Para leer después de la tormenta

Hoy en Elysium Planitia, una llanura que se extiende a ambos lados del ecuador marciano, la temperatura máxima ha sido de -6 grados centígrados, el viento ha soplado en dirección oeste a unos 20 kilómetros por hora,… lo normal en esta época del año marciano.

Créditos: NASA/JPL/INSIGHT MISION

Un poco más lejos, a unos 640 años-luz de distancia, Beltegeuse sigue recuperándose de la drástica bajada de brillo que sufre desde hace unos meses y ya se encuentra al 81% de su luminosidad habitual.

Cambios en la estrella Beltegeuse observados desde el
VLT (créditos: VLT/ESO/Observatorio Paranal)

Plutón ha estado alejándose del Sol desde que pasó la New Horizons, por lo que su tenue y azulada atmósfera, que nos dejó sin palabras hace sólo unos años, debe haber casi desaparecido por la bajada de temperaturas, habrá precipitado sobre la superficie esperando su oportunidad en el próximo acercamiento a nuestra estrella, dentro de unos 248 años, un abrir y cerrar de ojos dentro de las escalas que maneja el universo conocido,…

Créditos: NASA/NEW HORIZONS/JPL

Fuera de la tormenta todo parece seguir su curso, nada nos hace entender que la angustia que inunda a nuestra especie esté influyendo a ningún otro lugar del cosmos, ni siquiera a ninguna otra especie de nuestro planeta.

No hay visos de que vayamos a recibir ayuda de ningún sitio, ninguna oración parece estar siendo efectiva, ningún mensaje proveniente de fuera de nuestra atmósfera con una cura definitiva, ningún remedio de charlatanes pseudocientíficos a precio de oro,… estamos solos (siempre lo hemos estado), solos junto con un arma que ha erradicado la viruela de la superficie de la tierra, ha desarrollado vacunas para la mayoría de plagas que han diezmado nuestra población en un pasado, solos junto a un arma que ha desarrollado antibióticos, que nos ha llevado a tener una esperanza de vida media cercana a los 80 años, que nos ha llevado a la luna, que nos ha dejado contemplar enormes llanuras de metano y agua helada en la superficie de Plutón,… un arma llamada método científico,…

Una pequeña mutación en una cadena de ARN ha puesto en jaque a nuestra especie, una simple sustitución de tres o cuatro pares de bases por otras más eficientes, han permitido a un minúsculo virus pasar de una especie a otra, una innegable ventaja evolutiva que otorga un nuevo reservorio de unos 7.500 millones de seres humanos a esta pequeña cadena de ARN rodeada de una cápsula, cuyo único objetivo es la de encontrar nuevas células donde poder replicarse, un objetivo que no ha cambiado en los últimos 3.500 millones de años…

En estos momentos, dentro de la tormenta, sólo queremos sobrevivir, es algo inherente a cualquier forma viva que conocemos.

Nuestro antropocentrismo nos impide pensar en cualquier posibilidad que no sea la de la supervivencia, nadie cree que vayamos a desaparecer de la superficie de la Tierra, es imposible,… pero sólo pensar en esa pequeña mutación, en lo vulnerables que somos, en que esos intercambios de bases dentro del ARN del virus hubieran sido de otra manera, pensad en una letalidad del 80-90% en vez de la del 2-3% actual, pensad en una tasa de expansión mucho más agresiva que la actual, en un periodo de incubación asintomático mucho mayor,… nuestra extinción hubiera sido una más de las decenas que ocurren cada año en nuestro planeta, nada reseñable para un sistema solar con 6.500 millones de años de antigüedad, nada importante para un universo que surgió hace 13.500 millones de años,…

Puede que en estos momentos nuestra vulnerabilidad sea un poco más perceptible para algunos de nosotros, (no para la mayoría), pero estoy seguro que cuando todo esto pase, esa percepción se perderá como un mal sueño del que no te acuerdas al despertar. Volveremos a nuestra prepotencia, regresaremos a nuestras costumbres, recortaremos presupuestos en sanidad y ciencia, volverán las enormes nubes de contaminación a nuestras ciudades, volveremos a cumbres vacías de objetivos para solucionar el cambio climático, nos centraremos en recuperar la economía a los niveles previos a la pandemia,… todos hablamos de que nada volverá a ser lo mismo,… todos sabemos que es cuestión de tiempo que vuelva a serlo,…

Mientras, millones de procesos que escapan a nuestros conocimientos, siguen su curso. Desde que apareció la vida en la Tierra, hace unos 3.800 millones de años, la extinción es la norma, la supervivencia es la excepción.

Por primera vez en esos 3.800 millones de años, una especie de nuestro planeta, tiene la capacidad de anticiparse o de mitigar los efectos de un evento que pueda estar ligado a su extinción. Por primera vez podemos investigar sobre las siguientes zoonosis que pueden afectarnos, podemos invertir en nuevos tratamientos que inhiban la replicación de virus, invertir en nuevas técnicas de soporte vital,.. podemos investigar nuevos modelos económicos que no dejen una desastrosa huella sobre el medio ambiente,… incluso podemos diseñar misiones espaciales que desvien asteroides en trayectoria de colisión,… tenemos a nuestro alcance muchas herramientas para cambiar nuestro destino a medio-largo plazo,…

La cuestión es si vamos a utilizarlas,..

Respuesta a “No estamos hechos para ir al espacio”

Ayer se publicó en lainformacion.com un excelente artículo de @aberron titulado “No estamos hechos para ir al espacio” , en el mismo se detallan las limitaciones del ser humano para una estancia prolongada en el espacio. Después de darle varias vueltas no he podido verle ningún fallo a nivel médico y creo que se ajusta bastante a la realidad de lo que el hombre podría enfrentarse en un viaje de estas características (pongamos que hablamos de Marte). Sigue leyendo

De lo mejor y de lo peor

El 19 de agosto de 1999 el equipo del Dr.Joseph Bruner realizó una operación pionera hasta entonces, el objetivo, corregir una lesión de espina bífida en un feto de 21 semanas.

El procedimiento incluía la apertura temporal del útero, el drenaje del líquido amniótico, la extracción parcial del feto y operación sobre el mismo, y el retorno del feto al útero en la madre.

Durante el proceso quirúrgico se tomaron estas imágenes que dieron la vuelta al mundo

Gracias al desarrollo de la cirugía intrauterina Samuel Armas (así se llama el niño) nació sano el 2 de diciembre de 1999.

Mientras no muy lejos en el tiempo y el espacio (Canada, 2005), varios barcos se preparaban para el desembarco en tierras del norte de Canadá para realizar una de las mayores matanzas de focas (unas 300.000) en apenas dos semanas.

En un brazo exterior de una galaxia espiral, un planeta rocoso orbita alrededor de una estrella de tipo espectral G2, a unos 8 minutos 30 segundos luz de distancia.

En él la materia proviniente del cosmos ha sido capaz de evolucionar desde simples organismos unicelulares, hasta complejos seres pluricelulares que han logrado tomar conciencia de sí mismos y de lo que le rodea.

Como hemos visto al inicio de este post, los humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor (y en el segundo caso todos sabemos que se podrían poner ejemplos mucho peores que el de la barbarie de las focas).

La evolución nos ha dado la oportunidad de descubrir parte de la física, las matemáticas, la biología, la química. Somos capaces de avanzar en materias como la medicina, la aeronáutica, la ingeniería…

Nuestros físicos descubren partículas que superan la velocidad de la luz, nuestros médicos células pluripotenciales capaces de regenerar cualquier tejido, nuestros ingenieros ciudades verticales de 1 kilómetro de altura..

Es hora de dar un paso más, y de nosotros depende que sea hacia delante. Pienso que estamos preparados.

Nos toca mover ficha