no son demasiado favorables por el momento, todo indica que podrían exceder los límites puestos por la NASA para garantizar la salud a medio-largo plazo de los astronautas, sobre todo si el viaje se realiza con los actuales sistemas de propulsión.

Dos tipos de radiación forman los principales riesgos para la tripulación en el espacio profundo. Una son los rayos cósmicos provenientes de explosiones de supernovas o de otros eventos de alta energía situados fuera de nuestro sistema solar. La otra fuente de radiación estaría asociada con las partículas generadas por las llamaradas solares y por las CME (eyecciones de la corona solar).

Tipos de radiación presentes en el espacio profundo

Tipos de radiación presentes en el espacio profundo

La radiación se mide en Sievert(Sv) o miliSievert (mSv) y es fundamental la hora de establecer la probabilidad de contraer algún tipo de cáncer debido a una exposición alargada en el tiempo. La radiación es acumulativa, es decir, a lo largo de un cierto tiempo va sumándose y con ello el aumento de que provoque lesiones en nuestras células. La dosis de un 1 sV acumulada a lo largo del tiempo puede suponer un aumento de sufrir algún tipo de cáncer de hasta un 5% con respecto al riesgo de padecerlo por una persona que no reciba ningún tipo de radiación.

Los límites que se ha fijado la NASA como aceptables para un viaje hacia Marte son de un incremento del 3 % de desarrollar algún tipo de tumor. Los datos mostrados por el Curiosity en su viaje nos indican que estuvo expuesto a una media de 1.8 mSv al día solo de radiaciones originadas por rayos cósmicos. El ciclo solar, en esos momentos más calmado, favoreció que solo un 3% de la radiación total fuera asociada a partículas solares.

En términos de dosis acumulada, estos datos equivalen a que los astronautas se realizaran un escaner de todo el cuerpo cada cinco o seis días, y esto es mucha radiación. Los datos proporcionados por el RAD deben servir para entender como la radiación viaja por el espacio profundo y como afecta a la estructura de la naves espaciales. Los escudos son eficaces contra partículas de baja energía pero no contra los rayos cósmicos.

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Radiación comparada recibida tras un viaje de 6 meses a Marte con otros eventos

Aún queda mucho camino en este terreno, no podemos mandar humanos sin estudios previos. Señores de Mars One y otros proyectos de similares características… tomen nota.

Actualización: a lo largo de la semana, y desde que salió esta noticia, muchas voces cualificadas han optado por el pesimismo y la imposibilidad de aceptar tantos riesgos a la hora de explorar el sistema solar.

Que el reto sea grande no significa que no podamos realizarlo. Desde sus inicios, la exploración espacial, nos ha reportado grandes beneficios a nuestra vida diaria.

Necesitábamos comunicación con los tripulantes y desarrollamos nunerosos sistemas inalámbricos para ello, necesitábamos saber localizaciones y datos de trayectorias y apareció la telemetría. Las misiones Apolo necesitaban computadoras con unos circuitos integrados más reducidos y de esos estudios se desarrollaron los microchips actuales.

El TAC o tomografía axial computerizada, de la que tanto se ha hablado en este artículo, se usó por primera vez para comprobar imperfecciones en los componentes de naves espaciales.

Aislamientos, GPS, filtros para el agua, monitores cardiacos, telemedicina,… un sin fin de adelantos sin los cuales no entenderíamos nuestra civilización actual.

Y ahora nos toca dar un paso más. El cáncer es la gran plaga del siglo XXI y las radiaciones de nuestro entorno son causa importante del mismo. La exploración humana del sistema solar exige que encontremos la forma de aislarnos de la radiación exterior de forma eficaz y sin grandes dispositivos, imaginaros las aplicaciones que podrían tener esos avances en nuestra vida diaria.

Pero además exige que podamos asegurar la salud de nuestros exploradores. Para nuestra biología el espacio exterior es un medio inhóspito y letal, no evolucionamos para sobrevivir más alla de unos pocos kilómetros de la superficie terrestre. Investigar como controlar las mutaciones probabilísticas de nuestro ADN (producidas por la radiación o por cualquier otro agente externo) una vez que ya se han producido, es fundamental para que podamos abandonar nuestro planeta.

La comunidad científica lo ve como un obstáculo, yo veo una gran oportunidad.