Nebulosas planetarias alineadas entre si

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Estrellas como nuestro Sol, cientos de ellas situadas en el centro de nuestra galaxia, acabando sus ciclos vitales y expulsando sus capas más externas hacia el vacío estelar. Muchas de ellas son los objetos más bonitos que pueden contemplarse en nuestro firmamento y en especial las nebulosas en forma de ala de mariposa.

Más de 100 nebulosas de este tipo han sido estudiadas por el NTT (New Technology Telescope) y el Telescopio espacial Hubble.

Y el resultado ha sido sorpredente.

¿Quién podía imaginar que nebulosas, formadas a años-luz unas de otras, sin ningún tipo de relación en su origen o desarrollo, tuvieran sus ejes alineados a lo largo del plano de nuestra galaxia?

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Sistemas estelares simples o binarios, seguramente rodeados de numerosos planetas cuyo final habrá ido unido al de su estrella materna. Eligiendo una misma orientación para extender su preciado contenido, es un espectáculo con el que no contábamos.

«El alineamiento que vemos en estas nebulosas bipolares indica algo extraño sobre los sistemas estelares del interior del centro de la galaxia», explica Rees. «Para que se hayan alineado de la forma en que lo han hecho, el sistema estelar que formó estas nebulosas debería haber estado rotando en perpendicular a las nubes interestelares que a su vez las formaron, lo cual es muy extraño».

El hecho de que estos alineamientos se den en la protuberancia central de la galaxia puede dar alguna pista de su origen. Toda esta protuberancia rota alrededor del centro de la Vía Láctea, los astrónomos sugieren que el ordenado comportamiento de las nebulosas planetarias podría estar originado por la presencia de fuertes campos magnéticos generados durante la formación de la protuberancia central.

Este tipo de nebulosas solo tienen este comportamiento en las proximidades del centro galáctico, no se alinean en las zonas más periféricas de nuestra galaxia, fuera de la influencia de campos magnéticos muchos más fuertes se expanden en diferentes direcciones sin ningún patrón reconocible.

Si las fuerzas magnéticas predominan sobre las gravitatorias en los núcleos galácticos puede que tengamos que reescribir muchas hipótesis sobre la formación y desarrollo de nuestra propia Vía Láctea.

Fuente: ESO

Cuatro lugares finalistas para el aterrizaje de InSight, la próxima sonda marciana en 2016

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La NASA ha reducido a cuatro el número de lugares para el aterrizaje de la próxima misión a la superficie marciana, la sonda InSight que en 2016 estudiará el interior del planeta.

InSight será lanzado en Marzo de 2016 y se prevee su llegada a Marte 6 meses después. Tocará superficie en alguno de los cuatro sitios recién seleccionados de un abánico previo de 22 candidatos. Todos los lugares finalistas están localizados alrededor de una planicie situada en el ecuador marciano llamada Elysium Planitia, formando una elipse de 130 kilómetros de este a oeste y 27 kilómetros de norte a sur. En un 99% de probabilidades la sonda aterrizará dentro de estos límites.

Entre los criterios de seleccción han primado la seguridad de la misión y las características del terreno con pocas rocas, poca pendiente y un terreno blando que favorezca el trabajo bajo superficie de la sonda.

La misión intentará arrojar luz sobre los procesos que formaron y modelaron Marte y ayudará a comprender mejor la evolución de los planetas rocosos interiores del sistema solar (entre los que nos encontramos).

La planicie de Elysium asegura las horas de sol necesarias para mantener con suficiente energía a la sonda que llevará paneles solares, su situación en el ecuador del planeta favorece usar esta fuente de energía, además la baja elevación del terreno permite que el proceso de aterrizaje sea más seguro al haber más atmósfera para usar los paracaidas.

InSight también necesita un terreno que no ofrezca mucha resistencia para la perforación para poder liberar la sonda que portará capaz de medir el calor del interior del planeta, también se liberará un sismómetro.

Pronto sabremos el lugar elegido para el próximo reto de la exploración planetaria.

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Un exoplaneta con una atmósfera rica en agua

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Un planeta solo 2,5 veces mayor que nuestra Tierra, situado a 40 años-luz, con una atmósfera rica en agua… Parece el inicio de un relato de ciencia-ficción, pero no lo es. Es una noticia a día de hoy, 4 de septiembre del año 2013, es la prueba de que nuestra tecnología está pasando de la niñez a la adolescencia,… es increíble.

Un equipo japonés de astrónomos y científicos planetarios han usado las cámaras Suprime-Cam y la cámara FOCAS (Faint Object Camera and Spectrograph) con un filtro de transmisión azul para observar el tránsito planetario de la super-Tierra Gliese 1214 b.

Iban buscando hidrógeno y encontraron una atmósfera dominada por dicho elemento, este hallazgo unido a otras observaciones en diferentes espectros sugiere que el agua está muy presente en la atmósfera del planeta.

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Las Super-Tierras están tomando fuerza dentro de la exoplanetología. Su masa y su radio es mayor que el de nuestro planeta, pero menor que gigantes como Urano y Neptuno, aún no se sabe si sus características se aproximan más a planetas rocosos como el nuestro o a gaseosos como los situados en el exterior de nuestro sistema solar.

El planeta Gliese 1214b es uno de los más estudiados desde su descubrimiento en 2009 por Charbonneau dentro del proyecto MEarth, centrado en encontrar mundos habitables alrededor de estrellas cercanas. Está en el límite interno de la zona habitable de su estrella, algo que podría cambiar por el efecto invernadero de su atmósfera, albergando agua en estado líquido en su superficie.

Este tipo de planetas se desarrollan en un disco protoplanetario que rodea una joven estrella, el elemento mayoritario en estas densas nubes de gas es el hidrógeno al cual se le une el agua en estado sólido en las regiones más externas, las situadas más allá de la llamada «snow-line». Este tipo de super-tierras pueden formarse en lugares alejados a su estrella madre y después migrar hacia órbitas más cercanas.

Por ahora solo conocemos un pequeño número de este tipo de planetas pero está situación va a cambiar cuando el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) comience a rastrear pequeños exoplanetas orbitando alrededor de nuestros vecinos estelares.

Imaginaros el TESS combinado con el telescopio espacial Webb analizando sus atmósferas, y el TMT (el futuro telescopio en superficie de 30 metros de espejo) escrutando biomarcadores en Tierras dentro de la zona habitable. Algunos expertos creen que se en un par de décadas podremos afirmar que existe vida en al menos dos exoplanetas.

Increíble…

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Fuente: Subaru Telescope

ALMA abre una nueva ventana al universo

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El observatorio ALMA acaba de ampliar nuestra mirada hacia el cosmos, más concretamente la frecuencia situada en los 500 GHz.

Basándose en las observaciones en alta resolución del interferómetro se ha podido sintetizar la distribución del carbono alrededor de la nebulosa NGC 6302 (en amarillo en la imagen que abre el post). Esta es la primera imagen capturada en alta resolución en esta frecuencia.

ALMA tiene 10 receptores para cubrir un amplio rango de frecuencias observadas. Cada una de las antenas de este gigante complejo están equipadas con receptores equipados para cada tipo de frecuencia. Los datos se han obtenido en la banda 8 que van desde los 385 hasta los 500 GHz.

El receptor que actúa en la banda 8 cubre un amplio rango de líneas de emisión provenientes de varios átomos y moléculas. Entre ellas, uno de los objetivos más atractivos es la emisión del carbono situada en los 492 GHz.

El principal componente de las nebulosas es el hidrógeno, el carbono solo representa 1/3000 de ese hidrógeno, aún así es el tercer elemento más abundante del universo.

La observación del carbono es fundamental para la entender la química del universo ya que muchas de las moléculas complejas derivan de las reacciones entre átomos de carbono y otros como el oxígeno y el hidrógeno.

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El observatorio ALMA es un sistema de 66 antenas parabólicas de 7 y 12 metros en promedio que no funcionan como telescopios ópticos tradicionales, sino como radiotelescopios, es decir, son capaces de detectar las longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, aproximadamente mil veces más largas que la luz visible. Las señales son recibidas por un superordenador que combina y compara todas las informaciones y se emplea como un telescopio gigante.

El dañado telescopio espacial Kepler puede seguir buscando exoplanetas

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Acaba de ser aceptado un artículo en arxiv.org donde se demuestra que el malogrado telescopio espacial Kepler, con solo 2 de sus 4 giroscopios activos, que reducen significativamente su capacidad de mantenerse estabilizado mientras estudia nuevos objetivos, podría ser capaz de detectar un tipo de exoplaneta muy concreto.

El nuevo objetivo de Kepler se centraría en la búsqueda de exoplanetas que estuvieran orbitando alrededor de la zona habitable de Enanas Blancas.

Una gran parte de enanas blancas podrían albergar planetas en sus zonas habitables. Este tipo de planetas son el mejor objetivo para detectar biomarcadores gracias al pequeño ratio existente entre el tamaño de este tipo de estrellas y los planetas de radio similiar a la Tierra.

Una vez identificados, el futuro telescopio espacial James Webb sería capaz de obtener las primeras medidas espectroscópicas de estos teóricos mundos analizando las sustancias químicas.

Un equipo de astrónomos de diferentes Universidades proponen obtener la fotometría de 104 enanas blancas al mismo tiempo, algo que no sería problema debido al gran campo de visión del Kepler.

Según sus cálculos necesitarían 200 días de tiempo de observación, estimando en 100 los exoplanetas que podrían hallarse en la zona habitable de este tipo estelar.

Con pocos días de observación y manteniendo pocos minutos el telescopio estable para obtener la curva del tránsito se podría explorar toda una zona del espacio de la que no se tiene dato alguno.

A parte de la búsqueda planetaria se podrían aprovechar los datos para profundizar en el estudio de las enanas blancas pulsátiles y su relación con la aparición de supernovas tipo Ia.

El poco tiempo que supondría al Kepler estas observaciones permitiría combinarlo con otras propuestas para aprovechar esta excelente pieza de ingeniería que tanto ha aportado a la astronomía de nuestro siglo. Y lo que puede seguir aportando.

Fuente: arxiv.org

¿Es nuestro sistema solar un lugar privilegiado para la vida? Llega el antropocentrismo cosmológico

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El antropocentrismo es la teoría que sitúa al ser humano como medida de todas las cosas.

«Así la naturaleza humana, su condición y su bienestar –entendidos como distintos y peculiares en relación a otros seres vivos– serían los únicos principios de juicio según los que deben evaluarse los demás seres y en general la organización del mundo en su conjunto».

Esta corriente de pensamiento lleva fustigando al ser humano desde el siglo XVI (yo creo que mucho antes, pero es lo que ponen los libros). Los tiempos cambian, las mentes evolucionan y los nuevos científicos del siglo XXI se actualizan en sus doctrinas. ¿Eliminamos el antropocentrismo y el principio antrópico?. No, mejor lo extendemos a todo el universo observable y nos actualizamos ya del todo.

Últimamente abundan los artículos que defienden lo especial que es nuestro rincón del universo y la gran cantidad de leyes físicas dirigidas solamente con el propósito de que el ser humano exista.

Un equipo de científicos de la Universidad de Nueva Gales en Sydney han analizado la luz proveniente de cuásares lejanos usando datos del Very Large Telescope (VLT) y una de las conclusiones que han sacado es que una de las constantes de la naturaleza parece ser diferente en distintas partes del Cosmos, afirmando que nuestro Sistema Solar está situado en una zona del Universo que es propicia para la aparición de la vida.

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La suposición de que una de las constantes de la naturaleza cambia según en el lugar del Cosmos donde nos encontremos va en contra del principio de equivalencia de Einstein y el principio cosmológico que defiende que las leyes de la física son iguales en todos los lugares del Universo.

Lo que se ha encontrado tiene que ver con la constante de estructura fina, una constante física fundamental que caracteriza la fuerza de la interacción electromagnética.

Según John Webb «el hallazgo es una verdadera sorpresa para todos». Los cambios en esta constante parecen tener una orientación, creando una especie de «eje» que atraviesa el Universo.

«Después de medir alfa (valor de la constante) en 300 galaxias distantes el valor no es el mismo que el obtenido en la Tierra» dice Webb.

«Las implicaciones para nuestro entendimiento de la ciencia serían muy profundas. Si los valores de las leyes físicas pasan a ser locales en vez de generales, significaría que nuestro lugar en el Universo favorece la presencia del ser humano» sigue explicando Webb. «Si estos resultados se verifican claramente necesitamos nuevas teorías de la física que los expliquen», martillea en mi mente Webb, digo… continua diciendo Webb.

Como defendemos el método científico hay que decir que estos resultados ya se obtuvieron con el telescopio Keck en Hawaii. Los datos sugieren que el valor de alfa es ligeramente menor cuando la luz del cuásar fue emitida, hace 12.000 millones de años, que el valor que actualmente podemos medir en nuestros laboratorios terrestres si usamos los datos del telescopio Keck situado en el hemisferio norte. Ese mismo valor es ligeramente mayor que el obtenido en la Tierra cuando los datos provienen del VLT, situado en el hemisferio sur.

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Cada hemisferio mira hacia un lado opuesto del universo observable. Si los valores obtenidos por ambos telescopios fueran iguales significaría que la constante no varía miremos donde miremos. La existencia de una variación mínima de menos de una parte en cada 100.000 es la raíz del problema, el universo parece tener un alfa mayor en una dirección y una menor en otra.

La Tierra parece situada en algún punto medio de esta gradación, un sitio donde la fuerza de la interacción electromagnética permite las reacciones químicas tal como las conocemos (un crecimiento de alfa de solo un 4%, por ejemplo, no permitiría a las estrellas formar carbono impidiendo que existiera toda nuestra base estructural).

Y vosotros os preguntaréis, ¿cuánto tiempo más va a seguir escribiendo estos resultados y va a perder los modales? Pues ya.

Los resultados hay que ponerlos porque ahí están, son fruto de una investigación desde 2011 y la ciencia se basa en mediciones, y si tienen razón pues yo cojo cierro el blog y sigo con mis quehaceres normales (que varias entradas a la semana durante casi dos años lleva su trabajo, además si hay un poco de suerte no sé si podré mantener este ritmo dentro de un tiempo).

Pero varias datos acuden a mi mente que pueden hacerme sospechar que los datos simplemente son incorrectos. Son cientos (sino miles) los experimentos que han confirmado las teorías de Einstein acerca del principio de equivalencia. Si es verdad que solo en nuestra parte del universo las reacciones químicas son viables ¿qué hacen nuestros radiotelescopios detectando carbono, azúcares y hasta ron en diferentes puntos del cosmos?. ¿Qué hacen todos esos sistemas planetarios orbitando alrededor de todo tipo imaginable de estrellas?, (hasta se forman sin estrellas oye). ¿Qué hacen algunos telescopios detectando en la luz que obtienen de las atmósferas de esos planetas patrones compatibles con la existencia de metano y de silicio?

¿Todas esas mediciones son incorrectas? ¿O puede haber algún factor que hayan pasado por alto a la hora de medir la constante de estructura fina?

Somos una especie única y maravillosamente extraña. Millones de factores han concurrido para que existamos. No hay duda de eso. Pero cuanto más conocemos del universo que nos rodea menos dudas tenemos que esta excepcional singularidad, que es la vida, se repite una y otra vez en todos los lugares del cosmos donde tiene la más mínima oportunidad.

El antropocentrismo tiene una tratamiento muy simple, el tiempo.

“No se si existen o no, pero es todo caso, el Universo es enorme. Y si solo estamos nosotros… ¡¡Cuanto espacio desaprovechado!!” (Contact, Carl Sagan)

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Descubierta la estrella más parecida al Sol hasta la fecha

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La estrella conocida como HIP 102152 es el astro más parecido a nuestro Sol en masa, temperatura, gravedad en superficie, microturbulencias y metalicidad.

El estudio realizado por científicos del ESO es el más profundo y preciso realizado de la que llaman «gemela del Sol» situada a 250 años luz de nuestro planeta.

El equipo asume que estrellas tan parecidas se han formado bajo similares condiciones y desde gases con similar composición y que pueden haber formado los mismos discos de formación protoplanetaria a su alrededor.

Estos datos convierten a HIP 102152 en un potencial objetivo a la hora de buscar planetas de tipo terrestres cercanos a la estrella. Los cálculos realizados con en el Very Large Telescope (VLT) de la Agencia Espacial Europea, predicen que no existen planetas gigantes al menos en el equivalente de 2 UA (unidades astronómicas), esto deja un espacio cercano al astro para el desarrollo de planetas rocosos en la zona habitable de HIP 102152.

La edad del astro es ligeramente superior a nuestro sol, unos 3.600 millones de años mayor, lo que hace de la estrella un candidato ideal para estudiar lo que puede ser nuestro Sol en un futuro.

Como se ha predicho en varios modelos de nuestro astro, el litio ha desaparecido casi por completo del espectro que emite la estrella. El resto de parámetros son muy similares, hasta 21 elementos son casi idénticos a nuestro Sol, solo 54 grados Kelvin más frío, es realmente hermano mayor de nuestro sol, un laboratorio de pruebas sin precio.

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Texto completo en arxiv «High Precision Abundances of the Old Solar Twin HIP 102152: Insights on Li Depletion from the Oldest Sun» (pdf)

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Descubren agua de origen magmático en la Luna

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Se ha detectado agua magmática, proveniente del interior de la Luna, en superficie.

Este hallazgo representa la primera detección de este tipo de agua a partir de datos de la sonda M3 (Moon Mineralogy Mapper) de la Nasa.

El lugar del descubrimiento es el cráter Bullialdus (cuyo imagen del monte central abre el post) y ha supuesto una sorpresa para el equipo de científicos de la sonda. Solo desde hace 5 años se sabe que el interior de nuestro satélite no estaba tan seco como se pensaba desde la época del Apolo.

El agua superficial detectada no da ninguna pista sobre el agua magmática que existe en la corteza lunar y en el manto, pero si que ayudan a comprender como se origina y los lugares donde puede localizarse. Las rocas del pico central del cráter son del tipo conocido como noritas que usualmente cristalizan cuando el magma asciende desde el interior.

Los datos de la M3 han identificado una cantidad mayor de hidroxilo comparado con los alrededores. Este hidroxilo proviene de los minerales que fueron excavados con el impacto que formó el cráter.

El hallazgo confirma lo que nuevas técnicas aplicadas sobre las rocas traídas por las misiones Apolo encontraron 43 años después de ser traidas a la Tierra, las rocas contenían agua.

Entender y conocer la composición de este tipo de agua ayudaría a entender cómo se formo la Luna y cómo los procesos volcánicos cambiaron su superficie.

Imagen del cráter Bullialdus y su elevación central en alta resolución (clic para ampliar)

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Fuente: science daily

Lo que nos cuenta nuestro planeta acerca de la vida en el Universo

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La astrobiología es la ciencia que estudia la vida en otros mundos, su rango de estudio es amplio y fascinante. Organismos capaces de sobrevivir a altísimas dosis de radiación, formas de vida que no utilicen el carbono como base estructural, seres vivos utilizando longitudes de onda cercanas al infrarrojo para fabricar sus propios nutrientes… Todo un amplio abanico de posibilidades que podamos imaginar y un más amplio cajón con miles de esos abanicos de posibilidades que ni siquiera podemos llegar a sospechar.

Todo esto solo tiene un pequeño problema, aún no hay nada que estudiar. El único ejemplo que tenemos de vida reside en nuestro planeta de origen, cualquier intento de ir un poco más allá son proyecciones de lo que ya conocemos. Intentamos construir modelos de seres vivos adaptando los ejemplos ya existentes a nuevas condiciones medio ambientales con mayor o menor presión atmosférica, diferentes componentes químicos usados tanto para la estructura de esos seres vivos como para la obtención de nutrientes, diferentes fuentes de energía como las que pueden proveer, por ejemplo, una cercana enana roja con una luminosidad hasta el 60% menor que nuestro sol (el tipo estelar con exoplanetas más frecuente de nuestra galaxia) y miles de variables más.

Mientras se acerca el esperado momento de tener una segunda opinión sobre la forma en que el cosmos interpreta la vida, hay muchas conclusiones que pueden sacarse de la que ya conocemos. Esas conclusiones puede que sean extensibles a otras localizaciones o puede que no.

En concreto Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester, reflexiona acerca de un aspecto que si que puede ser extendible a otros planetas. Habla sobre la posibilidad de cuantificar las probabilidades de que un organismo desarrolle algún tipo de inteligencia.

Dejando a un lado si otras formas de vida están basadas en el carbono, si tienen una secuencia de nucleótidos como nuestro ADN o si respiran oxígeno, lo cierto es que cada planeta solo tiene una estrecha franja en el tiempo cosmológico en el que es habitable, sus soles incrementan su temperatura de una manera más rápida o más lenta, ninguna estrella mantiene su zona de habitabilidad por siempre, las estrellas nacen y mueren.

La tierra no escapa a este axioma, las estimaciones actuales nos hablan de unos 1000 millones de años antes de que el planeta se vuelva demasiado caliente como para soportar vida, la vida empezó hace unos 4000 millones de años, la conclusión es clara, estamos «al final» de nuestro periodo habitable (que no cunda el pánico que en 1000 millones da tiempo a hacer muchas cosas).

«Estos datos sirven para hacer ciertos cálculos acerca de que la vida adquiera inteligencia. La Tierra tiene unos 4500 millones de años, las formas más primitivas de vida no surgieron hasta hace unos 3700 millones de años, estos números nos indican que, al menos en el caso de la Tierra, no fue muy complicado el hecho de que apareciera la vida, lo que realmente costó fue la aparición de la inteligencia humana» cita el blog de Adam Frank.

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Y hasta aquí cito. Estoy de acuerdo con que cada mundo puede tener su ventana de tiempo para «intentar» formar vida, es lógico pensar que cada planeta depende totalmente de su estrella para poder reunir las condiciones necesarias para la habitabilidad. Pero creo que es un error extrapolar las fechas en las que surgió la vida en la Tierra y en las que empezó a atisbarse cierta inteligencia (yo aún no veo mucha) a otros mundos para deducir que la vida es un proceso que puede ser común en el cosmos pero no así seres vivos más complejos capaces de ser conscientes de sí mismos y de desarrollar ciertas habilidades cognitivas.

Volvemos a un error de tipo antropocéntrico, solo que un poco más evolucionado del que cometíamos en la Edad Media. Ya no podemos pensar que la Tierra es el centro del universo (hay millones de mediciones, imágenes y datos que no permiten ni empezar a discutirlo), pero si podemos aplicar ese «egoísmo antropocéntrico» que tanto nos gusta a otras conclusiones. La diferencia de tiempo entre la formación del planeta Tierra y la aparición de la vida en el planeta Tierra es un hecho que concierne solo y exclusivamente a las condiciones que se dieron en el planeta Tierra, son millones los factores que se vieron implicados y no creo que puedan generalizarse para otros sistemas.

Lo que aquí costó 800 millones de años en otro planeta pudo solo generarse en 400, o quizás 2000 millones de años, o quizás nunca. Los pasos necesarios para que yo esté escribiendo este post quizás en otro lugar costaron mucho más o quizás nunca llegaron.

La conclusión a la que llegan en el escrito es que «las formas simples de vidas son comunes; la vida inteligente es escasa», mi humilde e inexperta opinión es que acabamos de empezar con una rama de la ciencia extraordinariamente apasionante como es la astrobiología, quizás la conclusión sea cierta, sería lógico pensarlo, en nuestro sistema solar por ahora solo conocemos un tipo de vida (tampoco nos hemos molestado en buscar más de forma seria), pero si algo hemos aprendido en nuestra corta evolución como especie es que cada vez que soltamos una verdad incontestable, a los pocos siglos nos la tenemos que tragar, de ser el centro del universo a tener centenares de exoplanetas orbitando a lo largo y ancho de toda la Vía Láctea hay un largo camino de humillaciones.

No cometamos el mismo error ahora. El tiempo en encontrar vida fuera de nuestro planeta será mucho más largo si partimos con prejuicios. Veo muy difícil encontrar una colonia de E.Coli en una piedra de Titán o un hongo adherido a una placa de hielo en Europa. Si vamos con un instrumento capaz de encontrar ADN quizás lleguemos a la conclusión de que no existe vida mas que en nuestro pequeña bola azul,… o quizás no.

Nuestro planeta cuenta solo una historia dentro de la enorme enciclopedia de la vida en el universo. Habrá historias parecidas a la nuestra y otras totalmente diferentes.

Sea de una manera o de otra se avecinan tiempos muy interesantes.

Enorme erupción volcánica en Io (Júpiter) el 15 de Agosto

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Imagen de archivo de Io

Una gran erupción volcánica en Io (una de las lunas de Júpiter) podría haber sido detectada desde el telescopio Keck II en Mauna Kea el día 15 de Agosto. El Dr. Imke de Pater se encontraba realizando mediciones de el lugar con más actividad del Sistema Solar cuando se dió cuenta que algo aparentemente grande estaba pasando en Io.

Según Pater es una de las mayores erupciones registradas en esta luna, cubriendo al menos un área de 30 kilómetros cuadrados. La localización del evento es en el área conocida como Rarog Patera, sitio que hasta ahora no se consideraba como volcánicamente activo.

Las mediciones siguen en este momento ya que este tipo de erupciones puede durar desde días hasta meses, no se sabe el tiempo que puede estar activa. Lo que si está claro es que es un evento de gran magnitud.

No se han publicado ningún tipo de datos o imágenes al respecto, el equipo sigue recogiendo datos. Si publican algo (o se filtra) estará en el blog como actualización.

Emisiones térmicas de las erupciones en Io

Emisiones térmicas de las erupciones en Io

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Mapa de Io